¿Habilidades para los nuevos tiempos?

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Nuevos Tiempos

Mucho se habla de las nuevas competencias que las empresas están solicitando hoy en día a los profesionales, sobre todo poniendo especial énfasis en aquéllas relacionadas con la eclosión de las redes sociales, nuevas tecnologías y entornos colaborativos, y que se están aplicando en la búsqueda de empleo, en el emprendimiento y en el trabajo por cuenta ajena, tales como creatividad, colaboración, flexibilidad, resiliencia, comunicación, etc.

Yo me pregunto muchas veces si estas nuevas competencias son realmente nuevas. Muchas veces me da la impresión que antes del 2.0 éramos poco menos que autómatas y que actuábamos por inercia, y que la capacidad humana se ha descubierto hace pocos años.

En mi trabajo me encuentro con muchos clientes perdidos en muchos casos y, en otros, desengañados con este boom de “Marca Personal”, “Competencias Digitales” o “Intraemprendimiento”. Profesionales que, en muchos casos, estaban plenamente establecidos en el Mercado Laboral y que, tras muchos años sin tener la necesidad de buscar trabajo, no entienden el nuevo escenario.

No todos pueden tener un blog personal, unos porque no les apetece, otros porque no les gusta, otros porque sencillamente no tienen el don de escribir. No todos los que tenemos un blog somos seres brillantes, y hay muchas personas que no sienten la necesidad de tenerlo pero sí que son brillantes. Lo mismo ocurre con el tener cuentas en Twitter o LinkedIn, o Facebook. Nos estamos preocupando demasiado por que la gente se adecue al Mercado, pero, ¿qué pasa con el Mercado?, ¿es que no debe adecuarse a los profesionales?, es más ¿hasta qué punto es cierto que el Mercado busque a profesionales con Blog y/o Marca Personal?

También están los jóvenes recién salidos del sistema educativo, sean del nivel que sea, muchos de ellos también están perdidos y no saben cómo encontrar una primera oportunidad, aunque sea algo raquítico.

Por otro lado no todas las empresas están en las Redes Sociales, y muchas de las que están, los están por estar, por lo que no las utilizan para el reclutamiento. Por tanto, gran parte de las Redes Sociales se quedan en una mera base de datos de empresas y de profesionales, en una “nebulosa en la Nube” que permite, tanto a empresas como a empleados, el poder decir: “Estoy en Redes Sociales”.

Esta circunstancia la veo mucho en el mercado local en el que me muevo, la mayor parte de las empresas desconocen el profesiograma de la zona y, en contadas ocasiones acuden consultoras de selección para incorporar profesionales, cuando no “tiran” de contactos. Por contra, los profesionales no saben cómo acceder a las empresas y, en la mayor parte de los casos, a lo máximo que pueden aspirar es a dejar el clásico CV en papel o en correo electrónico o, como mucho, sumarse a alguna oferta medio parecida a su perfil a través de conocidas webs de reclutamiento, sin recibir respuesta alguna.

En este sentido tenemos mucho que hacer los profesionales de Recursos Humanos, las Empresas y la Administración Pública. Realmente no existen iniciativas que acerquen y pongan en contacto a profesionales y empresas, pero de verdad, no me refiero a “networking”, muchos de ellos de “autobombo”, si me permitís la expresión. Me refiero a reuniones entre profesionales y empresarios, a programas de acercamiento real entre estos dos colectivos, de tal modo que los profesionales sepan cómo acceder a las empresas y qué piden, y los empresarios conozcan el nivel de cualificación del Mercado, identificándolo con mayor certeza, adaptando sus búsquedas y necesidades a lo que el Mercado ofrece.

Creo que hay que fomentar estas nuevas habilidades que han relacionado con las Redes Sociales, pero no solo en los profesionales, también en todos los agentes que intervienen en el mercado de empleo, Administración Pública, Empresas, Empresarios, Profesionales de Recursos Humanos, Orientadores, etc. Pero estas habilidades no se encuentran en las redes (en éstas se proyectan). Están en nosotros, las personas, y desde siempre, desde que nacemos. El esfuerzo, por tanto, debe ir enfocado al acercamiento de profesionales y empresas en el mundo real, acercamientos continuos y con objetivos claros y concretos, orientados al conocimiento mutuo, sobre lo que necesitan las empresas y sobre el perfil profesional existente en el Mercado. Menos “charlas” y más conversaciones, en definitiva.

