Impulso

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Baila, anda, juega

No queda otra que bailar la danza que nos toca, pero tú puedes marcar el ritmo.

No queda otra que andar el camino, pero tú puedes marcar la ruta.

No queda otra que jugar el partido, pero tú puedes marcar la estrategia.

No queda otra…

Esperar, condicionar, excusar, no es más que perder tiempo.

Equivocarte es más fácil que acertar, no te quepa duda, nos pasa a todos.

Intentarlo es el principio, pero también puede ser el final, ¿qué más da?, siempre hay alternativas, siempre hay otras danzas, otros caminos, otro partidos. Después de bailar mal, tienes dos opciones, hacerlo peor o hacerlo mejor. Después de andar por un camino equivocado, quedan dos opciones, o perderte más o reconducirte. Después de perder un partido, te quedan dos opciones, no jugar más o jugar otro, que quizás ganes.

Se trata de bailar, se trata de caminar, se trata de jugar partidos.

No queda otra que seguir, no queda otra que avanzar, porque perder y equivocarte también es avanzar, entra dentro del guión.

Coger impulso, provocar movimiento, tener la voluntad de hacer cosas, no lo marca las empresas, ni la Sociedad, ni los políticos, ni siquiera la Naturaleza, lo marcas tú. Siempre tienes opciones, puedes elegir. Es el Libre Albedrío.

Ahí está la clave, ahí reside el misterio, ahí está el nudo, de ahí nacen los miedos. Elegir e impulsarte.

Elige el ritmo que quieras.

Elige el camino que quieras.

Elige la estrategia que quieras.

Pero baila, anda, juega.

Elige, e impúlsate. Adelante.

Eres lo que aficionas

Aficiones
Aficiones

En muchos de los CV que veo a lo largo del día aparecen, en su parte final, las aficiones del candidato. Salvo algún caso excepcional, siempre aparecen enumeradas, sin profundizar y detallar, y que no van más allá de la lectura, ir al cine, correr o senderismo, entre otras.

Otros candidatos, no obstante, optan por no reflejar absolutamente nada relacionado con las aficiones, dejando a la interpretación del reclutador si ciertamente es que no las tienen o, si las tienen no las incluyen por considerarlas una información inútil o bien por timidez, que también ocurre.

La verdad es que la información relativa a las aficiones no va a inclinar la balanza por una candidatura frente a las otras, pero sí que aportan una información muy valiosa sobre la personalidad de los candidatos, sobre sus inquietudes y gustos, sobre su estilo de vida, sobre su interacción en su entorno, sobre sus aspiraciones, sobre sus relaciones sociales, etc…y que son muy tenidas en cuenta por los reclutadores y cada vez más por las empresas, que se interesan por el estilo de vida de los empleados.

En definitiva, las aficiones pueden aportar más información de la personalidad que hay detrás de ese CV que las titulaciones y experiencias obtenidas a lo largo de su trayectoria profesional. Además, pueden ser contrastadas por la información que compartan en sus redes sociales.

Hay que tener en cuenta que un CV hay que leerlo “entre líneas”. Los reclutadores analizamos entre la información meramente técnica determinados signos que nos puedan indicar el tipo de personalidad del candidato, como la forma de comunicar, la ortografía, el orden, la claridad de la información reflejada, la coherencia, etc.… Cada vez más los candidatos reflejan las competencias que se tienen y los logros conseguidos y que lógicamente hay que contrastar en entrevista y en referencias, pero también buscamos y contrastamos si la personalidad que nos ha transmitido el CV se corresponde con la que muestra el candidato en la entrevista, conversación telefónica o videoconferencia y, cómo no, en el 2.0. No olvidemos que la personalidad es clave para evaluar la adaptación de un candidato a un equipo de trabajo, cuestión clave para una incorporación exitosa, tanto como su cualificación técnica y experiencia.

Es por ello que no sólo incluir, si no desarrollar un apartado de aficiones facilita el trabajo a los reclutadores, pero es que además aporta personalidad al CV, lo humaniza. Lógicamente este aspecto también se debe proyectar en la Marca Personal, que, como su nombre indica, proyecta tu personalidad, tu huella como persona, tanto en la vida offline como en la online.

¿Cómo reflejar las aficiones?

