Difícil

Incertidumbre
Incertidumbre

Vaya palabra, la de cosas que se han dejado de hacer a lo largo de la Historia porque eran “difíciles” de acometer. Y no hace falta ir tan lejos ni remontarse mucho en el tiempo; ¿cuántas cosas has dejado de hacer en tu vida porque te resultaban “difíciles”, aunque te hubieran gustado hacerlas e incluso tenías pasión por ello? ¿Por qué lo dejaste? ¿Por qué lo dejamos?

Démosle la vuelta a la argumentación: ¿Cuántas cosas ha conseguido la Humanidad superando esa barrera de lo “difícil”?, ¿cuántos logros y avances de cualquier índole han sido sencillos de conseguir, o crear, o inventar?, juraría que ninguno. Todos han costado un precio: personal, colectivo, dinero, salud, conflictos, muertes…. Pero el caso es que se han hecho, se han conseguido, y además se siguen mejorando. Seguro que tú también has conseguido logros que requerían un esfuerzo extra por tu parte, el superar una barrera “infranqueable”, el ponerte al límite, y seguro que en muchos de esos casos porque era estrictamente necesario, o porque se acababa el plazo o porque te lo mandaron hacer, y seguro que también algunos de ellos (los menos) por orgullo personal o porque elegiste y decidiste hacerlo. (Estos últimos son los que te generan una plena satisfacción, ¿no?).

Sin embargo, ¿cuántas veces utilizamos la palabra “difícil” como excusa para no hacer lo que queremos o debemos hacer? no digamos ya cuando utilizamos la palabra imposible, menuda losa de palabra, contundente, apaga y vámonos.

¿Qué hay realmente detrás de la excusa?

Lo resumiría en una palabra, RIESGO. No nos han enseñado a asumir riesgos, riesgos de verdad, sin red. Hemos vivido una época en la que los riesgos siempre eran controlados, estaban calculados, siempre había una red por debajo por si nos caíamos. Íbamos eligiendo y si nos equivocábamos elegíamos lo otro, sin sacrificar mucho, sin precipicio.

Pero resulta que nos han cambiado el escenario. Esta “crisis de todo” nos ha puesto en otro camino que poco o nada tiene que ver a lo que nos prepararon desde niños. Nuestras expectativas y metas, forjadas en el escenario pasado, no se corresponden con la nueva realidad, y nuestros viejos sueños se convierten en fantasmas que, lejos de motivar, frustran y generan impotencia, autodesconfianza e incertidumbre.

La incertidumbre forma parte de la vida, pero no nos han enseñado a gestionarla, no nos han enseñado a tener enfoque. Vamos del “blanco” al “negro” y nos olvidamos de los grises, de las alternativas. Estamos acostumbrados a elegir pero nos cuesta mucho decidir, el tomar la responsabilidad, el arriesgarse, el mojarse, el perder para ganar.

Sin embargo estamos ante una oportunidad única:

Oportunidad de tomar decisiones de verdad, que cambien nuestras vidas.

Oportunidad de, una vez habiendo perdido lo que cada uno de nosotros hemos perdido, volver a ganar, con nuevos caminos, nuevas maneras de ver la vida, de hacer las cosas de otra manera, a nuestra manera.

Oportunidad de liderar tu vida, de retarte, de superarte, de aprender nuevas cosas, de conocerte de verdad.

Es ahora cuando más que nunca todo depende de ti, de cómo enfoques la realidad y de qué decidas hacer ante ella. Este nuevo escenario no es tan cómodo como el de antes, pero desde luego sí que más apasionante y, quién sabe, si necesario.

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Cuando esperas

Prohibido esperar
Prohibido esperar

Cuando esperas que algo suceda, cuando esperas que alguien te ayude a solucionar tus problemas, cuando esperas a que te venga la inspiración, cuando esperas que alguien te llame, cuando esperas que las cosas cambien, cuando esperas que pase un día, y otro, y otro…

Cuando esperas que a que pase el verano, cuando esperas a que pasen las navidades, cuando esperas a que la cosa vaya mejor, cuando esperas a que la gente cambie, cuando esperas a que tú cambies, cuando esperas a que las empresas cambien, cuando esperas a que los clientes cambien, cuando esperas a que se fijen en ti, cuando esperas a que te vean diferente, especial, cuando esperas a que se den cuenta de tu valor…

