Los niños son niños

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Los niños deben jugar

Me preocupa que la competitividad y ritmo frenético que se vive en la vida y en el trabajo. Y me preocupa porque lo estamos trasladando en la educación de nuestros niños, y no hablo de los diferentes sistemas educativos que se han implantado en estos años, ese es otro tema. Hablo de la educación que parte de los padres y familias. Estamos olvidando que nuestros niños son niños y que, independientemente del aprendizaje y su educación académica, sin duda fundamental para la vida, éstos no deben preocuparse más que de ser niños en su tiempo libre, de disfrutar y profundizar en su mirada al mundo que le rodea, y de aprender de los valores que les inculquemos, ponerlos en práctica y contrastarlos con la realidad, con su entorno, ya que éstos, son los que de verdad conforman los cimientos de la vida de cualquier persona.

No soy educador, pero soy padre de tres niños, y si algo tengo claro es que lo único que realmente me preocupa es que se conviertan en personas íntegras, con criterio, respetuosas y con amor propio, independientemente del camino profesional que tomen en un futuro. Una carrera profesional siempre se puede rectificar, nunca es tarde para reconvertirte, sin embargo, cambiar una personalidad y unos hábitos es una cuestión muy diferente, mucho más difícil aunque posible desde luego.

Organizamos unas agendas a nuestros hijos que tienen un carácter “profesional”. Les llevamos a las cada vez más numerosas instalaciones (parques infantiles, locales de juego, instalaciones deportivas, parques temáticos, etc.…) muy adaptadas a su protección y a su concentración en un espacio muy reducido. Me parece bien pero en su justa medida. Estas diferentes instalaciones, si las usamos de manera recurrente o diaria limitan su creatividad, los enclaustran y limitan en una zona restringida y llena de prohibiciones y con peligros controlados, cuando realmente tienen toda una realidad a su disposición para que echen a volar su imaginación. El auténtico aprendizaje viene de la vivencia, libre y abierta, si les creamos espacios cerrados y adaptados, únicamente limitamos su forma de expresión y su entendimiento frente a la vida real. No digo que les dejemos incontrolados ni mucho menos, pero cada uno de nosotros, en nuestro entorno, disponemos de numerosos recursos, ya sean culturales, sociales y naturales en donde pueden campar a sus anchas, en la que los padres podemos asumir el rol de acompañantes y facilitadores, allá donde nos lleve su imaginación.

La Democracia no es perfecta, pero una de sus esencias es la libertad del individuo, con la única limitación del respeto a los demás (que está regulado por las leyes), y que sin duda parte del respeto por uno mismo. No darles a nuestros hijos la oportunidad de descubrir los límites de la libertad y de su imaginación es encerrarlos y educarlos en un mundo virtual, limitado, muy normativizado y condicionado, y que a la larga puede generar frustración y/o desengaño, ya que serán ellos mismos los primeros en ponerse obstáculos.

Los valores se aprenden y consolidan desde la libertad de actuación y de pensamiento, lo que genera la concienciación de que vivimos en sociedad, te aporta criterio, opinión y capacidad de decisión, si los coartamos desde pequeños, su concepto de “libertad” va a estar sujeto siempre a ataduras y aspectos limitantes.

Queremos que nuestros hijos lleguen lejos y ganen mucho dinero, les apuntamos a todas las actividades extraescolares habidas y por haber, que saquen las mejores notas, que toquen 27 instrumentos y hablen 18 idiomas y practiquen 45 deportes, les hacemos actuar como adultos… Sí, puede que lleguen lejos, altos ejecutivos, grandes empresarios, científicos, deportistas de primer nivel… pero ¿serán personas libres?, ¿sentirán que todo lo que han hecho lo han elegido ellos o se lo hemos impuesto, en cierto modo?, ¿sentirán el orgullo de haber aprendido por haber tenido el derecho a equivocarse?, ¿habrán aprendido a levantarse cuando se caigan?, ¿qué recuerdos tendrán de su infancia?, ¿de haber “volado” con su imaginación o únicamente habrán aprendido a “entrar en el aro”?. Limitar el uso de su imaginación es segmentar su integridad como personas, su libertad de opinión, su conformación de criterios, su derecho a equivocarse, de desarrollar su capacidad de levantarse ante las dificultades, a poner en práctica sus vocaciones, a descubrirlas, a darse cuenta que los valores universales funcionan y no son mera palabrería, pero eso lo tienen que descubrir ellos, por sí mismos, démosles ese derecho, fundamental en una democracia, y dejémonos de complicaciones y buscar en ellos el tubo de escape de nuestras frustraciones, como ocurre muchas veces.

Creo que para conseguirlo ayudaría mucho dedicarles tiempo, pero de verdad: hablar con ellos, preguntarles, acompañarles, apoyarles, corregirles, guiarles y entenderles pero siempre adaptándonos a su personalidad… En definitiva, somos sus primeros referentes en su vida, y eso exige una responsabilidad por nuestra parte.

