Crezcamos juntos

Trabajo colaborativo
Trabajo colaborativo

Uno de los aspectos que más me están gustando y de los que más estoy aprendiendo en esto de emprender es el de la posibilidad de trabajar en “Redes Colaborativas” con otros emprendedores o empresas ya consolidadas. Se habla mucho de la soledad del emprendedor, y es verdad, pasas por muchos momentos en las que te sientes solo, pero no tiene por qué ser así si sabes gestionar esos momentos y te pones en marcha buscando y generando espacios de colaboración.

Durante mi etapa por cuenta ajena en diferentes empresas siempre he procurado lanzar iniciativas de forma coordinada con otros departamentos o áreas, y no necesariamente de temática RR.HH. aunque sí muy vinculadas a ese campo dada su transversalidad y sobre todo, por el papel que las personas integrantes de esos equipos tienen como piezas clave para el éxito en cualquier proyecto.  En la mayoría de los casos esas iniciativas no llegaron a buen puerto, pues las responsabilidades propias de cada uno en su departamento o la escasa concienciación de establecer equipos colaborativos y crear entornos de creatividad e innovación en las organizaciones hacían que aquéllas se quedaran en el cajón, salvo esos proyectos que venían impuestos de “arriba”. Esta “espinita” siempre la he tenido clavada y es ahora en mi nueva faceta de empresario en donde estoy teniendo una enorme oportunidad de desarrollarla.

Bien es cierto que algunas de las personas con las que empecé a trabajar en proyectos conjuntos, en mis inicios de emprendimiento, acabaron abandonando el barco, simplemente porque vieron que no era su “camino” y por tanto no tenían ni la motivación ni el empuje necesarios. Y ahora en la distancia pienso que seguramente tampoco esos proyectos formaban parte de mi “camino”, pero en cualquier caso es que tanto el hecho de trabajar juntos como esos “embriones” de proyectos, lejos de haber consumido innecesariamente un tiempo muy valioso, nos ha servido a todos para ir definiendo y concretando nuestra hoja de ruta, permitiéndonos ser muy selectivos a la hora de embarcarnos en determinados proyectos. Prueba de ello es que actualmente estamos todos mejor que antes, más seguros, activos y comprometidos con nuestros propios proyectos empresariales y colaborando con otras personas en otros proyectos que sí están en nuestra “ruta”. En definitiva, hemos aprendido a focalizar. Por tanto ha merecido la pena haber colaborado con ellos, por el aprendizaje adquirido y porque quién sabe si en un futuro se volverán a cruzar nuestros caminos, en algunos casos, estoy convencido de ello.

Es verdad que la situación actual está fomentando la creación de espacios y ecosistemas de trabajo colaborativo. Toca entonces aprovechar esta inercia. Son los nuevos tiempos, es el nuevo escenario, y hay que aprender a “jugar” en él. Estos espacios se están dando en todos los campos: emprendimiento social, economía colaborativa, en las nuevas formas educativas de origen escandinavo, en la participación ciudadana, la microfinanciación o “Crowdfounding”, voluntariado…..

A este respecto, cuando decidí crear Talento Local y Personas y empecé a acudir a diferentes seminarios y “networkings” con idea de formarme y conocer otras experiencias emprendedoras. Descubrí que en el emprendimiento actual se da un escenario ideal para crear estos espacios de redes colaborativas que generan oportunidades, bien para uno mismo, bien para los demás, bien para todos. Soy un convencido de que el éxito de los demás me generará más oportunidades de futuro, (la riqueza trae riqueza, entendida ésta como aporte de valor y aprendizaje, y que lógicamente ha de ser monetizada a corto, medio o largo plazo) incluso cuando se dedican a lo mismo que tú.

Uno de los enfoques clave para comenzar a trabajar con ciertas garantías en entornos colaborativos es, como dice mi amigo Amalio Rey, gran referente en estos temas y con el que tuve la suerte de trabajar en un proyecto de ámbito turístico para Vélez-Málaga hace unos meses, la de ver en el entorno que nos rodea, en lugar de “competidores”, a “complementadores”.

En la actualidad estoy participando, en paralelo a mi actividad en Talento Local y Personas, en 5 proyectos colaborativos y, salvo uno dedicado expresamente a RR.HH., el resto aborda otros ámbitos. Cada uno de estos proyectos está formado por profesionales de diferentes disciplinas pero que tienen (tenemos) cosas en común, y es una enorme amplitud de miras, con clara vocación de aportar valor, de aprender y de generar sinergias. Quizás no todos los proyectos saldrán adelante, o quizás sí, pero estoy aprendiendo mucho de ellos (proyectos y equipos) y estoy alucinando conmigo mismo dándome cuenta de hasta dónde puedo ser capaz de llegar y aportar. Antes sólo tenía puesta las “gafas” de Área de RR.HH, metido en mi departamento, ahora tengo puestas la de “Personas y Proyectos”, con la amplitud de miras que te aporta ese cambio. Por otro lado la disparidad de perfiles que formamos estos equipos en donde se da hibridación, hace que la creatividad e innovación aflore con mayor fluidez, permitiendo obtener varios puntos de vista sobre un mismo tema y diferentes soluciones ante un mismo problema.

