Recursos Humanos y la Evolución del Pensamiento Humano

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Individuo

A día de hoy siguen siendo muchas las PYME’s que no sólo no cuentan con un departamento o profesional de Recursos Humanos entendido en toda su globalidad, no sólo la parte meramente laboral y administrativa, si no es que además, y esto es lo verdaderamente preocupante, no aplican en su gestión diaria políticas de Recursos Humanos orientadas al desarrollo personal y profesional de sus trabajadores, y con foco en la PERSONA y todo lo que la rodea.

Estamos en un momento de la Evolución del Pensamiento Humano en el que prima el desarrollo pleno del individuo, como base para su impacto en el desarrollo de la colectividad que lo rodea, de su entorno inmediato pero también del entorno Global. Hemos pasado de trabajar y gestionar lo global, el colectivo, para beneficio del individuo, a trabajar en el ámbito individual para el beneficio del colectivo. Esta evolución se aprecia de manera clara en diversos ámbitos del Conocimiento Humano, tales como la Ciencia, la Tecnología, la Nueva Economía o la Cultura, pero también está teniendo su cabida en las nuevas tendencias del “Management”, sobre todo en las llamadas “Start-Up”, normalmente formadas por jóvenes que no están dispuestos a “alquilar” sus vidas y trayectorias profesionales a empresas con estructuras rígidas y poco o nada abiertas al avance individual de cada uno de sus trabajadores. Ya no hace falta ser grande o estar en una empresa grande para hacer algo realmente grande, pero sí está siendo necesario, cada vez más, que el individuo acceda al Mercado Laboral o desarrolle su propia actividad profesional en base a la autogestión de su propio desarrollo. En este sentido no cabe duda que Internet y las Redes Sociales, convenientemente gestionadas, pone al alcance de cualquiera todo el conocimiento, ya sea genérico y especializado, de aquello que le es de su interés y le sirve para avanzar en su camino profesional. Por otro lado, también Internet y las Redes Sociales le permiten proyectarse al ámbito que quiera y como quiera, de un modo directo y ágil, pero también muy trabajado, dando posibilidad a tejer una red de conexiones verdaderamente enriquecedoras.

Se están rompiendo viejos esquemas, que sin duda tuvieron su utilidad y nos permitieron llegar al actual momento evolutivo, pero va siendo hora de “pasar de nivel”, nuestra Evolución nos lo está pidiendo a gritos. Antes nos preocupábamos por tener los vinilos o cassettes de los grupos que más nos gustaban, y grabábamos esos otros que no podíamos adquirir o escuchábamos la radio con la esperanza de que emitieran esas canciones inalcanzables para nuestros bolsillos. Ahora no, tenemos al alcance, a un golpe de “click”, toda la Historia de la Música Universal. Ahora tan sólo nos preocupamos en gestionarla y crear listas de reproducción basadas en momentos del día, ya trabajemos, practiquemos deporte o simplemente queramos un momento de relax. Incluso hasta esas listas de reproducción vienen hechas y adaptadas a tus gustos. Lo mismo pasa con las películas, libros o series. Ya tenemos todo, ahora nos queda autogestionarlo.

Este nuevo enfoque, esta mentalidad, sin duda debe tener su reflejo en la gestión empresarial, y los profesionales de Recursos Humanos tenemos la obligación de facilitar ese proceso de cambio que las nuevas, y no tan nuevas generaciones, están demandando.

No se trata de que ahora todo el mundo se ponga a crear departamentos de Recursos Humanos y dejando a sus ocupantes toda la responsabilidad del cambio. No todas las empresas, en virtud de su actividad, volumen, estrategia o cultura, necesitan un departamento de Recursos Humanos, pero sí necesitan profesionales que les facilite el proceso, ya sean internos (en otras áreas) o externos (para eso estamos los “freelance” y las consultoras). Al igual que se invierten grandes cantidades para actualizar maquinaria, herramientas, procesos o externalizar determinados servicios, también es necesario invertir tiempo y dinero en evolucionar la “maquinaria” crítica de cualquier empresa, que es la persona, cada profesional que la forma.

¿Cuál es la evolución de la Gestión de Recursos Humanos propiciada por la Evolución del Pensamiento?

