Haciendo que 2013 sea mi año

Hace unos meses decidí abandonar la empresa en la que estaba trabajando. ¿Las razones?, son muchas pero principalmente estaba impulsado por un deseo vital de volver a coger las riendas de mi vida. Aquello se había convertido en una cuestión de salud mental. No me arrepiento. Desde hacía mucho tiempo mi cuerpo me estaba pidiendo emprender, ponerme a prueba, demostrarme a mí mismo que soy capaz de hacerlo. En esas estoy…

Lo primero que hice  al marcharme de la empresa fue disfrutar de un breve tiempo de “desintoxicación” que considero necesario para retomar fuerzas, consolidar la idea emprendedora y organizar un plan de acción y, como no puede ser menos, disfrutar de mi, de los míos y de mis aficiones. Antes de nada el objetivo era reforzar en mi mente la idea de que el estar parado no es más que un estado, una situación meramente burocrática. Como siempre digo, “estoy en paro pero no estoy parado”. Rápidamente quise poner en marcha mi aventura emprendedora y me instalé en un pequeño estudio en Vélez-Málaga, acondicionándolo a mi gusto, de tal modo que ya lo considero mi oficina de trabajo. No puedo trabajar en casa, caigo inmediatamente en lo que se ha dado por llamar la procrastinación. De este modo, en mi despachito, me siento en un entorno adecuado que facilita mi concentración, marcándome unas rutinas que poco a poco he ido consolidando, llegando, hoy por hoy, a dedicarle al menos 8 horas diarias.

Este hecho me está reportando una seguridad en mí mismo y una motivación personal indescriptibles, que unidas a la facilidad de poder conciliar mi tiempo con mi vida personal (el Colegio de mis hijos está a dos pasos), hacen que disfrute de cada momento como hace tiempo que no hacía. Ahora tan “sólo” falta que esta nueva situación nos dé de comer (qué fácil es escribirlo…).

El primer paso está dado, pero os confieso que muchos días me levanto con el miedo, lógico por otra parte, de pensar que el “paro” no dura eternamente, y que si no saco el proyecto adelante, me tendré que buscar la vida de otra manera para poder sacar adelante a mi familia. No obstante ese miedo lo estoy sabiendo canalizar y convertirlo en un resorte que hace que cada día le dedique con pasión mi tiempo a mi idea emprendedora. Mi sentido común tiene clara un par de ideas: pasión y constancia, como aspectos claves para conseguir logros, es una cuestión de actitud, como así he podido constatar en los foros, encuentros, charlas y cursos a los que he acudido desde que estoy desempleado, escuchando experiencias ajenas.

Tengo el firme objetivo de que este tiene que ser mi año, ya os contaré.

Un nuevo Mercado Laboral

El Mercado Laboral
El Mercado Laboral

Desde hace unos años, y posiblemente acelerada por la actual coyuntura económica a nivel mundial, estamos asistiendo a una evolución del Mercado de Trabajo cada más competitivo en donde el “factor diferenciador” se antoja decisivo en la mayoría de los procesos de selección.

Ya no es necesario poseer una titulación determinada para desarrollar una carrera profesional en un determinado ámbito (con salvedades como las profesiones de Médico, Abogado o Arquitecto por ejemplo, claro está). Actualmente la mayor parte de los estudios universitarios son polivalentes y aportan “transversalidad” y con tal o cual especialidad se puede acceder al puesto de trabajo en el que te gustaría desarrollarte.

Paralelamente, el aumento progresivo de centros formativos especializados de cualquier índole que se ha experimentado a nivel nacional ha motivado a que las empresas, cada día con más énfasis, den más importancia a la formación complementaria o específica de los candidatos, restando interés e incluso olvidando hacer preguntas relativas a los estudios universitarios en las entrevistas de trabajo y poniendo foco en ese tipo de formación antes mencionada.

Las universidades también han tomado buena nota de esta circunstancia y son cada vez más las ofertas de Formación Especializada ya sean en formato Máster o Cursos Superiores o Especialidades.

Este hecho se ve también reflejado en las ofertas de empleo, en las que la carrera universitaria deja de ser un “Numerus Clausus”, dando opción incluso, para cumplir el perfil, en tener cualquier titulación o, en su defecto, estar en posesión de una de las titulaciones que te desglosa la propia oferta pero, eso sí, con la “especialidad o la formación específica pertinente”.

En resumen, se puede hacer la lectura de que el Mercado Laboral actual estima que la posesión de un título universitario te aporta más una serie de capacidades, habilidades y actitudes que unos conocimientos específicos para desempeñar un puesto de trabajo. No obstante se da muchísima más importancia a los conocimientos adquiridos en una formación específica post-universitaria (o sin post), convirtiendo por tanto a los estudios universitarios como una especie de “prolongación” de la ESO y/o Bachillerato, por cuanto al componente educativo y de desarrollo de la personalidad que se le atribuye en el Mercado.

Estamos en el mundo de la especialización, lo cual no es en absoluto incompatible con la globalización que se está extendiendo otros ámbitos de la información curricular, tales como los idiomas y los conocimientos informáticos.

