El autoaprendizaje, un valor añadido

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Comportamiento autodidacta

Estamos sin duda ante uno de los comportamientos que más valor está adquiriendo en hoy en día, y de los que más en cuenta se está teniendo en la búsqueda de profesionales. Aprendemos desde el mismo momento en que nacemos, a través de la escucha, del tacto, de la lectura, de probar, de investigar, de la experiencia… Es algo innato en nosotros. Podríamos decir que somos autodidactas desde el primer minuto de nuestra existencia. Y en base a nuestros gustos e inquietudes vamos curioseando, seleccionando y profundizando en aquello que más nos interesa, gusta y realiza como personas.

Hemos llegado a un momento en el que para acceder a la gran mayoría de las profesiones es necesario certificarse o titularse para poder incorporarnos en el Mercado Laboral. Hoy en día la gente gasta mucho dinero en los miles de cursos que el Mercado ofrece y que, si bien permiten adquirir unos conocimientos específicos de un área en cuestión, ese título o certificado obtenido no garantiza el acceso al Mercado Laboral, aunque se estaría “burocráticamente” capacitado para ello.

Sin embargo esto ya no es suficiente, el hecho en sí de obtener un título prácticamente lo puede hacer cualquiera, lo diferenciador, lo realmente importante, es adoptar una actitud de aprendizaje continuo que no necesariamente ha de estar ligado a la obtención de un título que te capacite. Un título no es más que eso, un papel que certifica que has estudiado “equis” horas una determinada materia, pero no demuestra realmente que seas apto hasta que no se te vea poniendo el conocimento adquirido en práctica.

Desde que entramos en el “círculo educativo”, nos enseñan a aprender un número determinado de materias al año, independientemente de que fueran de tu interés o no. Había que aprobar sí o sí para pasar al siguiente curso. Con el paso de los años vas seleccionando ramas más acordes con tus inquietudes pero todas dentro de un cajón estanco del que no te podías salir. Esta “imposición” ha provocado que muchas personas hayan abandonado la actitud de autoaprendizaje (por no mencionar su formación en general) ciñéndose a lo estrictamente académico, a conseguir una nota en definitiva, y bien por falta de tiempo, de interés o por puro agotamiento nos dejamos llevar y dejamos de lado el aprender por amor al aprender, como un acto responsable de tu formación y desarrollo como persona.

Hemos olvidado que el aprendizaje no está sólo en las escuelas, institutos, universidades o centros de formación. El aprendizaje nos rodea y acompaña allá donde nos movamos, y ese aprendizaje “fuera de catálogo” puede ser tan o más importante que el meramente académico, entre otras cosas porque tú decides qué, cómo, dónde y cuándo aprender, en base a tus inquietudes personales y/o profesionales. Es lo que llamamos autoaprendizaje.

Una de las mayores críticas al autoaprendizaje es que la persona al ejercer control total sobre su desarrollo formativo, se alimente de fuentes no autorizadas o no debidamente contrastadas, cayendo en el error de adquirir conocimientos incompletos o equivocados, fuera aparte que al no acabar con la obtención de un título oficial, no obtendrá por tanto reconocimiento en el Mercado de Trabajo.

Sin embargo, los reclutadores no nos debemos fijar ya tanto en una titulación oficial (aparte de en esas profesiones en las que es una exigencia para ejercerlas, como Medicina o Abogacía por poner un par de ejemplos). Nos debemos fijar más allá de ese reconocimiento oficial a lo aprendido mediante el autoaprendizaje, a ese intangible que es la actitud de aprender con visión a largo plazo, con el objetivo de enriquecerte como persona, lo que en consecuencia tendrá su impacto en el entorno laboral, aportando valor añadido y transversal a todas las competencias que se deben poner en juego en el desempeño profesional y, por supuesto, y las personas que te rodean.

En cuanto a las ventajas de un comportamiento autodidacta, destaco aquí 10 de ellas:

1- Hacerte responsable de tu formación y de la forma en la que adquieres ese conocimiento.

2– En consecuencia, analizas el Mercado de tal modo que te permita saber qué conocimientos son necesarios en la profesión que quieres ejercer o ya estás ejerciendo, cuáles son las nuevas tendencias, qué piden las empresas, en qué especializarte, en donde puedes empoderar tus habilidades.

3- Por lo mismo, se hace necesario, tras adquirir esa visión global que te proporciona la ventaja anterior, el marcar una estrategia de aprendizaje acorde con los objetivos y con el tiempo con el que dispongas para dedicarle.

2- Comparar fuentes y verificar la validez, vigencia y aceptación de los contenidos.

3- Obtener sentido crítico y opinión y no dejarte llevar por lo que te digan.

4- Obtener visión global y a largo plazo, compartiendo y contrastando tus conocimientos en un blog, en una charla, en conversaciones cotidianas, en las redes. De nada vale lo que aprendes si no lo compartes, si no lo expones a los demás, que puedan rectificar, complementar o ampliar lo aprendido por ti.

4- Aplicar conocimientos y habilidades intangibles de otros campos al tuyo, por analogía.

5- Volver a dejarte sorprender por el Conocimiento Humano, cuya evolución va en paralelo al Pensamiento de cada época en que vivimos, de manera ineludible. Te hace estar al día en tu época y entorno.

6- Descubrir más inquietudes de las que crees que tienes, dar luz a tu rutina y salir de la comodidad y del que “me las den aquí todas”.

7- Adquieres seguridad, integridad, sensatez, riqueza en la conversación y perspectiva, generando debate. Eres capaz de hacer que visualicen tu perfil profesional y personal en un contexto laboral o personal determinado.

8- Cambias tu concepción de la Educación, la que te ha sido “impuesta” por lo componentes sociales, económicos, laborales del entorno en donde has vivido, para darte cuenta de que hay una “nueva” forma de aprender, la natural, en realidad la que has tenido siempre desde que naciste, aunque la olvidaste.

9- Darte cuenta de que equivocarte es uno de los mejores sistemas para aprender, y, de paso, te quitas el miedo a equivocarte, uno de los que más paraliza.

10- Por último, hoy en día, con el 2.0 y todas las herramientas de las que se dispone, ese autoaprendizaje puede salirte gratis (TED, MOOC , Blogs, publicaciones,….). Estamos en una era en la que las Nuevas Tecnologías están cambiando el entorno educativo y las maneras de aprender y obtener conocimiento. Ese entorno educativo, poco a poco, tendrá que adaptarse a ellas, y de hecho ya lo está haciendo.

En definitiva, el aprendizaje autodirigido o la conducta autodidacta te permite generar valor añadido en ti, en tu entorno y por supuesto, en un contexto laboral, y eso se reconoce. En un CV y en tu Marca Personal no cuentes sólo lo que has hecho, también cómo lo has hecho y por supuesto, qué has aprendido de ello y qué puedes aplicar en ese trabajo, ya sea de un contexto laboral y personal, y por supuesto de cualquier afición o inquietud que realmente forme o haya formado parte de tu crecimiento como Persona.

Otra cuestión es que las empresas creen el caldo de cultivo adecuado para que los profesionales puedan realizar autoaprendizaje en ellas y sean apoyados y reconocidos en esa actitud, pero esta es otra guerra que sin duda ya se está llevando a cabo, aún de manera paulatina, pero ineludible a medida que se vaya consolidando el relevo generacional.

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Autor: Antonio Guerra

Consultor de #RRHH y Empresas en @talento_local, Conocimiento, Desarrollo, PERSONAS

5 comentarios en “El autoaprendizaje, un valor añadido”

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