1- El concepto de puesto de trabajo, entendido como “compartimento estanco”, bien definido y bien especificado, se está quedando, en mi opinión, obsoleto. Tan obsoleto que sólo se definen puestos, independientemente de la persona o personas que los ocupen. Esta circunstancia las encorseta, las limita y las convierte en meros miembros de una cadena rígida, dejando de lado la autogestión personal y profesional. Sigue habiendo miedo en definir puestos, porque lamentablemente la percepción al hacerlo es que sirve únicamente para “cortar cabezas” o limitar carreras y sueldos, cuando no debe ser así, si no todo lo contrario. Las áreas de responsabilidad del ocupante de un puesto son compatibles con la trasversalidad de las potencialidades y capacidades de ese ocupante. Puedes liderar o participar en un área de responsabilidad pero también puedes desarrollar tus capacidades en otras, de tal manera que seas tú el que te pongas los límites, y no la mera definición del puesto o la empresa. No definamos por tanto sólo puestos de trabajo, definamos también interconexiones dentro de la estructura de la empresa, definamos también itinerarios de aprendizaje, definamos también procesos de comunicación y espacios para compartir conocimientos y de entendimiento general.

2- Por otro lado, no es necesario tener todos los departamentos conformados o contratar laboralmente a todos los profesionales necesarios. La figura del “freelance” está evolucionando de tal manera que los que lo somos buscamos nuevos retos en distintos escenarios (Knowmads). Buscamos trabajar por proyectos, cuanto más variados mejor, cuanto más lejos de los viejos paradigmas mejor, cuanto más nos enriquezcan y podamos enriquecer mejor. No hace falta tener una estructura de empresa completa y compleja, tan sólo la imprescindible, subcontratando el resto de servicios según las necesidades estratégicas y puntuales. La empresa que subcontrata se enriquecerá con esos enfoques externos, con esas experiencias externas, con ese conocimiento externo.

2-El auge del reclutamiento 2.0, el cual  aplaudo y del que participo, debe ir acompañado de una evolución de las empresas en la incorporación y adaptación de los nuevos profesionales permitiéndoles un espacio para su desarrollo transversal, si no, para qué analizar y evaluar la calidad de la marca personal si al incorporarse va a estar encorsetado. ¿Para qué pides una persona si lo que quieres es un trabajador? Hay que tener en cuenta que, con la salvedad de los tiempos duros de empleo que padecemos, la tendencia es que cada vez más los profesionales irán eligiendo a las empresas en donde quieren trabajar, en base a esos “nuevos enfoques” de los que estoy hablando. En definitiva, los profesionales buscan en las empresas una continuidad de su vida privada, en términos de valores y principios, de conciliación y aprendizaje, de desarrollo individual. Quieren ser la misma persona dentro y fuera del entorno laboral, y sacar el máximo partido a la vida, en toda su globalidad.

3- La Comunicación Interna ya no es sólo tener un portal del empleado chulo, con los datos de contacto de los trabajadores y la ofertas del mes para determinados productos. La Comunicación Interna debe ser el paraguas sobre el que gestionar y enriquecer la pluralidad de marcas personales (una por persona) de tal modo que se enriquezca la marca corporativa o empresarial. A partir de ahí, el desarrollo de herramientas de colaboración y comunicación de las que hablaba antes, de esos espacios abiertos, de esa gestión por proyectos con equipos multidisciplinares, de la transparencia en la información estratégica, etc… debe ser necesario, es más, exigido en cualquier empresa que quiere emprender el cambio del que hablamos, que quiere situarse en el momento evolutivo actual.

4- En Formación ya no es todo cursos (nunca lo fue), costosos y poco prácticos en lo general en los últimos años. La gestión de la formación ya no es patrimonio de las empresas, ahora cada individuo puede autogestionar su aprendizaje. Las empresas deben aportar herramientas para que este escenario florezca y se fomente, para que todos colaboren y compartan el conocimiento interno, ya sea a través de plataformas “online”, o de la creación de espacios y grupos multidisciplinares de trabajo, o generando una red formativa abierta y con itinerarios por especializades, o un blog, o  MOOC, etc… Son los propios profesionales, los que están todo el día en el “barro”, los que deben conectar, detectar sus necesidades y marcar sus prioridades en base a las estrategias de la empresa, aportando nuevos enfoques, nuevas tendencias, nuevos conocimientos. Compartir conocimiento es mejorar en competitividad, es generar talento, es generar oportunidades individuales y colectivas, y, por ende, es generar marca y proyectarla. Potenciar la conectividad es imprescindible para el desarrollo humano, para el desarrollo profesional, para el desarrollo empresarial.