Habría que ver primero cuáles son los elementos que hacen que una afición sea realmente eso, una afición:

1- Ha de ser una afición de verdad, constante en el tiempo. Ha de formar parte de tu vida y conformar tu estilo de vida, es decir, tiene que estar tan interiorizado en tu agenda que no eres tú si no puedes dedicarle tiempo.

2- Te tiene que aportar. Es lógico como consecuencia de lo anterior, hacer algo por hacerlo no tiene sentido, si lo haces es porque te aporta, ya sean habilidades intelectuales, físicas o ambas, e incluso emociones. En definitiva debe aportar aprendizaje… La clave aquí es ser consciente de lo que te aporta practicar esa afición.

3- Capitalizar lo aprendido practicando esa afición en tu vida privada y en la profesional, y explicarlo.

Por otro lado, no sólo se trata de reflejar las aficiones que practicas actualmente, yo también incluiría las que practicabas en el pasado pero que por diversos motivos ya no haces. La vida se escribe por etapas y lo que somos no es más que la suma de esas etapas y cómo las vamos afrontando.

Pongamos un ejemplo, si durante 6 años de tu vida has hecho danza, piensa qué es lo que te ha aportado: coordinación cuerpo-mente, disciplina, trabajo en equipo, concentración, autoconocimiento, constancia, capacidad de mejora, vencer la timidez…. Apostaría lo que fuera a que estas habilidades adquiridas con esa afición son válidas en cualquier entorno laboral. Aparte denota por parte del candidato sensibilidad y humanismo entre otras. La clave es destacar esas competencias y sensibilidades adquiridas con la práctica de esa afición y que estén relacionadas con las que pueden ser válidas al puesto al que se opta, si lo piensas bien, siempre encontrarás la relación.

Se podría decir que un perfil profesional no sólo se adquiere con la titulación y con la experiencia en empresa, también en tu tiempo, en la práctica de tus actividades favoritas, puedes adquirir las competencias necesarias para el mundo laboral. Estas actividades pueden ser físicas o intelectuales o mixtas, pero son igualmente válidas si sabes reflejar cómo capitalizas lo aprendido con ellas, da igual que sean deportes, voluntariados, manualidades, actividades culturales, en Naturaleza, bien en equipo o bien en solitario.

Por lo tanto, no incluyas aficiones por incluir algo, sin un sentido claro. Desarróllalas y arguméntalas, dale valor añadido a tu CV y en las entrevistas reflejando y argumentando lo que te han aportado en tu vida y que aplicas en diferentes entornos y que, por lo tanto, te complementan como persona. Eso sí, no incluyas las aficiones comenzadas y no terminadas o consolidadas (como los clásicos propósitos de año nuevo o de vuelta del verano). Cuidado, pueden denotar que eres una persona que se rinde fácilmente, que te falta constancia o que careces de capacidad de planificación, de todas formas, no han llegado a ser una afición, si no un intento.

“Este artículo fue publicado en la revista La Publi el pasado 20 de septiembre”

Generar oportunidades

Generar Oportunidades
Generar Oportunidades

El enfoque que le das a las cosas es como la aerodinámica en los coches de carrera. Puedes tener un motor potente y multitud de aspectos técnicos que mejoran su potencia, pero no es suficiente a la hora de ganar una carrera. Al final la aerodinámica adecuada es lo que permite al coche gestionar con solvencia las resistencias y obstáculos que se van encontrando por el camino.

Por lo mismo, en la generación y desarrollo de la estrategia de búsqueda de empleo, ya sea para desempleados u ocupados, no es suficiente con tener una “Marca Personal” o un CV potente, la clave es trabajar la mentalidad y el enfoque, ya que, al igual que la aerodinámica, es lo que te permitirá sortear los obstáculos y resistencias que siempre van a surgir, como en cualquier ámbito de la vida.

¿Y cuál es el enfoque?, para mí, toda estrategia de búsqueda de empleo debe estar encaminada a la generación de oportunidades, y con una clara visión a largo plazo, por supuesto con unos buenos cimientos, como son el autoconocimiento y la fijación de un objetivo claro. Sin esto último el resto seguramente nos lleve a metas no deseadas o a la frustración.

Partiendo de la idea de que te has marcado un objetivo claro y que has hecho ese ejercicio de autoanálisis, que te ha permitido conocer tus puntos fuertes y tus aspectos de mejora, se trata ahora de proyectarte al Mercado, de tal modo que siembres semillas en todos los escenarios y personas que has identificado como “caladeros de oportunidades”.