Cuando esperas a tomar una decisión, cuando esperas a que algo pase para hacer una elección, cuando esperas que alguien las tome por ti, la decisión y la elección, cuando esperas a que llegue el día para tomarlas, cuando esperas a que no llegue el día para tomarlas…

Cuando esperas a que te llegue una idea, cuando esperas a que los demás no le lleguen, cuando esperas a que los demás se equivoquen, cuando esperas a que los demás acierten…

Cuando esperas todo, cuando ya no esperas nada, cuando esperar se ha convertido en tu agenda diaria, cuando ya no sabes a qué esperas, cuando el paso de los días ya no te deja ni esperar, cuando esperar ya no tiene sentido, cuando ya no sabes quién eres, cuando ya no te atreves a saber quién eres… cuando ya te da igual todo…

Cuando esperas no haces nada, cuando esperas no eres nada, cuando esperas te has olvidado de ti, cuando esperas la vida pasa, cuando esperas nada tienes y nada quieres, simplemente porque te has rendido, simplemente porque abandonas, simplemente porque te dejas llevar, simplemente porque no te merece la pena, y dejas todo de lado.

Nadie va a esperarte si no te lo ganas, nadie va a ayudarte si no te lo mereces, nada va a cambiar si tú no haces nada al respecto, nada ocurre si nada haces, lo único que pasa es el tiempo, ese tiempo que es TUYO, que te pertenece, que te ha sido concedido y que, por esperar, estás desperdiciando.

¿A qué esperas?

Espacio para el Talento Local: Alejandro Illa, emprendedor de oportunidades

En esta segunda entrevista que realizo en el “Espacio para el Talento Local” cuento con la participación de Alejandro Illa. Compañero de “fatigas” emprendedoras pero también de muchos buenos momentos. Destaco de él su alto grado de implicación y su rigurosidad en el trabajo. Además, es una bellísima persona, de grandes valores y de carácter conciliador, que hacen de él un compañero de trabajo ideal.

Alejandro Illa, emprendedor
Alejandro Illa, emprendedor

• Presentación:

Se llama Alejandro Illa y reside en Vélez-Málaga. Geógrafo de formación, a lo largo de su trayectoria profesional se ha especializado en la generación de oportunidades, especialmente en los sectores tecnológicos y de gran consumo, tanto con Administraciones Públicas como con empresas privadas.  Actualmente, entre otros proyectos, es socio junto a otros 4 compañeros de una joven Productora Audiovisual llamada Yolaperdono, ubicada en Málaga y que ya ha sido premiada en varios festivales a nivel nacional.

Antonio Guerra: Hola Alejandro, me gustaría que hicieras un breve resumen de tu perfil profesional. ¿Cómo surgió la idea y cómo fueron los inicios?

Alejandro Illa: Pues mira, mi perfil profesional en los últimos 10 años siempre ha estado asociado a las áreas de Marketing y Ventas. Debido a que en Yolaperdono contamos con una pequeña estructura, desempeño varios roles como son responsabilizarme del marketing y la estrategia comercial, además de las relaciones institucionales con los clientes y otras empresas. La idea surgió hace prácticamente dos años, mis compañeros y yo proveníamos de la misma empresa y ya desde hace tiempo habíamos colaborado conjuntamente por lo que, una vez termino nuestro vínculo contractual, iniciamos nuevo proyecto. Los inicios en la creación de la productora fueron difíciles ya que contábamos con pocos recursos y el escenario socioeconómico no era el mejor.

AG: ¿Cómo estás afrontando el emprendimiento y que estás aprendiendo? ¿con qué te quedas?

AI: El emprendimiento siempre lo había visto en la distancia y hoy por hoy lo estoy “padeciendo” en mis propias carnes. Tengo un sentimiento contradictorio ya que por un lado y ante la situación socioeconómica por la que pasamos es de las pocas salidas de generación de empleo que nos quedan, pero, por otro lado, se está gestionando el emprendimiento como si de un nicho de mercado se tratara. Deberían existir más ayudas al fomento del autoempleo y el emprendimiento y  que se ofrecieran facilidades a la hora de la constituir empresas, y no como está ocurriendo, tratando de sacar provecho de este gran sector de la población que cada vez tiene menos recursos para salir adelante.

