La importancia de la Conciliación

Conciliación Familiar
Conciliación Familiar

Sin duda una de las grandes ventajas de emprender es la facilidad con la que te permite conciliar tu vida familiar. Si bien al principio se gestiona bien y se consigue un buen equilibrio, a medida que vas desarrollando tu proyecto y aumenta tu implicación en el mismo, puedes llegar a caer casi sin darte cuenta en una situación parecida o incluso peor a la que tenías cuando trabajabas por cuenta ajena. La “criatura”  que has creado va cogiendo cuerpo y cada vez te pide más tiempo y dedicación, y como por fortuna resulta que lo que estás emprendiendo es lo que realmente te gusta hacer, la cosa se complica mucho más. La horas vuelan deprisa y te das cuenta de que estás cayendo en esa dinámica cuando miras el reloj y ves que tus hijos han salido del colegio hace cinco minutos, tal y como me pasó ayer. Afortunadamente mi oficina está al lado, pero te dices: ¡oh oh!

Es muy importante la planificación de tus tareas desde el principio, y debes estar atento a cualquier indicio o alerta como la que he viví ayer para pararte de nuevo a pensar y reflexionar y buscar soluciones para que no vuelva a pasar. He trabajado muchos años por cuenta ajena y, en muchas fases, de muy larga duración por cierto, he entregado literalmente mi vida. Cierto es que siempre he escuchado aquello de que el que tiene un negocio propio le echa más horas, no tiene fines de semana, vacaciones, etc… Vale, pero me niego a pensar a que tenga que ser así por fuerza. Digo yo que de alguna manera puedes compaginar ambas parcelas. Por eso estoy convencido de que la gestión del tiempo es muy importante, sobre todo cuando depende de ti, y dejarte en la agenda tiempo para los tuyos es crucial para sentirte con una vida plena, ya que de esa manera darás el máximo a los tuyos, y en consecuencia también se lo darás a tu trabajo.

Sé que lo que me pasó ayer no tiene demasiada importancia pero me conozco, cuando me entrego me entrego, de ahí la alarma que ha supuesto para mí y por lo que he decidido escribir este “Post”, para no olvidarme de ello. Sé que en cualquier trabajo, sea ajeno o propio, tiene sus periodos de mayor dedicación y sus puntas según la época y el sector al que te dediques, pero pienso que es clave el no olvidar en ningún momento la parcela privada, con tu pareja, amigos, familia, hijos y por supuesto, contigo mismo. Yo soy mi fábrica, mi maquinaria, y no debo perder de vista que mi “Fuel-Oil” son los míos, el tiempo con los míos,  mis responsabilidades como padre, marido, hermano, amigo e hijo.

A nada que haga consigo pequeños resultados

Esto de emprender es una cuestión del día a día. Es sorprendente la enorme satisfacción personal que te aportan los pequeños logros y avances que vas consiguiendo, aunque en vistas de otros no son más que meras expectativas que te estás creando, quizás para justificar la inversión de tiempo y dinero que estás realizando o bien como un mecanismo de defensa para escapar del pesimismo generalizado. No me preocupa. Estoy ante un reto personal al que le estoy poniendo todo lo que tengo, siguiendo las consignas de  grandes emprendedores como Steve Jobs. Esos pequeños avances, tales como ganar un contacto, un cliente potencial que se interesa por lo que haces, una petición de colaboración presente o futura, etc… para mí están siendo un impulso extraordinario para que comience cada día con más empuje. No me engaño, esto es una carrera de fondo y no he conseguido nada, pero sí percibo que estoy dando pequeños pasos en el buen camino, que todos mis círculos cercanos perciben que voy en serio, que soy capaz de conseguirlo. El hecho de que personas que hayan trabajado conmigo anteriormente cuenten con mi idea emprendedora para cerrar futuras colaboraciones me da una tranquilidad y confianza adecuada y consistente para seguir en la lucha. Creo que esta es la primera sensación que debe tener un emprendedor una vez que da el primer paso, el creerte que eres capaz. Tengo mis metas a medio plazo y objetivos a largo muy claros, y salvo pequeñas matizaciones no me estoy desviando de mi rumbo, tengo por tanto las ideas claras.