En base a la experiencia que estoy teniendo, me gustaría destacar varios aspectos que veo claves para el éxito de un proyecto colaborativo:

1- Tienes que sentir que el proyecto está dentro de tu hoja de ruta profesional. Te puede desviar un poco siempre que te permita alcanzar tus objetivos a medio o largo plazo, pero nunca debes sentir que vas en dirección contraria porque acabas abandonando. Por supuesto el resto de participantes debe sentir esto mismo cada uno en su fuero interno.

2- El uso de las nuevas tecnologías permite una mejor productividad, conectividad y comunicación entre los miembros del equipo. Te permite un reparto de tareas, trabajar todos sobre un mismo documento, hacer reuniones “on-line”…

3- Compromiso: No es estar por estar porque no tengo nada mejor que hacer. Es APORTAR VALOR, cada uno según su esencia.

4- Monetización: Hay que comer, pero esto no debe ser objeto de obsesiones por parte de ningún miembro. Es importante encontrar un equilibrio mental entre el “coste-oportunidad” que supone la inversión de tiempo que haces y la viabilidad económica del proyecto. El plan económico del proyecto por tanto es imprescindible, hay que tener claro cuándo y en cuánto se monetizará, pero también hay que tener claro que debes invertir en las primeras fases, al menos tu tiempo y dedicación. Dejarlo claro al principio es fundamental para partir de ese equilibrio y además evita problemas futuros.

5- Pensar en las personas, en su autodesarrollo, en el aporte de valor al grupo. Es hacer un trabajo interno individual y una puesta en común entre todos, para afianzar todos los flecos del proyecto y que nadie se sienta desplazado. QUE NO FALTE LA COMUNICACIÓN. El tener claro qué puedes aportar, cuáles son tus puntos fuertes y tus puntos de mejora y transmitirlo siempre es positivo.

6- Darle al proyecto un aire “evangelizador”. Creo que los emprendedores, autónomos, “freelance” o “knowmads” o “Millennials” debemos inculcar este concepto de entornos colaborativos cada vez que realicemos proyectos para clientes, para las empresas privadas y públicas, ya que muchas de ellas no están teniendo la oportunidad o intención de experimentar este nuevo escenario. Se habla de que el trabajo del futuro será así, pues inculquémoslo entre todos cada uno en su ámbito de influencia.

7- Hacer revisiones regulares del proyecto siempre es bueno para afianzar, y especialmente cuando se llega a un punto de bloqueo. En este último caso el revisarlo permite al grupo volver a un punto de equilibrio sobre el que avanzar de nuevo tanto a nivel individual como de equipo.

8- El proyecto debe estar acorde con los tiempos y con tu entorno, que cubra o cree necesidades presentes y futuras. Por lo que hay que analizar e investigar mucho y bien.

9- Planificación, planificación, planificación: con hitos marcados y asequibles que permitan avanzar, si no la gente se aburre. La disciplina es crítica.

10- El Ajuste de expectativas individuales y del resto del grupo, siempre al principio, es vital. Que cada uno sepa qué quiere sacar del proyecto, y que los demás lo sepan. Si uno quiere 10 y otro 20, que el de 10 no se enfade cuando saque esos 10 y el de 20, esos 20.

11- Un profundo conocimiento y compromiso con tu entorno, con aquello hacia donde quieres provocar un impacto o cambio.

12- Y, como siempre, ponerle pasión y actitud, porque eso se transmite dentro y fuera del equipo.

Espacio para el Talento Local: Ignacio Conejo, ejemplo de reinvención profesional

En esta tercera entrevista que realizo en el “Espacio para el Talento Local” cuento con la participación de Ignacio Conejo (@ignacio_conejo). Con él he comparto el apasionante reto del emprendimiento de forma prácticamente simultánea. Además participamos conjuntamente en varios proyectos en la Comarca de la Axarquía de Málaga y de los que esperamos que pronto vean la luz. Por pasión no será. Su implicación, carácter entusiasta y la búsqueda de nuevos retos son sus señas de identidad.

Ignacio Conejo
Ignacio Conejo, emprendedor

• Presentación:

Ignacio es un claro ejemplo de reinvención y redefinición profesional. Economista de formación y con amplia experiencia en este campo, ha visto en la coyuntura actual la oportunidad ideal de hacer lo que verdaderamente es su vocación y lo que realmente le apasiona, el Marketing y, en especial, al Marketing Social. Para ello ha sabido adaptar sus competencias desarrolladas en otros ámbitos al campo del Community Manager, adquiriendo además otras que le son necesarias para perfilar adecuadamente su “expertise”. A caballo entre Málaga y Vélez-Málaga, su carácter inquieto y curioso y su esfuerzo por aportar valor y aprender le está procurando adquirir una sólida presencia en las Redes Sociales, con una marca consolidada, participando activamente en foros tales como #MarketerosNocturnos y en la organización y dinamización de eventos entre los que destaco, entre otros, #ActitudSocial. Os invito a visitar su web para que le conozcáis mejor: ignaciocm.com

Antonio Guerra: Hola Ignacio, me gustaría que hicieras un breve resumen de tu perfil profesional. ¿A qué te dedicas?