Sí puedo decir que el emprender es un continuo aprendizaje, te hace sentir la responsabilidad más de cerca y la toma de decisiones se produce cada día. Me quedo desde luego con la ilusión y las ganas con que el ciudadano de a pie configura su idea de negocio y lucha contra viento y marea por llevarla a cabo.

AG: ¿Qué obstáculos te estás encontrando y cómo los superas?

AI: Como decía anteriormente, cada vez nos encontramos más obstáculos en esta carrera de fondo que es el emprendimiento. A priori cuentas con una serie de barreras económicas, administrativas y legales,  pero realmente compruebas con el tiempo que son más de las que pensabas y de las necesarias. Lo superas gracias a esa ilusión que comentaba antes, la perseverancia y el apoyo familiar.

Estoy seguro de que todo podría ser más sencillo y ahora que gran parte de la población no tiene más remedio que emprender, debería haber más respaldo de la Administración y por supuesto de las grandes empresas privadas que aún luchando en otras ligas, moralmente entiendo deben apoyar y reforzar el tejido empresarial incipiente.

AG: En este sentido, ¿qué estás echando de menos? ¿qué crees que haría falta para sacar adelante el proyecto?

AI: Teniendo en cuenta que un porcentaje grande del que emprende lo hace sin apenas recursos económicos, echo en falta una política que respalde y defienda los intereses de los emprendedores. Que haya línea de ayudas directas condicionadas a un plan viable de negocio. En mi opinión, la administración central debería haber creado un gabinete que gestionara y articulara todo el emprendimiento que se originara.  Echo de menos que no se pongan en marcha medidas urgentes como por ejemplo que las entidades bancarias, que tantos inmuebles acumulan, puedan ayudar con la cesión de locales a cambio de una pequeña participación de la empresa. Más ayuda de las grandes corporaciones ofreciendo tarifas especiales al emprendedor, como en la luz, agua, teléfono, etc…

AG: ¿Qué aspectos destacarías de tu actividad? ¿cuál es tu valor añadido?

AI: Destacaría ante todo la profesionalidad de cualquier proyecto que iniciamos. Somos un equipo multidisciplinar con una larga trayectoria y aunque cada uno es fuerte en su área, intentamos en todo momento ir mejorando las capacidades de cada uno creando sinergias internas en el día a día. Entiendo que el auténtico valor añadido que puedo aportar se puede ver de dos perspectivas diferentes. La primera que tendría que ver más con el aprendizaje durante mi trayectoria profesional, desde la especialización en las áreas donde más experiencia y dedicación he tenido, es decir, en el desarrollo estratégico y de mercado de una corporación así como el recorrido que puede tener un servicio y/o producto, desde que se identifica la necesidad y se genera posteriormente ese servicio hasta que se comercializa, posicionándolo en el mercado que más interese. La segunda estaría más relacionada con mi forma de ser y que por tanto aplico al trabajo, donde capacidades como la capacidad analítica, iniciativa, trabajo en equipo, sacrificio e innovación y creatividad son mis señas de identidad.

AG: En cuanto a las personas que en este momento están emprendiendo, ¿qué les aconsejarías?

AI: Por supuesto y aunque sea un tópico, que crean y tengan ilusión en lo que hacen, independientemente de la situación y los obstáculos existentes. Que desde el comienzo den la suficiente importancia a configurar su plan de negocio y considerarlo como la herramienta más útil que puedan tener para marcar la hoja de ruta de la empresa. Si es necesario contratar los servicios de expertos que les ayuden a trabajarlo, les aconsejo que lo hagan, merece la pena. También les recomiendo que sean proactivos y marquen bien sus objetivos (servicios y/o productos que ofrecen y a qué clientes se dirigirán), más aún cuando partan con pocos recursos. Finalmente decir que es importantísimo dedicar tiempo a buscar alianzas que aporten valor y que nos ayuden a posicionarnos mejor. Esto supondrá que sigamos con una estructura de pequeña empresa pero a veces con el movimiento y efectividad de una grande.

AG: Por último, y como residente en la Axarquía, ¿qué oportunidades y amenazas encuentras de cara al crecimiento económico en la zona y qué iniciativas o recomendaciones aportarías?