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Los niños son niños

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Los niños deben jugar

Me preocupa que la competitividad y ritmo frenético que se vive en la vida y en el trabajo. Y me preocupa porque lo estamos trasladando en la educación de nuestros niños, y no hablo de los diferentes sistemas educativos que se han implantado en estos años, ese es otro tema. Hablo de la educación que parte de los padres y familias. Estamos olvidando que nuestros niños son niños y que, independientemente del aprendizaje y su educación académica, sin duda fundamental para la vida, éstos no deben preocuparse más que de ser niños en su tiempo libre, de disfrutar y profundizar en su mirada al mundo que le rodea, y de aprender de los valores que les inculquemos, ponerlos en práctica y contrastarlos con la realidad, con su entorno, ya que éstos, son los que de verdad conforman los cimientos de la vida de cualquier persona.

No soy educador, pero soy padre de tres niños, y si algo tengo claro es que lo único que realmente me preocupa es que se conviertan en personas íntegras, con criterio, respetuosas y con amor propio, independientemente del camino profesional que tomen en un futuro. Una carrera profesional siempre se puede rectificar, nunca es tarde para reconvertirte, sin embargo, cambiar una personalidad y unos hábitos es una cuestión muy diferente, mucho más difícil aunque posible desde luego.

Organizamos unas agendas a nuestros hijos que tienen un carácter “profesional”. Les llevamos a las cada vez más numerosas instalaciones (parques infantiles, locales de juego, instalaciones deportivas, parques temáticos, etc.…) muy adaptadas a su protección y a su concentración en un espacio muy reducido. Me parece bien pero en su justa medida. Estas diferentes instalaciones, si las usamos de manera recurrente o diaria limitan su creatividad, los enclaustran y limitan en una zona restringida y llena de prohibiciones y con peligros controlados, cuando realmente tienen toda una realidad a su disposición para que echen a volar su imaginación. El auténtico aprendizaje viene de la vivencia, libre y abierta, si les creamos espacios cerrados y adaptados, únicamente limitamos su forma de expresión y su entendimiento frente a la vida real. No digo que les dejemos incontrolados ni mucho menos, pero cada uno de nosotros, en nuestro entorno, disponemos de numerosos recursos, ya sean culturales, sociales y naturales en donde pueden campar a sus anchas, en la que los padres podemos asumir el rol de acompañantes y facilitadores, allá donde nos lleve su imaginación.

La Democracia no es perfecta, pero una de sus esencias es la libertad del individuo, con la única limitación del respeto a los demás (que está regulado por las leyes), y que sin duda parte del respeto por uno mismo. No darles a nuestros hijos la oportunidad de descubrir los límites de la libertad y de su imaginación es encerrarlos y educarlos en un mundo virtual, limitado, muy normativizado y condicionado, y que a la larga puede generar frustración y/o desengaño, ya que serán ellos mismos los primeros en ponerse obstáculos.

Los valores se aprenden y consolidan desde la libertad de actuación y de pensamiento, lo que genera la concienciación de que vivimos en sociedad, te aporta criterio, opinión y capacidad de decisión, si los coartamos desde pequeños, su concepto de “libertad” va a estar sujeto siempre a ataduras y aspectos limitantes.

Queremos que nuestros hijos lleguen lejos y ganen mucho dinero, les apuntamos a todas las actividades extraescolares habidas y por haber, que saquen las mejores notas, que toquen 27 instrumentos y hablen 18 idiomas y practiquen 45 deportes, les hacemos actuar como adultos… Sí, puede que lleguen lejos, altos ejecutivos, grandes empresarios, científicos, deportistas de primer nivel… pero ¿serán personas libres?, ¿sentirán que todo lo que han hecho lo han elegido ellos o se lo hemos impuesto, en cierto modo?, ¿sentirán el orgullo de haber aprendido por haber tenido el derecho a equivocarse?, ¿habrán aprendido a levantarse cuando se caigan?, ¿qué recuerdos tendrán de su infancia?, ¿de haber “volado” con su imaginación o únicamente habrán aprendido a “entrar en el aro”?. Limitar el uso de su imaginación es segmentar su integridad como personas, su libertad de opinión, su conformación de criterios, su derecho a equivocarse, de desarrollar su capacidad de levantarse ante las dificultades, a poner en práctica sus vocaciones, a descubrirlas, a darse cuenta que los valores universales funcionan y no son mera palabrería, pero eso lo tienen que descubrir ellos, por sí mismos, démosles ese derecho, fundamental en una democracia, y dejémonos de complicaciones y buscar en ellos el tubo de escape de nuestras frustraciones, como ocurre muchas veces.

Creo que para conseguirlo ayudaría mucho dedicarles tiempo, pero de verdad: hablar con ellos, preguntarles, acompañarles, apoyarles, corregirles, guiarles y entenderles pero siempre adaptándonos a su personalidad… En definitiva, somos sus primeros referentes en su vida, y eso exige una responsabilidad por nuestra parte.

