Impulso

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Baila, anda, juega

No queda otra que bailar la danza que nos toca, pero tú puedes marcar el ritmo.

No queda otra que andar el camino, pero tú puedes marcar la ruta.

No queda otra que jugar el partido, pero tú puedes marcar la estrategia.

No queda otra…

Esperar, condicionar, excusar, no es más que perder tiempo.

Equivocarte es más fácil que acertar, no te quepa duda, nos pasa a todos.

Intentarlo es el principio, pero también puede ser el final, ¿qué más da?, siempre hay alternativas, siempre hay otras danzas, otros caminos, otro partidos. Después de bailar mal, tienes dos opciones, hacerlo peor o hacerlo mejor. Después de andar por un camino equivocado, quedan dos opciones, o perderte más o reconducirte. Después de perder un partido, te quedan dos opciones, no jugar más o jugar otro, que quizás ganes.

Se trata de bailar, se trata de caminar, se trata de jugar partidos.

No queda otra que seguir, no queda otra que avanzar, porque perder y equivocarte también es avanzar, entra dentro del guión.

Coger impulso, provocar movimiento, tener la voluntad de hacer cosas, no lo marca las empresas, ni la Sociedad, ni los políticos, ni siquiera la Naturaleza, lo marcas tú. Siempre tienes opciones, puedes elegir. Es el Libre Albedrío.

Ahí está la clave, ahí reside el misterio, ahí está el nudo, de ahí nacen los miedos. Elegir e impulsarte.

Elige el ritmo que quieras.

Elige el camino que quieras.

Elige la estrategia que quieras.

Pero baila, anda, juega.

Elige, e impúlsate. Adelante.

Generar oportunidades

Generar Oportunidades
Generar Oportunidades

El enfoque que le das a las cosas es como la aerodinámica en los coches de carrera. Puedes tener un motor potente y multitud de aspectos técnicos que mejoran su potencia, pero no es suficiente a la hora de ganar una carrera. Al final la aerodinámica adecuada es lo que permite al coche gestionar con solvencia las resistencias y obstáculos que se van encontrando por el camino.

Por lo mismo, en la generación y desarrollo de la estrategia de búsqueda de empleo, ya sea para desempleados u ocupados, no es suficiente con tener una “Marca Personal” o un CV potente, la clave es trabajar la mentalidad y el enfoque, ya que, al igual que la aerodinámica, es lo que te permitirá sortear los obstáculos y resistencias que siempre van a surgir, como en cualquier ámbito de la vida.

¿Y cuál es el enfoque?, para mí, toda estrategia de búsqueda de empleo debe estar encaminada a la generación de oportunidades, y con una clara visión a largo plazo, por supuesto con unos buenos cimientos, como son el autoconocimiento y la fijación de un objetivo claro. Sin esto último el resto seguramente nos lleve a metas no deseadas o a la frustración.

Partiendo de la idea de que te has marcado un objetivo claro y que has hecho ese ejercicio de autoanálisis, que te ha permitido conocer tus puntos fuertes y tus aspectos de mejora, se trata ahora de proyectarte al Mercado, de tal modo que siembres semillas en todos los escenarios y personas que has identificado como “caladeros de oportunidades”.

¿Cuáles son las características de un enfoque de generación de oportunidades?:

1- Te permite andar un camino preestablecido de manera firme, pero tiene un aspecto que considero apasionante, y es que este enfoque debe dar margen a la improvisación, a la revisión y a la rectificación, por mucha planificación previa que hayas realizado.  Lo bueno de pensar a largo plazo es que te permite trazar unos hitos o metas volantes, las cuáles son escenarios que aún no han sido contrastados con la realidad. Lo que a priori considerabas como bueno puede que en la práctica no lo sea tanto, por lo que un cambio o rectificación a tiempo no tiene por qué significar un cambio de objetivo global, pero sí significará un paso más para alcanzarlo.

