“Mens Sana”

Deporte y Vida
Deporte y Vida

Que el deporte forma parte de nuestra vida es algo ya por todos sabido, que cada vez más personas lo practiquen en mayor o menor medida se comprueba todos los días en las calles, gimnasios, parques, playas, piscinas etc… y que los beneficios que tiene la práctica deportiva sobre nuestra salud física y mental están más que demostrados.

Ahora bien, me gustaría destacar en este artículo el ejemplo que pueden suponer cada una de las 10 disciplinas deportivas que enumero para nuestra vida personal y/o profesional, por las habilidades y valores que te permiten adquirir y desarrollar en cada una de ellas y que sin duda son de gran utilidad y aplicabilidad en nuestro día a día. Todas las disciplinas deportivas tienen en común virtudes tales como el esfuerzo, la dedicación y la superación, entre muchas otras, además del dominio de una técnica específica para cada una de ellas adquirida a base de mucho entrenamiento y sacrificio. No obstante me gustaría destacar los valores y habilidades que veo más relevantes en cada deporte que he escogido, independientemente de que también están presentes en el resto de las disciplinas aunque con diferente nivel de relevancia.

FÚTBOL: Una de las habilidades imprescindibles de este deporte es la capacidad de anticipación, tanto para despejar un balón, desmarcarse o bien lanzar un pase, lo que te exige altas dosis de concentración y visión de juego, saber leer y ver lo que va a suceder en la jugada para actuar de inmediato. Para los emprendedores, por ejemplo, de cara a diferenciarse en un Mercado cada vez más competitivo, es estrictamente necesario, como también lo puede ser en una estrategia de búsqueda de empleo a la hora de reconducir tu carrera profesional hacia un área o sector en auge o que te apasione.

TENIS: Destaco sobre todo el autocontrol, la fuerza mental. Un partido de Tenis pasa por varias fases de juego, las cuáles te van provocando un estado de ánimo determinado, es por ello que equilibrar las fases de euforia y bajón exige un buen trabajo mental previo que procure estabilidad y equilibrio, procurando una cierta continuidad en el juego. Esto se hace indispensable para ganar el partido. Al igual que en la vida, esos altibajos hay que saber gestionarlos basándonos en el control de nuestras emociones y en un buen autoconocimiento.

BALONCESTO: De él destaco el trabajo en equipo, pues obliga a cada uno de los jugadores, independientemente de sus características técnicas y físicas, a trabajar tanto en defensa como en ataque, en rebote como en estrategia, a sacrificar su individualidad en pro del equipo o viceversa, que el equipo trabaje para un jugador determinado cuando está en la fase de juego más lúcida. El engranaje del equipo, la generosidad y solidaridad de cada unos de los miembros se hacen necesarias para el éxito. ¿Acaso no sucede lo mismo en un equipo de trabajo?

CICLISMO: Pienso que la concentración física es decisiva, y no sólo la concentración mental. Me explico: En este deporte no hay más maquinaria que tu cuerpo, que ejerce de motor del vehículo, el cual se comunica constantemente con tu mente durante el recorrido dándote alarmas como pueden ser la fatiga, un pinchazo muscular, tensión en la espalda, un músculo recargado, etc… Estos mensajes del cuerpo provocan sensaciones en los ciclistas que han de gestionar mientras suben un puerto, o realizan una contrarreloj, o están escapados en cabeza de carrera. El concentrarse en esa parte del cuerpo que te avisa para paliar el problema se hace indispensable para superar una etapa, fuera aparte de la concentración mental que hay que tener para el resto de incidencias de carrera. En la vida pasa igual, el no prestar atención a esa parte de tu cuerpo que te avisa constantemente provoca debilidad física y por ende mental, teniendo como resultado una bajada del rendimiento en cualquier ámbito, y a una pérdida de atención a todo lo que te rodea.

ATLETISMO: En un deporte dominado por las “marcas”, los “tiempos” y los “récords” en cada una de sus variantes, se me antoja el afán de superación como la virtud más decisiva en él. El imponerte retos, objetivos a corto plazo para alcanzar el objetivo a largo, el entrenar a diario con foco en esos objetivos, mejorando en todos los aspectos que sobre el papel parecen ya inmejorables, evolucionando estilos de lanzamiento, de salto o de carrera, son una señal evidente de la constancia y disciplina que exige esa capacidad de mejora. Creo que en la cabeza de todos está que tanto en el trabajo como en la vida, si no posees afán de superación, estás dejando pasar de largo todo lo que te rodea.