AI: Como residente de la Axarquía considero que estamos ante una de las comarcas con más potencial de Andalucía. Aun habiendo sectores productivos como el Agroalimentario pienso que hay un margen de mejora inmenso en otros sectores que podría ser motor de la economía de la comarca como por ejemplo el Turismo. Por tanto considero que hay muchas oportunidades que necesariamente debería ser analizadas y potenciadas. Respecto a las amenazas destacaría una de ellas que entiendo es fundamental y es la falta de cohesión y marca entre las empresas referentes de la comarca. Sería más productivo hacer la guerra conjunta que cada uno por su cuenta.

Podría citar numerosas iniciativas que pienso pueden ser viables y beneficiosas para nuestra tierra pero me llevaría mucho, por lo que invito a quien quiera conocerlas se ponga en contacto conmigo y se las explico sin problema. Si tengo que realizar alguna recomendación me dirigiría a las administraciones locales para aconsejarles que apuesten por la pequeña empresa, que las respalden creando una marca que represente los valores de la Axarquía, fomentando su salida a otros mercados nacionales e internacionales.

Por último, quería agradecer a Talento Local y Personas la oportunidad de expresar mi opinión acerca de mi experiencia como emprendedor y desde aquí quería aprovechar a dar mi apoyo a cualquiera que pretenda poner en marcha una idea de negocio y que pese a la dureza y trabas con la que nos podamos encontrar, obtendremos satisfacciones que como trabajador por cuenta ajena son difíciles de conseguir.

Y de paso trabajas en ti…

Mirarse al espejo
Mirarse al espejo

Muchas de las personas emprendedoras que estoy conociendo últimamente tienen en común una máxima prioritaria, la de crear una empresa sólida y que responda las necesidades de su mercado, con unos productos o servicios de calidad, con una estructura y procedimientos muy definidos, los aspectos burocráticos debidamente tramitados y una marca y productos debidamente registrados. En definitiva, que desde el “minuto 0”, desde el momento en el que “salen a la calle”, el proyecto funcione al máximo y empiece a generar rédito.

Bueno, desde luego estoy de acuerdo de que el objetivo final de todos los emprendedores es ese, el crear una empresa o proyecto que funcione pero, ¿qué hay de la persona emprendedora?

Es básico que, tras el nacimiento de la “Idea”, se plasme acto seguido en papel el desarrollo de la misma, teniendo en cuenta todas las variables que acompañan en la generación de un negocio. Es lo que se llama el “Plan de Empresa”. Este documento sin duda es fundamental para visualizar el proyecto, y adquiere especial interés cuando se le da un tratamiento flexible, es decir, que esté sujeto a cuantas rectificaciones y matizaciones sean necesarias en función de cómo responda el Mercado hacia el que diriges el negocio.

No obstante, en mi opinión, emprender no es crear una empresa, esto es una consecuencia final. Emprender es crear una marca y dotarla de contenidos y valores, adquiriendo una esencia que la hace reconocible y visible y, sin lugar a dudas, esto se trabaja desde la persona, desde el emprendedor o emprendedora. Hay un camino previo y paralelo al inicio de la actividad que necesariamente hay que recorrer y que, aun no asegurando al 100% el éxito del negocio, sí que aumenta las posibilidades, sobre todo porque te permite, ante los fracasos y errores que se cometen, que siempre los hay, tener una actitud adecuada para aprender de ellos y, como decía antes, rectificar o matizar, e incluso cambiar del todo alguna cuestión. Esta es la clave, evolucionar para sobrevivir y crecer, tal y como nos demuestra la Naturaleza.

Para mí, el primer trabajo que hay que hacer a la hora de emprender es con uno mismo, y más en estos tiempos en los que hay mucho “emprendimiento por necesidad”, es decir, personas que han decidido dar el paso porque no les queda más opción. En este colectivo, más si cabe, se debe trabajar en la persona. La prueba es que muchos de ellos se bloquean en cuestiones burocráticas y técnicas, y cómo no comerciales, esperando que se dé una determinada circunstancia para dar el paso o avanzar, y no digamos los miedos que acompañan siempre en el camino del emprendimiento, miedos muchos de ellos infundados por el simple hecho de que surgen de meras hipótesis, en definitiva, de la “No Acción”, otros por la inexperiencia en este tipo de contextos y otros simplemente, originados por la desesperación del momento que, por otra parte, es totalmente comprensible.