2- Te permite liberarte del estrés del resultadismo. No te centras en el resultado a largo plazo, si no que te focalizas en los pequeños avances e hitos que te has marcado, uno a uno, analizando y probando las diferentes alternativas que el camino te ofrece. Ese camino debes trocearlo de tal manera que percibas avances constantes, que te sientas en alerta permanente, y por supuesto con un grado de motivación óptima.

3- Te permite conocer gente muy interesante, abierta a aportar y a que les aportes. Por lo mismo te permite descartar a esas personas y cuestiones que te alejan de tu objetivo. Te permite ser selectivo y práctico y enfocarte a lo que te aporta valor y en lo que aportas valor.

4- Te permite profundizar en temas y cuestiones necesarias para evolucionar en tu camino, nuevas tendencias, herramientas y maneras de hacer las cosas en el sector o empleo al que te estás dirigiendo. Esta actitud de aprendizaje es la adecuada para saber en qué aspectos estás fuerte, y en cuáles necesitas desarrollarte para ser más atractivo al Mercado al que te diriges, te permita saber también en qué necesitas ayuda.

5- Te permite tomar las riendas de tu camino y tener el derecho a equivocarte o a acertar por ti mismo. Lo importante es no dejar de actuar y sentir que avanzas y que aportas, lo que alimenta tu ánimo.

6- Te permite adquirir una actitud más reflexiva, analizando todas tus actuaciones y resultados, potenciando las que funcionan y desechando o cambiando las que no funcionan, siendo consciente de ti mismo en todo momento, notando cómo las ruedas de tu pensamiento fluyen y te empujan hacia la meta, con total honestidad.

7- Te permite adquirir seguridad en ti mismo, integridad, confianza y coherencia en tus mensajes y actuaciones, lo que sin duda conformará y se proyectará al exterior como tu “marca personal”, como la huella que dejas, como el impacto que causas.

En definitiva, la aerodinámica, lo que hace que resistas y sigas en la brecha es la propia conciencia de ti mismo, es saber hacia dónde quieres llegar y qué camino tomar, pero también lo es el saber que ese camino tendrá obstáculos y estás preparado para superarlos. La clave es que todo lo que hagas debe generar oportunidades, con constancia, por algún lado saltará la liebre, seguro.

(Este artículo fue publicado el pasado 20 de mayo en la Revista La Publi).

13 razones por las que el Sentido del Humor es una Competencia

Agradecer a Jaime Armada su invitación para alojarme en su espacio digital con este post dedicado al humor y publicado el pasado 18 de febrero. Pienso que el tema es aún más adecuado por los apellidos del anfitrión y el huésped, Armada y Guerra. Creo que la broma está servida. Os invito a visitar su blog dedicado a la Orientación y a los Recursos Humanos, con temas actuales y de interés y con una clara vocación de servicio y colaboración.

El Sentido del Humor
El Sentido del Humor

Apuesto por el sentido del humor allá en donde me muevo. Detrás de mi apariencia tímida y seria se esconde un “geniecillo” que sale constantemente, consciente unas veces e inconscientemente otras, llegando a ser un auténtico “salvavidas” en muchos momentos de mi vida, esos especialmente difíciles.

Nunca he comprendido la represión que el sentido del humor sufre en determinados ámbitos, ya sean laborales o privados, cuando éste, dentro de unos límites marcados por el respeto y las normas básicas de convivencia, ofrece multitud de beneficios tanto a nivel personal como de equipo.

No concibo espacios de colaboración sin sentido del humor, no concibo cualquier relación humana si risas, no concibo el ejercicio de cualquier actividad sin la presencia de mentes dispuestas a destensar en momentos especialmente paralizantes y mentes receptivas para ello. Allá donde haya personas, allá donde haya comunicación, por fuerza debe existir el humor. Parece que los profesionales de Recursos Humanos no nos podemos reír, ¿por qué no?, para mí es un VALOR muy importante y fundamental, y que ayuda a desarrollar al resto de valores. Acaso el humor no es un ¿recurso?, ¿acaso el humor no es humano? En mi opinión, el humor es una competencia personal y profesional como cualquier otra.