“Este artículo fue publicado en la revista La Publi el pasado 20 de diciembre, y en el blog El Arte de Vivir de Gemma Pérez el pasado 11 de enero”

No es lo que dicen que es

No es lo que dicen que es
No es lo que dicen que es

¿Qué nos está pasando? Sinceramente creo que hemos perdido los papeles, alguien ha abierto una ventana y han salido volando. Estoy muy preocupado, muy descolocado, aburrido e indignado, que no resignado, ante todos los “inputs” que me están acribillando por varios medios en mi entorno. Estamos confundiéndolo todo, estamos mezclándolo todo, estamos difuminándolo todo, estamos utilizando interesadamente todo, estamos vanalizando todo, estamos tergiversando todo. Lo que cuenta es el fin, independientemente de los medios. Estamos perdiendo lo básico, los valores, la sensatez, el sentido común, el respeto, el criterio propio, la integridad, el equilibrio, la templanza, la prudencia, la virtud, la sabiduría, la tolerancia, la concienciación real de que vivimos en Sociedad, en definitiva… los PILARES de la PERSONA. Nos olvidamos de conocer, siquiera superficialmente, la Evolución del Pensamiento Humano y la Historia, y aprender de ello.

Llamemos las cosas por su nombre:

Un representante público que desobedece la ley, roba o tan sólo quiere el Poder como su único fin, eso no es Política. La Política es vocación de servicio y concienciación social, en su más amplio sentido y significado.

Un representante religioso, de cualquier creencia, que adoctrina de modo desacorde a la evolución de la Sociedad y del Pensamiento Humano no es Religión. La Religión no es crear doctrina, es buscar una explicación superior a algo que el Hombre, por sus propios recursos, no puede explicar. Es religar lo divino con lo terrenal, una necesidad innata a la condición humana desde el principio de los tiempos. La Ciencia avanza de tal manera que cada vez son menos las cosas inexplicables, lo que no es óbice para que Ciencia y Religión convivan, pues ambas surgen de una mismo inquietud, las de explicarse el funcionamiento de las cosas. Cada Religión es un punto de vista, y cada cuál elige uno de esos puntos de vista, o ninguno.

La persona que daña o maltrata física o psicológicamente a otra, o mata, no es persona. La violencia es un instinto animal como cualquier otro, pero lo que hace a una persona Humana es la capacidad de razonar, medir el impacto de sus palabras y actos.

Un debate de radio o televisión, o un artículo de prensa en el que los tertulianos basan sus argumentos en ofender y atacar al otro ni es debate ni tertulia , ni artículo de opinión ni nada parecido. El espectáculo es necesario, la diversión y el entretenimiento son vitales para el equilibrio mental de las personas, pero no a cualquier precio, no a costa de agredir VALORES básicos y primigenios. El ocio y entretenimiento no deben implicar el destruir valores, si no desarrollar nuevos enfoques, nuevos sentidos en esos valores. Éstos, no se tocan, porque son patrimonio de TODOS, han sido, son y seguirán siendo el hilo conductor de la Historia y del Pensamiento Humano. ¡Cuidado!

Un Sistema Educativo que no piensa que en sus manos tiene el FUTURO, el “control” del pensamiento de los que dentro de 20, 30 o 40 años llevarán las riendas de nuestra Sociedad, no es sistema educativo, ni es política, ni es Valor a la Sociedad. Es, sencillamente, un crimen a la evolución de la inteligencia humana, un lastre muy serio a largo plazo. Un precio muy alto que pagarán las generaciones futuras por los caprichos e ingenuidades de personas que le dedicarán como mucho 4 años a legislar la Educación.

Una empresa sin Gestión de Personas, de personalidades, de emociones, de desarrollo y crecimiento personal y profesional, de todas aquellas variables que son transversales, intangibles y que forman parte del ADN de esa empresa, no es empresa, es una máquina de facturar, es acto de un suicidio a largo plazo, alquilando y usando vidas con un único fin, ganar dinero, sin crecimiento, desarrollo y aporte de valor a la sociedad. Un deambular sin sentido.

Una persona que no ESCUCHA no entenderá nunca de qué va esto, no sabrá lo que es el respeto, la conciencia social, el individuo como germen del bien colectivo. Esa persona deambulará sin sentido por la vida, pues ni siquiera será capaz de escucharse a sí mismo.

Preocupante, muy preocupante. Sin embargo pienso que es una minoría, pero una minoría a la que cada vez se les oye, ve y escucha más, una minoría creciente, peligrosamente creciente. Les damos pábulo y reímos sus gracias. desde luego tienen un mejor “posicionamiento” que los demás, o al menos así me lo parece.