Otro aspecto importante y que no puedo permitirme olvidar es el aprendizaje diario y continuo que estoy viviendo. Estoy aprendiendo de mí mismo, conociéndome mejor y viéndome en situaciones que antes ni siquiera eran sospechadas por mí. Pero también estoy aprendiendo de los demás, de mi familia, amigos, contactos en Redes Sociales… Leo mucho y comparto mucho, y en ello veo a las Redes Sociales como una herramienta básica, no sólo para el emprendedor, si no para todos, cada uno en su ámbito y según sus intereses. Las posibilidades que nos ofrecen de rapidez y cercanía entre otras son inmensas. Una vez que has pasado la fase de “estrés” usándolas y has aprendido a asimilar la ingente información y a gestionarla con criterio, en pos de la calidad y eficiencia, le sacas muchísimo provecho.

Tampoco me olvido del fracaso, no me obsesiona pero el mero hecho de que es tan posible que se dé como el éxito me obliga a tenerlo en cuenta aunque llegado el caso lo importante no es sólo vivirlo, si no aprender a gestionarlo, y sacar provecho de esa experiencia. Si llega espero estar preparado para volver a levantarme.

Haciendo que 2013 sea mi año

Hace unos meses decidí abandonar la empresa en la que estaba trabajando. ¿Las razones?, son muchas pero principalmente estaba impulsado por un deseo vital de volver a coger las riendas de mi vida. Aquello se había convertido en una cuestión de salud mental. No me arrepiento. Desde hacía mucho tiempo mi cuerpo me estaba pidiendo emprender, ponerme a prueba, demostrarme a mí mismo que soy capaz de hacerlo. En esas estoy…

Lo primero que hice  al marcharme de la empresa fue disfrutar de un breve tiempo de “desintoxicación” que considero necesario para retomar fuerzas, consolidar la idea emprendedora y organizar un plan de acción y, como no puede ser menos, disfrutar de mi, de los míos y de mis aficiones. Antes de nada el objetivo era reforzar en mi mente la idea de que el estar parado no es más que un estado, una situación meramente burocrática. Como siempre digo, “estoy en paro pero no estoy parado”. Rápidamente quise poner en marcha mi aventura emprendedora y me instalé en un pequeño estudio en Vélez-Málaga, acondicionándolo a mi gusto, de tal modo que ya lo considero mi oficina de trabajo. No puedo trabajar en casa, caigo inmediatamente en lo que se ha dado por llamar la procrastinación. De este modo, en mi despachito, me siento en un entorno adecuado que facilita mi concentración, marcándome unas rutinas que poco a poco he ido consolidando, llegando, hoy por hoy, a dedicarle al menos 8 horas diarias.

Este hecho me está reportando una seguridad en mí mismo y una motivación personal indescriptibles, que unidas a la facilidad de poder conciliar mi tiempo con mi vida personal (el Colegio de mis hijos está a dos pasos), hacen que disfrute de cada momento como hace tiempo que no hacía. Ahora tan “sólo” falta que esta nueva situación nos dé de comer (qué fácil es escribirlo…).

El primer paso está dado, pero os confieso que muchos días me levanto con el miedo, lógico por otra parte, de pensar que el “paro” no dura eternamente, y que si no saco el proyecto adelante, me tendré que buscar la vida de otra manera para poder sacar adelante a mi familia. No obstante ese miedo lo estoy sabiendo canalizar y convertirlo en un resorte que hace que cada día le dedique con pasión mi tiempo a mi idea emprendedora. Mi sentido común tiene clara un par de ideas: pasión y constancia, como aspectos claves para conseguir logros, es una cuestión de actitud, como así he podido constatar en los foros, encuentros, charlas y cursos a los que he acudido desde que estoy desempleado, escuchando experiencias ajenas.