Como todo en la vida, el sentido del humor, en su justa medida, tiene sentido. Es más, diría que refuerza tu marca personal cuando lo haces de tal manera que no se confunde con la profesionalidad. Profesionalidad y humor no son enemigos, si no todo lo contrario, se complementan. Obvia decir que el mejor humor parte de aquélla persona que antes de nada es capaz de reírse de sí mismo, de esa persona que se conoce tan bien que no tiene miedo a mostrar esa faceta tan íntima que en mi opinión es el sentido del humor, ya que muestra partes de nuestra naturaleza que de otro modo permanecen ocultas. Como todo, el humor debe ser trabajado y desarrollado como cualquier otra competencia, de tal modo que la conducta quede tan interiorizada que surja de manera instantánea. De hecho, suele pasar que los mejores “golpes” son aquellos que salen de manera espontánea.

De igual forma, no todos tenemos la misma facilidad para mostrar el sentido de humor, pero el caso es que ese sentido lo tenemos todos, otra cuestión diferente es que lo desarrolles o no. Podría hablar de cómo desarrollar el sentido humor pero prefiero contaros los beneficios del mismo en mi caso personal, para que cada cual busque en su interior sus propios recursos para aplicarlo y desarrollarlo:

1- Fomenta la creatividad. Uno de los aspectos más destacables del humor es que sobre situaciones paradigmáticas, rígidas y ya preestablecidas, es capaz de afrontarlas desde otro enfoque y perspectiva que generalmente ridiculiza, trivializa o minimiza esos paradigmas o pilares aparentemente inamovibles. Este hábito de ver las cosas desde otro enfoque, por muy disparatado que sea, es el adecuado para que la creatividad fluya, para que tu capacidad de atención aumente y para que el abanico de alternativas se abra a tus pies.

2- Es bueno para la automotivación, ya que la capacidad de reírse de uno mismo se desarrolla acto seguido a la aceptación de una situación o elemento determinado, por muy crítico que sea. A partir de ahí, si se quiere, sólo cabe mejorar o poner los medios necesarios para que no vuelva a suceder, o para afrontarlo desde otro enfoque más adecuado. En definitiva trivializa los problemas, ayudándote a verlos desde otra perspectiva y encontrar alternativas para solucionarlos. Te ayuda a seguir adelante, a seguir luchando.

3- Por lo mismo es una herramienta muy útil para motivar a otras personas. Hacerles ver cómo están afrontando determinada situación desde una perspectiva trivializada y por supuesto respetuosa (no todas las situaciones son susceptibles y cada persona entiende el humor de manera diferente), para que les sirva de efecto “espejo” y reaccionen.

4- Bien aplicado refuerza tu marca y potencia la proyección de la misma. Como comentaba al principio, profesionalidad y humor no son incompatibles, la clave es saber equilibrarlo, la clave es el sentido común que aplicas al “saber estar” y al “saber hacer”, siempre desde la naturalidad, honestidad y normalidad. Parece paradójico, pero consiguiendo ese equilibrio te haces respetar con el humor, generas carisma, lo que desarrolla tu liderazgo.

5- Genera clima y fomenta la comunicación en los equipos. Por supuesto un “chascarrillo” a tiempo siempre alivia tensiones y permite abrir nuevas alternativas y percepciones sobre un trabajo o proyecto adecuado.

6- Es uno de los recursos “rompe hielos” más recurrentes a la hora de iniciar una conversación y negociación, siempre y cuando tengas la habilidad para ir “al grano” en el momento adecuado evitando la dispersión.

7- Es un buen recurso para cortar “nudos gordianos”. Bien usado el humor es una manera rápida y eficaz de desbloquear determinadas situaciones o dejar claras determinadas cuestiones, adquiriendo un rol crítico, conciliador y constructivo. Rompe murallas, barreras y máscaras de los que te rodean.