Que alguien cierre esa ventana y ponga en orden los papeles o…. es que a lo mejor no interesa.

María Zambrano, mi ilustre paisana, dijo: Si se hubiera de definir la Democracia, podría hacerse diciendo que es la sociedad en la cual no sólo es permitido, sino exigido, el ser PERSONA.”

Tenemos una oportunidad única de vivir, desarrollar y aportar nuestra Libertad como individuos, la Libertad real, decidiendo lo que queremos hacer con nuestra vida pero responsabilizándonos del impacto que lo que hagamos o digamos tenga hacia la Sociedad, hacia nuestro entorno, ¿por qué la estamos desperdiciando?

“Este artículo fue publicado en la revista La Publi el pasado 20 de noviembre”

Eres lo que aficionas

Aficiones
Aficiones

En muchos de los CV que veo a lo largo del día aparecen, en su parte final, las aficiones del candidato. Salvo algún caso excepcional, siempre aparecen enumeradas, sin profundizar y detallar, y que no van más allá de la lectura, ir al cine, correr o senderismo, entre otras.

Otros candidatos, no obstante, optan por no reflejar absolutamente nada relacionado con las aficiones, dejando a la interpretación del reclutador si ciertamente es que no las tienen o, si las tienen no las incluyen por considerarlas una información inútil o bien por timidez, que también ocurre.

La verdad es que la información relativa a las aficiones no va a inclinar la balanza por una candidatura frente a las otras, pero sí que aportan una información muy valiosa sobre la personalidad de los candidatos, sobre sus inquietudes y gustos, sobre su estilo de vida, sobre su interacción en su entorno, sobre sus aspiraciones, sobre sus relaciones sociales, etc…y que son muy tenidas en cuenta por los reclutadores y cada vez más por las empresas, que se interesan por el estilo de vida de los empleados.

En definitiva, las aficiones pueden aportar más información de la personalidad que hay detrás de ese CV que las titulaciones y experiencias obtenidas a lo largo de su trayectoria profesional. Además, pueden ser contrastadas por la información que compartan en sus redes sociales.

Hay que tener en cuenta que un CV hay que leerlo “entre líneas”. Los reclutadores analizamos entre la información meramente técnica determinados signos que nos puedan indicar el tipo de personalidad del candidato, como la forma de comunicar, la ortografía, el orden, la claridad de la información reflejada, la coherencia, etc.… Cada vez más los candidatos reflejan las competencias que se tienen y los logros conseguidos y que lógicamente hay que contrastar en entrevista y en referencias, pero también buscamos y contrastamos si la personalidad que nos ha transmitido el CV se corresponde con la que muestra el candidato en la entrevista, conversación telefónica o videoconferencia y, cómo no, en el 2.0. No olvidemos que la personalidad es clave para evaluar la adaptación de un candidato a un equipo de trabajo, cuestión clave para una incorporación exitosa, tanto como su cualificación técnica y experiencia.

Es por ello que no sólo incluir, si no desarrollar un apartado de aficiones facilita el trabajo a los reclutadores, pero es que además aporta personalidad al CV, lo humaniza. Lógicamente este aspecto también se debe proyectar en la Marca Personal, que, como su nombre indica, proyecta tu personalidad, tu huella como persona, tanto en la vida offline como en la online.

¿Cómo reflejar las aficiones?

Habría que ver primero cuáles son los elementos que hacen que una afición sea realmente eso, una afición:

1- Ha de ser una afición de verdad, constante en el tiempo. Ha de formar parte de tu vida y conformar tu estilo de vida, es decir, tiene que estar tan interiorizado en tu agenda que no eres tú si no puedes dedicarle tiempo.

2- Te tiene que aportar. Es lógico como consecuencia de lo anterior, hacer algo por hacerlo no tiene sentido, si lo haces es porque te aporta, ya sean habilidades intelectuales, físicas o ambas, e incluso emociones. En definitiva debe aportar aprendizaje… La clave aquí es ser consciente de lo que te aporta practicar esa afición.

3- Capitalizar lo aprendido practicando esa afición en tu vida privada y en la profesional, y explicarlo.

Por otro lado, no sólo se trata de reflejar las aficiones que practicas actualmente, yo también incluiría las que practicabas en el pasado pero que por diversos motivos ya no haces. La vida se escribe por etapas y lo que somos no es más que la suma de esas etapas y cómo las vamos afrontando.

Pongamos un ejemplo, si durante 6 años de tu vida has hecho danza, piensa qué es lo que te ha aportado: coordinación cuerpo-mente, disciplina, trabajo en equipo, concentración, autoconocimiento, constancia, capacidad de mejora, vencer la timidez…. Apostaría lo que fuera a que estas habilidades adquiridas con esa afición son válidas en cualquier entorno laboral. Aparte denota por parte del candidato sensibilidad y humanismo entre otras. La clave es destacar esas competencias y sensibilidades adquiridas con la práctica de esa afición y que estén relacionadas con las que pueden ser válidas al puesto al que se opta, si lo piensas bien, siempre encontrarás la relación.