“Este artículo fue publicado en la revista La Publi el pasado 20 de diciembre, y en el blog El Arte de Vivir de Gemma Pérez el pasado 11 de enero”

Recursos Humanos y la Evolución del Pensamiento Humano

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Individuo

A día de hoy siguen siendo muchas las PYME’s que no sólo no cuentan con un departamento o profesional de Recursos Humanos entendido en toda su globalidad, no sólo la parte meramente laboral y administrativa, si no es que además, y esto es lo verdaderamente preocupante, no aplican en su gestión diaria políticas de Recursos Humanos orientadas al desarrollo personal y profesional de sus trabajadores, y con foco en la PERSONA y todo lo que la rodea.

Estamos en un momento de la Evolución del Pensamiento Humano en el que prima el desarrollo pleno del individuo, como base para su impacto en el desarrollo de la colectividad que lo rodea, de su entorno inmediato pero también del entorno Global. Hemos pasado de trabajar y gestionar lo global, el colectivo, para beneficio del individuo, a trabajar en el ámbito individual para el beneficio del colectivo. Esta evolución se aprecia de manera clara en diversos ámbitos del Conocimiento Humano, tales como la Ciencia, la Tecnología, la Nueva Economía o la Cultura, pero también está teniendo su cabida en las nuevas tendencias del “Management”, sobre todo en las llamadas “Start-Up”, normalmente formadas por jóvenes que no están dispuestos a “alquilar” sus vidas y trayectorias profesionales a empresas con estructuras rígidas y poco o nada abiertas al avance individual de cada uno de sus trabajadores. Ya no hace falta ser grande o estar en una empresa grande para hacer algo realmente grande, pero sí está siendo necesario, cada vez más, que el individuo acceda al Mercado Laboral o desarrolle su propia actividad profesional en base a la autogestión de su propio desarrollo. En este sentido no cabe duda que Internet y las Redes Sociales, convenientemente gestionadas, pone al alcance de cualquiera todo el conocimiento, ya sea genérico y especializado, de aquello que le es de su interés y le sirve para avanzar en su camino profesional. Por otro lado, también Internet y las Redes Sociales le permiten proyectarse al ámbito que quiera y como quiera, de un modo directo y ágil, pero también muy trabajado, dando posibilidad a tejer una red de conexiones verdaderamente enriquecedoras.

Se están rompiendo viejos esquemas, que sin duda tuvieron su utilidad y nos permitieron llegar al actual momento evolutivo, pero va siendo hora de “pasar de nivel”, nuestra Evolución nos lo está pidiendo a gritos. Antes nos preocupábamos por tener los vinilos o cassettes de los grupos que más nos gustaban, y grabábamos esos otros que no podíamos adquirir o escuchábamos la radio con la esperanza de que emitieran esas canciones inalcanzables para nuestros bolsillos. Ahora no, tenemos al alcance, a un golpe de “click”, toda la Historia de la Música Universal. Ahora tan sólo nos preocupamos en gestionarla y crear listas de reproducción basadas en momentos del día, ya trabajemos, practiquemos deporte o simplemente queramos un momento de relax. Incluso hasta esas listas de reproducción vienen hechas y adaptadas a tus gustos. Lo mismo pasa con las películas, libros o series. Ya tenemos todo, ahora nos queda autogestionarlo.

Este nuevo enfoque, esta mentalidad, sin duda debe tener su reflejo en la gestión empresarial, y los profesionales de Recursos Humanos tenemos la obligación de facilitar ese proceso de cambio que las nuevas, y no tan nuevas generaciones, están demandando.

No se trata de que ahora todo el mundo se ponga a crear departamentos de Recursos Humanos y dejando a sus ocupantes toda la responsabilidad del cambio. No todas las empresas, en virtud de su actividad, volumen, estrategia o cultura, necesitan un departamento de Recursos Humanos, pero sí necesitan profesionales que les facilite el proceso, ya sean internos (en otras áreas) o externos (para eso estamos los “freelance” y las consultoras). Al igual que se invierten grandes cantidades para actualizar maquinaria, herramientas, procesos o externalizar determinados servicios, también es necesario invertir tiempo y dinero en evolucionar la “maquinaria” crítica de cualquier empresa, que es la persona, cada profesional que la forma.

¿Cuál es la evolución de la Gestión de Recursos Humanos propiciada por la Evolución del Pensamiento?

