Autenticidad

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Sé auténtico

 

En todas mis charlas (prefiero llamarlas conversaciones, pues hago uso del debate como única herramienta) dedicadas a la búsqueda de empleo, parto siempre de una premisa muy importante a la hora de afrontarla, y es que en materia de Selección de Personal, dos más dos raramente va a resultar cuatro. Me explico.

En un proceso de selección de personal, como en cualquier proceso en el que haya personas involucradas, hay una serie de variables que son muy difíciles de controlar, no sólo para los candidatos, si no también, incluso, para los propios reclutadores. Estas variables están siempre en mayor o menor medida relacionadas con las emociones, las sensaciones, las percepciones, los estados emocionales, los valores, etc… En definitiva, variables que forman parte de las personas y que en su conjunto, conforman nuestra forma de ser, habiendo por tanto, tantas formas de ser como personas hay en el Mundo.

Lo expuesto anteriormente significa que, por mucho CV que envíes, por muchas entrevistas que hagas, por muchos contactos que consigas, si a la hora de la verdad, en una entrevista (algo difícil de conseguir), tienes un mal día, por el motivo que sea, un reclutador no “te va a ver”, y por tanto no te seleccionará aunque seas el candidato perfecto. Por el contrario, puede pasar que, por muchas entrevistas que hagas, por muchos contactos que consigas, si a la hora de la verdad, en la entrevista, el reclutador tiene un mal día, al igual que en el caso anterior, no “te va a ver”, aunque seas, igualmente, el candidato perfecto. Esto pasa.

Hay que tener en cuenta que, cuando se está en plena búsqueda de empleo, se dan determinadas situaciones en la que los nervios nos pueden traicionar, cuando nos llaman, cuando nos entrevistan, cuando realizamos determinadas pruebas, etc… Los reclutadores sabemos perfectamente, porque también hemos estado en “el otro lado”, que es normal estar nervioso, pues se trata de una situación muy importante, como es obvio, la de tener la posibilidad de acceder a un trabajo.

Teniendo en cuenta esta situación de nervios y de cierta tensión que nos generan los procesos de selección, sobre todo cuando nos interesa mucho el puesto o, cuando necesitamos el trabajo de manera urgente, se trata de saber gestionar ese estado de presión.

No voy a explicar  en este artículo las técnicas habidas y por haber para gestionar este tipo de situaciones, primero porque no a todos nos sirve lo mismo y segundo porque no creo en muchas de ellas. Sí quiero poner el foco en el aspecto que, en mi caso, más valoro en un candidato, y es la autenticidad, la naturalidad. Leemos y escuchamos por distintos medios los típicos consejos de cómo responder a determinadas preguntas, cómo debe ser tu gesto durante la entrevista, cómo debes sentarte, etc… Sí, es importante tenerlo en cuenta, pero no debemos hacer caso a aquello que nos haga actuar de manera forzada, aquello que nos obligue a aprender un “guión” y soltarlo como un loro en la entrevista, aquello que nos haga quedarnos en blanco o en fuera de juego, cuando la entrevista no va por los derroteros que habíamos previsto. No se trata de decir o hacer lo que el reclutador quiere oír o ver, se trata de ser como tú eres, se trata de sentirte cómodo contigo mismo. Donde hay que poner el foco es en actuar como eres y en hablar como normalmente hablas, dentro de unos parámetros de seriedad y conducta que toda entrevista de trabajo requiere, pero sin resultar forzado. Cuando una persona actúa como es, la información que reciba el reclutador será más veraz y más completa y,  en definitiva, más auténtica.

No obstante, una vez salvada esta circunstancia, aún así puede que no seas el candidato adecuado (recuerda, en estos temas, dos y dos no siempre dan cuatro), pero al menos has sido tú, has puesto todo lo que dependía de ti, en el asador.

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¿Habilidades para los nuevos tiempos?