Tengo el firme objetivo de que este tiene que ser mi año, ya os contaré.

Un nuevo Mercado Laboral

El Mercado Laboral
El Mercado Laboral

Desde hace unos años, y posiblemente acelerada por la actual coyuntura económica a nivel mundial, estamos asistiendo a una evolución del Mercado de Trabajo cada más competitivo en donde el “factor diferenciador” se antoja decisivo en la mayoría de los procesos de selección.

Ya no es necesario poseer una titulación determinada para desarrollar una carrera profesional en un determinado ámbito (con salvedades como las profesiones de Médico, Abogado o Arquitecto por ejemplo, claro está). Actualmente la mayor parte de los estudios universitarios son polivalentes y aportan “transversalidad” y con tal o cual especialidad se puede acceder al puesto de trabajo en el que te gustaría desarrollarte.

Paralelamente, el aumento progresivo de centros formativos especializados de cualquier índole que se ha experimentado a nivel nacional ha motivado a que las empresas, cada día con más énfasis, den más importancia a la formación complementaria o específica de los candidatos, restando interés e incluso olvidando hacer preguntas relativas a los estudios universitarios en las entrevistas de trabajo y poniendo foco en ese tipo de formación antes mencionada.

Las universidades también han tomado buena nota de esta circunstancia y son cada vez más las ofertas de Formación Especializada ya sean en formato Máster o Cursos Superiores o Especialidades.

Este hecho se ve también reflejado en las ofertas de empleo, en las que la carrera universitaria deja de ser un “Numerus Clausus”, dando opción incluso, para cumplir el perfil, en tener cualquier titulación o, en su defecto, estar en posesión de una de las titulaciones que te desglosa la propia oferta pero, eso sí, con la “especialidad o la formación específica pertinente”.

En resumen, se puede hacer la lectura de que el Mercado Laboral actual estima que la posesión de un título universitario te aporta más una serie de capacidades, habilidades y actitudes que unos conocimientos específicos para desempeñar un puesto de trabajo. No obstante se da muchísima más importancia a los conocimientos adquiridos en una formación específica post-universitaria (o sin post), convirtiendo por tanto a los estudios universitarios como una especie de “prolongación” de la ESO y/o Bachillerato, por cuanto al componente educativo y de desarrollo de la personalidad que se le atribuye en el Mercado.

Estamos en el mundo de la especialización, lo cual no es en absoluto incompatible con la globalización que se está extendiendo otros ámbitos de la información curricular, tales como los idiomas y los conocimientos informáticos.

Los idiomas (ya nos avisaron en el Instituto), están adquiriendo cada vez más una importancia vital y decisiva, sobre todo el  idioma inglés. En estos momentos el 80% de las ofertas de empleo exigen dominio de al menos una lengua extranjera. Ya no vale con el nivel de COU y un par de veranos fuera de España. Se requiere inglés de negociación aunque no lo utilices en tu nuevo puesto a ocupar. Aquí es donde el sistema educativo, aunque muy tarde, está empezando a trabajar desde las Escuelas Infantiles, aunque sin duda queda mucho, por no decir casi todo, por hacer. Sin duda el factor “idiomas” es hoy en día el más diferenciador en un currículum vitae y la auténtica puerta de entrada a un puesto de cierta responsabilidad.

Por último, los conocimientos informáticos. Este factor no ha cambiado, es que ha vivido un auténtico punto y aparte, causado por dos motivos principalmente:

–          Cada vez más las empresas han desarrollado aplicaciones propias de gestión, por lo que lógicamente los candidatos no saben utilizarla hasta que se incorporan en el puesto de trabajo.