RUGBY: Un deporte de equipo en la que tiene cabida cualquier persona, sea cual sea su envergadura y tamaño, no puede tener un valor más destacable que el de la humildad, entre otros. El aceptarte no sólo a ti mismo tal y como eres si no aceptar también a tus compañeros, con sus defectos y virtudes, y trabajando por un fin común, cada uno en su rol. ¿No lo consideráis imprescindible en cualquier entorno de vuestras vidas? Aquí no hay cabida a individualismos, o se esfuerzan todos, cada uno dentro de sus capacidades y responsabilidades o el equipo no logra los objetivos.

NATACIÓN: De este deporte destaco la coordinación tanto física como mental para lograr el éxito. Es un deporte en donde trabajan todos los músculos prácticamente al unísono, lo que requiere un trabajo pormenorizado y específico para cada uno de ellos, limando las “posibles asperezas” para “rascar” esos segundos que te pueden dar una medalla. Esta coordinación individual se multiplica considerablemente con la natación sincronizada, en donde todas las participantes se acoplan de tal manera al ritmo que marca la música que actúan como un sólo ente, con una plasticidad y belleza tal que en mi humilde opinión lo incluiría dentro del Arte por derecho propio, al igual que la Danza. Extrapolado a la vida, no hay nada que te haga sentir con plenitud el “sentido de pertenencia” a un grupo, una de las escalas de la Pirámide de Maslow, que el sentirte coordinado con tu entorno y con la época que te haya tocado vivir, pero para ello debes haber trabajado y alcanzado tu propia coordinación, es decir, la coherencia entre lo que dices y haces.

BOXEO: Es curioso que en opinión de muchos este es el deporte más violento, no obstante es donde el respeto juega un papel crucial para ganar un combate. Una vez trabajado el “rival” que cada boxeador tiene dentro de sí con un entrenamiento adecuado, el paso siguiente es equilibrar esa confianza en uno mismo con el máximo respeto al rival, pues de sobra saben que esa falta de respeto o subestima son el peor “gancho” que tú mismo te puedas hacer. Te hace perder concentración, velocidad y foco en el combate, lo que te puede llevar al “KO”. La vida exige lo mismo, sé fuerte, mejora, lucha por tus intereses y objetivos, pero jamás pierdas el respeto a nadie, porque estarás mostrando al mundo que quien no te respetas eres tú, y perderás el combate de la vida.

GIMNASIA: Sin duda sacrificio. Si no el que más, es de los deportes más sacrificados que hay. Empiezan desde muy corta edad llevando una vida muy disciplinada y estricta, pues un “desliz” puede echar abajo meses de entrenamiento. Y se retiran muy jóvenes, sin prácticamente haber tenido infancia y adolescencia y en algunos casos descolocados de la vida real. Por tanto el entrenamiento integral del cuerpo y la mente son totalmente indispensables para la consecución de los objetivos, tanto a nivel individual como en equipo, en todas sus disciplinas. Una de las claves del éxito en la vida como en el trabajo, cada uno en función de sus expectativas, requiere de disciplina, una vez trazada la hoja de ruta con un objetivo claro. Aunque no veas resultados a corto plazo (esto es lo difícil) has de mantener la disciplina, pues es la única forma de conseguir la meta.

AUTOMOVILISMO: Aplicable a cualquier deporte de motor es la concentración mental máxima, ya que o bien vayan rápido o bien por trazados inverosímiles y de alto riesgo, una décima de desconcentración puede llevarte a un final no deseado. Extrapolado al trabajo, a un proyecto o a cualquier actividad de tu vida privada el estar concentrado al 100%, el evitar distracciones, el minimizar errores y hacer una buena gestión del tiempo pueden ser garantía de éxito.

BALONMANO: Si no quieres que te piten “pasivo” has de actuar con determinación y decisión. El Balonmano, como deporte de equipo, se caracteriza por elaborar una jugada en la que participan todos los jugadores con el objetivo de encontrar la oportunidad adecuada para encararse a la portería contraria y lanzar la pelota. Es aquí en donde entra en juego la determinación, la decisión, la valentía de lanzar a portería, el arriesgar antes de que el árbitro levante los brazos y dejes escapar la oportunidad dejándosela en manos del equipo contrario. ¿Cuántas veces hemos dejado una oportunidad en el trabajo o en la vida por falta de decisión, por falta de determinación, por no verlo claro, por no arriesgar, por no perder, y al final te han pitado “pasivo”?.