8- Saca lo mejor de ti, ya que permite mostrar facetas más íntimas, quitarte máscaras, estar más atento, estar más abierto a nuevos enfoques, a nuevos retos. Te permite estar siempre alerta a todo lo que te rodea.

9- Nunca hace daño, si lo haces dentro del respeto, obligándote a conocer a tu interlocutor o colaborador para saber hasta dónde puedes llegar, hasta dónde entiende el sentido del humor. Crea empatía y desarrolla la escucha activa.

10- Ayuda a tu equilibrio mental y desarrolla tu inteligencia, sin lugar a dudas, ya que genera capacidad autocrítica y pensamiento crítico, muy útil en cualquier ámbito, como el empresarial. Es salud mental, lo que tiene su impacto en la salud física.

11- Saca sonrisas a los demás, y hace que te sientas reconocido y que sientas que aportas. No hay nada más enriquecedor que sacar una sonrisa, son esos pequeños momentos de felicidad que alimentan el alma.

12- En un mundo de prisas el humor supone una pausa, lo que ayuda a la productividad, como todo lo anteriormente expuesto.

13- Es gratis.

En definitiva, siempre se dice que nunca hay que perder la esperanza, pero yo os digo que no hay esperanza sin sentido del humor. No lo escondáis, va “contra natura”.

Espacio “Desarrolla-T” (Programa 1) Presentación de Talento Local y Personas

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“Desarrolla-T” Programa 1

Este es el “podcast” de mi primera emisión en la sección “Desarrolla-T” del programa “El Canto del Gallo” en Radio Miramar, presentado por José Manuel Blanco, en donde presento Talento Local y Personas y los objetivos de este espacio, con una clara vocación social y de servicio público. Espero que os resulte de interés:

Programa 1: Presentación de la Sección

Cuando esperas

Prohibido esperar
Prohibido esperar

Cuando esperas que algo suceda, cuando esperas que alguien te ayude a solucionar tus problemas, cuando esperas a que te venga la inspiración, cuando esperas que alguien te llame, cuando esperas que las cosas cambien, cuando esperas que pase un día, y otro, y otro…

Cuando esperas que a que pase el verano, cuando esperas a que pasen las navidades, cuando esperas a que la cosa vaya mejor, cuando esperas a que la gente cambie, cuando esperas a que tú cambies, cuando esperas a que las empresas cambien, cuando esperas a que los clientes cambien, cuando esperas a que se fijen en ti, cuando esperas a que te vean diferente, especial, cuando esperas a que se den cuenta de tu valor…

Cuando esperas a tomar una decisión, cuando esperas a que algo pase para hacer una elección, cuando esperas que alguien las tome por ti, la decisión y la elección, cuando esperas a que llegue el día para tomarlas, cuando esperas a que no llegue el día para tomarlas…

Cuando esperas a que te llegue una idea, cuando esperas a que los demás no le lleguen, cuando esperas a que los demás se equivoquen, cuando esperas a que los demás acierten…

Cuando esperas todo, cuando ya no esperas nada, cuando esperar se ha convertido en tu agenda diaria, cuando ya no sabes a qué esperas, cuando el paso de los días ya no te deja ni esperar, cuando esperar ya no tiene sentido, cuando ya no sabes quién eres, cuando ya no te atreves a saber quién eres… cuando ya te da igual todo…

Cuando esperas no haces nada, cuando esperas no eres nada, cuando esperas te has olvidado de ti, cuando esperas la vida pasa, cuando esperas nada tienes y nada quieres, simplemente porque te has rendido, simplemente porque abandonas, simplemente porque te dejas llevar, simplemente porque no te merece la pena, y dejas todo de lado.

Nadie va a esperarte si no te lo ganas, nadie va a ayudarte si no te lo mereces, nada va a cambiar si tú no haces nada al respecto, nada ocurre si nada haces, lo único que pasa es el tiempo, ese tiempo que es TUYO, que te pertenece, que te ha sido concedido y que, por esperar, estás desperdiciando.