Ignacio Conejo: Podría decirse que me dedico “a dedicarme a cosas”. Me dedico al Marketing, generalmente al Marketing Online (lo que llamamos Social Media), aunque también fuera de la Web y las Redes Sociales hago cosas, como colaborar en la organización de Eventos y Congresos. Soy miembro de la Comunidad de #MarketerosNocturnos y de un tiempo a esta parte me he involucrado algo más en la coordinación del grupo. Lo que no significa que sea más que nadie, simplemente significa que cuando hay que echar un cable, lo echo.

En la actualidad estoy embarcado en algunos proyectos, que tal vez salgan adelante y tal vez no: estas cosas son así, no es nada nuevo y creo que el emprendedor tiene que tenerlo muy asumido; todas las experiencias son buenas, hasta los no-éxitos. Pero por ahora son meros embriones, solo puedo decirte que se centran en el E-Commerce, la celebración de Eventos y el mundo del Blog.

AG: ¿Cómo han sido los inicios y cómo surgió la idea?

IC: ¿Los inicios? Complicados, a ratos, y dulces, a otros. Pero nunca fáciles. Ver que eres capaz de desvincularte de toda una trayectoria laboral en un sentido, de muchos años de bagaje, reinventarte a ti mismo y posicionarte en un mercado tan competitivo como es este del Social Media, te motiva muchísimo. El cambio ha sido radical y, en mi caso, absolutamente vocacional; desde mis años de estudiante mi deseo era dedicarme al Marketing y en ese momento por circunstancias personales y familiares no pude hacerlo. Ahora, con otras circunstancias y otra experiencia, he podido volver a intentarlo… ¡¡y lo he conseguido!! Aunque no fue mi primera opción, lo primero que intenté (y no salió) tras terminar con mi último trabajo por cuenta ajena, fue lanzar la Finca La Pañoleta. Finca La Pañoleta es una casa familiar que tenemos aquí a la entrada de Vélez-Málaga, e intenté aprovecharlo y rentabilizarla; una lástima, pero no salió adelante.

AG: ¿Cómo estás afrontando el emprendimiento y que estás aprendiendo?

IC: Para afrontar el emprendimiento, como para todo lo demás en la vida, creo que solo hay una cosa realmente fundamental: el entusiasmo por lo que haces. Entusiasmo por el trabajo bien hecho, por lo que nos encontraremos mañana, por mejorar resultados, aprender técnicas, fidelizar mejor, conseguir más clientes, más … más de todo, más y mejor, cada día. No es que el resto venga rodado, pero con entusiasmo tienes siempre un pequeño empujoncito que te ayudará a ir hacia delante.

AG: ¿Cuáles son los pros y los contras de trabajar por tu cuenta?

IC: Pues mira, están muy claros, y además creo que son los mismos, porque cada moneda tiene dos caras. Como pro, fundamental, diría que la libertad de tomar decisiones y arriesgarte al éxito y el fracaso bajo tu propio y exclusivo criterio, sin implicar a nadie más, y mucho menos a un jefe ante el que tengas que rendir cuentas. Los errores que cometas son tuyos y los pagas tú, aprendes de ellos y la siguiente vez lo haces de otra manera. Al final, el éxito llega, sí o sí. No es por nada, pero esto hace que la mente se despierte y trabaje de una manera más activa y a la vez más consciente y meditada: ¡por la cuenta que te trae!

Como contra principal, más que el asumir los fracasos, pienso que el peor es la soledad. Todos necesitamos en algún momento un apoyo profesional, alguien con quien colaborar o que colabore contigo y si no eres capaz de generarte esa red de alianzas (que no contactos), la cosa se te hará muy cuesta arriba. No es fácil, por supuesto, las malas apuestas son algo muy corriente, pero a la larga terminas encontrando a personas e instituciones de confianza con las que puedes contar.

AG: ¿Qué obstáculos te estás encontrando y cómo los afrontas?