Trabajar con uno mismo es realizar todas las conductas necesarias que te ayuden a conocerte, a saber qué es lo que sabes y quieres hacer, a conocer qué te apasiona, a saber transmitirlo, a pedir ayuda y dejarte ayudar, a analizar el entorno y situarte en él, a marcarte y consolidar unos principios y valores que formando parte de tu persona, sean la base sobre la que se cimente la “esencia” de tu negocio. Es conocerse a sí mismo, es mirarse al espejo. Además es saber canalizar los miedos y transformarlos en retos, es sacar partido a los momentos de bajón, que los hay, y además es bueno que los haya si sabes canalizarlos y revertirlos en empuje y motivación. Trabajar en uno mismo es conseguir no obcecarte por la consecución del objetivo final, de tu sueño, es disciplinarte para hacer todas las pequeñas acciones y dar esos pequeños pasos necesarios para avanzar, es estar preparado para cambiar cuando la situación lo requiere. Con este comportamiento el sueño se cumplirá, y muchas veces de la manera en la que no tenías previsto. Conozco muchas personas que partieron de una idea emprendedora y una vez en Mercado esa idea ha sufrido cambios, en muchos casos giros de 180 grados.

Por último, a los “emprendedores por necesidad” les diría una cosa: conozco emprendedores que una vez consolidado su proyecto, éste ha sido comprado por grandes empresas, volviendo a convertirse, en algunos casos, en trabajadores por cuenta ajena. También conozco casos de emprendedores que han sido contratados por otras empresas en pleno proceso de emprendimiento, dada la visibilidad que han adquirido durante el mencionado proceso.

Lo que quiero decirles es que emprender no necesariamente conduce a la creación de una empresa, de paso te permite trabajar en ti y llegar a límites que en otras cisrcunstancias no llegarías y, lo que es interesante, te permite ser “visible” y quién sabe, puede que alguna empresa  se fije en ti para contratarte. Es decir, te permite de manera indirecta hacer una buena estrategia de búsqueda de empleo, ya sea propio o por cuenta ajena. Creo que se matan varios pájaros de un tiro ¿no?

Espacio para el Talento Local: Mariluz Luque, una empresaria natural

Esta nueva sección del blog, llamada “Espacio para el Talento Local”, está inspirada en las entrevistas “RRHH vs Candidato 2.0” que realizan mis amigos de “No Quiero Ser Portada de los Lunes al Sol” y en la que tuve la fortuna de participar a finales del año pasado. Esta plataforma pone en valor a profesionales en situación de desempleo a nivel nacional, de tal manera que les sirva de lanzadera hacia el Mercado Laboral. Desde aquí mi enorme agradecimiento a ellos por lo que hacen y por su apoyo en mi nueva sección. En la iniciativa “Espacio para el Talento Local” voy a entrevistar a desempleados, emprendedores, empresarios y agentes de intermediación de empleo, formación y empresa de la Comarca de la Axarquía (Málaga). El objetivo es que esta sección se convierta en un punto de encuentro para estos diferentes colectivos implicados en nuestra actividad económica, escuchando sus opiniones e inquietudes. De esta manera, quiero facilitar una vía de acercamiento entre todos los protagonistas del Mercado Laboral de nuestra Tierra, con idea de aportar valor, fomentar sinergias y, en definitiva, contribuir al impulso y dinamización del empleo y del emprendimiento. Comenzamos con la primera entrevista.

Mariluz Luque, empresaria
Mariluz Luque, empresaria

• Presentación:

Su nombre es Mariluz Luque Fernández, es natural de Vélez-Málaga (Málaga) y tiene 44 años. Es Diplomada en Nutrición y Dietética. Hace 9 años dejó su trabajo en el Servicio Andaluz de Salud para aventurarse en el mundo empresarial.
Su trabajo le apasiona tanto que afirma recibir de sus clientes y pacientes mil veces más satisfacciones de las que nunca se pudo imaginar, y eso, de entrada es un lujo. Ser feliz en lo tuyo hoy por hoy es fundamental.

Mariluz es ante todo optimismo, pura energía y capacidad de lucha y por encima de todo, muy natural, como su negocio. Aprovecho para agradecerle enormemente su buena predisposición, en todo momento, para realizar esta entrevista con el que inauguramos el espacio.