¿Cuáles son las características de un enfoque de generación de oportunidades?:

1- Te permite andar un camino preestablecido de manera firme, pero tiene un aspecto que considero apasionante, y es que este enfoque debe dar margen a la improvisación, a la revisión y a la rectificación, por mucha planificación previa que hayas realizado.  Lo bueno de pensar a largo plazo es que te permite trazar unos hitos o metas volantes, las cuáles son escenarios que aún no han sido contrastados con la realidad. Lo que a priori considerabas como bueno puede que en la práctica no lo sea tanto, por lo que un cambio o rectificación a tiempo no tiene por qué significar un cambio de objetivo global, pero sí significará un paso más para alcanzarlo.

2- Te permite liberarte del estrés del resultadismo. No te centras en el resultado a largo plazo, si no que te focalizas en los pequeños avances e hitos que te has marcado, uno a uno, analizando y probando las diferentes alternativas que el camino te ofrece. Ese camino debes trocearlo de tal manera que percibas avances constantes, que te sientas en alerta permanente, y por supuesto con un grado de motivación óptima.

3- Te permite conocer gente muy interesante, abierta a aportar y a que les aportes. Por lo mismo te permite descartar a esas personas y cuestiones que te alejan de tu objetivo. Te permite ser selectivo y práctico y enfocarte a lo que te aporta valor y en lo que aportas valor.

4- Te permite profundizar en temas y cuestiones necesarias para evolucionar en tu camino, nuevas tendencias, herramientas y maneras de hacer las cosas en el sector o empleo al que te estás dirigiendo. Esta actitud de aprendizaje es la adecuada para saber en qué aspectos estás fuerte, y en cuáles necesitas desarrollarte para ser más atractivo al Mercado al que te diriges, te permita saber también en qué necesitas ayuda.

5- Te permite tomar las riendas de tu camino y tener el derecho a equivocarte o a acertar por ti mismo. Lo importante es no dejar de actuar y sentir que avanzas y que aportas, lo que alimenta tu ánimo.

6- Te permite adquirir una actitud más reflexiva, analizando todas tus actuaciones y resultados, potenciando las que funcionan y desechando o cambiando las que no funcionan, siendo consciente de ti mismo en todo momento, notando cómo las ruedas de tu pensamiento fluyen y te empujan hacia la meta, con total honestidad.

7- Te permite adquirir seguridad en ti mismo, integridad, confianza y coherencia en tus mensajes y actuaciones, lo que sin duda conformará y se proyectará al exterior como tu “marca personal”, como la huella que dejas, como el impacto que causas.

En definitiva, la aerodinámica, lo que hace que resistas y sigas en la brecha es la propia conciencia de ti mismo, es saber hacia dónde quieres llegar y qué camino tomar, pero también lo es el saber que ese camino tendrá obstáculos y estás preparado para superarlos. La clave es que todo lo que hagas debe generar oportunidades, con constancia, por algún lado saltará la liebre, seguro.

(Este artículo fue publicado el pasado 20 de mayo en la Revista La Publi).

Habla, pregunta

Habla, pregunta
Habla, pregunta

Cuando empiezas a tener una trayectoria profesional de cierta envergadura llega un momento en el que automatizas absolutamente todos los procesos y tareas de tu actividad profesional, hasta tal punto que no aprecias el cómo haces las cosas. Es como conducir, al principio estás atento a los cambios de marcha, a los intermitentes, al embrague… pero a medida que vas adquiriendo experiencia tienes tan interiorizado todos esos procesos que lo haces de manera automática, casi inconsciente.

Esta circunstancia es muy buena señal pues significa que has aprendido, has llegado a ese punto en el que “dominas” la técnica. No obstante es un arma de doble filo pues tiene como consecuencia dos aspectos fundamentalmente:

1- Has perdido atención a cómo haces las cosas, a cómo puedes mejorar tu forma de hacerlas, simplemente las haces como las has aprendido porque o te lo han reconocido, o al menos nadie te ha dicho que está mal.

2- No pones en valor tu trabajo, tu dedicación, tu forma de hacer las cosas, lo ves como algo normal.

En mi trabajo me encuentro a muchas personas que tras años de profesión se encuentran en la situación de búsqueda de empleo, con un escenario muy distinto, como sabéis, a lo que estábamos acostumbrados y, si no todas, la gran mayoría de ellas no conocen su valía, no son conscientes del impacto que tiene que lo que han venido haciendo. Lo que para otros es un logro, para ellas es algo normal, rutinario: “Era mi trabajo” suelen decir.