IC: ¿Aparte de los ladrones de tiempo y de energías? Mi mercado está en un momento crucial, las empresas se van dando cuenta de la importancia que tiene el Social Media y poco a poco lo van adoptando; pero es una penetración vertical, de las empresas grandes y medianas (que normalmente estarán cubiertas por un departamento propio o agencia que ha evolucionado para ofrecer estos servicios) hacia las PYMES, y en estas últimas hay mucho desconocimiento de lo que este tipo de Marketing puede ofrecer, lo que significa, el entorno en el que se mueve. Por ponerte un ejemplo, lo más corriente en esta zona es que las PYMES tengan presencia en Facebook únicamente, y dentro de estas hay un porcentaje desmesurado que la tiene a través de un perfil personal. Si estas empresas supieran que esto está prohibido por Facebook y que con una denuncia del incumplimiento de las normas por parte de cualquiera les cerrarían el perfil, probablemente lo darían de baja y tal vez se abrirían una página de empresa. Pero es más complicado que todo esto, realmente es complicado hablarle de ROI a un profesional que no ha necesitado utilizar ese término jamás en su vida; y es que el Social Media pone al alcance de prácticamente todos los recursos que antes estaban exclusivamente al alcance de las grandes empresas, y eso, aunque sea en sí una gran oportunidad, también implica un sobreesfuerzo para personas que no están preparadas para hacerlo. Por eso un profesional como yo tiene que actuar como enlace entre el Mercado “digital” (que es el mismo que el “no digital”, en realidad) y las empresas; para comunicar en los dos sentidos y cuando es necesario, “traducir” el mensaje a un lenguaje común. Otro ejemplo de este desconocimiento que está muy extendido, es el del “protagonismo”: mucha gente confunde el estar todo el día metido en Redes Sociales y en todos los fregados con ser un profesional de esto. Y NO ES ASÍ. Si tienes que dedicarle X horas al día a las Redes Sociales de cada cliente, en épocas de mucha actividad a duras penas te da tiempo de echarle un vistazo a los tuyos; si además tienes algún tipo de compromiso como un calendario de publicación en un blog o, como yo mismo, participar en las sesiones de #MarketerosNocturnos, la cosa se complica aún más. Además (y esta es mi opinión personal, sé que hay gente que no actúa así), cuando actúas para una marca tienes que DESAPARECER. No hay ansia de protagonismo ni autobombo, te pones su cara y hablas por él, eres él (o ella) y te olvidas de lo demás. No sé si llamarlo inmersión, pero es algo muy intenso y no te puedes permitir ningún despiste, porque las consecuencias pueden ser bastante graves, en especial en este ambiente.

AG: En ese sentido, ¿qué estás echando de menos? ¿qué crees que haría falta para sacar adelante el proyecto?

IC: Realmente, no me puedo quejar demasiado; los negocios son así, negocios, y sé que las Administraciones están haciendo esfuerzos, implementando ayudas, desarrollando campañas de concienciación, apoyando… Aunque a veces el apoyo se queda en buenas palabras y como al principio se anda más que cortito de recursos, no estaría de más recibir alguna subvención de vez en cuando para no tener que ir mirando el monedero cada dos por tres. En cuanto al mercado, es su proceso natural de maduración, no tiene más vueltas; los empresarios quieren saber y entender que es lo que les estás ofreciendo antes de confiar realmente y lanzarse al Marketing Social Media, y es lo más normal del mundo. Toca batirse el cobre para todo, captar clientes, demostrar lo que puedes hacer, dar confianza, fidelizar…

AG: ¿cuál es tu valor añadido?, ¿qué te diferencia del resto?

IC: Dedicación, posicionamiento y oportunidad, creo que esas son las claves de mi trabajo:

1- La dedicación es imprescindible, en este y supongo que en cualquier otro negocio. No solo pasar tiempo haciendo cosas del trabajo, sino dedicarme de verdad a ello:

  • Intento tener siempre los ojos bien abiertos porque sé que en cualquier momento o lugar puedo encontrarme un nuevo nicho de mercado, una nueva tendencia o una oportunidad de negocio. Yendo a comprar el pan por la mañana, si vas con la actitud y la atención correcta, te encuentras cosas… Viendo la tele por la noche, también.
  • Aprendo, porque el sector del Social Media está en constante evolución, y no puedo dejar de formarme y evolucionar; me refiero tanto al aprendizaje formal, en forma de cursos, charlas, talleres, como al informal, leyendo libros y artículos y el práctico, probando, experimentando… evolucionando.
  • Por supuesto, hay que echarle horas y más horas al trabajo en sí. De entrada, una buena parte de mi trabajo es hacer de Community Manager y este trabajo es 24 * 7 * 365, 24 horas al día, 7 días en semana, 365 días al año.

Parece un poco exagerado, pero tras haberme visto metido en crisis y ataques a marcas de clientes orquestados durante fines de semana te puedo asegurar que no lo es. Además que una respuesta no dada o tarde en Redes Sociales puede significar una venta perdida, y si eso es malo en cualquier momento, en la época actual de crisis es un auténtico desastre.

Este no es un trabajo que pueda hacer alguien que no tenga vocación para hacerlo y sienta pasión por él: si no la tienes, siempre llega ese mal momento en el que aflojas, dejas de contestar a los comentarios a tiempo, de leer lo que tienes que leer, de ejecutar la estrategia más beneficiosa porque te requiere más tiempo… Y al final, el mercado te pasa tu propia factura y te deja fuera.