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Nuevos Tiempos

Mucho se habla de las nuevas competencias que las empresas están solicitando hoy en día a los profesionales, sobre todo poniendo especial énfasis en aquéllas relacionadas con la eclosión de las redes sociales, nuevas tecnologías y entornos colaborativos, y que se están aplicando en la búsqueda de empleo, en el emprendimiento y en el trabajo por cuenta ajena, tales como creatividad, colaboración, flexibilidad, resiliencia, comunicación, etc.

Yo me pregunto muchas veces si estas nuevas competencias son realmente nuevas. Muchas veces me da la impresión que antes del 2.0 éramos poco menos que autómatas y que actuábamos por inercia, y que la capacidad humana se ha descubierto hace pocos años.

En mi trabajo me encuentro con muchos clientes perdidos en muchos casos y, en otros, desengañados con este boom de “Marca Personal”, “Competencias Digitales” o “Intraemprendimiento”. Profesionales que, en muchos casos, estaban plenamente establecidos en el Mercado Laboral y que, tras muchos años sin tener la necesidad de buscar trabajo, no entienden el nuevo escenario.

No todos pueden tener un blog personal, unos porque no les apetece, otros porque no les gusta, otros porque sencillamente no tienen el don de escribir. No todos los que tenemos un blog somos seres brillantes, y hay muchas personas que no sienten la necesidad de tenerlo pero sí que son brillantes. Lo mismo ocurre con el tener cuentas en Twitter o LinkedIn, o Facebook. Nos estamos preocupando demasiado por que la gente se adecue al Mercado, pero, ¿qué pasa con el Mercado?, ¿es que no debe adecuarse a los profesionales?, es más ¿hasta qué punto es cierto que el Mercado busque a profesionales con Blog y/o Marca Personal?

También están los jóvenes recién salidos del sistema educativo, sean del nivel que sea, muchos de ellos también están perdidos y no saben cómo encontrar una primera oportunidad, aunque sea algo raquítico.

Por otro lado no todas las empresas están en las Redes Sociales, y muchas de las que están, los están por estar, por lo que no las utilizan para el reclutamiento. Por tanto, gran parte de las Redes Sociales se quedan en una mera base de datos de empresas y de profesionales, en una “nebulosa en la Nube” que permite, tanto a empresas como a empleados, el poder decir: “Estoy en Redes Sociales”.

Esta circunstancia la veo mucho en el mercado local en el que me muevo, la mayor parte de las empresas desconocen el profesiograma de la zona y, en contadas ocasiones acuden consultoras de selección para incorporar profesionales, cuando no “tiran” de contactos. Por contra, los profesionales no saben cómo acceder a las empresas y, en la mayor parte de los casos, a lo máximo que pueden aspirar es a dejar el clásico CV en papel o en correo electrónico o, como mucho, sumarse a alguna oferta medio parecida a su perfil a través de conocidas webs de reclutamiento, sin recibir respuesta alguna.

En este sentido tenemos mucho que hacer los profesionales de Recursos Humanos, las Empresas y la Administración Pública. Realmente no existen iniciativas que acerquen y pongan en contacto a profesionales y empresas, pero de verdad, no me refiero a “networking”, muchos de ellos de “autobombo”, si me permitís la expresión. Me refiero a reuniones entre profesionales y empresarios, a programas de acercamiento real entre estos dos colectivos, de tal modo que los profesionales sepan cómo acceder a las empresas y qué piden, y los empresarios conozcan el nivel de cualificación del Mercado, identificándolo con mayor certeza, adaptando sus búsquedas y necesidades a lo que el Mercado ofrece.

Creo que hay que fomentar estas nuevas habilidades que han relacionado con las Redes Sociales, pero no solo en los profesionales, también en todos los agentes que intervienen en el mercado de empleo, Administración Pública, Empresas, Empresarios, Profesionales de Recursos Humanos, Orientadores, etc. Pero estas habilidades no se encuentran en las redes (en éstas se proyectan). Están en nosotros, las personas, y desde siempre, desde que nacemos. El esfuerzo, por tanto, debe ir enfocado al acercamiento de profesionales y empresas en el mundo real, acercamientos continuos y con objetivos claros y concretos, orientados al conocimiento mutuo, sobre lo que necesitan las empresas y sobre el perfil profesional existente en el Mercado. Menos “charlas” y más conversaciones, en definitiva.