¿A qué esperas?

LOS RECLUTADORES DE TALENTO, BUSCAN SABER ¿POR QUÉ TÚ Y NO OTRO?. ANTONIO GUERRA Y MAITE FINCH.

Que haya profesionales como Maite Finch, volcados con aportar valor en el desarrollo personal y profesional de las personas, es siempre un motivo de admiración. Que además, como persona, tenga la generosidad de dar lo mejor de sí en beneficio de las personas, es un motivo de profundo respeto y que, además, apueste por el fomento de sinergias y la colaboración como valores fundamentales en su día a día, es un motivo de reconocimiento. Colaborar con Maite en la redacción de este artículo es un honor. Me siento orgulloso de contar con su amistad “digital” que a buen seguro se dervirtualizará en breve. Seguro que es el comienzo de futuras colaboraciones.

Hemos hecho este trabajo con mucho cariño y con la voluntad de orientar y servir de ayuda. Esperamos que os sea de utilidad.

Actitud, personalidad y competencias como elementos clave.

En todo proceso de selección, a la hora de definir el perfil del puesto de trabajo a cubrir, se tienen en cuenta dos grandes aspectos:

– Perfil Técnico: En donde se contemplan las características técnicas necesarias para desempeñar el puesto, como la formación y conocimientos, los años de experiencia, idiomas e informática, principalmente.

– Perfil Personal: En donde se contemplan las características más relacionadas con la persona como las competencias y habilidades, la actitud y disponibilidades, entre otros. Es en este campo en donde se busca la esencia de la persona.

A la hora de afrontar una preselección, los reclutadores nos basamos en primer lugar en las características reflejadas en el perfil técnico, pues son más fácilmente medibles en la lectura de un currículum vitae. Sin embargo las características del perfil personal deben ser recabadas necesariamente por distintas fuentes, siendo finalmente, las impresiones obtenidas, contrastadas y confirmadas en una entrevista personal y de manera muy objetiva.

Aún así, haciendo una lectura minuciosa del currículum, se pueden detectar o intuir entre líneas determinados aspectos personales. A este respecto, añadir que hoy en día las redes sociales pueden aportar mucha información de las características personales del candidato, y que conforman su esencia. Esta cuestión debe estar muy presente en los que buscan trabajo, pues un proceso de selección no empieza y termina en una entrevista o llamada telefónica o en el visionado del currículum; un proceso de selección es uno mismo, empieza en un ejercicio de reflexión y auto conocimiento del propio candidato.

Es aquí donde entra en juego la llamada Marca Personal. Los mensajes o contenidos que un candidato lanza, o comparte, su manera de comunicar y argumentar, los valores, inquietudes e intereses que le mueven, el tener su perfil completado o abandonado son todos factores sintomáticos de su actitud. Al igual que es importante que se vea una integridad en la vida real, también lo es en el 2.0, y no digamos en una red social profesional.

En la vida real, además, no cuidar los detalles como el tener el currículum incompleto o desactualizado, sin rigor y sin análisis previo del puesto, de la empresa y de su clima y valores, así como el tono de voz, la argumentación, el lenguaje no verbal o la claridad de exposición, puede ser igualmente muy contraproducente. El estar por estar en un proceso de selección es síntoma de una mala o nula estrategia y, por ende, puede denotar falta de interés, ya sea por el puesto o empresa o, lo que es peor, por trabajar en sí mismo.

Por lo tanto, el análisis y valoración del perfil técnico permite a los reclutadores hacer una preselección de candidaturas que entran dentro de la “órbita” del puesto a cubrir. Pero para la fase de entrevistas, en donde se profundiza en la personalidad del individuo, se tienen en cuenta tres elementos claves y que pueden ser definitivos para decidir la candidatura más idónea. Son los siguientes:

1- La ACTITUD, entendida en toda su globalidad, la que parte de un profundo conocimiento de sí mismo y de unos objetivos muy claros, siendo por ello consecuente en su modo de actuar. La ACTITUD suple, y en muchos casos con creces, la carencia de conocimientos o años de experiencia de un candidato para un determinado perfil. Con actitud, el candidato, una vez incorporado y en muy poco tiempo, es capaz no sólo de cubrir perfectamente los requerimientos del puesto si no que incluso hasta puede superar las expectativas iniciales. En definitiva, se trata de que en la entrevista se muestre de manera palpable su propuesta de valor, su factor diferencial, su valor añadido.