2- Por otro lado, ten en cuenta que yo soy de Marketing y no se puede hacer buen Marketing sin haber estudiado el mercado y haberte posicionado. Cuando en su momento arranqué en este mundillo del Social Media, empecé a siguiendo a gente que me resultaba interesante, me uní a grupos que veía que realmente valían la pena (como los #MarketerosNocturnos, de los que he aprendido muchísimo y entre los cuales cuento con auténticos amigos y amigas) y fui aprendiendo.

Desde un principio sabía que no iba a poder con todos los palos del Social Media, por la simple y sencilla razón de que es inabarcable; ni por una persona, ni por un equipo, es demasiado vasto para hacerlo realmente bien y de una manera destacada en todas las áreas o sectores, no era, ni es ahora, una opción. Así que estudié el mercado, detecté que áreas prometían más y, entre ellas me decanté por dos con las que sentía especial afinidad: El Marketing Gastronómico o GastroMarketing, y el Marketing Deportivo.

Y así eché a andar en estas áreas, sin más pretensiones que hacerlo bien e irlo haciendo mejor cada día; por supuesto, intento hacerlo mejor que mi competencia y algunas veces lo he hecho, pero no a base de “golpes de genio” sino a base de trabajo constante, conocer el suelo que piso, las marcas, los sectores y el Mercado. Con eso y con todo, cuando alguien me felicita por un trabajo o un artículo, me encanta y lo agradezco enormemente, pero me sigue poniendo en un apuro.

3- El “don de la oportunidad” es algo que está muy infravalorado, no se le da el valor que merece; en Social Media hablamos de Social Marketing o Marketing en Tiempo Real, el aprovechar la ocasión para entrar en una conversación en el momento justo y conseguir con ello un contacto, un lead o incluso un cliente. Digan lo que digan, eso funciona, y es productivo

Practicar este tipo de Marketing no se logra a base de ser hiperactivo en Redes Sociales y de meterte en todas las conversaciones, sino de saber dónde y cuándo debes hacerlo. Y para eso tienes que conocer el medio, el mercado, el cliente y saber muy bien lo que estás haciendo: no es hablar por hablar, es hacerlo cuando tienes que hacerlo y con un propósito concreto; que bien puede ser nada más que hacerte notar y captar la atención de alguien, o puede ser ofrecer un descuento o informar de la ubicación de una tienda. Y funcionar funciona, y muy bien.

AG: En cuanto a las personas que en este momento están emprendiendo, ¿qué les aconsejarías?

IC: Que no se dejen quitar las ilusiones. El emprender, como prácticamente todo en la vida, no es algo sencillo, conlleva mucho trabajo y dedicación, y a la fuerza te llevará casi siempre a momentos más difíciles que otros. Es en esos momentos cuando la ilusión es más importante, porque te puede aportar el plus que te hace falta para encontrar las fuerzas que necesitas o dar el golpe de timón que te permita superar el bache. No hablo de idealizar el emprendimiento ni de no ser conscientes de la realidad, el emprendedor tiene que ser más consciente de esta que nadie; hablo de saber que esa realidad se puede alterar, con esfuerzo y ganas.

AG: Por último, y como residente en la Axarquía, ¿qué oportunidades y amenazas encuentras de cara al crecimiento económico en la zona y qué iniciativas o recomendaciones aportarías?

IC: Oportunidades las hay a mansalva en la Axarquía. Desde el Turismo, donde aún hay mucho recorrido para tipologías de turismo como el enoturismo, el gastronómico, el cultural, de actividades deportivas, turismo de interior, etc… hasta el sector Agroalimentario que creo que necesita una puesta a punto y un nuevo enfoque, precisamente ese enfoque que le pueden dar los emprendedores, pasando por el sector Servicios que se encuentra ahora mismo estancado como consecuencia de la crisis pero que poco a poco irá retomando brío y ocupando su lugar en el entramado empresarial de la Axarquía. Como amenazas, creo que la peor que nos podemos encontrar está en la falta de confianza en el propio potencial: si los agentes económicos, empezando por las grandes empresas ya consolidadas y las Instituciones Públicas, pasando por los emprendedores y llegando hasta los propios habitantes de la Axarquía no tienen fe en los recursos de la Axarquía, a la larga pueden hacer mucho daño.

Sugerencias se me ocurren muchísimas: crear un Observatorio de Posicionamiento en Google de La Axarquía, invitar a las Administraciones a que se vuelquen en la promoción de los productos locales a través de Denominaciones de Origen, desarrollar modelos de Turismo Experiencial para desestacionalizar la demanda turística, y así muchas más. Pero todas estas sugerencias son solo partes, posibles, de un todo; opino que se debería invitar a todos los agentes económicos y sociales de la Axarquía a desarrollar una Marca bajo una Estrategia integral que abarque todos los sectores productivos y que reme en una única dirección para reposicionar a la Axarquía y sus productos en los mercados, local, nacional e internacional, en beneficio de todos.