Queda claro que en la vida y en el trabajo, todos debemos ser “decathletas”, si me permitís el símil deportivo.

Me dejo en el tintero muchos deportes, habilidades y valores. Es por ello que os invito, si os apetece, a que incluyáis en este listado los que consideréis, y así enriquecerlo.

Difícil

Incertidumbre
Incertidumbre

Vaya palabra, la de cosas que se han dejado de hacer a lo largo de la Historia porque eran “difíciles” de acometer. Y no hace falta ir tan lejos ni remontarse mucho en el tiempo; ¿cuántas cosas has dejado de hacer en tu vida porque te resultaban “difíciles”, aunque te hubieran gustado hacerlas e incluso tenías pasión por ello? ¿Por qué lo dejaste? ¿Por qué lo dejamos?

Démosle la vuelta a la argumentación: ¿Cuántas cosas ha conseguido la Humanidad superando esa barrera de lo “difícil”?, ¿cuántos logros y avances de cualquier índole han sido sencillos de conseguir, o crear, o inventar?, juraría que ninguno. Todos han costado un precio: personal, colectivo, dinero, salud, conflictos, muertes…. Pero el caso es que se han hecho, se han conseguido, y además se siguen mejorando. Seguro que tú también has conseguido logros que requerían un esfuerzo extra por tu parte, el superar una barrera “infranqueable”, el ponerte al límite, y seguro que en muchos de esos casos porque era estrictamente necesario, o porque se acababa el plazo o porque te lo mandaron hacer, y seguro que también algunos de ellos (los menos) por orgullo personal o porque elegiste y decidiste hacerlo. (Estos últimos son los que te generan una plena satisfacción, ¿no?).

Sin embargo, ¿cuántas veces utilizamos la palabra “difícil” como excusa para no hacer lo que queremos o debemos hacer? no digamos ya cuando utilizamos la palabra imposible, menuda losa de palabra, contundente, apaga y vámonos.

¿Qué hay realmente detrás de la excusa?

Lo resumiría en una palabra, RIESGO. No nos han enseñado a asumir riesgos, riesgos de verdad, sin red. Hemos vivido una época en la que los riesgos siempre eran controlados, estaban calculados, siempre había una red por debajo por si nos caíamos. Íbamos eligiendo y si nos equivocábamos elegíamos lo otro, sin sacrificar mucho, sin precipicio.

Pero resulta que nos han cambiado el escenario. Esta “crisis de todo” nos ha puesto en otro camino que poco o nada tiene que ver a lo que nos prepararon desde niños. Nuestras expectativas y metas, forjadas en el escenario pasado, no se corresponden con la nueva realidad, y nuestros viejos sueños se convierten en fantasmas que, lejos de motivar, frustran y generan impotencia, autodesconfianza e incertidumbre.

La incertidumbre forma parte de la vida, pero no nos han enseñado a gestionarla, no nos han enseñado a tener enfoque. Vamos del “blanco” al “negro” y nos olvidamos de los grises, de las alternativas. Estamos acostumbrados a elegir pero nos cuesta mucho decidir, el tomar la responsabilidad, el arriesgarse, el mojarse, el perder para ganar.

Sin embargo estamos ante una oportunidad única:

Oportunidad de tomar decisiones de verdad, que cambien nuestras vidas.

Oportunidad de, una vez habiendo perdido lo que cada uno de nosotros hemos perdido, volver a ganar, con nuevos caminos, nuevas maneras de ver la vida, de hacer las cosas de otra manera, a nuestra manera.

Oportunidad de liderar tu vida, de retarte, de superarte, de aprender nuevas cosas, de conocerte de verdad.

Es ahora cuando más que nunca todo depende de ti, de cómo enfoques la realidad y de qué decidas hacer ante ella. Este nuevo escenario no es tan cómodo como el de antes, pero desde luego sí que más apasionante y, quién sabe, si necesario.