–          El nacimiento y auge de las Redes Sociales. La 3ª Revolución Industrial sin duda, ya está empezando a cambiar el mundo y a día de hoy desconocemos hacia dónde nos llevará y cuáles son sus límites, pero ha derribado muros infranqueables hasta ahora y si no observad cómo se inició la denominada “Primavera Árabe”.

A día de hoy tan sólo se exige a nivel informático los conocimientos mínimos para desempeñar cualquier puesto de trabajo (salvo los muy técnicos lógicamente), y se empiezan a ver, aunque de manera muy tímida aún, ofertas solicitando cierto manejo de las “Redes Sociales” en según qué posición. Por otro lado, cada vez aparecen en mayor número ofertas de trabajo en estos medios. Como digo aún no sabemos a dónde nos llevará este mundo de “universos paralelos” pero estoy convencido de que poco a poco se convertirá en un factor diferenciador casi tan decisivo como los idiomas.

Empleo Independiente

Trabajar desde casa
Trabajar desde casa

La actual crisis económica y su impacto directo en el Mercado Laboral están siendo el caldo de cultivo adecuado para al nacimiento de un nuevo concepto de Empleo, se trata del ya denominado “Empleo Independiente”.

¿Qué es el “Empleo Independiente”?, no es más que el inicio de la consolidación del Teletrabajo, un nuevo camino al emprendimiento, y el final de un concepto muy sólido hasta ahora en la cultura ibérica y que se está quebrantando de manera irremisible de la mano de la coyuntura económica. Ese concepto es el siempre tan apreciado y deseado “Contrato Indefinido”. Todo un referente en la cultura laboral española y piedra filosofal que abre la puerta (¿o hay que decir “abría”?) hacia la obtención de hipotecas, préstamos y “estabilidad laboral” entre otros valores.

Estamos ante un cambio de filosofía profundo, y cuya consolidación llevará su tiempo, porque implica paralelamente un cambio cultural en toda su amplitud (incluyo también a los bancos, ya que tendrán que bajar el listón para conceder créditos).

El “Empleo Independiente” tiene dos causas principales que son:

–  Las empresas, con la “Crisis” están aprendiendo a reducir y maximizar los costes, y buscando nuevas maneras de relacionarse con los trabajadores contractualmente hablando. Esto significa que la desaparición del contrato indefinido puede considerarse un hecho.

– Los trabajadores, sobre todo los colectivos que más están sufriendo los sinsabores del Paro, esto es menores de 25 años y mayores de 45, están viendo que sus posibilidades de incorporación para los primeros, o reincorporación para los últimos a un puesto fijo son cada vez más remotas. Los más jóvenes tienen en su haber el empuje para lanzarse por este camino, mientras que los más maduros poseen la experiencia, empaque y seguridad para emprender una carrera independiente.

Ambos colectivos, empresas y trabajadores, están viendo y cada vez más con claridad que la mejor manera de relacionarse entre ellos es a través de contratos de prestación de servicios, autónomos, con contratos temporales, con la posibilidad real de realizar esos trabajos desde casa.

Para las empresas, la consecuencia es clara; el ahorro de costes fijos a corto, medio y largo plazo.

Para los trabajadores, no depender exclusivamente de la evolución de  una empresa determinada, siendo posible trabajar para varias a la vez, por proyectos, por horas, según se estime.

Todo esto suena bien, pero para que cuaje han de darse como decía anteriormente cambios muy profundos en la legislación laboral, en el estilo de vida, en la economía, en la Banca, en la cultura nacional… Un cambio global en definitiva. El camino hay que andarlo paso a paso, pero estoy convencido de que el primero de todos es provocar el segundo paso, y así sucesivamente. En este sentido un primer paso debemos darlo los que trabajamos en instituciones orientadas a la Formación, tanto a desempleados como a trabajadores. Es aquí donde debemos introducir y fomentar el germen del emprendimiento. El resto de agentes que conforman el sistema socio-económico también deben dar su primer paso, cada uno en su parcela, pero en la misma línea, a ver dónde llegamos…