“Mens Sana”

Deporte y Vida
Deporte y Vida

Que el deporte forma parte de nuestra vida es algo ya por todos sabido, que cada vez más personas lo practiquen en mayor o menor medida se comprueba todos los días en las calles, gimnasios, parques, playas, piscinas etc… y que los beneficios que tiene la práctica deportiva sobre nuestra salud física y mental están más que demostrados.

Ahora bien, me gustaría destacar en este artículo el ejemplo que pueden suponer cada una de las 10 disciplinas deportivas que enumero para nuestra vida personal y/o profesional, por las habilidades y valores que te permiten adquirir y desarrollar en cada una de ellas y que sin duda son de gran utilidad y aplicabilidad en nuestro día a día. Todas las disciplinas deportivas tienen en común virtudes tales como el esfuerzo, la dedicación y la superación, entre muchas otras, además del dominio de una técnica específica para cada una de ellas adquirida a base de mucho entrenamiento y sacrificio. No obstante me gustaría destacar los valores y habilidades que veo más relevantes en cada deporte que he escogido, independientemente de que también están presentes en el resto de las disciplinas aunque con diferente nivel de relevancia.

FÚTBOL: Una de las habilidades imprescindibles de este deporte es la capacidad de anticipación, tanto para despejar un balón, desmarcarse o bien lanzar un pase, lo que te exige altas dosis de concentración y visión de juego, saber leer y ver lo que va a suceder en la jugada para actuar de inmediato. Para los emprendedores, por ejemplo, de cara a diferenciarse en un Mercado cada vez más competitivo, es estrictamente necesario, como también lo puede ser en una estrategia de búsqueda de empleo a la hora de reconducir tu carrera profesional hacia un área o sector en auge o que te apasione.

TENIS: Destaco sobre todo el autocontrol, la fuerza mental. Un partido de Tenis pasa por varias fases de juego, las cuáles te van provocando un estado de ánimo determinado, es por ello que equilibrar las fases de euforia y bajón exige un buen trabajo mental previo que procure estabilidad y equilibrio, procurando una cierta continuidad en el juego. Esto se hace indispensable para ganar el partido. Al igual que en la vida, esos altibajos hay que saber gestionarlos basándonos en el control de nuestras emociones y en un buen autoconocimiento.

BALONCESTO: De él destaco el trabajo en equipo, pues obliga a cada uno de los jugadores, independientemente de sus características técnicas y físicas, a trabajar tanto en defensa como en ataque, en rebote como en estrategia, a sacrificar su individualidad en pro del equipo o viceversa, que el equipo trabaje para un jugador determinado cuando está en la fase de juego más lúcida. El engranaje del equipo, la generosidad y solidaridad de cada unos de los miembros se hacen necesarias para el éxito. ¿Acaso no sucede lo mismo en un equipo de trabajo?

CICLISMO: Pienso que la concentración física es decisiva, y no sólo la concentración mental. Me explico: En este deporte no hay más maquinaria que tu cuerpo, que ejerce de motor del vehículo, el cual se comunica constantemente con tu mente durante el recorrido dándote alarmas como pueden ser la fatiga, un pinchazo muscular, tensión en la espalda, un músculo recargado, etc… Estos mensajes del cuerpo provocan sensaciones en los ciclistas que han de gestionar mientras suben un puerto, o realizan una contrarreloj, o están escapados en cabeza de carrera. El concentrarse en esa parte del cuerpo que te avisa para paliar el problema se hace indispensable para superar una etapa, fuera aparte de la concentración mental que hay que tener para el resto de incidencias de carrera. En la vida pasa igual, el no prestar atención a esa parte de tu cuerpo que te avisa constantemente provoca debilidad física y por ende mental, teniendo como resultado una bajada del rendimiento en cualquier ámbito, y a una pérdida de atención a todo lo que te rodea.

ATLETISMO: En un deporte dominado por las “marcas”, los “tiempos” y los “récords” en cada una de sus variantes, se me antoja el afán de superación como la virtud más decisiva en él. El imponerte retos, objetivos a corto plazo para alcanzar el objetivo a largo, el entrenar a diario con foco en esos objetivos, mejorando en todos los aspectos que sobre el papel parecen ya inmejorables, evolucionando estilos de lanzamiento, de salto o de carrera, son una señal evidente de la constancia y disciplina que exige esa capacidad de mejora. Creo que en la cabeza de todos está que tanto en el trabajo como en la vida, si no posees afán de superación, estás dejando pasar de largo todo lo que te rodea.

RUGBY: Un deporte de equipo en la que tiene cabida cualquier persona, sea cual sea su envergadura y tamaño, no puede tener un valor más destacable que el de la humildad, entre otros. El aceptarte no sólo a ti mismo tal y como eres si no aceptar también a tus compañeros, con sus defectos y virtudes, y trabajando por un fin común, cada uno en su rol. ¿No lo consideráis imprescindible en cualquier entorno de vuestras vidas? Aquí no hay cabida a individualismos, o se esfuerzan todos, cada uno dentro de sus capacidades y responsabilidades o el equipo no logra los objetivos.