A todas estas personas les recomiendo lo mismo a la hora de que reflexionen sobre su carrera profesional antes de la preparación de una estrategia de búsqueda de empleo, y es que hablen con sus compañeros de trabajo, que hablen con su entorno más cercano, que hablen, si es posible, con sus antiguos jefes y, en definitiva, con cualquier persona que con la que haya colaborado en entornos laborales o incluso no laborales.

Este ejercicio, que al principio puede suponer cierta incomodidad, es uno de los ejercicios más sanos que hay, pues te permite elevar a tu consciente todo aquello que hacías y sobre todo el cómo lo hacías, siendo este último aspecto la clave. Te permite ver como otros valoran determinadas competencias o labores que para ti no eran más que rutina, te permite poner en valor tus fortalezas y detectar tus puntos a desarrollar, te permite visualizarte en 3 dimensiones, eliminar determinadas creencias que tu sólo te has construido y contrastar tus propias reflexiones o conclusiones. En definitiva, te permite medir cuál es tu aportación a tu entorno, cuál es tu impacto, cuál es tu huella.

No cometáis el error de “arreglaros” solos, pues lo más normal es que no lleguéis a apreciar la dimensión real de vuestra valía. Estamos en unos tiempos en los que, entre otras, se valora mucho la capacidad de mejora de una persona de cara a su empleabilidad. Esta capacidad de mejora es imposible verificarla y contrastarla sin preguntar y hablar con aquéllos que han compartido contigo alguna etapa de tu vida laboral o personal. Aplica a tu persona y a tu desarrollo las técnicas de innovación, tú eres tu mejor producto y servicio y por supuesto, siempre puedes mejorarte.

Espacio “Desarrolla-T” (Programa 1) Presentación de Talento Local y Personas

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“Desarrolla-T” Programa 1

Este es el “podcast” de mi primera emisión en la sección “Desarrolla-T” del programa “El Canto del Gallo” en Radio Miramar, presentado por José Manuel Blanco, en donde presento Talento Local y Personas y los objetivos de este espacio, con una clara vocación social y de servicio público. Espero que os resulte de interés:

Programa 1: Presentación de la Sección

Crezcamos juntos

Trabajo colaborativo
Trabajo colaborativo

Uno de los aspectos que más me están gustando y de los que más estoy aprendiendo en esto de emprender es el de la posibilidad de trabajar en “Redes Colaborativas” con otros emprendedores o empresas ya consolidadas. Se habla mucho de la soledad del emprendedor, y es verdad, pasas por muchos momentos en las que te sientes solo, pero no tiene por qué ser así si sabes gestionar esos momentos y te pones en marcha buscando y generando espacios de colaboración.

Durante mi etapa por cuenta ajena en diferentes empresas siempre he procurado lanzar iniciativas de forma coordinada con otros departamentos o áreas, y no necesariamente de temática RR.HH. aunque sí muy vinculadas a ese campo dada su transversalidad y sobre todo, por el papel que las personas integrantes de esos equipos tienen como piezas clave para el éxito en cualquier proyecto.  En la mayoría de los casos esas iniciativas no llegaron a buen puerto, pues las responsabilidades propias de cada uno en su departamento o la escasa concienciación de establecer equipos colaborativos y crear entornos de creatividad e innovación en las organizaciones hacían que aquéllas se quedaran en el cajón, salvo esos proyectos que venían impuestos de “arriba”. Esta “espinita” siempre la he tenido clavada y es ahora en mi nueva faceta de empresario en donde estoy teniendo una enorme oportunidad de desarrollarla.

Bien es cierto que algunas de las personas con las que empecé a trabajar en proyectos conjuntos, en mis inicios de emprendimiento, acabaron abandonando el barco, simplemente porque vieron que no era su “camino” y por tanto no tenían ni la motivación ni el empuje necesarios. Y ahora en la distancia pienso que seguramente tampoco esos proyectos formaban parte de mi “camino”, pero en cualquier caso es que tanto el hecho de trabajar juntos como esos “embriones” de proyectos, lejos de haber consumido innecesariamente un tiempo muy valioso, nos ha servido a todos para ir definiendo y concretando nuestra hoja de ruta, permitiéndonos ser muy selectivos a la hora de embarcarnos en determinados proyectos. Prueba de ello es que actualmente estamos todos mejor que antes, más seguros, activos y comprometidos con nuestros propios proyectos empresariales y colaborando con otras personas en otros proyectos que sí están en nuestra “ruta”. En definitiva, hemos aprendido a focalizar. Por tanto ha merecido la pena haber colaborado con ellos, por el aprendizaje adquirido y porque quién sabe si en un futuro se volverán a cruzar nuestros caminos, en algunos casos, estoy convencido de ello.