Se podría decir que un perfil profesional no sólo se adquiere con la titulación y con la experiencia en empresa, también en tu tiempo, en la práctica de tus actividades favoritas, puedes adquirir las competencias necesarias para el mundo laboral. Estas actividades pueden ser físicas o intelectuales o mixtas, pero son igualmente válidas si sabes reflejar cómo capitalizas lo aprendido con ellas, da igual que sean deportes, voluntariados, manualidades, actividades culturales, en Naturaleza, bien en equipo o bien en solitario.

Por lo tanto, no incluyas aficiones por incluir algo, sin un sentido claro. Desarróllalas y arguméntalas, dale valor añadido a tu CV y en las entrevistas reflejando y argumentando lo que te han aportado en tu vida y que aplicas en diferentes entornos y que, por lo tanto, te complementan como persona. Eso sí, no incluyas las aficiones comenzadas y no terminadas o consolidadas (como los clásicos propósitos de año nuevo o de vuelta del verano). Cuidado, pueden denotar que eres una persona que se rinde fácilmente, que te falta constancia o que careces de capacidad de planificación, de todas formas, no han llegado a ser una afición, si no un intento.

“Este artículo fue publicado en la revista La Publi el pasado 20 de septiembre”

Generar oportunidades

Generar Oportunidades
Generar Oportunidades

El enfoque que le das a las cosas es como la aerodinámica en los coches de carrera. Puedes tener un motor potente y multitud de aspectos técnicos que mejoran su potencia, pero no es suficiente a la hora de ganar una carrera. Al final la aerodinámica adecuada es lo que permite al coche gestionar con solvencia las resistencias y obstáculos que se van encontrando por el camino.

Por lo mismo, en la generación y desarrollo de la estrategia de búsqueda de empleo, ya sea para desempleados u ocupados, no es suficiente con tener una “Marca Personal” o un CV potente, la clave es trabajar la mentalidad y el enfoque, ya que, al igual que la aerodinámica, es lo que te permitirá sortear los obstáculos y resistencias que siempre van a surgir, como en cualquier ámbito de la vida.

¿Y cuál es el enfoque?, para mí, toda estrategia de búsqueda de empleo debe estar encaminada a la generación de oportunidades, y con una clara visión a largo plazo, por supuesto con unos buenos cimientos, como son el autoconocimiento y la fijación de un objetivo claro. Sin esto último el resto seguramente nos lleve a metas no deseadas o a la frustración.

Partiendo de la idea de que te has marcado un objetivo claro y que has hecho ese ejercicio de autoanálisis, que te ha permitido conocer tus puntos fuertes y tus aspectos de mejora, se trata ahora de proyectarte al Mercado, de tal modo que siembres semillas en todos los escenarios y personas que has identificado como “caladeros de oportunidades”.

¿Cuáles son las características de un enfoque de generación de oportunidades?:

1- Te permite andar un camino preestablecido de manera firme, pero tiene un aspecto que considero apasionante, y es que este enfoque debe dar margen a la improvisación, a la revisión y a la rectificación, por mucha planificación previa que hayas realizado.  Lo bueno de pensar a largo plazo es que te permite trazar unos hitos o metas volantes, las cuáles son escenarios que aún no han sido contrastados con la realidad. Lo que a priori considerabas como bueno puede que en la práctica no lo sea tanto, por lo que un cambio o rectificación a tiempo no tiene por qué significar un cambio de objetivo global, pero sí significará un paso más para alcanzarlo.

2- Te permite liberarte del estrés del resultadismo. No te centras en el resultado a largo plazo, si no que te focalizas en los pequeños avances e hitos que te has marcado, uno a uno, analizando y probando las diferentes alternativas que el camino te ofrece. Ese camino debes trocearlo de tal manera que percibas avances constantes, que te sientas en alerta permanente, y por supuesto con un grado de motivación óptima.

3- Te permite conocer gente muy interesante, abierta a aportar y a que les aportes. Por lo mismo te permite descartar a esas personas y cuestiones que te alejan de tu objetivo. Te permite ser selectivo y práctico y enfocarte a lo que te aporta valor y en lo que aportas valor.

4- Te permite profundizar en temas y cuestiones necesarias para evolucionar en tu camino, nuevas tendencias, herramientas y maneras de hacer las cosas en el sector o empleo al que te estás dirigiendo. Esta actitud de aprendizaje es la adecuada para saber en qué aspectos estás fuerte, y en cuáles necesitas desarrollarte para ser más atractivo al Mercado al que te diriges, te permita saber también en qué necesitas ayuda.