NATACIÓN: De este deporte destaco la coordinación tanto física como mental para lograr el éxito. Es un deporte en donde trabajan todos los músculos prácticamente al unísono, lo que requiere un trabajo pormenorizado y específico para cada uno de ellos, limando las “posibles asperezas” para “rascar” esos segundos que te pueden dar una medalla. Esta coordinación individual se multiplica considerablemente con la natación sincronizada, en donde todas las participantes se acoplan de tal manera al ritmo que marca la música que actúan como un sólo ente, con una plasticidad y belleza tal que en mi humilde opinión lo incluiría dentro del Arte por derecho propio, al igual que la Danza. Extrapolado a la vida, no hay nada que te haga sentir con plenitud el “sentido de pertenencia” a un grupo, una de las escalas de la Pirámide de Maslow, que el sentirte coordinado con tu entorno y con la época que te haya tocado vivir, pero para ello debes haber trabajado y alcanzado tu propia coordinación, es decir, la coherencia entre lo que dices y haces.

BOXEO: Es curioso que en opinión de muchos este es el deporte más violento, no obstante es donde el respeto juega un papel crucial para ganar un combate. Una vez trabajado el “rival” que cada boxeador tiene dentro de sí con un entrenamiento adecuado, el paso siguiente es equilibrar esa confianza en uno mismo con el máximo respeto al rival, pues de sobra saben que esa falta de respeto o subestima son el peor “gancho” que tú mismo te puedas hacer. Te hace perder concentración, velocidad y foco en el combate, lo que te puede llevar al “KO”. La vida exige lo mismo, sé fuerte, mejora, lucha por tus intereses y objetivos, pero jamás pierdas el respeto a nadie, porque estarás mostrando al mundo que quien no te respetas eres tú, y perderás el combate de la vida.

GIMNASIA: Sin duda sacrificio. Si no el que más, es de los deportes más sacrificados que hay. Empiezan desde muy corta edad llevando una vida muy disciplinada y estricta, pues un “desliz” puede echar abajo meses de entrenamiento. Y se retiran muy jóvenes, sin prácticamente haber tenido infancia y adolescencia y en algunos casos descolocados de la vida real. Por tanto el entrenamiento integral del cuerpo y la mente son totalmente indispensables para la consecución de los objetivos, tanto a nivel individual como en equipo, en todas sus disciplinas. Una de las claves del éxito en la vida como en el trabajo, cada uno en función de sus expectativas, requiere de disciplina, una vez trazada la hoja de ruta con un objetivo claro. Aunque no veas resultados a corto plazo (esto es lo difícil) has de mantener la disciplina, pues es la única forma de conseguir la meta.

AUTOMOVILISMO: Aplicable a cualquier deporte de motor es la concentración mental máxima, ya que o bien vayan rápido o bien por trazados inverosímiles y de alto riesgo, una décima de desconcentración puede llevarte a un final no deseado. Extrapolado al trabajo, a un proyecto o a cualquier actividad de tu vida privada el estar concentrado al 100%, el evitar distracciones, el minimizar errores y hacer una buena gestión del tiempo pueden ser garantía de éxito.

BALONMANO: Si no quieres que te piten “pasivo” has de actuar con determinación y decisión. El Balonmano, como deporte de equipo, se caracteriza por elaborar una jugada en la que participan todos los jugadores con el objetivo de encontrar la oportunidad adecuada para encararse a la portería contraria y lanzar la pelota. Es aquí en donde entra en juego la determinación, la decisión, la valentía de lanzar a portería, el arriesgar antes de que el árbitro levante los brazos y dejes escapar la oportunidad dejándosela en manos del equipo contrario. ¿Cuántas veces hemos dejado una oportunidad en el trabajo o en la vida por falta de decisión, por falta de determinación, por no verlo claro, por no arriesgar, por no perder, y al final te han pitado “pasivo”?.

Queda claro que en la vida y en el trabajo, todos debemos ser “decathletas”, si me permitís el símil deportivo.

Me dejo en el tintero muchos deportes, habilidades y valores. Es por ello que os invito, si os apetece, a que incluyáis en este listado los que consideréis, y así enriquecerlo.

Difícil

Incertidumbre
Incertidumbre

Vaya palabra, la de cosas que se han dejado de hacer a lo largo de la Historia porque eran “difíciles” de acometer. Y no hace falta ir tan lejos ni remontarse mucho en el tiempo; ¿cuántas cosas has dejado de hacer en tu vida porque te resultaban “difíciles”, aunque te hubieran gustado hacerlas e incluso tenías pasión por ello? ¿Por qué lo dejaste? ¿Por qué lo dejamos?