2- La ADECUACIÓN DE LA PERSONALIDAD del candidato con la personalidad de la empresa o departamento de la vacante a cubrir. De nada vale un buen candidato si su carácter o sus valores chocan con el de sus futuros compañeros o colaboradores. Este aspecto está íntimamente relacionado con la Actitud, ya que sin ella, es imposible que un candidato se muestre con total naturalidad durante el proceso de selección, dando a conocer su verdadera personalidad, con sus cualidades y con sus puntos de mejora o desarrollo. Si hay Actitud, es más sencillo para el reclutador ya que le permite hacer una correcta valoración de su adecuación a todas las variables “sociales” del entorno que rodea al puesto a cubrir.

3- COMPETENCIAS que la persona tenga y que debe demostrar. Una de las grandes preocupaciones de las empresas es que el candidato, una vez incorporado, demuestre su nivel competencial en sus conductas y en los hechos. Demostrar tu nivel de competencias en entrevista se hace por tanto imprescindible ya que permite al reclutador visualizar al candidato en su empresa, evaluando si su forma de proceder encaja. En este sentido que el candidato no sólo cuente lo que ha hecho, si no que transmita cómo lo ha hecho, ya sea en logros o en situaciones críticas, permite al reclutador visualizar al candidato en el puesto y en la empresa, y valorar en consecuencia. En este terreno las recomendaciones basadas en las conductas del candidato en cuestión en anteriores empresas pueden ser una información añadida muy valiosa para confirmar o no lo detectado durante la entrevista.

En definitiva, la mayor de las grandezas del ser humano es que cada uno de nosotros tenemos nuestra propia identidad y personalidad, es que cada uno de nosotros tenemos nuestras peculiaridades, lo que nos hace ser únicos como individuos. El saber identificar aquello que te hace ser quien eres, el conocerte, el mostrar tu esencia y trabajar sobre ella potenciando y desarrollando diferentes aspectos según la necesidad, y siempre en base a una estrategia y objetivos claros, hace que encuentres tus factores diferenciadores que son, en definitiva, los que te permiten aportar valor, los que te permiten crear tu propia Marca Personal, en el 1.0 y en el 2.0. La existencia de este ejercicio de autorreflexión se percibe desde la primera comunicación con el candidato, ya sea escrita o hablada, pero de la misma manera se percibe la ausencia de él. Eso es ACTITUD, lo que te permite mostrar tu esencia, todo lo demás viene de la mano.

¿Cómo me preparo entonces todo esto?, Maite Finch nos lo cuenta:

Vamos a partir primero de un punto crucial, para que no nos acomodemos ¿vale? 😉

La mayor parte de las ofertas de trabajo casi no se publicitan, pues actualmente al reclutador le es más fácil y práctico buscar talento en las redes y comprobar sus recomendaciones, actividad y logros.

La oportunidad surge actualmente de las relaciones profesionales. Señalemos con esto, no sólo de a quién conocemos, sino a quién estamos intentado conocer y generar una interacción.

Los reclutadores buscan un profesional que les cubra una serie de necesidades funcionales y una serie de objetivos profesionales. Con esto quiero señalar que, vale la pena definir nuestro perfil o currículum, no tanto por nuestro título académico, sino por nuestro puesto profesional que nos define o al que estamos tratando de llegar.

– No es la primera vez ni la última, que un potencial candidato se convierte en una oferta de valor que las empresas no habían considerado y de repente, surge la oportunidad. Con lo que, no digas “no hay trabajo”, crea tu valor y difúndelo.