• Descripción de su empresa:

Tiene una franquicia de herbodietética llamada “La Ventana Natural” en Torre del Mar (Málaga), que es donde ejerce su profesión de dietista. Además de realizar asesoramiento, se dedica a la venta de productos naturales como plantas, alimentación tanto para celiacos, diabéticos e intolerancias alimenticias de todo tipo. También comercializa productos de belleza y alimentación biológica. En definitiva, todo lo relacionado con un modo de vida natural y sano.

Antonio Guerra: Hola Mariluz, cuéntame cómo fueron tus inicios como empresaria, ¿cómo surgió la idea y cómo empezaste a llevarla a cabo?

Mariluz Luque: Hola Antonio, decirte que durante muchos años estuve trabajando en el Servicio Andaluz de Salud (SAS) pero no de una forma fija, siempre con contratos temporales. Un buen día me lié la manta a la cabeza y me planteé lanzarme a esta aventura empresarial. Al principio con miedos como es lógico, pero con gran ilusión y ganas.

AG: ¿Qué obstáculos te encontraste y cómo los afrontaste?

ML: En principio tenía la idea muy clara, quería algo relacionado con lo que había estudiado pero a la vez quería un negocio en donde pudiese tener un trato directo con el cliente y a la vez dar servicios relacionados con los cuidados naturales y la alimentación, que es realmente mi pasión. Me informé, investigué, comparé, y al final decidí comprar una franquicia de herbodietética porque detrás tenía a un grupo de grandes profesionales (que al final se han convertido en una gran familia, Ynsadiet. El principal obstáculo al principio, una vez tuve claro el concepto de negocio, fue indudablemente el económico, pues era una inversión importante. El éxito de un negocio empieza por un planteamiento serio y coherente de tu idea, las cosas a medias tintas no funcionan del todo bien. Me moví por bancos hasta que alguien apostó por mi idea y conseguí la financiación necesaria, y… ¡tachan! Empezó mi aventura. Pedí subvenciones, que  llegaron, pero con las que no contaba, ni se pueden contar a la hora de empezar, porque cuando llegan llevas ya un año de trabajo. Aun así se saborean como agua de mayo cuando te las conceden. En este terreno las mujeres tenemos entre comillas ciertos privilegios, al menos cuando yo las pedí. Aún recuerdo mi primer día de tienda, con mucha ilusión pero con un miedo escénico espectacular. Empecé sola, pero todo fue tan bien, que de la noche a la mañana tuve que emplear a otra persona porque el trabajo me desbordó. De repente me vi inmersa en un proyecto que me empezó a regalar satisfacciones y que además había generado dos puestos de trabajo (dos números menos en la cola del INEM).

AG: De todas estas vivencias que nos has contado, ¿qué aprendizaje has tenido? ¿Con qué te has quedado?

ML: En estos nueve años, además de la primera herbodietética, me entró el gusanillo empresarial y monté una agencia de viajes y otra herbodietética en Vélez-Málaga, una segunda “La Ventana Natural”. La he mantenido durante 4 años, y es ahí realmente cuando empezó mi aprendizaje. No hay que tener miedo y siempre apostar porque se puede. Confiar en una misma. Pero también he tenido un segundo aprendizaje, y siendo sincera, cuando te embarcas en tantos proyectos vas dejando parcelas personales aparcadas o desatendidas y pierdes calidad de vida. Llega un momento en el que empiezas a diferenciar lo importante de lo imprescindible, y a valorar prioridades. Empecé a quitarme carga, un poco debido a la crisis y un poco por motivos personales. Hoy en día, me dedico en cuerpo y alma a mi primer hijo, a mi “La Ventana Natural” de Torre del Mar, y he ganado en muchísimos aspectos. Cuando las energías se bifurcan en demasiados frentes a veces se sale perdiendo. Este sí ha sido mi aprendizaje personal.

AG: En cuanto a las personas que en este momento están emprendiendo, ¿qué les aconsejarías?

ML: Dos cosas muy simples, el miedo no puede ni debe existir, porque paraliza, bloquea y no te deja avanzar. La segunda y más importante es que querer es poder. Si tienes un sueño, persíguelo, nadie te regala nada, pero a veces somos nuestros mayores destructores de sueños. No te quedes nunca con la duda del “y si lo hubiese hecho”, simplemente hazlo. Acción es resultado.