5- Te permite tomar las riendas de tu camino y tener el derecho a equivocarte o a acertar por ti mismo. Lo importante es no dejar de actuar y sentir que avanzas y que aportas, lo que alimenta tu ánimo.

6- Te permite adquirir una actitud más reflexiva, analizando todas tus actuaciones y resultados, potenciando las que funcionan y desechando o cambiando las que no funcionan, siendo consciente de ti mismo en todo momento, notando cómo las ruedas de tu pensamiento fluyen y te empujan hacia la meta, con total honestidad.

7- Te permite adquirir seguridad en ti mismo, integridad, confianza y coherencia en tus mensajes y actuaciones, lo que sin duda conformará y se proyectará al exterior como tu “marca personal”, como la huella que dejas, como el impacto que causas.

En definitiva, la aerodinámica, lo que hace que resistas y sigas en la brecha es la propia conciencia de ti mismo, es saber hacia dónde quieres llegar y qué camino tomar, pero también lo es el saber que ese camino tendrá obstáculos y estás preparado para superarlos. La clave es que todo lo que hagas debe generar oportunidades, con constancia, por algún lado saltará la liebre, seguro.

(Este artículo fue publicado el pasado 20 de mayo en la Revista La Publi).

Ilusionado o iluso

Quisiera compartir con vosotros este post publicado el pasado 18 de abril en el blog de In&Out, dedicado al Ecosistema Productivo y que trata todos los temas relacionados con la gestión de los Recursos Humanos. Desde aquí mi agradecimiento por su invitación para inaugurar su sección de Colaboraciones. Os dejo con este artículo basado en mi experiencia personal:

Tú o nada
Tú o nada

Llevas años en una profesión o trabajo que no te aporta nada y al que ya no te apetece aportarle nada. Te cuesta dormir y levantarte, y trasladas el trabajo a tu vida personal. Llega un punto en el que apenas hablas con tu pareja, padres y hermanos, y no juegas con tus hijos. No te apetece salir ni ver a nadie, no te apetece hacer actividades que antes te apasionaban. Piensas que el Mundo está contra ti, piensas que todos conspiramos contra ti, desde tu jefe y compañero hasta el ser vivo más remoto del planeta. Ese ser, piensas, tiene como objetivo en su vida conspirar contra ti, amargarte la vida.

Piensas que nadie te soluciona nada, que no se dan cuenta de tu malestar y si se dan cuenta “no quieren ayudarte”. Te sientes sólo, desesperado e inútil y te consideras el peor profesional que haya. Piensas que tantos años de estudio y trabajo no han servido para nada, te sientes estafado. Acudes al Mercado a enviar tu CV a cualquier oferta a sabiendas de la respuesta que te espera en el mejor de los casos, cuando no se produce una ausencia de respuesta. Echas la culpa a todos, y te martirizas cada vez que te miras al espejo, (cada vez menos porque no te apetece mirarte), llamándote inútil.

Sin embargo, tienes la decisión tomada, sabes lo que tienes que hacer desde hace meses, irte lejos, pero no lo haces. Quizás esperas que alguien te solucione el entuerto, quizás esperas a que esas horas que echas de más creyendo que eres más productivo tendrán su recompensa, quizás el involucrarte en más tareas de las que realmente debes hacer tendrán su premio, quizás esperas a que alguien te promocione o te suba el sueldo, quizás esperas a que una empresa te llame y te ofrezca el trabajo de tu vida, quizás esperas a que… bueno, quizás ya no esperas nada, o seguramente ya no sabes lo que esperas, o peor aún, sabes que si algo de esto ocurre vas a seguir igual, o peor. En definitiva, estás muy enfadado, contigo mismo y con todos, y saltas a la primera, te centras en lo negativo del pasado, del presente y del futuro: Te has creado un mundo propio y apartado del resto, te has dejado engañarte a ti mismo, como un iluso.

Si estás en este punto quizás lo primero que debas hacer es preguntarte lo siguiente: ¿Qué ha pasado?, ¿en qué momento me he perdido?

Estás en un momento en el que no se puede tomar una decisión en caliente, no obstante es el adecuado para empezar a hablar contigo mismo, cara a cara, de tú a tú. Estás en un momento en el que debes encontrarte antes de llegar a un punto de no retorno. Estás en un momento en el que o eres valiente contigo mismo o tu vida se desmorona y de verdad, estás en un momento en el que debes dejar de echarte el pulso a ti mismo y encontrar todo aquello que te sirva de impulso. Estás en un momento, en definitiva, en el que la única decisión es o YO o nada, y salir del refugio que te has creado, del engaño que te has creado…

CÉNTRATE. Te contrataron algún día porque eras válido, se casaron contigo porque entre otras muchas cosas le hacías reír, son tus amigos porque aportabas valores, momentos, siempre estabas ahí. Practicabas esa afición porque te hacía sentirte bien, te hacía superarte a ti mismo. Buscabas momentos de calma para escuchar tu música, leer tu libro, ver tus películas, disfrutar del silencio, de la compañía. Saboreabas cualquier detalle de la vida que ahora desprecias, como ver una foto, tomar una cerveza, conversar, asistir a eventos, museos, un tapeo, jugar con tus hijos. En esos momentos, estabas ilusionado.