Impulso

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Baila, anda, juega

No queda otra que bailar la danza que nos toca, pero tú puedes marcar el ritmo.

No queda otra que andar el camino, pero tú puedes marcar la ruta.

No queda otra que jugar el partido, pero tú puedes marcar la estrategia.

No queda otra…

Esperar, condicionar, excusar, no es más que perder tiempo.

Equivocarte es más fácil que acertar, no te quepa duda, nos pasa a todos.

Intentarlo es el principio, pero también puede ser el final, ¿qué más da?, siempre hay alternativas, siempre hay otras danzas, otros caminos, otro partidos. Después de bailar mal, tienes dos opciones, hacerlo peor o hacerlo mejor. Después de andar por un camino equivocado, quedan dos opciones, o perderte más o reconducirte. Después de perder un partido, te quedan dos opciones, no jugar más o jugar otro, que quizás ganes.

Se trata de bailar, se trata de caminar, se trata de jugar partidos.

No queda otra que seguir, no queda otra que avanzar, porque perder y equivocarte también es avanzar, entra dentro del guión.

Coger impulso, provocar movimiento, tener la voluntad de hacer cosas, no lo marca las empresas, ni la Sociedad, ni los políticos, ni siquiera la Naturaleza, lo marcas tú. Siempre tienes opciones, puedes elegir. Es el Libre Albedrío.

Ahí está la clave, ahí reside el misterio, ahí está el nudo, de ahí nacen los miedos. Elegir e impulsarte.

Elige el ritmo que quieras.

Elige el camino que quieras.

Elige la estrategia que quieras.

Pero baila, anda, juega.

Elige, e impúlsate. Adelante.

Eres lo que aficionas

Aficiones
Aficiones

En muchos de los CV que veo a lo largo del día aparecen, en su parte final, las aficiones del candidato. Salvo algún caso excepcional, siempre aparecen enumeradas, sin profundizar y detallar, y que no van más allá de la lectura, ir al cine, correr o senderismo, entre otras.

Otros candidatos, no obstante, optan por no reflejar absolutamente nada relacionado con las aficiones, dejando a la interpretación del reclutador si ciertamente es que no las tienen o, si las tienen no las incluyen por considerarlas una información inútil o bien por timidez, que también ocurre.

La verdad es que la información relativa a las aficiones no va a inclinar la balanza por una candidatura frente a las otras, pero sí que aportan una información muy valiosa sobre la personalidad de los candidatos, sobre sus inquietudes y gustos, sobre su estilo de vida, sobre su interacción en su entorno, sobre sus aspiraciones, sobre sus relaciones sociales, etc…y que son muy tenidas en cuenta por los reclutadores y cada vez más por las empresas, que se interesan por el estilo de vida de los empleados.

En definitiva, las aficiones pueden aportar más información de la personalidad que hay detrás de ese CV que las titulaciones y experiencias obtenidas a lo largo de su trayectoria profesional. Además, pueden ser contrastadas por la información que compartan en sus redes sociales.

Hay que tener en cuenta que un CV hay que leerlo “entre líneas”. Los reclutadores analizamos entre la información meramente técnica determinados signos que nos puedan indicar el tipo de personalidad del candidato, como la forma de comunicar, la ortografía, el orden, la claridad de la información reflejada, la coherencia, etc.… Cada vez más los candidatos reflejan las competencias que se tienen y los logros conseguidos y que lógicamente hay que contrastar en entrevista y en referencias, pero también buscamos y contrastamos si la personalidad que nos ha transmitido el CV se corresponde con la que muestra el candidato en la entrevista, conversación telefónica o videoconferencia y, cómo no, en el 2.0. No olvidemos que la personalidad es clave para evaluar la adaptación de un candidato a un equipo de trabajo, cuestión clave para una incorporación exitosa, tanto como su cualificación técnica y experiencia.

