¡SOS! Un Mercado Laboral frenético

SOS
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Este es un asunto preocupante y que ha ido “in crescendo” en los últimos años, y es que cada vez hay más ofertas de trabajo, publicadas en cualquier medio y que están, a mi parecer, muy lejos de la realidad, produciéndose un desfase muy dañino para el individuo y, como se está viendo, para la Sociedad en general.

He llegado a ver ofertas para becarios exigiendo un mínimo de 2 años de experiencia, e igualmente ofertas para un determinado puesto de trabajo exigiendo más años de experiencia que los que lleva existiendo el susodicho puesto, como es el caso de los Community Manager, por poner un ejemplo. Por no hablar de aquellas ofertas para cubrir un puesto de dirección de varias áreas, con equipos a su cargo y además, compaginarlo con labores comerciales y de expansión, y todo ello por un sueldo menor de lo que puede percibir, con todos mis respetos, un teleoperador o teleoperadora base…. O la última moda, en la que te ofrecen trabajar como autónomo y en exclusiva, sin sueldo fijo y haciéndote cargo de los costes derivados por darte de alta  y eso sí, vender todo lo que puedas porque si no no cobras tu porcentaje, constituyendo todo un salto al vacío…. Todo esto, en definitiva, me parece un auténtico desmadre.

La raíz de esta situación viene de lejos.

Allá por lo años 80 nos empezaron a decir que estudiar una Carrera te abría las puertas, asegurándote un puesto de trabajo y pudiendo poco menos que elegir tú mismo dónde y cuándo trabajar. Empezaron a aumentar considerablemente el número de universidades y de universitarios.

Un poco más tarde vino la moda de la informática, con lo que  todo el mundo se compró un PC y se apuntó a cursos de MS-DOS y, más tarde, de Windows 95. La informática era el futuro y si no sabías manejar las aplicaciones ofimáticas estabas en fuera de juego, así que nacieron multitud de academias de informática.

Paralelamente nos dijeron que sin el inglés no eras nadie, y por supuesto no podrías optar a buenos puestos de trabajo sin hablarlo de manera fluida. Así que todo el mundo se pasaba los veranos en Inglaterra, o Irlanda, o EE.UU. y los que podían, estudiaban el COU en esos países. Los menos afortunados se conformaban con invertir un dineral en academias y/o coleccionables. Como consecuencia crecieron como hongos las academias de idiomas.

Más tarde, a finales de los 90 lo más “Inn” era estudiar un Máster, y mientras más caro mejor. Sin el Máster no podrías optar, de nuevo, a buenos puestos de trabajo, por lo que todos nos apuntamos al carro y, como consecuencia, empezaron a proliferar entidades que impartían posgrados, como las escuelas de negocio e incluso las propias universidades, que incluyeron los posgrados en su programación, convirtiéndose en muchas de ellas en sus productos estrella. Actualmente casi por comprarte una caja de galletas te dan un título de Máster.

Pero llegó un momento a principios del siglo XXI en que aún así, esto no era suficiente, y recién salido de la Universidad tenías que, aparte de todo lo referido más arriba, tener experiencia, así que nacieron las prácticas en empresa, y todas las universidades crearon sus bolsas de prácticas, y todas las entidades formativas ofrecían prácticas, consolidándose la figura del becario. Hasta había centros formativos que te ofrecían prácticas por estudiar un curso on-line de 150 horas.

En esta época el paro bajaba y parecía que todo iba bien, que esto funcionaba, así que los que por uno u otro motivo no entraban o no podían o simplemente no querían entrar en este círculo optaron por opositar y, el Mercado, viendo esta nueva oleada opositora, vio cómo proliferaban las academias que, además de ofrecer formación convencional, te preparaban para cualquier oposición, saturando el número de opositores de tal manera que el aprobar y conseguir plaza se convirtió en una batalla cuanto menos épica.

Pero llegó 2007, y la realidad nos abofeteó de tal manera que aún hoy seguimos renqueando:

Ya no sólo vale con tener una Carrera, y ni siquiera un Doctorado. Si tienes dos Carreras mejor, y así nacieron las dobles titulaciones.

Ya no vale con saber ofimática, debes dominarla y además tienes que conocer perfectamente herramientas específicas para cada rama de empresa, así que todas las empresas desarrollaron sus propias aplicaciones y cuando se puso de moda el SAP, ni te cuento.