1- El concepto de puesto de trabajo, entendido como “compartimento estanco”, bien definido y bien especificado, se está quedando, en mi opinión, obsoleto. Tan obsoleto que sólo se definen puestos, independientemente de la persona o personas que los ocupen. Esta circunstancia las encorseta, las limita y las convierte en meros miembros de una cadena rígida, dejando de lado la autogestión personal y profesional. Sigue habiendo miedo en definir puestos, porque lamentablemente la percepción al hacerlo es que sirve únicamente para “cortar cabezas” o limitar carreras y sueldos, cuando no debe ser así, si no todo lo contrario. Las áreas de responsabilidad del ocupante de un puesto son compatibles con la trasversalidad de las potencialidades y capacidades de ese ocupante. Puedes liderar o participar en un área de responsabilidad pero también puedes desarrollar tus capacidades en otras, de tal manera que seas tú el que te pongas los límites, y no la mera definición del puesto o la empresa. No definamos por tanto sólo puestos de trabajo, definamos también interconexiones dentro de la estructura de la empresa, definamos también itinerarios de aprendizaje, definamos también procesos de comunicación y espacios para compartir conocimientos y de entendimiento general.

2- Por otro lado, no es necesario tener todos los departamentos conformados o contratar laboralmente a todos los profesionales necesarios. La figura del “freelance” está evolucionando de tal manera que los que lo somos buscamos nuevos retos en distintos escenarios (Knowmads). Buscamos trabajar por proyectos, cuanto más variados mejor, cuanto más lejos de los viejos paradigmas mejor, cuanto más nos enriquezcan y podamos enriquecer mejor. No hace falta tener una estructura de empresa completa y compleja, tan sólo la imprescindible, subcontratando el resto de servicios según las necesidades estratégicas y puntuales. La empresa que subcontrata se enriquecerá con esos enfoques externos, con esas experiencias externas, con ese conocimiento externo.

2-El auge del reclutamiento 2.0, el cual  aplaudo y del que participo, debe ir acompañado de una evolución de las empresas en la incorporación y adaptación de los nuevos profesionales permitiéndoles un espacio para su desarrollo transversal, si no, para qué analizar y evaluar la calidad de la marca personal si al incorporarse va a estar encorsetado. ¿Para qué pides una persona si lo que quieres es un trabajador? Hay que tener en cuenta que, con la salvedad de los tiempos duros de empleo que padecemos, la tendencia es que cada vez más los profesionales irán eligiendo a las empresas en donde quieren trabajar, en base a esos “nuevos enfoques” de los que estoy hablando. En definitiva, los profesionales buscan en las empresas una continuidad de su vida privada, en términos de valores y principios, de conciliación y aprendizaje, de desarrollo individual. Quieren ser la misma persona dentro y fuera del entorno laboral, y sacar el máximo partido a la vida, en toda su globalidad.

3- La Comunicación Interna ya no es sólo tener un portal del empleado chulo, con los datos de contacto de los trabajadores y la ofertas del mes para determinados productos. La Comunicación Interna debe ser el paraguas sobre el que gestionar y enriquecer la pluralidad de marcas personales (una por persona) de tal modo que se enriquezca la marca corporativa o empresarial. A partir de ahí, el desarrollo de herramientas de colaboración y comunicación de las que hablaba antes, de esos espacios abiertos, de esa gestión por proyectos con equipos multidisciplinares, de la transparencia en la información estratégica, etc… debe ser necesario, es más, exigido en cualquier empresa que quiere emprender el cambio del que hablamos, que quiere situarse en el momento evolutivo actual.

4- En Formación ya no es todo cursos (nunca lo fue), costosos y poco prácticos en lo general en los últimos años. La gestión de la formación ya no es patrimonio de las empresas, ahora cada individuo puede autogestionar su aprendizaje. Las empresas deben aportar herramientas para que este escenario florezca y se fomente, para que todos colaboren y compartan el conocimiento interno, ya sea a través de plataformas “online”, o de la creación de espacios y grupos multidisciplinares de trabajo, o generando una red formativa abierta y con itinerarios por especializades, o un blog, o  MOOC, etc… Son los propios profesionales, los que están todo el día en el “barro”, los que deben conectar, detectar sus necesidades y marcar sus prioridades en base a las estrategias de la empresa, aportando nuevos enfoques, nuevas tendencias, nuevos conocimientos. Compartir conocimiento es mejorar en competitividad, es generar talento, es generar oportunidades individuales y colectivas, y, por ende, es generar marca y proyectarla. Potenciar la conectividad es imprescindible para el desarrollo humano, para el desarrollo profesional, para el desarrollo empresarial.

5- La evaluación debe partir del sentido crítico de cada individuo, y eso, claro está, hay que desarrollarlo. El ejercicio de autoevaluación debe ser tan sano y normalizado que no se entienda una acción de desarrollo competencial o profesional sin una autoevaluación previa, sin un sentido de responsabilidad sobre su propio desarrollo y el impacto que éste tiene sobre sí mismo y sobre su entorno, departamento y empresa. La generación de compromisos debe partir de la aceptación de realidades, de necesidades de mejora, de carencias, de la autoafirmación, del empoderamiento personal. Nosotros mismos debemos ser el motor de nuestro cambio, nosotros mismos debemos investigar nuestras capacidades de reconversión, de creatividad, de retarnos, y la empresa debe proporcionar ese ecosistema. Es aquí donde el Coaching puede jugar un papel crucial.