AG: Como empresaria que eres, ¿cuáles son los aspectos que los empresarios, a día de hoy, más destacáis o tenéis en cuenta en los candidatos de cara a una incorporación?

ML: Es muy complicado encontrar personas implicadas al máximo en tu negocio. Al que le “duele” realmente la empresa es al que la monta, por es muy importante inculcar a las personas que van a colaborar contigo que ese barco no es solo tuyo, que el éxito o el fracaso va repercutir de una forma directamente proporcional en todos. Que les “duela” por igual que a ti, y que cuiden y mimen su puesto de trabajo, y más hoy en día. En los tiempos que corren el que tiene un trabajo tiene un tesoro. En este sentido encontrar un buen perfil de colaborador es complicado, para eso hay profesionales que sé que te asesoran muy bien en ese sentido. Sobre todo el transmitir tu ilusión a esas personas es fundamental.

AG: En ese sentido, ¿qué percepción tienes de los candidatos actualmente, qué les falta o qué necesitan desarrollar para acercarse a los aspectos que antes has destacado?

ML: Sentirse tan involucrados y emocionados con el negocio tanto o más que tú. Hacerlo tan suyo como lo hace el empresario y nunca perder el norte de que es su puesto de trabajo y no perder nunca la ilusión de aprender y evolucionar día a día, estén en el puesto que estén. Motivar siempre al trabajador, incentivarlo y que siempre tengan la esperanza de que se puede mejorar en todo.

AG: Por último, como conocedora de la situación socio-económica en la Axarquía, ¿qué oportunidades y amenazas encuentras de cara al crecimiento económico en la zona y qué iniciativas o recomendaciones aportarías?

ML: Oportunidades son infinitas, tantas como tu imaginación y ganas te permitan. La realidad a día de hoy es que la situación es muy complicada, que hay muchos negocios que han cerrado, mucha gente en paro, poco nivel adquisitivo en general, pero que por eso no podemos dejar de trabajar y sentir que hoy por hoy los empresarios estamos moviendo el mundo, que damos puestos de trabajo, y que igual que muchos han abandonado por diversas circunstancias, hay otros que están emprendiendo nuevas aventuras, que todo es cíclico y que de esta situación solo saldremos con esfuerzo, ilusión y muchísimas ganas de seguir trabajando y nunca perder el norte de la verdadera realidad. Sin movimiento no hay acción, y a nuestra casa no nos traen las cosas, hay que salir de casa siempre con las ganas renovadas y el propósito de que hoy va a ser un día estupendo, si no estás perdido.

Por último, Antonio, quería agradecer tu interés por mi historia y desde aquí me gustaría animar a todos esos locos soñadores que tengan una idea de negocio pululando en sus cabezas que le den forma, que sí que se puede con emoción, dedicación y ganas. Me gustaría terminar con un proverbio japonés que leí hace muchos años. Me gustó tanto que le hice un cuadro y lo colgué en mi consulta a modo de lema o bandera personal, y que define lo que fueron mis comienzos y las sensaciones que he sentido en este periplo empresarial, dice así:

“Las grandes ideas las sueñan los santos locos.
Las realizan los luchadores natos,
Las aprovechan los felices cuerdos,
y las critican los inútiles crónicos.”

Espero que sigáis siendo santos locos como lo he sido y seguiré siendo yo. Ese punto de locura no lo quiero perder nunca, es mi motor. Ánimo y a emprender.

“Piano piano si va lontano”

Tu camino
Tu camino

Este dicho italiano que da título al “post” viene a decir, para los que no lo conozcan, que paso a paso se llega lejos. Nada más cierto. Ahora bien, hay dos aspectos que hay que tener muy claros a la hora de emprender un camino, antes de dar el primer paso:

1- Qué es lo que quiero hacer.

2- Hasta dónde quiero llegar.

Llevado al terreno del emprendimiento o de la búsqueda de empleo o a cualquier otra parcela de tu vida esta es la fórmula a aplicar, lo que hay en medio de ambos aspectos es la acción, es decir, el llevar a cabo en el día a día las tareas necesarias para llegar hacia el objetivo que te has planteado, en definitiva, dar los pasos, eso sí, con mucha perseverancia y pasión.