5- La evaluación debe partir del sentido crítico de cada individuo, y eso, claro está, hay que desarrollarlo. El ejercicio de autoevaluación debe ser tan sano y normalizado que no se entienda una acción de desarrollo competencial o profesional sin una autoevaluación previa, sin un sentido de responsabilidad sobre su propio desarrollo y el impacto que éste tiene sobre sí mismo y sobre su entorno, departamento y empresa. La generación de compromisos debe partir de la aceptación de realidades, de necesidades de mejora, de carencias, de la autoafirmación, del empoderamiento personal. Nosotros mismos debemos ser el motor de nuestro cambio, nosotros mismos debemos investigar nuestras capacidades de reconversión, de creatividad, de retarnos, y la empresa debe proporcionar ese ecosistema. Es aquí donde el Coaching puede jugar un papel crucial.

6-No hace falta ser jefe para ser líder, la empresa debe identificar a esos empleados “tractor” y motivarlos a que sigan desarrollando ese rol, paralelamente al proceso de fomentar la aparición de nuevos líderes. El liderazgo tiene muchos estilos y hay que saber gestionarlos, pero lo difícil es impulsarlos. Nada se sostiene sin unos pilares, nada avanza sin motores. La empresa no puede evolucionar sóla, necesita de esos nodos, de esos conectores, de esos referentes que empujan y motivan. Bajo un paradigma encorsetado, hay “líderes encorsetados” y la flexibilidad y adaptabilidad brillan por su ausencia. Ya no debemos esperar órdenes, debemos aprender a autogestionarnos y los nuevos líderes deben ayudarnos en ese proceso.

En todos estos campos es en donde los profesionales de Recursos Humanos, tanto internos como externos, debemos convertirnos en facilitadores. La Gestión Humana en las empresas no es potestad de Recursos Humanos, es potestad de todos, del individuo, del profesional, de los líderes, de los mandos. En este proceso de cambio es en donde debemos generar Valor, esto es lo que hace que nuestro departamento sea Humano, pero Humano del siglo XXI. Diréis: qué bonito todo Antonio, pero…. Y yo os respondo, sí, pero ya se está haciendo, son los nuevos tiempos.

Hijos y liderazgo

Hijos y Liderazgo
Hijos y Liderazgo

Hace un par de semanas recibí una lección muy importante por parte de mis 3 hijos, una de muchas, pero esta me caló de manera especial, ya que fue una bofetada de sinceridad, de esas que suelen dar los niños…. tendríamos que escucharles más.

Resulta que llevábamos unos 6 meses construyendo un puzzle tridimensional de la Torre Eiffel, de casi 900 piezas. En su día vi en ese regalo de cumpleaños una oportunidad más de hacer una actividad conjunta con ellos en casa, y, por la dificultad del puzzle, un reto apasionante con el que conseguir un objetivo común. Hasta ahí todo bien. Durante los dos primeros meses estuvimos trabajando varios ratos por las tardes y los fines de semana, pero ciertamente no avanzábamos demasiado, hasta que llegó un momento en que nos distanciamos de la actividad por mera desesperación.

Tras varias semanas de abandono, el otro día, comiendo, les pregunté a mis hijos: ¿Queréis que volvamos a hacer el puzzle? Uno de ellos, el más lanzado, me respondió. “No papá, porque te molestamos”. En seguida me di cuenta de que esa respuesta la compartían sus dos hermanos al verles asentir. Mi mujer me miró estupefacta, no sé sí por la respuesta o por cómo se me quedó la cara. En ese momento comprendí que desde el minuto 1 cometí el mayor error que se puede hacer en un trabajo en equipo, asumí la construcción del puzzle como un reto personal, mío y sólo mío, obviando desde el principio el pilar fundamental de todo trabajo en equipo, el reparto de responsabilidades y las habilidades y personalidades de tu equipo. Yo quería hacer ese puzzle y que ellos me ayudaran, pero en ningún momento tuve en cuenta las capacidades de mis hijos, ni analicé en qué me podía ayudar cada uno de ellos, ni hice una planificación adecuada, nos pusimos a hacer el puzzle sin más, con un reparto de tareas sin criterios fundamentados.