¿El Inglés?, insuficiente, ni siquiera poseer un título que certifique tu dominio del idioma, tienes que dominar dos o si son tres idiomas mejor, y nació la moda del Alemán, del Chino o del Ruso entre otros. No vale de nada conocer la segunda lengua más hablada en EE.UU., la nuestra, el Castellano, así que de nuevo a meterse en academias y escuelas oficiales, las cuáles no dan abasto.

En cuanto a los posgrados, ya no vale con tener un Máster, se da por hecho que debes tenerlo, pero es que además tienes que realizar también un Executive o un MBA, y si es en inglés mejor, así que los que pueden o lo hacen en España o se van fuera a realizarlo, y las escuelas de negocio y universidades se aplicaron el cuento al incluir este formato en sus programaciones.

En cuanto a la experiencia, un perfil Junior no es Junior si no tiene al menos 2 años consolidados de experiencia, con lo que se incrementa de manera considerable el problema de la primera inserción laboral. Además, los becarios deben cotizar ahora, lo que, por un lado está bien, ya que acumulas para tu futura pensión, pero para las empresas significa más impuestos, por pequeños que éstos sean.

Pero llega 2012, la peor etapa de esta crisis, y que coincide con la eclosión del 2.0, y todo lo arriba relatado sigue siendo insuficiente. Los parados llegan a los 6 millones, muchos de ellos hiperpreparados pero resulta que no sirve, que aún se necesita más, a saber:

Si no estás en Redes Sociales y no creas una buena Marca Personal no estás en Mercado, así que todos al Twitter, Linkedin, Facebook o Google +, pero es que no sólo sirve estar, debes participar activamente, convertirte casi en un referente en tu ramo, y es cuando los Blogs empiezan a aumentar de manera brutal, pero todo esto sigue sin asegurarte un trabajo, aunque sí una buena reputación.

Como el Mercado Laboral no fluye ni ofrece salidas emerge la figura del emprendedor, y todos a emprender, pero no cualquier cosa, si en dos años no obtienes ventas millonarias no eres un emprendedor exitoso y, para serlo, debes ser un auténtico experto en todas las áreas que conforman una empresa, y es cuando nacen todo tipo de cursos a tal efecto. Todo esto ha provocado un cambio de legislación para esta figura pero insuficiente en mi opinión, dada la tendencia que la emprendeduría va a tener o debe tener en el futuro.

Además debes hacer Networking, sin Networking ¿cómo quieres triunfar?, imposible, así que a asistir a todo lo que se mueve, que actualmente es mucho, e irá a más. Ya no sólo es asistir, es participar activamente, es más, si puedes organizar alguno y ser tú uno de los ponentes mejor. Aún así, sigue sin ser suficiente.

Para más vuelta de tuerca, viene la moda del optimismo, y resurge el Coaching, y los mensajes optimistas: ten constancia, lucha, no te rindas, sé tú mismo, haz lo que te apasiona, etc…  pero ni siquiera eso te asegura un trabajo, al menos a corto plazo, aunque sí seguir en la brecha.

Para colmo va Bill Gates y dice, en una entrevista reciente, que las empresas deben contratar a la gente por la actitud, no por los títulos, cuestión con la que estoy de acuerdo pero, ¿ahora se dan cuenta de eso?

Se habla del Talento, ya no sirve sólo haber hecho todo lo que se ha dicho en este post, si no que además has de ser bueno, y empiezan a proliferar teorías sobre como retener, crear, desarrollar y captar talento, sólo valen los que, además de haber hecho todo lo dicho, sean magníficos, es más, deben ser innovadores y deben generar ideas y liderar, y nace la figura del intraemprendedor.

Ahora se tiene muy en cuenta el que hayas hecho voluntariado o cualquier tipo de acción social, con la que desarrollas habilidades que bien puedes capitalizar  en una futura empresa o por qué no, en tu propio negocio y en tu vida privada. Además debes estar en asociaciones, y no sólo practicar deporte, si no hasta haber competido alguna vez, así que todos a correr o al gimnasio o a la piscina.

Y no digo nada de la internacionalización y de la fuga de profesionales que estamos sufriendo, pegándose muchos de ellos la bofetada en los países receptores, sin menoscabo del déficit de conocimiento, experiencia y profesionales que conlleva esa emigración, a España y, por otro lado, no todos están preparados para afrontar una aventura de ese calibre.

Pero todo esto sigue sin ser suficiente. Y bueno, lo de opositar olvídate ya, si están recortando por todos lados.