Esta es una hoja de ruta muy sencilla, muy simplificada, pero no obstante son los dos grandes pilares sobre los que basar cualquier acción. Ahora bien, hay que decir que somos personas y, como tales, entran en juego, a la hora de plantearse cualquier meta u objetivo, a la hora de diseñar tu “hoja de ruta”, todo lo que engloba a la persona: sentimientos, miedos, sensaciones, creencias, experiencias, estados de ánimo, entorno social, entorno familiar, educación, conocimientos, inquietudes, ilusiones, frustraciones, éxitos, fracasos, obstáculos, salud y así un largo etcétera. Sin duda esto lo complica todo, y, desde luego, puede llegar a bloquearnos si no es convenientemente canalizado.  La gestión de todos estos elementos que nos conforman es nuestra verdadera riqueza y lo que nos aporta un aprendizaje diario, un verdadero desarrollo personal pero, repito, si no es convenientemente canalizado, nos puede condenar.

Pues bien, simplifiquemos, empecemos por poner foco en todo lo positivo que tenemos, en aquello que nos gusta, que se nos da bien, en nuestras potencialidades. Repasemos mentalmente nuestras vivencias y saquemos todo lo positivo, pero saquemos también lo que hemos aprendido de lo negativo, y todo aquello en lo que podemos mejorar. Pongámoslo en valor, primero en nosotros mismos y después, mostrémoslo a los demás y, si no sabéis o podéis mostrarlos, no os preocupéis, saldrán por sí solos, siempre y cuando lo tengáis claro, y tengáis perseverancia y pasión.

Con todos estos ingredientes pensad, ¿hacia dónde queréis llegar?, ¿podéis visualizaros en la meta que os planteáis? Esto es importante, visualizaros, poder sentir en este momento lo que sentiréis cuando estéis allí. ¿Os gusta lo que sentís, os gusta lo que visualizáis?

Pues bien, ya tenéis vuestras herramientas, todo lo que os sirve para empezar a andar y, por otro lado, ya tenéis la meta a la que queréis llegar. Ya podéis dar el primer paso, lo que ocurrirá durante el camino es mucho, sin duda: miedos, obstáculos, éxitos, logros, fracasos, errores, alegrías, rectificaciones, lastres, fuentes de energía, estados de ánimo, aprendizajes, desaprendizajes…

Esta es la vida, pero quizás lo mejor de ella, lo que la hace apasionante, es que si empezáis a dar los pasos, conoceréis vuestro camino, día a día, poco a poco, masticando vuestros pasos, dando mordiscos a la Vida.

¡Ya soy Director!, Director de mi vida

¡Dirijo mi vida!
¡Dirijo mi vida!

Hay muchos puestos de trabajo. Todos, quien más quien menos, hemos tenido y tenemos la ambición de ocupar el puesto de mayor categoría y nivel dentro de una empresa o de un departamento porque, entre otras cosas, nos aporta reconocimiento social y porque, en definitiva, suele ir emparejado a un nivel de adquisición que nos resuelve, si no todos, la gran mayoría de los problemas. Lo que está claro es que todos no podemos llegar a ocupar los puestos más altos, por diferentes motivos, quizás el principal es que resultaría del todo inviable.

Independientemente de esto, hay un puesto de “trabajo” del que muchas veces nos olvidamos, y al que no le damos la importancia debida, es el de “Director de mi vida”. De nada sirve tener un puesto de trabajo, el que sea, si no hay trasfondo en tu vida, esta es la clave. Coger las riendas de tu vida, tener la certeza de que independientemente al puesto que ocupes, al trabajo que tengas, a lo que hagas, eres capaz de superar todos los obstáculos que se te pongan por delante, a adaptarte y provocar los cambios, a rectificar, a mejorar, a aprender, a disfrutar en cada instante de aquello que te gusta, de los pequeños detalles, a compartir, a sonreír, a cometer errores, a aprender de ellos, a aportar en cualquier contexto en el que te muevas, a tener pasión y constancia en lo que haces y crees. Si no tienes control sobre todos estos aspectos y más que me dejo en el tintero, en el fondo, no tienes nada. Esto es lo que llena, esto es lo que realmente te hace sentir pleno, aceptar lo que eres y lo que tienes, para sobre ello mejorar en lo posible en todos los ámbitos, laborales y personales. Esto es lo que realmente y a la larga cuenta y, si me lo permitís, también te aporta reconocimiento social, al menos en tu entorno cercano y, sin duda, antes o después, solvencia económica.