Démosle la vuelta a la argumentación: ¿Cuántas cosas ha conseguido la Humanidad superando esa barrera de lo “difícil”?, ¿cuántos logros y avances de cualquier índole han sido sencillos de conseguir, o crear, o inventar?, juraría que ninguno. Todos han costado un precio: personal, colectivo, dinero, salud, conflictos, muertes…. Pero el caso es que se han hecho, se han conseguido, y además se siguen mejorando. Seguro que tú también has conseguido logros que requerían un esfuerzo extra por tu parte, el superar una barrera “infranqueable”, el ponerte al límite, y seguro que en muchos de esos casos porque era estrictamente necesario, o porque se acababa el plazo o porque te lo mandaron hacer, y seguro que también algunos de ellos (los menos) por orgullo personal o porque elegiste y decidiste hacerlo. (Estos últimos son los que te generan una plena satisfacción, ¿no?).

Sin embargo, ¿cuántas veces utilizamos la palabra “difícil” como excusa para no hacer lo que queremos o debemos hacer? no digamos ya cuando utilizamos la palabra imposible, menuda losa de palabra, contundente, apaga y vámonos.

¿Qué hay realmente detrás de la excusa?

Lo resumiría en una palabra, RIESGO. No nos han enseñado a asumir riesgos, riesgos de verdad, sin red. Hemos vivido una época en la que los riesgos siempre eran controlados, estaban calculados, siempre había una red por debajo por si nos caíamos. Íbamos eligiendo y si nos equivocábamos elegíamos lo otro, sin sacrificar mucho, sin precipicio.

Pero resulta que nos han cambiado el escenario. Esta “crisis de todo” nos ha puesto en otro camino que poco o nada tiene que ver a lo que nos prepararon desde niños. Nuestras expectativas y metas, forjadas en el escenario pasado, no se corresponden con la nueva realidad, y nuestros viejos sueños se convierten en fantasmas que, lejos de motivar, frustran y generan impotencia, autodesconfianza e incertidumbre.

La incertidumbre forma parte de la vida, pero no nos han enseñado a gestionarla, no nos han enseñado a tener enfoque. Vamos del “blanco” al “negro” y nos olvidamos de los grises, de las alternativas. Estamos acostumbrados a elegir pero nos cuesta mucho decidir, el tomar la responsabilidad, el arriesgarse, el mojarse, el perder para ganar.

Sin embargo estamos ante una oportunidad única:

Oportunidad de tomar decisiones de verdad, que cambien nuestras vidas.

Oportunidad de, una vez habiendo perdido lo que cada uno de nosotros hemos perdido, volver a ganar, con nuevos caminos, nuevas maneras de ver la vida, de hacer las cosas de otra manera, a nuestra manera.

Oportunidad de liderar tu vida, de retarte, de superarte, de aprender nuevas cosas, de conocerte de verdad.

Es ahora cuando más que nunca todo depende de ti, de cómo enfoques la realidad y de qué decidas hacer ante ella. Este nuevo escenario no es tan cómodo como el de antes, pero desde luego sí que más apasionante y, quién sabe, si necesario.

Cuando esperas

Prohibido esperar
Prohibido esperar

Cuando esperas que algo suceda, cuando esperas que alguien te ayude a solucionar tus problemas, cuando esperas a que te venga la inspiración, cuando esperas que alguien te llame, cuando esperas que las cosas cambien, cuando esperas que pase un día, y otro, y otro…

Cuando esperas que a que pase el verano, cuando esperas a que pasen las navidades, cuando esperas a que la cosa vaya mejor, cuando esperas a que la gente cambie, cuando esperas a que tú cambies, cuando esperas a que las empresas cambien, cuando esperas a que los clientes cambien, cuando esperas a que se fijen en ti, cuando esperas a que te vean diferente, especial, cuando esperas a que se den cuenta de tu valor…

Cuando esperas a tomar una decisión, cuando esperas a que algo pase para hacer una elección, cuando esperas que alguien las tome por ti, la decisión y la elección, cuando esperas a que llegue el día para tomarlas, cuando esperas a que no llegue el día para tomarlas…

Cuando esperas a que te llegue una idea, cuando esperas a que los demás no le lleguen, cuando esperas a que los demás se equivoquen, cuando esperas a que los demás acierten…

Cuando esperas todo, cuando ya no esperas nada, cuando esperar se ha convertido en tu agenda diaria, cuando ya no sabes a qué esperas, cuando el paso de los días ya no te deja ni esperar, cuando esperar ya no tiene sentido, cuando ya no sabes quién eres, cuando ya no te atreves a saber quién eres… cuando ya te da igual todo…

Cuando esperas no haces nada, cuando esperas no eres nada, cuando esperas te has olvidado de ti, cuando esperas la vida pasa, cuando esperas nada tienes y nada quieres, simplemente porque te has rendido, simplemente porque abandonas, simplemente porque te dejas llevar, simplemente porque no te merece la pena, y dejas todo de lado.

Nadie va a esperarte si no te lo ganas, nadie va a ayudarte si no te lo mereces, nada va a cambiar si tú no haces nada al respecto, nada ocurre si nada haces, lo único que pasa es el tiempo, ese tiempo que es TUYO, que te pertenece, que te ha sido concedido y que, por esperar, estás desperdiciando.

¿A qué esperas?