6-No hace falta ser jefe para ser líder, la empresa debe identificar a esos empleados “tractor” y motivarlos a que sigan desarrollando ese rol, paralelamente al proceso de fomentar la aparición de nuevos líderes. El liderazgo tiene muchos estilos y hay que saber gestionarlos, pero lo difícil es impulsarlos. Nada se sostiene sin unos pilares, nada avanza sin motores. La empresa no puede evolucionar sóla, necesita de esos nodos, de esos conectores, de esos referentes que empujan y motivan. Bajo un paradigma encorsetado, hay “líderes encorsetados” y la flexibilidad y adaptabilidad brillan por su ausencia. Ya no debemos esperar órdenes, debemos aprender a autogestionarnos y los nuevos líderes deben ayudarnos en ese proceso.

En todos estos campos es en donde los profesionales de Recursos Humanos, tanto internos como externos, debemos convertirnos en facilitadores. La Gestión Humana en las empresas no es potestad de Recursos Humanos, es potestad de todos, del individuo, del profesional, de los líderes, de los mandos. En este proceso de cambio es en donde debemos generar Valor, esto es lo que hace que nuestro departamento sea Humano, pero Humano del siglo XXI. Diréis: qué bonito todo Antonio, pero…. Y yo os respondo, sí, pero ya se está haciendo, son los nuevos tiempos.

No es lo que dicen que es

No es lo que dicen que es
No es lo que dicen que es

¿Qué nos está pasando? Sinceramente creo que hemos perdido los papeles, alguien ha abierto una ventana y han salido volando. Estoy muy preocupado, muy descolocado, aburrido e indignado, que no resignado, ante todos los “inputs” que me están acribillando por varios medios en mi entorno. Estamos confundiéndolo todo, estamos mezclándolo todo, estamos difuminándolo todo, estamos utilizando interesadamente todo, estamos vanalizando todo, estamos tergiversando todo. Lo que cuenta es el fin, independientemente de los medios. Estamos perdiendo lo básico, los valores, la sensatez, el sentido común, el respeto, el criterio propio, la integridad, el equilibrio, la templanza, la prudencia, la virtud, la sabiduría, la tolerancia, la concienciación real de que vivimos en Sociedad, en definitiva… los PILARES de la PERSONA. Nos olvidamos de conocer, siquiera superficialmente, la Evolución del Pensamiento Humano y la Historia, y aprender de ello.

Llamemos las cosas por su nombre:

Un representante público que desobedece la ley, roba o tan sólo quiere el Poder como su único fin, eso no es Política. La Política es vocación de servicio y concienciación social, en su más amplio sentido y significado.

Un representante religioso, de cualquier creencia, que adoctrina de modo desacorde a la evolución de la Sociedad y del Pensamiento Humano no es Religión. La Religión no es crear doctrina, es buscar una explicación superior a algo que el Hombre, por sus propios recursos, no puede explicar. Es religar lo divino con lo terrenal, una necesidad innata a la condición humana desde el principio de los tiempos. La Ciencia avanza de tal manera que cada vez son menos las cosas inexplicables, lo que no es óbice para que Ciencia y Religión convivan, pues ambas surgen de una mismo inquietud, las de explicarse el funcionamiento de las cosas. Cada Religión es un punto de vista, y cada cuál elige uno de esos puntos de vista, o ninguno.

La persona que daña o maltrata física o psicológicamente a otra, o mata, no es persona. La violencia es un instinto animal como cualquier otro, pero lo que hace a una persona Humana es la capacidad de razonar, medir el impacto de sus palabras y actos.

Un debate de radio o televisión, o un artículo de prensa en el que los tertulianos basan sus argumentos en ofender y atacar al otro ni es debate ni tertulia , ni artículo de opinión ni nada parecido. El espectáculo es necesario, la diversión y el entretenimiento son vitales para el equilibrio mental de las personas, pero no a cualquier precio, no a costa de agredir VALORES básicos y primigenios. El ocio y entretenimiento no deben implicar el destruir valores, si no desarrollar nuevos enfoques, nuevos sentidos en esos valores. Éstos, no se tocan, porque son patrimonio de TODOS, han sido, son y seguirán siendo el hilo conductor de la Historia y del Pensamiento Humano. ¡Cuidado!

Un Sistema Educativo que no piensa que en sus manos tiene el FUTURO, el “control” del pensamiento de los que dentro de 20, 30 o 40 años llevarán las riendas de nuestra Sociedad, no es sistema educativo, ni es política, ni es Valor a la Sociedad. Es, sencillamente, un crimen a la evolución de la inteligencia humana, un lastre muy serio a largo plazo. Un precio muy alto que pagarán las generaciones futuras por los caprichos e ingenuidades de personas que le dedicarán como mucho 4 años a legislar la Educación.