Las redes sociales han revolucionado los canales a través de los cuales se accede a ofertas-demandantes de empleo

– Si antes había competencia entre candidatos ahora hay más cantidad, pero ¡ojo! no siempre en calidad

Bien, teniendo claro esto, necesitamos potenciar nuestra marca personal, diferenciadora de otros candidatos. Así que:

– Realmente nadie te obliga a crear tu marca personal, es que ya la tienes y va impactando al mundo cada minuto… ¿la manejas o la dejas totalmente al libre albedrío?

– Tu marca personal afecta e impacta desde el primer segundo queinteractúas virtual o presencialmente con alguien.

– Hay multitud de profesionales como tú, ¿tú sabes en qué eres diferente?

– Enviar trescientos (por decir algo) impactos continuos de que necesitas clientes o trabajo, impacta en tu marca personal, pero no de la manera adecuada.

– Seguro que hay alguien mejor que tú, pero no se trata de eso, el cliente quiere “el mejor” según sus criterios… con lo que como digo siempre hay un tipo de cliente para cada tipo de profesional. La diferencia que tu marcas es el motivo de elección de tu cliente, no que seas mejor que nadie (esto es súper relativo y subjetivo).

– Como todo en esta vida, esto se aprende… ¿estás esperando que te venga la inspiración y el libre albedrío destaque tu valor?

– “Es que los clientes/empresas que quieran trabajar conmigo/contratarme, se pondrán en contacto conmigo” (el eterno “ya llamarán si quieren algo”) Sí es posible, pero eso es un proceso laaargo, que no va a darte los resultados que buscas. Porque esto se mueve a una velocidad de vértigo, y hay profesionales igual que tú (no siempre mejores que tú) que están demostrando una actitud mucho más proactiva que la tuya.

Con lo que, teniendo en cuenta los aspectos comentados por Antonio Guerra, te sugerimos:

1- ACTITUD Y PERSONALIDAD

SUGERENCIA:

– Analiza, cual está siendo tu actitud presencial y virtualmente. Si no es coherente (no que sean los mismos) o no responde a los valores del mercado al que estás intentando acceder… ¡cambia y reformula tus valores! Luego hazlo saber a todo el mundo: ¿cuáles son los valores que rigen tu profesionalidad? ¿qué le aportarían a la empresa?

– Analiza, ¿cuál es tu forma de ser? ¿qué es lo mejor de ti? ¿qué ventajas diferenciadoras puede aportar a un proyecto, tu forma de ser?

– Hazlo saber

2- COMPETENCIAS

SUGERENCIA:

Se nota enseguida cuando un profesional domina sus competencias y tiene claro lo que sabe y quiere aportar y por qué puede aportar una diferenciación. ¿Cómo se nota? Porque, describe, demuestra y proporciona datos objetivos sobre:

– Los logros conseguidos.

– Qué ha hecho para conseguirlos.

– Qué ventajas aportaron esos logros a la empresa o al proyecto.

– Las dificultades que tuvo que superar y cómo lo hizo.

– Lo que ha aprendido.

– Lo que cambiaría.

– Cómo pueden sus logros dar valor a la nueva empresa o proyecto.

Llegados este punto, insisto en que estás tardando en reflexionar sobre estas indicaciones que te proporcionamos y trabajar en ellas como si fuera tu nuevo puesto.

Tú tienes un puesto temporal ahora del que depende tu futuro.

¿Estás dando lo mejor de ti para conseguir el nuevo empleo que deseas? 😉

La búsqueda de empleo empieza con la Actitud

Desde este espacio agradezco a mi amigo Juan Fernández Olmo, del Bufete Ignacio Fernández en Vélez-Málaga, firma con la que colaboro, la oportunidad de redactarles el artículo que podréis leer a continuación. En el mismo he querido hacer especial hincapié en la actitud que se debe tener para afrontar la búsqueda de empleo en estos tiempos tan complicados. Espero que os resulte de interés.