Cuando esperas

Prohibido esperar
Prohibido esperar

Cuando esperas que algo suceda, cuando esperas que alguien te ayude a solucionar tus problemas, cuando esperas a que te venga la inspiración, cuando esperas que alguien te llame, cuando esperas que las cosas cambien, cuando esperas que pase un día, y otro, y otro…

Cuando esperas que a que pase el verano, cuando esperas a que pasen las navidades, cuando esperas a que la cosa vaya mejor, cuando esperas a que la gente cambie, cuando esperas a que tú cambies, cuando esperas a que las empresas cambien, cuando esperas a que los clientes cambien, cuando esperas a que se fijen en ti, cuando esperas a que te vean diferente, especial, cuando esperas a que se den cuenta de tu valor…

Cuando esperas a tomar una decisión, cuando esperas a que algo pase para hacer una elección, cuando esperas que alguien las tome por ti, la decisión y la elección, cuando esperas a que llegue el día para tomarlas, cuando esperas a que no llegue el día para tomarlas…

Cuando esperas a que te llegue una idea, cuando esperas a que los demás no le lleguen, cuando esperas a que los demás se equivoquen, cuando esperas a que los demás acierten…

Cuando esperas todo, cuando ya no esperas nada, cuando esperar se ha convertido en tu agenda diaria, cuando ya no sabes a qué esperas, cuando el paso de los días ya no te deja ni esperar, cuando esperar ya no tiene sentido, cuando ya no sabes quién eres, cuando ya no te atreves a saber quién eres… cuando ya te da igual todo…

Cuando esperas no haces nada, cuando esperas no eres nada, cuando esperas te has olvidado de ti, cuando esperas la vida pasa, cuando esperas nada tienes y nada quieres, simplemente porque te has rendido, simplemente porque abandonas, simplemente porque te dejas llevar, simplemente porque no te merece la pena, y dejas todo de lado.

Nadie va a esperarte si no te lo ganas, nadie va a ayudarte si no te lo mereces, nada va a cambiar si tú no haces nada al respecto, nada ocurre si nada haces, lo único que pasa es el tiempo, ese tiempo que es TUYO, que te pertenece, que te ha sido concedido y que, por esperar, estás desperdiciando.

¿A qué esperas?

Una reflexión sobre el 2.0

Esta nueva sección del blog que inauguro es un espacio abierto para todos aquellos amigos “virtuales” y “desvirtualizados” que deseen aportar su visión de todo lo que rodea a la PERSONA, en cualquiera de sus facetas y en cualquiera de sus aspectos, de tal manera que todos nos enriquezcamos de las diferentes visiones que sobre la PERSONA puedan existir, confirmando una de las grandes riquezas del género humano, la diversidad.

Para mí es un honor que mi amigo Julio Amigo (@Julioamique) sea el que inaugure este espacio, por su profunda humanidad, su afecto y su generosidad, sin duda presentes en su “Marca Personal” para todos aquellos que tenemos la fortuna de conocerle y compartir con él a diario. Os dejo con su reflexión cercana y personal sobre la PERSONA y su dualidad en la vida real y virtual, espero que os guste:

Una reflexión sobre el 2.0

Una pequeña reflexión sobre el mundo 2.0, un pequeño aporte a esto de la “virtualidad”, ¿dónde podemos poner esto virtual, frente a la realidad que nos es dada mediante lo “real”? Esta es mi visión, pequeña visión dada por el tiempo que estoy dentro de lo virtual, y que me ayuda a creer que existe esta diferencia.

Una reflexión sobre el 2.0, eso es lo que realmente me pide mi amigo Antonio Guerra, en esto de la vida más virtual. Y es una pregunta complicada, difícil de responder porque ¿cómo saber dónde está la separación entre la “realidad” y la “virtualidad“?

Una reflexión sobre el 2.0

Complicada respuesta, así es. ¿Dónde hay que poner la “marca” para diferenciar la vida “real” de la vida “virtual”? Yo me suelo quedar siempre con lo que he ido leyendo en las diferentes redes sociales en las cuales estoy, fundamentalmente Twitter y Facebook, realmente la vida es “estar” en ellas pero siempre con la verdad por delante, como decía Laura Ferrera (@LauraFerrera) en uno de sus post.

 Y esto de la verdad por delante, “¿cómo se lleva?”

Esa es la segunda gran pregunta que me sale en esta entrada, ¿cómo es posible llevar una vida normal, con tus amigos, con tus familiares, y al mismo tiempo poder llevar una vida “virtual” coherente?

La respuesta a esta pregunta es, y está, en siendo uno mismo, la Actitud que decía Fátima Abril (@fatimabril) en alguno de sus escritos, es fundamental. Esa Actitud es la que nos lleva por el camino correcto (valgan las palabras que uso) en esto de la vida en el 2.0.