Una empresa sin Gestión de Personas, de personalidades, de emociones, de desarrollo y crecimiento personal y profesional, de todas aquellas variables que son transversales, intangibles y que forman parte del ADN de esa empresa, no es empresa, es una máquina de facturar, es acto de un suicidio a largo plazo, alquilando y usando vidas con un único fin, ganar dinero, sin crecimiento, desarrollo y aporte de valor a la sociedad. Un deambular sin sentido.

Una persona que no ESCUCHA no entenderá nunca de qué va esto, no sabrá lo que es el respeto, la conciencia social, el individuo como germen del bien colectivo. Esa persona deambulará sin sentido por la vida, pues ni siquiera será capaz de escucharse a sí mismo.

Preocupante, muy preocupante. Sin embargo pienso que es una minoría, pero una minoría a la que cada vez se les oye, ve y escucha más, una minoría creciente, peligrosamente creciente. Les damos pábulo y reímos sus gracias. desde luego tienen un mejor “posicionamiento” que los demás, o al menos así me lo parece.

Que alguien cierre esa ventana y ponga en orden los papeles o…. es que a lo mejor no interesa.

María Zambrano, mi ilustre paisana, dijo: Si se hubiera de definir la Democracia, podría hacerse diciendo que es la sociedad en la cual no sólo es permitido, sino exigido, el ser PERSONA.”

Tenemos una oportunidad única de vivir, desarrollar y aportar nuestra Libertad como individuos, la Libertad real, decidiendo lo que queremos hacer con nuestra vida pero responsabilizándonos del impacto que lo que hagamos o digamos tenga hacia la Sociedad, hacia nuestro entorno, ¿por qué la estamos desperdiciando?

“Este artículo fue publicado en la revista La Publi el pasado 20 de noviembre”

¿Por qué dices sí?

Sí o No
Sí o No

¿Cuántas veces has hecho cosas que no te gustan? ¿Cuántas veces has dicho sí cuando querías decir no? ¿Cuántas veces te has visto en situaciones comprometidas e incómodas por no quedar mal? ¿Por qué hacemos cosas o decimos cosas para que los demás piensen que queremos hacerlas o decirlas cuando realmente no es así? ¿Por qué pedimos respeto cuando somos los primeros en no respetarnos? ¿Por qué la generosidad se identifica sólo con el sí y no con el no? Un no a tiempo puede ser un gran acto de generosidad, para empezar te ahorras tiempo a ti y a los demás, y es que el tiempo es lo más valioso que tenemos, lo único que nunca se recupera.

Somos mucha gente, y cada uno de nosotros vamos a lo nuestro, somos  así, esto funciona así. La vida es un conjunto de intereses personales y somos nosotros los que tenemos que velar por los nuestros. Si estamos en una situación en donde se produce un conflicto con tus intereses, tomas otro rumbo y listos, ¿por qué insistir en lo que no te lleva a nada más que a la ansiedad, al mal estar, al no dormir ni comer, al no vivir, y a pagar las consecuencias con quien menos culpa tiene?

Solemos decir sí por varias razones:

  • Porque realmente queremos.
  • No queremos hacerlo pero no queremos quedar mal.
  • No queremos ofender.
  • Porque no tienes nada mejor que hacer.
  • Porque no sabes lo que hacer.
  • Porque lo tomas como una huida hacia adelante ante una situación desesperada, y que no suele funcionar, porque al final la factura llega.

Salvo la primera razón, el resto de motivos tiene dos cosas en común, miedo y ausencia de criterio propio.

Ahora vamos a ver las razones por las que solemos decir no:

  • Porque realmente no queremos, no nos gusta o no nos apetece.

Si te has fijado bien, es muy sencillo, sólo hay un motivo para decir no (esto los niños lo tienen muy claro).

Piensa, piensa bien antes de decidir si lo vas a hacer o si lo vas a coger. Despierta, sólo tú debes ser el dueño de tu vida, es entonces, siendo dueño de la misma, cuando empezarás a aportar, y cuando te harás respetar. A lo mejor es que no nos han enseñado a guiar nuestra vida, o es que quizás esta lección esté reservada para al autoaprendizaje de la vida, quizás sea ley de vida. Es más fácil decir no a algo que en su día dijiste que sí, porque lo has experimentado, porque lo has vivido. Sin embargo, nunca podrás saber si era un sí aquello a lo que dijiste no en su día. En definitiva, la vida son decisiones, pero es mejor que esas decisiones las tomes tú, te podrás equivocar o no, pero es así. A mi esto me resulta fascinante, porque es cuando podrás conseguir grandes cosas, y si lo piensas bien no es tan complicado, sólo debes escucharte más…. y mejor, y por supuesto, hacerte caso. Es entonces cuando ganarás respeto.