Es por ello que no sólo incluir, si no desarrollar un apartado de aficiones facilita el trabajo a los reclutadores, pero es que además aporta personalidad al CV, lo humaniza. Lógicamente este aspecto también se debe proyectar en la Marca Personal, que, como su nombre indica, proyecta tu personalidad, tu huella como persona, tanto en la vida offline como en la online.

¿Cómo reflejar las aficiones?

Habría que ver primero cuáles son los elementos que hacen que una afición sea realmente eso, una afición:

1- Ha de ser una afición de verdad, constante en el tiempo. Ha de formar parte de tu vida y conformar tu estilo de vida, es decir, tiene que estar tan interiorizado en tu agenda que no eres tú si no puedes dedicarle tiempo.

2- Te tiene que aportar. Es lógico como consecuencia de lo anterior, hacer algo por hacerlo no tiene sentido, si lo haces es porque te aporta, ya sean habilidades intelectuales, físicas o ambas, e incluso emociones. En definitiva debe aportar aprendizaje… La clave aquí es ser consciente de lo que te aporta practicar esa afición.

3- Capitalizar lo aprendido practicando esa afición en tu vida privada y en la profesional, y explicarlo.

Por otro lado, no sólo se trata de reflejar las aficiones que practicas actualmente, yo también incluiría las que practicabas en el pasado pero que por diversos motivos ya no haces. La vida se escribe por etapas y lo que somos no es más que la suma de esas etapas y cómo las vamos afrontando.

Pongamos un ejemplo, si durante 6 años de tu vida has hecho danza, piensa qué es lo que te ha aportado: coordinación cuerpo-mente, disciplina, trabajo en equipo, concentración, autoconocimiento, constancia, capacidad de mejora, vencer la timidez…. Apostaría lo que fuera a que estas habilidades adquiridas con esa afición son válidas en cualquier entorno laboral. Aparte denota por parte del candidato sensibilidad y humanismo entre otras. La clave es destacar esas competencias y sensibilidades adquiridas con la práctica de esa afición y que estén relacionadas con las que pueden ser válidas al puesto al que se opta, si lo piensas bien, siempre encontrarás la relación.

Se podría decir que un perfil profesional no sólo se adquiere con la titulación y con la experiencia en empresa, también en tu tiempo, en la práctica de tus actividades favoritas, puedes adquirir las competencias necesarias para el mundo laboral. Estas actividades pueden ser físicas o intelectuales o mixtas, pero son igualmente válidas si sabes reflejar cómo capitalizas lo aprendido con ellas, da igual que sean deportes, voluntariados, manualidades, actividades culturales, en Naturaleza, bien en equipo o bien en solitario.

Por lo tanto, no incluyas aficiones por incluir algo, sin un sentido claro. Desarróllalas y arguméntalas, dale valor añadido a tu CV y en las entrevistas reflejando y argumentando lo que te han aportado en tu vida y que aplicas en diferentes entornos y que, por lo tanto, te complementan como persona. Eso sí, no incluyas las aficiones comenzadas y no terminadas o consolidadas (como los clásicos propósitos de año nuevo o de vuelta del verano). Cuidado, pueden denotar que eres una persona que se rinde fácilmente, que te falta constancia o que careces de capacidad de planificación, de todas formas, no han llegado a ser una afición, si no un intento.

“Este artículo fue publicado en la revista La Publi el pasado 20 de septiembre”

Generar oportunidades

Generar Oportunidades
Generar Oportunidades

El enfoque que le das a las cosas es como la aerodinámica en los coches de carrera. Puedes tener un motor potente y multitud de aspectos técnicos que mejoran su potencia, pero no es suficiente a la hora de ganar una carrera. Al final la aerodinámica adecuada es lo que permite al coche gestionar con solvencia las resistencias y obstáculos que se van encontrando por el camino.