Y realmente, ¿cuál es esa Actitud? Es una gran pregunta porque no sabemos (o quizás si), realmente, a qué se refiere esa Actitud, a qué hace referencia ese concepto y si simplemente está en ser uno mismo, con todos nuestros conflictos y todas nuestras cosas positivas.

Muchas veces dejamos aparte esos defectos, muchas veces, quizá la mayoría, sin darnos cuenta de ello, y ese es el grave problema a la hora de confirmar esa Actitud, porque nosotros somos eso, esas dos cosas unidas, esos dos conceptos unidos, nuestro “bueno” y nuestro “malo“.

Creo que en ese aspecto está la auténtica realidad para reconocer eso de la Actitud, en saberse, en creerse y en reconocer lo que de malo tenemos, luchar por ello, pero teniendo claro que está en nosotros, a pesar de que vayamos intentando cambiar.

Esa actitud nos marca en redes sociales, es el fin fundamental de nuestra presencia en las mismas redes sociales, es el fruto de “comernos” nuestra presencia, y ser nosotros mismos, complicado muchas de las veces.

Esta es mi reflexión sobre el 2.0, haciendo una referencia total a la Actitud, creo que este punto es el referente, quizá ahí tenemos el “quid” de la cuestión para hacernos una idea de qué es esta reflexión, siempre tenemos claro qué es lo que somos, pero la mayoría de las veces perdemos esa visión de nuestros defectos para comprobar qué es lo que nos mueve, qué es lo que nos motiva para escribir, para publicar, simplemente para ser nosotros mismos.

Es difícil, lo sé porque creo que muchas personas, y yo entre ellas, nos olvidamos de ello, nos olvidamos de nuestra Actitud para poder recrear lo que nos importa, de crear aquello que creemos pero siempre sin tener en cuenta a los demás.

Espero que os haya ayudado un poco a ver esta diferencia, a ver esta “dualidad” entre los conceptos que nos mueven en esta reflexión.

¡Saludos a todos!

Pequeñas cosas

Tu momento
Tu momento

Desde luego que sí.

Muchas veces olvidamos que son los pequeños detalles los que nos aportan la sensación de felicidad. Nos dejamos llevar por las “preocupaciones” del día a día, la mayoría de ellas provenientes bien del trabajo, o bien de la búsqueda del mismo, o bien de otras obligaciones y de todo aquello que nos genera tensión en mayor o menor medida, de tal manera que dejamos de lado aquello que nos aporta bienestar y energía para seguir adelante. Basamos la vida como una lucha por encontrar la felicidad sólo a través de estas cuestiones que nos generan tensión, y no caemos en que son los pequeños momentos de bienestar los que nos alimenta el alma, los que nos reconforta con nosotros mismos, los que nos aportan la energía necesaria para seguir en la brecha, los pilares sobre los que se sustenta tu vida, las fuentes de donde emergen tus valores, los que te hacen ser tú y forman parte de ti. Lo mejor de todo es que estos momentos de bienestar y felicidad están por sí mismos en muchos de los casos y no es necesario luchar por ellos sino simplemente dedicarles el tiempo y la atención necesarias: jugar con tu hijo, escuchar tu música favorita, leer o simplemente observar, estar sólo si quieres… son cosas que están ahí, a tu disposición, acompañándote, invitándote a cuando quieras detenerte en ellas. No es necesario que te partas el alma para disfrutarlas, las tienes y ya está. Pero no las vemos.

Lo más grave es que hay mucha gente, con tal grado de “contaminación de lo rutinario”, que no sólo los olvida a menudo, sino que ya no son conscientes de la existencia de estos pequeños detalles y momentos.  Basan su vida en la lucha diaria para la consecución de estos momentos que ya podrían disfrutar, sin darse cuenta de que no todo es trabajo y obligaciones. Se han olvidado de trabajar en sí mismos. No “ven” a sus hijos crecer, no conversan con sus amigos o conviven con su pareja, no disfrutan de lo que les gusta, es más, no se acuerdan de lo que les gusta. En definitiva, han dejado de conocerse.

Mientras estemos vivos debemos disfrutar de estos momentos, de estas “pequeñas cosas”. Estar vivo y sentir la vida es lo que realmente nos debe preocupar, si no te pasarás la vida luchando por “grandes cosas”, dejando de lado las “pequeñas cosas”, que son las que realmente pueden hacer que tu vida sea GRANDE. Los romanos lo llamaban “CARPE DIEM” que quiere decir “aprovecha el momento”, ¿conoces tus momentos?