“Este artículo fue publicado en la revista La Publi el pasado 20 de octubre”

Hijos y liderazgo

Hijos y Liderazgo
Hijos y Liderazgo

Hace un par de semanas recibí una lección muy importante por parte de mis 3 hijos, una de muchas, pero esta me caló de manera especial, ya que fue una bofetada de sinceridad, de esas que suelen dar los niños…. tendríamos que escucharles más.

Resulta que llevábamos unos 6 meses construyendo un puzzle tridimensional de la Torre Eiffel, de casi 900 piezas. En su día vi en ese regalo de cumpleaños una oportunidad más de hacer una actividad conjunta con ellos en casa, y, por la dificultad del puzzle, un reto apasionante con el que conseguir un objetivo común. Hasta ahí todo bien. Durante los dos primeros meses estuvimos trabajando varios ratos por las tardes y los fines de semana, pero ciertamente no avanzábamos demasiado, hasta que llegó un momento en que nos distanciamos de la actividad por mera desesperación.

Tras varias semanas de abandono, el otro día, comiendo, les pregunté a mis hijos: ¿Queréis que volvamos a hacer el puzzle? Uno de ellos, el más lanzado, me respondió. “No papá, porque te molestamos”. En seguida me di cuenta de que esa respuesta la compartían sus dos hermanos al verles asentir. Mi mujer me miró estupefacta, no sé sí por la respuesta o por cómo se me quedó la cara. En ese momento comprendí que desde el minuto 1 cometí el mayor error que se puede hacer en un trabajo en equipo, asumí la construcción del puzzle como un reto personal, mío y sólo mío, obviando desde el principio el pilar fundamental de todo trabajo en equipo, el reparto de responsabilidades y las habilidades y personalidades de tu equipo. Yo quería hacer ese puzzle y que ellos me ayudaran, pero en ningún momento tuve en cuenta las capacidades de mis hijos, ni analicé en qué me podía ayudar cada uno de ellos, ni hice una planificación adecuada, nos pusimos a hacer el puzzle sin más, con un reparto de tareas sin criterios fundamentados.

Desde el principio asumí toda la responsabilidad y, al no coordinar convenientemente las tareas ni haber sabido hacerles responsables y partícipes de ellas, percibía que mis hijos molestaban más que ayudaban, que desordenaban piezas más que organizarlas, aunque ellos pusieran todo el empeño en colaborar. Consecuencia, se aburrían y se apartaban de la actividad para hacer otras cosas, quedándome yo sólo con mi cabezonería hasta que me aburrí también, y acabé abandonando el puzzle. Desde el principio olvidé que el puzzle era un trabajo en equipo, como un proyecto, en un entorno lúdico sí, pero un proyecto como cualquier otro, en donde son vigentes las mismas reglas que en un proyecto en un entorno profesional.

La rotundidad de la respuesta de mi hijo me hizo pensar y darme cuenta de que por mucho que tengamos asumidos conceptos, por mucho que hayamos coordinado y participado en proyectos, por mucho que sepamos de la vida, o creamos saberlo, nos dejamos llevar por nuestros impulsos, por el día a día, por el paso del tiempo, obviando a los que nos rodean, obcecándonos en nuestro objetivo final sin tener en cuenta los pasos intermedios.

En esa misma tarde nos pusimos manos a la obra pero esta vez con el enfoque adecuado. Tras hablar con cada uno de ellos hicimos un reparto de tareas en función de sus gustos y habilidades, dividiendo el objetivo general por objetivos pequeños, adecuándolos a cada hijo en función de sus habilidades, gustos y expectativas, en definitiva, escuchando y teniendo en cuenta cada una de sus personalidades, para asignarles el rol más adecuado a sus capacidades.

Todos los equipos de trabajo son buenos, la clave está en cómo los organices. Al principio daba por sentado que por ser niños veían en esta actividad un juego más con su padre, y perdí la visión de que ellos querían construir la Torre tanto como yo, pero necesitaban una guía, necesitaban sentirse involucrados, necesitaban sentirse partícipes de verdad.

Resultado, acabamos en 4 tardes lo que de la otra manera ni veíamos salida y acabamos abandonando. Y no sólo eso, si no que hemos sido capaces de construir además dos casas de Lego que teníamos pendientes, y ya estamos ansiosos por construir más grandes monumentos, porque, aparte de la consecución del objetivo, lo pasamos bien, nos reímos mucho, y compartimos impresiones sobre la actividad, qué nos gustó más, qué nos gustó menos, cómo podríamos mejorar, en definitiva, HICIMOS EQUIPO. Simplemente maravilloso.

