Achtung!

Autorreflexión
Autorreflexión

He elegido para este artículo el vocablo alemán “Achtung”, que en algunas de sus acepciones se reflejan cuestiones que intento transmitir en este artículo, como la atención, la estima y el respeto.

Prestar atención a todo lo que nos rodea es una de las claves para crear esos espacios de autorreflexión tan necesarios para analizar y realizar una foto mental de nuestra situación actual, contrastarlo con nuestros objetivos personales y/o profesionales y plantear un plan de acción para alcanzar nuestras metas.

Hoy en día nuestro ritmo de vida y las numerosas obligaciones en las que nos movemos no nos permiten apenas tener tiempo para hacer un repaso mental a lo acontecido en la jornada, lo que puede provocar que lleguemos a una situación en la que, aún conscientes de la importancia de “pararse a pensar” para ponernos al día con nosotros mismos, nos dejamos llevar por esa vorágine, acumulando el trabajo de autorreflexión hasta tal punto que nos situamos en una posición de bloqueo, y con la sensación de que no sostenemos las riendas de nuestra vida. Es entonces cuando confundimos lo importante de lo urgente, cuando llegamos al extremo de no saber priorizar simplemente porque no tenemos claras nuestras metas y lo que hacemos, y sobre todo cuando perdemos conciencia de lo que nos rodea, y dejamos pasar de lado todas esas vivencias, pequeñas o grandes, y que una vez analizadas son las que nos permiten dar esos “pasos de madurez” que van consolidando y conformando nuestra personalidad. Puede llegar un momento en el que ese “no controlar” las riendas de nuestras vidas no sólo nos afecta en nuestro fuero interno, si no que también puede afectar a nuestro entorno personal y profesional, y es aquí cuando surgen los problemas.

Obligarse a “parar para reflexionar” sobre tu vida no sólo es imprescindible si no que diría que forma parte de nuestro estado “natural” como seres inteligentes que somos. Podría decirse por tanto que no hacer un ejercicio de autorreflexión es ir “Contra Natura”.

En todo cambio conductual es importante tener en cuenta que lo definitivo es empezar a realizarlo, a crear una tendencia, por poca que sea, de tal manera que a medio o largo plazo empieces a notar los resultados.

En este sentido el generar esos espacios de autorreflexión deben construirse del mismo modo, buscar un momento del día (puede ser al final de la jornada, solo, y con música de fondo que invite a la reflexión), en el que durante al menos unos 10 minutos hagas un repaso a todo lo ocurrido en el día y en cualquier ámbito de tu vida. Este proceso, que al principio puede resultar forzado por aquello de no estar acostumbrado a realizarlo, se debe hacer de manera constante todos los días para que con el tiempo se convierta en un proceso natural, interiorizándose en tu mente y en tu agenda. En definitiva, que este ejercicio de reflexión esté “normalizado” dentro de tu día a día.

Desde luego que no es fácil, como todo en la vida cualquier nueva conducta requiere de un claro compromiso y una disciplina férrea, pero sobre todo requiere tener claro el “para qué” lo hago, el qué buscas haciéndolo ya que, si no es así, si no tienes el objetivo, no podrás medir los resultados, lo verás inútil y volverás a lo de siempre.

La autorreflexión tiene numerosas ventajas pero me gustaría destacar 5 muy importantes:

1- Te permite sentir una especie de “cosquilleo interior” cuando en ese repaso te das cuenta de que has aprendido algo, de que has subido un “escalón” más en tu madurez, incuso la mayoría de los casos habiéndolo dado de manera inconsciente. Se trata, por tanto, de elevar ese nuevo “escalón” a tu consciente, interiorizándolo, normalizándolo en tu modo de actuar, lo que aumenta tu autoestima.

2- Te permite la oportunidad de saber en dónde debes mejorar. Te permite tener una actitud adecuada hacia la creatividad, la innovación y la generación de nuevas oportunidades. Te hace crecer, superar retos y sentirte orgulloso.

3- Te permite conocerte, te permite ser consciente de cuáles son tus puntos fuertes y tus puntos de mejora, de lo que aportas en según en qué ámbitos y según a quién o quiénes, de lo que te aportan los demás y los momentos que vives. Te permite ser consciente de la huella que dejas a tu alrededor, lo que ayuda a la automotivación, a encontrar y crear tu escenario, tu lugar en el mundo, a valorarte, a que te valoren, a respetarte y a hacerte respetar.

4- Te permite simplificar tu vida, relativizar tus problemas, priorizar lo verdaderamente importante, saber en qué necesitas ayuda y saber quién te puede ayudar. Darte cuenta de que tú no eres solo tú, si no que tú puedes ser más completo en función de con quién te rodeas, como seres sociales por naturaleza que somos.

5- Cuestión clave, te permite pasar a la acción, poner los medios que consideres necesarios para llegar a esa mejora, para realizar esa idea o proyecto, para solucionar un problema, para cumplir un plazo, para alcanzar cada una de tus metas, En definitiva, te permite ser dueño de tu VIDA.

No dejes este ejercicio para las vacaciones, o como un mero propósito sin más al inicio del nuevo año, porque aunque los primeros días vas con fuerza, en cuestión de una semana o dos vuelves a la vorágine de siempre. Este debe ser un ejercicio diario, desde ya, un ejercicio comprometido y disciplinado. Hazlo como quieras, donde quieras y en el momento que quieras. Grábalo, escríbelo, háblalo con alguien de tu entera confianza, pero hazlo.

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Autor: Antonio Guerra

Consultor de #RRHH y Empresas en @talento_local, Conocimiento, Desarrollo, PERSONAS

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