Por lo mismo, en la generación y desarrollo de la estrategia de búsqueda de empleo, ya sea para desempleados u ocupados, no es suficiente con tener una “Marca Personal” o un CV potente, la clave es trabajar la mentalidad y el enfoque, ya que, al igual que la aerodinámica, es lo que te permitirá sortear los obstáculos y resistencias que siempre van a surgir, como en cualquier ámbito de la vida.

¿Y cuál es el enfoque?, para mí, toda estrategia de búsqueda de empleo debe estar encaminada a la generación de oportunidades, y con una clara visión a largo plazo, por supuesto con unos buenos cimientos, como son el autoconocimiento y la fijación de un objetivo claro. Sin esto último el resto seguramente nos lleve a metas no deseadas o a la frustración.

Partiendo de la idea de que te has marcado un objetivo claro y que has hecho ese ejercicio de autoanálisis, que te ha permitido conocer tus puntos fuertes y tus aspectos de mejora, se trata ahora de proyectarte al Mercado, de tal modo que siembres semillas en todos los escenarios y personas que has identificado como “caladeros de oportunidades”.

¿Cuáles son las características de un enfoque de generación de oportunidades?:

1- Te permite andar un camino preestablecido de manera firme, pero tiene un aspecto que considero apasionante, y es que este enfoque debe dar margen a la improvisación, a la revisión y a la rectificación, por mucha planificación previa que hayas realizado.  Lo bueno de pensar a largo plazo es que te permite trazar unos hitos o metas volantes, las cuáles son escenarios que aún no han sido contrastados con la realidad. Lo que a priori considerabas como bueno puede que en la práctica no lo sea tanto, por lo que un cambio o rectificación a tiempo no tiene por qué significar un cambio de objetivo global, pero sí significará un paso más para alcanzarlo.

2- Te permite liberarte del estrés del resultadismo. No te centras en el resultado a largo plazo, si no que te focalizas en los pequeños avances e hitos que te has marcado, uno a uno, analizando y probando las diferentes alternativas que el camino te ofrece. Ese camino debes trocearlo de tal manera que percibas avances constantes, que te sientas en alerta permanente, y por supuesto con un grado de motivación óptima.

3- Te permite conocer gente muy interesante, abierta a aportar y a que les aportes. Por lo mismo te permite descartar a esas personas y cuestiones que te alejan de tu objetivo. Te permite ser selectivo y práctico y enfocarte a lo que te aporta valor y en lo que aportas valor.

4- Te permite profundizar en temas y cuestiones necesarias para evolucionar en tu camino, nuevas tendencias, herramientas y maneras de hacer las cosas en el sector o empleo al que te estás dirigiendo. Esta actitud de aprendizaje es la adecuada para saber en qué aspectos estás fuerte, y en cuáles necesitas desarrollarte para ser más atractivo al Mercado al que te diriges, te permita saber también en qué necesitas ayuda.

5- Te permite tomar las riendas de tu camino y tener el derecho a equivocarte o a acertar por ti mismo. Lo importante es no dejar de actuar y sentir que avanzas y que aportas, lo que alimenta tu ánimo.

6- Te permite adquirir una actitud más reflexiva, analizando todas tus actuaciones y resultados, potenciando las que funcionan y desechando o cambiando las que no funcionan, siendo consciente de ti mismo en todo momento, notando cómo las ruedas de tu pensamiento fluyen y te empujan hacia la meta, con total honestidad.

7- Te permite adquirir seguridad en ti mismo, integridad, confianza y coherencia en tus mensajes y actuaciones, lo que sin duda conformará y se proyectará al exterior como tu “marca personal”, como la huella que dejas, como el impacto que causas.

