Crezcamos juntos

Trabajo colaborativo
Trabajo colaborativo

Uno de los aspectos que más me están gustando y de los que más estoy aprendiendo en esto de emprender es el de la posibilidad de trabajar en “Redes Colaborativas” con otros emprendedores o empresas ya consolidadas. Se habla mucho de la soledad del emprendedor, y es verdad, pasas por muchos momentos en las que te sientes solo, pero no tiene por qué ser así si sabes gestionar esos momentos y te pones en marcha buscando y generando espacios de colaboración.

Durante mi etapa por cuenta ajena en diferentes empresas siempre he procurado lanzar iniciativas de forma coordinada con otros departamentos o áreas, y no necesariamente de temática RR.HH. aunque sí muy vinculadas a ese campo dada su transversalidad y sobre todo, por el papel que las personas integrantes de esos equipos tienen como piezas clave para el éxito en cualquier proyecto.  En la mayoría de los casos esas iniciativas no llegaron a buen puerto, pues las responsabilidades propias de cada uno en su departamento o la escasa concienciación de establecer equipos colaborativos y crear entornos de creatividad e innovación en las organizaciones hacían que aquéllas se quedaran en el cajón, salvo esos proyectos que venían impuestos de “arriba”. Esta “espinita” siempre la he tenido clavada y es ahora en mi nueva faceta de empresario en donde estoy teniendo una enorme oportunidad de desarrollarla.

Bien es cierto que algunas de las personas con las que empecé a trabajar en proyectos conjuntos, en mis inicios de emprendimiento, acabaron abandonando el barco, simplemente porque vieron que no era su “camino” y por tanto no tenían ni la motivación ni el empuje necesarios. Y ahora en la distancia pienso que seguramente tampoco esos proyectos formaban parte de mi “camino”, pero en cualquier caso es que tanto el hecho de trabajar juntos como esos “embriones” de proyectos, lejos de haber consumido innecesariamente un tiempo muy valioso, nos ha servido a todos para ir definiendo y concretando nuestra hoja de ruta, permitiéndonos ser muy selectivos a la hora de embarcarnos en determinados proyectos. Prueba de ello es que actualmente estamos todos mejor que antes, más seguros, activos y comprometidos con nuestros propios proyectos empresariales y colaborando con otras personas en otros proyectos que sí están en nuestra “ruta”. En definitiva, hemos aprendido a focalizar. Por tanto ha merecido la pena haber colaborado con ellos, por el aprendizaje adquirido y porque quién sabe si en un futuro se volverán a cruzar nuestros caminos, en algunos casos, estoy convencido de ello.

Es verdad que la situación actual está fomentando la creación de espacios y ecosistemas de trabajo colaborativo. Toca entonces aprovechar esta inercia. Son los nuevos tiempos, es el nuevo escenario, y hay que aprender a “jugar” en él. Estos espacios se están dando en todos los campos: emprendimiento social, economía colaborativa, en las nuevas formas educativas de origen escandinavo, en la participación ciudadana, la microfinanciación o “Crowdfounding”, voluntariado…..

A este respecto, cuando decidí crear Talento Local y Personas y empecé a acudir a diferentes seminarios y “networkings” con idea de formarme y conocer otras experiencias emprendedoras. Descubrí que en el emprendimiento actual se da un escenario ideal para crear estos espacios de redes colaborativas que generan oportunidades, bien para uno mismo, bien para los demás, bien para todos. Soy un convencido de que el éxito de los demás me generará más oportunidades de futuro, (la riqueza trae riqueza, entendida ésta como aporte de valor y aprendizaje, y que lógicamente ha de ser monetizada a corto, medio o largo plazo) incluso cuando se dedican a lo mismo que tú.

Uno de los enfoques clave para comenzar a trabajar con ciertas garantías en entornos colaborativos es, como dice mi amigo Amalio Rey, gran referente en estos temas y con el que tuve la suerte de trabajar en un proyecto de ámbito turístico para Vélez-Málaga hace unos meses, la de ver en el entorno que nos rodea, en lugar de “competidores”, a “complementadores”.