No pierdas demasiado el tiempo buscando respuestas del por qué estás así, tan sólo comienza a dedicar tiempo a recuperar esas sensaciones, esos momentos, esas vivencias, esas personas, esas ilusiones, todo lo que forma parte de tu esencia, poco a poco. Desecha lo que no te aporta, coge lo que te aporta, coge todo aquello en lo que te gusta aportar, rechaza todo aquello en lo que no te apetece aportar. Decide, elige. Piensa en todo lo que has aprendido y has valorado en tu vida y contrástalo con situación actual. La diferencia es simple, tan sólo dejaste de actuar. La ilusión lleva a la acción. Pero Piensa que la ilusión que has perdido no la recuperas necesariamente cambiando de trabajo o marchándote lejos, porque el problema lo llevas dentro, da igual el escenario laboral si por dentro has perdido confianza e ilusión. Cambiar de trabajo o ciudad no soluciona nada si sigues igual. Si consigues recuperar la ilusión, si consigues encontrarte, podrás entonces valorar si tu trabajo y entorno actual cumple tus expectativas, se alinea con tus valores, te permite conseguir tus objetivos. Si no es entonces cuando debes tomar la decisión, ya en frío, de salir de allí, sin esperar nada más que lo que te ocurra en la vida a partir de ese momento depende únicamente de ti. Entonces verás cómo el Mundo entra en sintonía contigo, porque tu Mundo se mueve contigo, no permitas que sea al revés.

Fracaso

Comparto con vosotros el último artículo que escribí para la revista La Publi, y que fue publicado el pasado 20 de abril.

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¿Fracaso?

Comer y vivienda digna, son las necesidades básicas de toda persona. Si además consigues esos objetivos haciendo lo que más te gusta, mejor que mejor, la cosa funciona. El problema es cuando añadimos a esas prioridades “otras” que quizás no lo sean tanto, bien porque nos las imponemos nosotros sin medir razonablemente nuestro deseo, aptitud o actitud para cubrirlas, bien porque nos han sido impuestas por nuestro entorno.

El ritmo frenético que vivimos y la imagen de “éxito”  que nos venden en la publicidad y en el mundo de los negocios nos generan unas expectativas que realmente no son nuestras y que por tanto no han brotado de nuestro fuero interno. Estas expectativas pueden ser muy dañinas si no son bien gestionadas, causándonos una sensación de fracaso y frustración del todo innecesaria, llegando incluso a perjudicar a nuestro entorno más cercano, a veces de manera dramática. ¿Y es que acaso el éxito es un concepto absoluto?, ¿debemos llegar todos a la misma meta?, ¿debemos conseguir todo lo que nos dicen que debemos conseguir para ser personas de éxito? Cada uno tenemos nuestra idea de éxito, la clave es identificarla en nuestro interior y ponernos en marcha para alcanzarlo.

No es lo mismo no conseguir lo que realmente necesitas que no conseguir lo que realmente no necesitas. Uno de los aprendizajes de la época que estamos viviendo es que lo que antes creíamos que nos venía dado por el mero hecho de nacer, ahora hay que currárselo y no esperar a que te lo den hecho. Es lo realmente necesario lo que debe llevarnos a la acción, a poner todos los recursos a nuestro alcance para conseguirlo, olvidándonos o dejando a un segundo plano aquello que no es primera necesidad aunque, por otro lado podría suponer una mejora, pero no siempre es así. No se trata por tanto de tenerlo todo, si no de tener lo necesario, la base, los cimientos para, a partir de ahí, mejorar en lo que la expectativa de cada uno le dicte.

Uno de los aspectos que más me preocupa actualmente es la cantidad de personas que se sienten frustradas no por no tener seguras las cosas que realmente necesitan, sino por no tener aquellas cosas que si bien mejoran nuestro estilo de vida, realmente no son prioritarias, perdiendo del todo el enfoque de que ya poseen lo realmente necesario, y que lo único que deben hacer es seguir luchando por no perderlo, disfrutar con los suyos y en mejorar en aquéllos aspectos que sean realmente necesarios. Personas éstas quizás arrastradas por el consumismo y competitividad feroz al que nos incitan por todos lados, lo que provoca que acaben fijándose sólo en los demás, en lo que hacen y en lo que tienen, no en lo que son o aportan, y es entonces cuando pierden el Norte, cuando dejan de mirar en sí mismos y entran en el círculo vicioso del cabreo y frustración, primer paso que lleva a la larga al bloqueo total, a dejar pasar la vida por unas trivialidades que no son de primera necesidad. Es entonces cuando de verdad han fracasado.