Eso no es todo, paralelamente a esta evolución del Mercado Laboral, hemos vivido los de mi generación unos 5 o 6 cambios de planes educativos, llegando tarde cada uno de ellos a las nuevas tendencias y necesidades, cada vez éstas más cambiantes y cortoplacistas. Estos cambios de planes educativos, aparte de no llegar (el déficit de enseñanza en idiomas y en actitud emprendedora es latente), y sumados a la evolución del mercado anteriormente relatado hacen que a día de hoy la gente se sienta perdida, enfadada, cabreada, frustrada, engañada y en muchos casos abandonada a su suerte y quitando información del currículum para que al menos le llamen, algo que me parece criminal como poco. Si a esta situación le añades la oleada de corrupción que  afecta a todos los estamentos del país, la indignación se vuelve prácticamente insostenible.

Amigos, estamos mareando a la gente, y también a las empresas y reclutadores, pero bueno, le echamos la culpa a los políticos, banqueros, empresarios y sindicatos y con eso ya nos consolamos. Y los insultamos, los acribillamos y lo linchamos públicamente en redes sociales, en televisión, en tertulias con los amigos y en cualquier foro que se nos ponga por delante… y nos acostamos y mañana será otro día. Y nos levantamos ese otro día y volvemos a mirar ofertas y vemos que cada vez hay más desfase entre lo que se pide y lo que realmente hay, y dudo que las empresas que ofertan esos empleos necesiten realmente de un futuro empleado todo lo que se le pide en el perfil, lo dudo mucho. Y los que están emprendiendo se las ven y las desean por vender aunque sea un producto o servicio por pequeño que sea, incluso estando dispuestos a empezar gratuitamente con tal de conseguir fidelizar un sólo cliente.

Pero lo que es cierto también es que si no estás en esta onda, estás fuera, totalmente fuera, y cada vez hay más personas que están fuera, rebasando el umbral de la pobreza hasta la gente que hizo todo lo que se le pidió allá por los años 80 y 90, y que supuestamente les aseguraba un futuro de bienestar y prosperidad. No me atrevo ni a mencionar cómo se ven los jóvenes de ahora, los que no han tenido la oportunidad ni siquiera de optar a unas prácticas, a esos que llamamos Ni-Nis, creo que ellos no tienen la culpa.

No nos engañemos, la culpa de toda esta vorágine la tenemos todos, los que la han creado y propiciado, y los que han y hemos participado en ella sin rechistar. No hay excusas. ¿Y quién arregla todo esto?, ¿quién pone orden? Observo que este “meneo” está cambiando muchas cosas para bien, están volviendo valores y conceptos otrora perdidos como el colaboracionismo, el micromecenazgo, la proactividad, la fe en uno mismo, la lucha, la constancia, la actitud… en consecuencia un aprendizaje de verdad, del que no recibimos en la Carrera, en un Máster, o estudiando idiomas o informática. Este aprendizaje es total, desde luego un buen equipaje para el futuro.

Por otro lado hay medidas que lejos de encaminarse adecuadamente, responden a una situación coyuntural y que dejarán de tener vigor una vez resuelto el “marrón” sin llegar a ajustarse del todo a la realidad actual y su tendencia futura de manera plena y eficaz, es decir, son medidas hechas con visión cortoplacista y oportunista, como siempre.

Me planteo ahora dos preguntas, ¿cuándo acabe la crisis y volvamos a la situación anterior o a la situación lo más parecida posible a la anterior, volveremos a la vorágine del “tonto el último”, dejando más gente fuera de la onda? o, por el contrario ¿habrá servido esta etapa para recapacitar sobre lo sucedido, bajar al suelo, ver la realidad, darse cuenta del lío que se ha montado durante los últimos 30 años, arreglarlo y darle coherencia al Sistema, de tal manera que todos tengamos un encaje en el mismo y en el Mercado Laboral adecuado a nuestro perfil personal y profesional, repito, en la que todos tengamos una oportunidad de disfrutar del Estado de Bienestar, aunque sea un cachito pequeño de esa tarta?. Si no recuerdo mal el trasfondo verdadero de nuestra Constitución es esto, ¿no?

En definitiva, y si seguimos así y nada cambia, ¿llegará un momento en el que para optar a un puesto de trabajo se requiera al menos el poseer un Premio Nobel?

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Autor: Antonio Guerra

Consultor de #RRHH y Empresas en @talento_local, Conocimiento, Desarrollo, PERSONAS

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