¡Ya soy Director!, Director de mi vida

¡Dirijo mi vida!
¡Dirijo mi vida!

Hay muchos puestos de trabajo. Todos, quien más quien menos, hemos tenido y tenemos la ambición de ocupar el puesto de mayor categoría y nivel dentro de una empresa o de un departamento porque, entre otras cosas, nos aporta reconocimiento social y porque, en definitiva, suele ir emparejado a un nivel de adquisición que nos resuelve, si no todos, la gran mayoría de los problemas. Lo que está claro es que todos no podemos llegar a ocupar los puestos más altos, por diferentes motivos, quizás el principal es que resultaría del todo inviable.

Independientemente de esto, hay un puesto de “trabajo” del que muchas veces nos olvidamos, y al que no le damos la importancia debida, es el de “Director de mi vida”. De nada sirve tener un puesto de trabajo, el que sea, si no hay trasfondo en tu vida, esta es la clave. Coger las riendas de tu vida, tener la certeza de que independientemente al puesto que ocupes, al trabajo que tengas, a lo que hagas, eres capaz de superar todos los obstáculos que se te pongan por delante, a adaptarte y provocar los cambios, a rectificar, a mejorar, a aprender, a disfrutar en cada instante de aquello que te gusta, de los pequeños detalles, a compartir, a sonreír, a cometer errores, a aprender de ellos, a aportar en cualquier contexto en el que te muevas, a tener pasión y constancia en lo que haces y crees. Si no tienes control sobre todos estos aspectos y más que me dejo en el tintero, en el fondo, no tienes nada. Esto es lo que llena, esto es lo que realmente te hace sentir pleno, aceptar lo que eres y lo que tienes, para sobre ello mejorar en lo posible en todos los ámbitos, laborales y personales. Esto es lo que realmente y a la larga cuenta y, si me lo permitís, también te aporta reconocimiento social, al menos en tu entorno cercano y, sin duda, antes o después, solvencia económica.

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Autor: Antonio Guerra

Consultor de #RRHH y Empresas en @talento_local, Conocimiento, Desarrollo, PERSONAS