El fracaso es un sentimiento que está ahí, formando parte de la vida como puede ser el éxito, no existen el uno sin el otro. Es muy difícil evitarlo ya que a nada que se tuerzan las cosas aparece de tal modo que si no es bien canalizado, puede hacernos perder la motivación para esforzarnos  y centrarnos en aquello que tengamos que hacer, poniendo foco en todo lo malo y trasladando la culpa a todo lo que nos rodea, eximiéndonos de la responsabilidad que tenemos nosotros mismos en hacer lo que esté a nuestro alcance para salir adelante.

No obstante, el fracaso es un sentimiento que, adecuadamente gestionado, puede actuar como el mejor acicate para volver a levantarse e intentarlo de nuevo, y que nos ayuda a centrarnos en lo que realmente merece la pena y necesitamos, y nos ayuda a reflexionar, nos ayuda a ver en qué podemos mejorar, nos ayuda, en definitiva, a hacer nuestro camino y preparar el caldo de cultivo adecuado para andarlo, eso sí, siempre alerta porque siempre habrá obstáculos, internos y externos.

Por otro lado, el fracaso actúa, al igual que el cuerpo humano avisa cuando algo no funciona, como alarma, para darte cuenta de que debes cambiar algo, algún hábito, alimentación, actividad deportiva, procesos de trabajo…, de ahí la importancia de ser consciente de la existencia del fracaso y saber perfectamente todo lo que estás haciendo en aras de un objetivo para rectificar a tiempo, o incluso a destiempo llegado el caso, aunque en esto de rectificar, nunca se llega demasiado tarde si nos conduce a un buen fin que no debe ser otro que sentirnos bien con nosotros mismos.

Focalízate en lo que te gusta y sobre todo ponte objetivos que realmente puedas cumplir pues una de las sensaciones de fracaso más repetida son las pequeñas o grandes proposiciones que te planteas pero que finalmente no cumples, bien porque te pusiste el listón muy alto, bien porque no dispones del tiempo necesario o bien porque sencillamente no es algo que verdaderamente necesites o no emanaba de lo más profundo de ti.

En definitiva, haz de tu vida algo sencillo en cuanto a rutinas y expectativas, bien escalonadas en el tiempo pero poniendo foco en la acción, para ello conocerte a ti mismo se  vuelve clave y es la base sólida para paliar el fracaso y aprender de él cuando lo sientas, porque no dudes que los sentirás en algún momento de tu vida. Por ello es importante que conviertas el fracaso en tu aliado, enfocándolo como un aviso de cambio, como una puerta a una nueva etapa, como una llamada de atención de tu interior, como una invitación a la reflexión, como una llamada a la acción.

13 razones por las que el Sentido del Humor es una Competencia

Agradecer a Jaime Armada su invitación para alojarme en su espacio digital con este post dedicado al humor y publicado el pasado 18 de febrero. Pienso que el tema es aún más adecuado por los apellidos del anfitrión y el huésped, Armada y Guerra. Creo que la broma está servida. Os invito a visitar su blog dedicado a la Orientación y a los Recursos Humanos, con temas actuales y de interés y con una clara vocación de servicio y colaboración.

El Sentido del Humor
El Sentido del Humor

Apuesto por el sentido del humor allá en donde me muevo. Detrás de mi apariencia tímida y seria se esconde un “geniecillo” que sale constantemente, consciente unas veces e inconscientemente otras, llegando a ser un auténtico “salvavidas” en muchos momentos de mi vida, esos especialmente difíciles.

Nunca he comprendido la represión que el sentido del humor sufre en determinados ámbitos, ya sean laborales o privados, cuando éste, dentro de unos límites marcados por el respeto y las normas básicas de convivencia, ofrece multitud de beneficios tanto a nivel personal como de equipo.

No concibo espacios de colaboración sin sentido del humor, no concibo cualquier relación humana si risas, no concibo el ejercicio de cualquier actividad sin la presencia de mentes dispuestas a destensar en momentos especialmente paralizantes y mentes receptivas para ello. Allá donde haya personas, allá donde haya comunicación, por fuerza debe existir el humor. Parece que los profesionales de Recursos Humanos no nos podemos reír, ¿por qué no?, para mí es un VALOR muy importante y fundamental, y que ayuda a desarrollar al resto de valores. Acaso el humor no es un ¿recurso?, ¿acaso el humor no es humano? En mi opinión, el humor es una competencia personal y profesional como cualquier otra.