Es verdad que la situación actual está fomentando la creación de espacios y ecosistemas de trabajo colaborativo. Toca entonces aprovechar esta inercia. Son los nuevos tiempos, es el nuevo escenario, y hay que aprender a “jugar” en él. Estos espacios se están dando en todos los campos: emprendimiento social, economía colaborativa, en las nuevas formas educativas de origen escandinavo, en la participación ciudadana, la microfinanciación o “Crowdfounding”, voluntariado…..

A este respecto, cuando decidí crear Talento Local y Personas y empecé a acudir a diferentes seminarios y “networkings” con idea de formarme y conocer otras experiencias emprendedoras. Descubrí que en el emprendimiento actual se da un escenario ideal para crear estos espacios de redes colaborativas que generan oportunidades, bien para uno mismo, bien para los demás, bien para todos. Soy un convencido de que el éxito de los demás me generará más oportunidades de futuro, (la riqueza trae riqueza, entendida ésta como aporte de valor y aprendizaje, y que lógicamente ha de ser monetizada a corto, medio o largo plazo) incluso cuando se dedican a lo mismo que tú.

Uno de los enfoques clave para comenzar a trabajar con ciertas garantías en entornos colaborativos es, como dice mi amigo Amalio Rey, gran referente en estos temas y con el que tuve la suerte de trabajar en un proyecto de ámbito turístico para Vélez-Málaga hace unos meses, la de ver en el entorno que nos rodea, en lugar de “competidores”, a “complementadores”.

En la actualidad estoy participando, en paralelo a mi actividad en Talento Local y Personas, en 5 proyectos colaborativos y, salvo uno dedicado expresamente a RR.HH., el resto aborda otros ámbitos. Cada uno de estos proyectos está formado por profesionales de diferentes disciplinas pero que tienen (tenemos) cosas en común, y es una enorme amplitud de miras, con clara vocación de aportar valor, de aprender y de generar sinergias. Quizás no todos los proyectos saldrán adelante, o quizás sí, pero estoy aprendiendo mucho de ellos (proyectos y equipos) y estoy alucinando conmigo mismo dándome cuenta de hasta dónde puedo ser capaz de llegar y aportar. Antes sólo tenía puesta las “gafas” de Área de RR.HH, metido en mi departamento, ahora tengo puestas la de “Personas y Proyectos”, con la amplitud de miras que te aporta ese cambio. Por otro lado la disparidad de perfiles que formamos estos equipos en donde se da hibridación, hace que la creatividad e innovación aflore con mayor fluidez, permitiendo obtener varios puntos de vista sobre un mismo tema y diferentes soluciones ante un mismo problema.

En base a la experiencia que estoy teniendo, me gustaría destacar varios aspectos que veo claves para el éxito de un proyecto colaborativo:

1- Tienes que sentir que el proyecto está dentro de tu hoja de ruta profesional. Te puede desviar un poco siempre que te permita alcanzar tus objetivos a medio o largo plazo, pero nunca debes sentir que vas en dirección contraria porque acabas abandonando. Por supuesto el resto de participantes debe sentir esto mismo cada uno en su fuero interno.

2- El uso de las nuevas tecnologías permite una mejor productividad, conectividad y comunicación entre los miembros del equipo. Te permite un reparto de tareas, trabajar todos sobre un mismo documento, hacer reuniones “on-line”…

3- Compromiso: No es estar por estar porque no tengo nada mejor que hacer. Es APORTAR VALOR, cada uno según su esencia.

4- Monetización: Hay que comer, pero esto no debe ser objeto de obsesiones por parte de ningún miembro. Es importante encontrar un equilibrio mental entre el “coste-oportunidad” que supone la inversión de tiempo que haces y la viabilidad económica del proyecto. El plan económico del proyecto por tanto es imprescindible, hay que tener claro cuándo y en cuánto se monetizará, pero también hay que tener claro que debes invertir en las primeras fases, al menos tu tiempo y dedicación. Dejarlo claro al principio es fundamental para partir de ese equilibrio y además evita problemas futuros.