Desde el principio asumí toda la responsabilidad y, al no coordinar convenientemente las tareas ni haber sabido hacerles responsables y partícipes de ellas, percibía que mis hijos molestaban más que ayudaban, que desordenaban piezas más que organizarlas, aunque ellos pusieran todo el empeño en colaborar. Consecuencia, se aburrían y se apartaban de la actividad para hacer otras cosas, quedándome yo sólo con mi cabezonería hasta que me aburrí también, y acabé abandonando el puzzle. Desde el principio olvidé que el puzzle era un trabajo en equipo, como un proyecto, en un entorno lúdico sí, pero un proyecto como cualquier otro, en donde son vigentes las mismas reglas que en un proyecto en un entorno profesional.

La rotundidad de la respuesta de mi hijo me hizo pensar y darme cuenta de que por mucho que tengamos asumidos conceptos, por mucho que hayamos coordinado y participado en proyectos, por mucho que sepamos de la vida, o creamos saberlo, nos dejamos llevar por nuestros impulsos, por el día a día, por el paso del tiempo, obviando a los que nos rodean, obcecándonos en nuestro objetivo final sin tener en cuenta los pasos intermedios.

En esa misma tarde nos pusimos manos a la obra pero esta vez con el enfoque adecuado. Tras hablar con cada uno de ellos hicimos un reparto de tareas en función de sus gustos y habilidades, dividiendo el objetivo general por objetivos pequeños, adecuándolos a cada hijo en función de sus habilidades, gustos y expectativas, en definitiva, escuchando y teniendo en cuenta cada una de sus personalidades, para asignarles el rol más adecuado a sus capacidades.

Todos los equipos de trabajo son buenos, la clave está en cómo los organices. Al principio daba por sentado que por ser niños veían en esta actividad un juego más con su padre, y perdí la visión de que ellos querían construir la Torre tanto como yo, pero necesitaban una guía, necesitaban sentirse involucrados, necesitaban sentirse partícipes de verdad.

Resultado, acabamos en 4 tardes lo que de la otra manera ni veíamos salida y acabamos abandonando. Y no sólo eso, si no que hemos sido capaces de construir además dos casas de Lego que teníamos pendientes, y ya estamos ansiosos por construir más grandes monumentos, porque, aparte de la consecución del objetivo, lo pasamos bien, nos reímos mucho, y compartimos impresiones sobre la actividad, qué nos gustó más, qué nos gustó menos, cómo podríamos mejorar, en definitiva, HICIMOS EQUIPO. Simplemente maravilloso.

¿Os suena esto en las empresas verdad?, ¿los jefes o líderes asumen responsabilidades o las reparten?, ¿tienen en cuenta la personalidad y habilidades de sus equipos o no?, ¿hay comunicación de verdad en los equipos de trabajo?

Ahora miramos nuestra Torre Eiffel con orgullo, pero no sólo por el hecho de haberla acabado, que también, si no por el aprendizaje que su construcción ha aportado en nosotros, nos conocemos más y mejor, y nos ha abierto un nuevo horizonte de actividades conjuntas.

Esta debe ser la consecuencia de un buen liderazgo, ya que se lidera a las personas, no a los proyectos.

Eres lo que aficionas

Aficiones
Aficiones

En muchos de los CV que veo a lo largo del día aparecen, en su parte final, las aficiones del candidato. Salvo algún caso excepcional, siempre aparecen enumeradas, sin profundizar y detallar, y que no van más allá de la lectura, ir al cine, correr o senderismo, entre otras.

Otros candidatos, no obstante, optan por no reflejar absolutamente nada relacionado con las aficiones, dejando a la interpretación del reclutador si ciertamente es que no las tienen o, si las tienen no las incluyen por considerarlas una información inútil o bien por timidez, que también ocurre.