Los idiomas (ya nos avisaron en el Instituto), están adquiriendo cada vez más una importancia vital y decisiva, sobre todo el  idioma inglés. En estos momentos el 80% de las ofertas de empleo exigen dominio de al menos una lengua extranjera. Ya no vale con el nivel de COU y un par de veranos fuera de España. Se requiere inglés de negociación aunque no lo utilices en tu nuevo puesto a ocupar. Aquí es donde el sistema educativo, aunque muy tarde, está empezando a trabajar desde las Escuelas Infantiles, aunque sin duda queda mucho, por no decir casi todo, por hacer. Sin duda el factor “idiomas” es hoy en día el más diferenciador en un currículum vitae y la auténtica puerta de entrada a un puesto de cierta responsabilidad.

Por último, los conocimientos informáticos. Este factor no ha cambiado, es que ha vivido un auténtico punto y aparte, causado por dos motivos principalmente:

–          Cada vez más las empresas han desarrollado aplicaciones propias de gestión, por lo que lógicamente los candidatos no saben utilizarla hasta que se incorporan en el puesto de trabajo.

–          El nacimiento y auge de las Redes Sociales. La 3ª Revolución Industrial sin duda, ya está empezando a cambiar el mundo y a día de hoy desconocemos hacia dónde nos llevará y cuáles son sus límites, pero ha derribado muros infranqueables hasta ahora y si no observad cómo se inició la denominada “Primavera Árabe”.

A día de hoy tan sólo se exige a nivel informático los conocimientos mínimos para desempeñar cualquier puesto de trabajo (salvo los muy técnicos lógicamente), y se empiezan a ver, aunque de manera muy tímida aún, ofertas solicitando cierto manejo de las “Redes Sociales” en según qué posición. Por otro lado, cada vez aparecen en mayor número ofertas de trabajo en estos medios. Como digo aún no sabemos a dónde nos llevará este mundo de “universos paralelos” pero estoy convencido de que poco a poco se convertirá en un factor diferenciador casi tan decisivo como los idiomas.

Empleo Independiente

Trabajar desde casa
Trabajar desde casa

La actual crisis económica y su impacto directo en el Mercado Laboral están siendo el caldo de cultivo adecuado para al nacimiento de un nuevo concepto de Empleo, se trata del ya denominado “Empleo Independiente”.

¿Qué es el “Empleo Independiente”?, no es más que el inicio de la consolidación del Teletrabajo, un nuevo camino al emprendimiento, y el final de un concepto muy sólido hasta ahora en la cultura ibérica y que se está quebrantando de manera irremisible de la mano de la coyuntura económica. Ese concepto es el siempre tan apreciado y deseado “Contrato Indefinido”. Todo un referente en la cultura laboral española y piedra filosofal que abre la puerta (¿o hay que decir “abría”?) hacia la obtención de hipotecas, préstamos y “estabilidad laboral” entre otros valores.

Estamos ante un cambio de filosofía profundo, y cuya consolidación llevará su tiempo, porque implica paralelamente un cambio cultural en toda su amplitud (incluyo también a los bancos, ya que tendrán que bajar el listón para conceder créditos).

El “Empleo Independiente” tiene dos causas principales que son:

–  Las empresas, con la “Crisis” están aprendiendo a reducir y maximizar los costes, y buscando nuevas maneras de relacionarse con los trabajadores contractualmente hablando. Esto significa que la desaparición del contrato indefinido puede considerarse un hecho.

– Los trabajadores, sobre todo los colectivos que más están sufriendo los sinsabores del Paro, esto es menores de 25 años y mayores de 45, están viendo que sus posibilidades de incorporación para los primeros, o reincorporación para los últimos a un puesto fijo son cada vez más remotas. Los más jóvenes tienen en su haber el empuje para lanzarse por este camino, mientras que los más maduros poseen la experiencia, empaque y seguridad para emprender una carrera independiente.

Ambos colectivos, empresas y trabajadores, están viendo y cada vez más con claridad que la mejor manera de relacionarse entre ellos es a través de contratos de prestación de servicios, autónomos, con contratos temporales, con la posibilidad real de realizar esos trabajos desde casa.

Para las empresas, la consecuencia es clara; el ahorro de costes fijos a corto, medio y largo plazo.

Para los trabajadores, no depender exclusivamente de la evolución de  una empresa determinada, siendo posible trabajar para varias a la vez, por proyectos, por horas, según se estime.

Todo esto suena bien, pero para que cuaje han de darse como decía anteriormente cambios muy profundos en la legislación laboral, en el estilo de vida, en la economía, en la Banca, en la cultura nacional… Un cambio global en definitiva. El camino hay que andarlo paso a paso, pero estoy convencido de que el primero de todos es provocar el segundo paso, y así sucesivamente. En este sentido un primer paso debemos darlo los que trabajamos en instituciones orientadas a la Formación, tanto a desempleados como a trabajadores. Es aquí donde debemos introducir y fomentar el germen del emprendimiento. El resto de agentes que conforman el sistema socio-económico también deben dar su primer paso, cada uno en su parcela, pero en la misma línea, a ver dónde llegamos…