Como todo en la vida, el sentido del humor, en su justa medida, tiene sentido. Es más, diría que refuerza tu marca personal cuando lo haces de tal manera que no se confunde con la profesionalidad. Profesionalidad y humor no son enemigos, si no todo lo contrario, se complementan. Obvia decir que el mejor humor parte de aquélla persona que antes de nada es capaz de reírse de sí mismo, de esa persona que se conoce tan bien que no tiene miedo a mostrar esa faceta tan íntima que en mi opinión es el sentido del humor, ya que muestra partes de nuestra naturaleza que de otro modo permanecen ocultas. Como todo, el humor debe ser trabajado y desarrollado como cualquier otra competencia, de tal modo que la conducta quede tan interiorizada que surja de manera instantánea. De hecho, suele pasar que los mejores “golpes” son aquellos que salen de manera espontánea.

De igual forma, no todos tenemos la misma facilidad para mostrar el sentido de humor, pero el caso es que ese sentido lo tenemos todos, otra cuestión diferente es que lo desarrolles o no. Podría hablar de cómo desarrollar el sentido humor pero prefiero contaros los beneficios del mismo en mi caso personal, para que cada cual busque en su interior sus propios recursos para aplicarlo y desarrollarlo:

1- Fomenta la creatividad. Uno de los aspectos más destacables del humor es que sobre situaciones paradigmáticas, rígidas y ya preestablecidas, es capaz de afrontarlas desde otro enfoque y perspectiva que generalmente ridiculiza, trivializa o minimiza esos paradigmas o pilares aparentemente inamovibles. Este hábito de ver las cosas desde otro enfoque, por muy disparatado que sea, es el adecuado para que la creatividad fluya, para que tu capacidad de atención aumente y para que el abanico de alternativas se abra a tus pies.

2- Es bueno para la automotivación, ya que la capacidad de reírse de uno mismo se desarrolla acto seguido a la aceptación de una situación o elemento determinado, por muy crítico que sea. A partir de ahí, si se quiere, sólo cabe mejorar o poner los medios necesarios para que no vuelva a suceder, o para afrontarlo desde otro enfoque más adecuado. En definitiva trivializa los problemas, ayudándote a verlos desde otra perspectiva y encontrar alternativas para solucionarlos. Te ayuda a seguir adelante, a seguir luchando.

3- Por lo mismo es una herramienta muy útil para motivar a otras personas. Hacerles ver cómo están afrontando determinada situación desde una perspectiva trivializada y por supuesto respetuosa (no todas las situaciones son susceptibles y cada persona entiende el humor de manera diferente), para que les sirva de efecto “espejo” y reaccionen.

4- Bien aplicado refuerza tu marca y potencia la proyección de la misma. Como comentaba al principio, profesionalidad y humor no son incompatibles, la clave es saber equilibrarlo, la clave es el sentido común que aplicas al “saber estar” y al “saber hacer”, siempre desde la naturalidad, honestidad y normalidad. Parece paradójico, pero consiguiendo ese equilibrio te haces respetar con el humor, generas carisma, lo que desarrolla tu liderazgo.

5- Genera clima y fomenta la comunicación en los equipos. Por supuesto un “chascarrillo” a tiempo siempre alivia tensiones y permite abrir nuevas alternativas y percepciones sobre un trabajo o proyecto adecuado.

6- Es uno de los recursos “rompe hielos” más recurrentes a la hora de iniciar una conversación y negociación, siempre y cuando tengas la habilidad para ir “al grano” en el momento adecuado evitando la dispersión.

7- Es un buen recurso para cortar “nudos gordianos”. Bien usado el humor es una manera rápida y eficaz de desbloquear determinadas situaciones o dejar claras determinadas cuestiones, adquiriendo un rol crítico, conciliador y constructivo. Rompe murallas, barreras y máscaras de los que te rodean.

8- Saca lo mejor de ti, ya que permite mostrar facetas más íntimas, quitarte máscaras, estar más atento, estar más abierto a nuevos enfoques, a nuevos retos. Te permite estar siempre alerta a todo lo que te rodea.

9- Nunca hace daño, si lo haces dentro del respeto, obligándote a conocer a tu interlocutor o colaborador para saber hasta dónde puedes llegar, hasta dónde entiende el sentido del humor. Crea empatía y desarrolla la escucha activa.

10- Ayuda a tu equilibrio mental y desarrolla tu inteligencia, sin lugar a dudas, ya que genera capacidad autocrítica y pensamiento crítico, muy útil en cualquier ámbito, como el empresarial. Es salud mental, lo que tiene su impacto en la salud física.

11- Saca sonrisas a los demás, y hace que te sientas reconocido y que sientas que aportas. No hay nada más enriquecedor que sacar una sonrisa, son esos pequeños momentos de felicidad que alimentan el alma.

12- En un mundo de prisas el humor supone una pausa, lo que ayuda a la productividad, como todo lo anteriormente expuesto.

13- Es gratis.

En definitiva, siempre se dice que nunca hay que perder la esperanza, pero yo os digo que no hay esperanza sin sentido del humor. No lo escondáis, va “contra natura”.