En la actualidad estoy participando, en paralelo a mi actividad en Talento Local y Personas, en 5 proyectos colaborativos y, salvo uno dedicado expresamente a RR.HH., el resto aborda otros ámbitos. Cada uno de estos proyectos está formado por profesionales de diferentes disciplinas pero que tienen (tenemos) cosas en común, y es una enorme amplitud de miras, con clara vocación de aportar valor, de aprender y de generar sinergias. Quizás no todos los proyectos saldrán adelante, o quizás sí, pero estoy aprendiendo mucho de ellos (proyectos y equipos) y estoy alucinando conmigo mismo dándome cuenta de hasta dónde puedo ser capaz de llegar y aportar. Antes sólo tenía puesta las “gafas” de Área de RR.HH, metido en mi departamento, ahora tengo puestas la de “Personas y Proyectos”, con la amplitud de miras que te aporta ese cambio. Por otro lado la disparidad de perfiles que formamos estos equipos en donde se da hibridación, hace que la creatividad e innovación aflore con mayor fluidez, permitiendo obtener varios puntos de vista sobre un mismo tema y diferentes soluciones ante un mismo problema.

En base a la experiencia que estoy teniendo, me gustaría destacar varios aspectos que veo claves para el éxito de un proyecto colaborativo:

1- Tienes que sentir que el proyecto está dentro de tu hoja de ruta profesional. Te puede desviar un poco siempre que te permita alcanzar tus objetivos a medio o largo plazo, pero nunca debes sentir que vas en dirección contraria porque acabas abandonando. Por supuesto el resto de participantes debe sentir esto mismo cada uno en su fuero interno.

2- El uso de las nuevas tecnologías permite una mejor productividad, conectividad y comunicación entre los miembros del equipo. Te permite un reparto de tareas, trabajar todos sobre un mismo documento, hacer reuniones “on-line”…

3- Compromiso: No es estar por estar porque no tengo nada mejor que hacer. Es APORTAR VALOR, cada uno según su esencia.

4- Monetización: Hay que comer, pero esto no debe ser objeto de obsesiones por parte de ningún miembro. Es importante encontrar un equilibrio mental entre el “coste-oportunidad” que supone la inversión de tiempo que haces y la viabilidad económica del proyecto. El plan económico del proyecto por tanto es imprescindible, hay que tener claro cuándo y en cuánto se monetizará, pero también hay que tener claro que debes invertir en las primeras fases, al menos tu tiempo y dedicación. Dejarlo claro al principio es fundamental para partir de ese equilibrio y además evita problemas futuros.

5- Pensar en las personas, en su autodesarrollo, en el aporte de valor al grupo. Es hacer un trabajo interno individual y una puesta en común entre todos, para afianzar todos los flecos del proyecto y que nadie se sienta desplazado. QUE NO FALTE LA COMUNICACIÓN. El tener claro qué puedes aportar, cuáles son tus puntos fuertes y tus puntos de mejora y transmitirlo siempre es positivo.

6- Darle al proyecto un aire “evangelizador”. Creo que los emprendedores, autónomos, “freelance” o “knowmads” o “Millennials” debemos inculcar este concepto de entornos colaborativos cada vez que realicemos proyectos para clientes, para las empresas privadas y públicas, ya que muchas de ellas no están teniendo la oportunidad o intención de experimentar este nuevo escenario. Se habla de que el trabajo del futuro será así, pues inculquémoslo entre todos cada uno en su ámbito de influencia.

7- Hacer revisiones regulares del proyecto siempre es bueno para afianzar, y especialmente cuando se llega a un punto de bloqueo. En este último caso el revisarlo permite al grupo volver a un punto de equilibrio sobre el que avanzar de nuevo tanto a nivel individual como de equipo.

8- El proyecto debe estar acorde con los tiempos y con tu entorno, que cubra o cree necesidades presentes y futuras. Por lo que hay que analizar e investigar mucho y bien.

9- Planificación, planificación, planificación: con hitos marcados y asequibles que permitan avanzar, si no la gente se aburre. La disciplina es crítica.

10- El Ajuste de expectativas individuales y del resto del grupo, siempre al principio, es vital. Que cada uno sepa qué quiere sacar del proyecto, y que los demás lo sepan. Si uno quiere 10 y otro 20, que el de 10 no se enfade cuando saque esos 10 y el de 20, esos 20.

11- Un profundo conocimiento y compromiso con tu entorno, con aquello hacia donde quieres provocar un impacto o cambio.

12- Y, como siempre, ponerle pasión y actitud, porque eso se transmite dentro y fuera del equipo.

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Autor: Antonio Guerra

Consultor de #RRHH y Empresas en @talento_local, Conocimiento, Desarrollo, PERSONAS

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