5- Pensar en las personas, en su autodesarrollo, en el aporte de valor al grupo. Es hacer un trabajo interno individual y una puesta en común entre todos, para afianzar todos los flecos del proyecto y que nadie se sienta desplazado. QUE NO FALTE LA COMUNICACIÓN. El tener claro qué puedes aportar, cuáles son tus puntos fuertes y tus puntos de mejora y transmitirlo siempre es positivo.

6- Darle al proyecto un aire “evangelizador”. Creo que los emprendedores, autónomos, “freelance” o “knowmads” o “Millennials” debemos inculcar este concepto de entornos colaborativos cada vez que realicemos proyectos para clientes, para las empresas privadas y públicas, ya que muchas de ellas no están teniendo la oportunidad o intención de experimentar este nuevo escenario. Se habla de que el trabajo del futuro será así, pues inculquémoslo entre todos cada uno en su ámbito de influencia.

7- Hacer revisiones regulares del proyecto siempre es bueno para afianzar, y especialmente cuando se llega a un punto de bloqueo. En este último caso el revisarlo permite al grupo volver a un punto de equilibrio sobre el que avanzar de nuevo tanto a nivel individual como de equipo.

8- El proyecto debe estar acorde con los tiempos y con tu entorno, que cubra o cree necesidades presentes y futuras. Por lo que hay que analizar e investigar mucho y bien.

9- Planificación, planificación, planificación: con hitos marcados y asequibles que permitan avanzar, si no la gente se aburre. La disciplina es crítica.

10- El Ajuste de expectativas individuales y del resto del grupo, siempre al principio, es vital. Que cada uno sepa qué quiere sacar del proyecto, y que los demás lo sepan. Si uno quiere 10 y otro 20, que el de 10 no se enfade cuando saque esos 10 y el de 20, esos 20.

11- Un profundo conocimiento y compromiso con tu entorno, con aquello hacia donde quieres provocar un impacto o cambio.

12- Y, como siempre, ponerle pasión y actitud, porque eso se transmite dentro y fuera del equipo.

Cuando esperas

Prohibido esperar
Prohibido esperar

Cuando esperas que algo suceda, cuando esperas que alguien te ayude a solucionar tus problemas, cuando esperas a que te venga la inspiración, cuando esperas que alguien te llame, cuando esperas que las cosas cambien, cuando esperas que pase un día, y otro, y otro…

Cuando esperas que a que pase el verano, cuando esperas a que pasen las navidades, cuando esperas a que la cosa vaya mejor, cuando esperas a que la gente cambie, cuando esperas a que tú cambies, cuando esperas a que las empresas cambien, cuando esperas a que los clientes cambien, cuando esperas a que se fijen en ti, cuando esperas a que te vean diferente, especial, cuando esperas a que se den cuenta de tu valor…

Cuando esperas a tomar una decisión, cuando esperas a que algo pase para hacer una elección, cuando esperas que alguien las tome por ti, la decisión y la elección, cuando esperas a que llegue el día para tomarlas, cuando esperas a que no llegue el día para tomarlas…

Cuando esperas a que te llegue una idea, cuando esperas a que los demás no le lleguen, cuando esperas a que los demás se equivoquen, cuando esperas a que los demás acierten…

Cuando esperas todo, cuando ya no esperas nada, cuando esperar se ha convertido en tu agenda diaria, cuando ya no sabes a qué esperas, cuando el paso de los días ya no te deja ni esperar, cuando esperar ya no tiene sentido, cuando ya no sabes quién eres, cuando ya no te atreves a saber quién eres… cuando ya te da igual todo…

Cuando esperas no haces nada, cuando esperas no eres nada, cuando esperas te has olvidado de ti, cuando esperas la vida pasa, cuando esperas nada tienes y nada quieres, simplemente porque te has rendido, simplemente porque abandonas, simplemente porque te dejas llevar, simplemente porque no te merece la pena, y dejas todo de lado.

Nadie va a esperarte si no te lo ganas, nadie va a ayudarte si no te lo mereces, nada va a cambiar si tú no haces nada al respecto, nada ocurre si nada haces, lo único que pasa es el tiempo, ese tiempo que es TUYO, que te pertenece, que te ha sido concedido y que, por esperar, estás desperdiciando.

¿A qué esperas?