En definitiva, la aerodinámica, lo que hace que resistas y sigas en la brecha es la propia conciencia de ti mismo, es saber hacia dónde quieres llegar y qué camino tomar, pero también lo es el saber que ese camino tendrá obstáculos y estás preparado para superarlos. La clave es que todo lo que hagas debe generar oportunidades, con constancia, por algún lado saltará la liebre, seguro.

(Este artículo fue publicado el pasado 20 de mayo en la Revista La Publi).

Habla, pregunta

Habla, pregunta
Habla, pregunta

Cuando empiezas a tener una trayectoria profesional de cierta envergadura llega un momento en el que automatizas absolutamente todos los procesos y tareas de tu actividad profesional, hasta tal punto que no aprecias el cómo haces las cosas. Es como conducir, al principio estás atento a los cambios de marcha, a los intermitentes, al embrague… pero a medida que vas adquiriendo experiencia tienes tan interiorizado todos esos procesos que lo haces de manera automática, casi inconsciente.

Esta circunstancia es muy buena señal pues significa que has aprendido, has llegado a ese punto en el que “dominas” la técnica. No obstante es un arma de doble filo pues tiene como consecuencia dos aspectos fundamentalmente:

1- Has perdido atención a cómo haces las cosas, a cómo puedes mejorar tu forma de hacerlas, simplemente las haces como las has aprendido porque o te lo han reconocido, o al menos nadie te ha dicho que está mal.

2- No pones en valor tu trabajo, tu dedicación, tu forma de hacer las cosas, lo ves como algo normal.

En mi trabajo me encuentro a muchas personas que tras años de profesión se encuentran en la situación de búsqueda de empleo, con un escenario muy distinto, como sabéis, a lo que estábamos acostumbrados y, si no todas, la gran mayoría de ellas no conocen su valía, no son conscientes del impacto que tiene que lo que han venido haciendo. Lo que para otros es un logro, para ellas es algo normal, rutinario: “Era mi trabajo” suelen decir.

A todas estas personas les recomiendo lo mismo a la hora de que reflexionen sobre su carrera profesional antes de la preparación de una estrategia de búsqueda de empleo, y es que hablen con sus compañeros de trabajo, que hablen con su entorno más cercano, que hablen, si es posible, con sus antiguos jefes y, en definitiva, con cualquier persona que con la que haya colaborado en entornos laborales o incluso no laborales.

Este ejercicio, que al principio puede suponer cierta incomodidad, es uno de los ejercicios más sanos que hay, pues te permite elevar a tu consciente todo aquello que hacías y sobre todo el cómo lo hacías, siendo este último aspecto la clave. Te permite ver como otros valoran determinadas competencias o labores que para ti no eran más que rutina, te permite poner en valor tus fortalezas y detectar tus puntos a desarrollar, te permite visualizarte en 3 dimensiones, eliminar determinadas creencias que tu sólo te has construido y contrastar tus propias reflexiones o conclusiones. En definitiva, te permite medir cuál es tu aportación a tu entorno, cuál es tu impacto, cuál es tu huella.

No cometáis el error de “arreglaros” solos, pues lo más normal es que no lleguéis a apreciar la dimensión real de vuestra valía. Estamos en unos tiempos en los que, entre otras, se valora mucho la capacidad de mejora de una persona de cara a su empleabilidad. Esta capacidad de mejora es imposible verificarla y contrastarla sin preguntar y hablar con aquéllos que han compartido contigo alguna etapa de tu vida laboral o personal. Aplica a tu persona y a tu desarrollo las técnicas de innovación, tú eres tu mejor producto y servicio y por supuesto, siempre puedes mejorarte.

Espacio “Desarrolla-T” (Programa 1) Presentación de Talento Local y Personas

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“Desarrolla-T” Programa 1

Este es el “podcast” de mi primera emisión en la sección “Desarrolla-T” del programa “El Canto del Gallo” en Radio Miramar, presentado por José Manuel Blanco, en donde presento Talento Local y Personas y los objetivos de este espacio, con una clara vocación social y de servicio público. Espero que os resulte de interés:

Programa 1: Presentación de la Sección