¿Os suena esto en las empresas verdad?, ¿los jefes o líderes asumen responsabilidades o las reparten?, ¿tienen en cuenta la personalidad y habilidades de sus equipos o no?, ¿hay comunicación de verdad en los equipos de trabajo?

Ahora miramos nuestra Torre Eiffel con orgullo, pero no sólo por el hecho de haberla acabado, que también, si no por el aprendizaje que su construcción ha aportado en nosotros, nos conocemos más y mejor, y nos ha abierto un nuevo horizonte de actividades conjuntas.

Esta debe ser la consecuencia de un buen liderazgo, ya que se lidera a las personas, no a los proyectos.

Morir de tiempo

Morir de tiempo
Morir de tiempo

El otro día, con motivo de un proyecto en el que estoy inmerso, me desplacé a una ciudad en donde vive un viejo amigo de mi época de Universidad y al que hacía 18 años que no veía. Aproveché el viaje para vernos y cenar juntos.

El reencuentro fue emotivo, creo que la gente que nos rodeaba podía notar la cara de felicidad de ambos y presumíamos del evento con sus amistades, las cuáles nos íbamos encontrando en nuestro paseo. Nos pusimos al día, recordamos viejos tiempos, anécdotas y muchos ratos que compartimos en aquellos años, en donde aún veíamos la vida como un largo camino por recorrer, con otras preocupaciones, con otras prioridades, éramos unos chavales.

Una vez actualizados nos pusimos a hablar de nuestros presentes y, en consecuencia, de nuestras expectativas de futuro. En un momento de la conversación me di cuenta que a pesar de tantos años sin vernos, a pesar de los caminos tan diferentes que habíamos tomado, a pesar de los avatares de la vida que a cada uno de nosotros nos había tocado vivir, teníamos algo más en común que una amistad y un recuerdo divertido y entrañable como el que nos une. Ese momento fue cuando hablamos de nuestro “equipaje”, de nuestro “balance”, en definitiva, de lo aprendido hasta ahora, en la mitad de nuestras vidas. En ese momento mi amigo me dijo: “Antonio, soy rico, rico de tiempo”. En seguida entendí lo que quiso decir. No es que tenga mucho tiempo libre, tiene su trabajo (en su caso empresa propia), su familia y sus obligaciones, como todos, pero todo ese tiempo que tiene lo siente como suyo, lo dedica para sí mismo, en diferentes entornos. Él decide cómo, dónde y con quién administrarlo.

A mi me pasa igual, aunque tardé en darme cuenta. No sé si tarde o temprano, no lo sé, y además no importa ya. Imagino que nos pasa a todos, que va con la edad. Lo único claro es que venimos a la vida con un reloj de arena bajo el brazo y nos vamos cuando ésta se ha agotado, no hay más. Lo demás es circunstancial. De lo demás, lo que llamamos vida, lo que nos pasa y lo que provocamos que nos pase, tan sólo podemos decidir cómo afrontarlo, porque siempre habrá cosas por hacer y siempre cosas que elegir y descartar, siempre habrá cosas para arrepentirte y cosas para sentirse orgulloso, pero el cómo lo afrontes marcará tu camino. El cómo lo afrontes marcará el cómo percibas el paso del tiempo. Hasta perder el tiempo es muchas veces necesario, porque perder el tiempo no es tirarlo, perder el tiempo es tan sólo dedicarte a no hacer nada, simplemente porque te apetece o necesitas no hacer nada.

Pero tirarlo…. veo a mucha gente que lo tira, que lo malgasta, que se ha dejado devorar por la vorágine, que, aun sabiendo que el tiempo es limitado, no es consciente de que éste se agota. Gente que se agarra a lo material, a lo banal, al estatus, a la reputación, a lo que opinen los demás, a que los demás decidan por él, a elegir lo que no quiere elegir, a descartar lo que no quieren descartar, a estar con quienes no quieren estar, a no estar con quienes realmente quieren estar. Personas grises porque no ven su propio color, porque no afrontan lo que la vida les va deparando, tan sólo afrontan lo que tienen o quieren en ese momento, desde lo efímero, desde lo temporal, desde las cápsulas de felicidad en la que hemos convertido nuestro Mundo, que puedes comprar y desechar a tu antojo, sin más, sin propósito. ¿Se trata de llenar el tiempo o de alimentar el tiempo que nos toca vivir?

De todo te puedes recuperar, absolutamente de todo, menos del paso del tiempo. Aquí no hay prórrogas, puedes perder, empatar o ganar, aunque si tú decides como usar el tiempo del que dispones, siempre ganarás, ya que siempre habrá ocasiones perdidas, faltas no pitadas, fueras de juego, pero habrás hecho tu partido, habrás vivido TU VIDA.