“Sin duda es el currículum la herramienta fundamental a utilizar en toda estrategia de búsqueda de empleo, sin embargo no es la “materia prima”. En los tiempos que corren, un buen currículum no es ya suficiente para alcanzar al menos una entrevista de trabajo.

La principal clave de un buen currículum es que éste ha de reflejar, entre otras,  no sólo la información académica y profesional de la persona interesada, si no que, en una lectura entre líneas y, en determinados puntos de manera explícita, debe transmitir al reclutador los valores, las competencias y las motivaciones que conforman su personalidad. Por lo tanto, un buen currículum es aquél que transmite la personalidad que hay en el profesional que lo representa, mostrando a las claras que esa persona ha realizado un profundo ejercicio de autorreflexión y autoconocimiento, y que le hacen sentirse plenamente identificado con lo reflejado en el documento. Esto no asegura una entrevista de trabajo, desde luego, pero al menos hace aumentar las probabilidades para ello.

Esa personalidad se hace patente, y muchas veces de manera involuntaria siempre que en el interesado se dé un factor crítico, que es la ACTITUD. Me refiero a la actitud frente a la vida en general y por supuesto frente a la búsqueda de empleo, en particular. Os puedo asegurar que con esta actitud, llegado el caso de una entrevista personal, el candidato no hará más que confirmar y consolidar de manera fluida y segura la información contenida en el documento.

Profundizando en la actitud a la que hago alusión, desgraciadamente vivimos unos momentos de extrema dificultad y no es necesario recordar las cifras de paro que minan nuestro crecimiento como Sociedad y el desarrollo profesional y personal de las personas que lo sufren. En este marco es de suma importancia que la persona desempleada sepa discernir, a la hora de buscar una solución al trance por el que está pasando, cuáles son los factores extrínsecos (que no dependen de él) para dar con la solución, y cuáles son los factores intrínsecos, esto es, los que sí dependen de él, para llegar a buen puerto. Es en este momento en donde comienza la Actitud, es decir, el dejar de ver la situación en el enfoque de “víctima”, y empezar a verlo desde el enfoque de “responsable”, lo que le permite finalmente pasar a la ACCIÓN.

Las personas que son capaces de llegar al enfoque de “responsable”, aceptando la situación que la rodea y centrándose en lo que pueden hacer para mejorarla, son capaces de actuar en consecuencia, haciendo un riguroso análisis de sí mismo y trazar un mapa (o una estrategia de búsqueda de empleo) que les acercará a su objetivo, el de encontrar trabajo o, por qué no, autoemplearse. Me gustaría recordar que en estos momentos son numerosas las personas que, a pesar de “la que está cayendo”, está creando pequeños comercios y negocios. Estas personas sin duda han pasado a la acción.

En este sentido, la persona “responsable”, focaliza la estrategia en aquello que le apasiona o le gustaría dedicarse, aquello para lo que ha estudiado o ha tenido experiencia. Esto es de suma importancia, pues le permite, de cara a elaborar el currículum, a trazar el camino y a diseñar la estrategia, el poner en valor todos aquellos aspectos, todas aquellas habilidades y competencias y todos aquellos logros que ha adquirido y desarrollado a lo largo de su trayectoria profesional y académica, y que bien podría capitalizar en el futuro empleo, esté o no relacionado con lo hecho anteriormente. Es entonces cuando la persona está preparada para afrontar el cambio y actuar.

Todo esto se transmite en el currículum y es percibido por el reclutador. Además, de cara a una entrevista de trabajo, permite al candidato transmitir la información de manera segura y fluida, tanto en su modo de comunicar, como en su argumentación y por supuesto en su comunicación no verbal.

Este es el germen de la famosa Marca Personal, la cual, una vez lograda en el 1.0, es decir, en el mundo real, puede ser perfectamente extrapolada en el mundo 2.0, lo que abre un amplio abanico de posibilidades de encontrar y generar oportunidades laborales.”