La verdad es que la información relativa a las aficiones no va a inclinar la balanza por una candidatura frente a las otras, pero sí que aportan una información muy valiosa sobre la personalidad de los candidatos, sobre sus inquietudes y gustos, sobre su estilo de vida, sobre su interacción en su entorno, sobre sus aspiraciones, sobre sus relaciones sociales, etc…y que son muy tenidas en cuenta por los reclutadores y cada vez más por las empresas, que se interesan por el estilo de vida de los empleados.

En definitiva, las aficiones pueden aportar más información de la personalidad que hay detrás de ese CV que las titulaciones y experiencias obtenidas a lo largo de su trayectoria profesional. Además, pueden ser contrastadas por la información que compartan en sus redes sociales.

Hay que tener en cuenta que un CV hay que leerlo “entre líneas”. Los reclutadores analizamos entre la información meramente técnica determinados signos que nos puedan indicar el tipo de personalidad del candidato, como la forma de comunicar, la ortografía, el orden, la claridad de la información reflejada, la coherencia, etc.… Cada vez más los candidatos reflejan las competencias que se tienen y los logros conseguidos y que lógicamente hay que contrastar en entrevista y en referencias, pero también buscamos y contrastamos si la personalidad que nos ha transmitido el CV se corresponde con la que muestra el candidato en la entrevista, conversación telefónica o videoconferencia y, cómo no, en el 2.0. No olvidemos que la personalidad es clave para evaluar la adaptación de un candidato a un equipo de trabajo, cuestión clave para una incorporación exitosa, tanto como su cualificación técnica y experiencia.

Es por ello que no sólo incluir, si no desarrollar un apartado de aficiones facilita el trabajo a los reclutadores, pero es que además aporta personalidad al CV, lo humaniza. Lógicamente este aspecto también se debe proyectar en la Marca Personal, que, como su nombre indica, proyecta tu personalidad, tu huella como persona, tanto en la vida offline como en la online.

¿Cómo reflejar las aficiones?

Habría que ver primero cuáles son los elementos que hacen que una afición sea realmente eso, una afición:

1- Ha de ser una afición de verdad, constante en el tiempo. Ha de formar parte de tu vida y conformar tu estilo de vida, es decir, tiene que estar tan interiorizado en tu agenda que no eres tú si no puedes dedicarle tiempo.

2- Te tiene que aportar. Es lógico como consecuencia de lo anterior, hacer algo por hacerlo no tiene sentido, si lo haces es porque te aporta, ya sean habilidades intelectuales, físicas o ambas, e incluso emociones. En definitiva debe aportar aprendizaje… La clave aquí es ser consciente de lo que te aporta practicar esa afición.

3- Capitalizar lo aprendido practicando esa afición en tu vida privada y en la profesional, y explicarlo.

Por otro lado, no sólo se trata de reflejar las aficiones que practicas actualmente, yo también incluiría las que practicabas en el pasado pero que por diversos motivos ya no haces. La vida se escribe por etapas y lo que somos no es más que la suma de esas etapas y cómo las vamos afrontando.

Pongamos un ejemplo, si durante 6 años de tu vida has hecho danza, piensa qué es lo que te ha aportado: coordinación cuerpo-mente, disciplina, trabajo en equipo, concentración, autoconocimiento, constancia, capacidad de mejora, vencer la timidez…. Apostaría lo que fuera a que estas habilidades adquiridas con esa afición son válidas en cualquier entorno laboral. Aparte denota por parte del candidato sensibilidad y humanismo entre otras. La clave es destacar esas competencias y sensibilidades adquiridas con la práctica de esa afición y que estén relacionadas con las que pueden ser válidas al puesto al que se opta, si lo piensas bien, siempre encontrarás la relación.

Se podría decir que un perfil profesional no sólo se adquiere con la titulación y con la experiencia en empresa, también en tu tiempo, en la práctica de tus actividades favoritas, puedes adquirir las competencias necesarias para el mundo laboral. Estas actividades pueden ser físicas o intelectuales o mixtas, pero son igualmente válidas si sabes reflejar cómo capitalizas lo aprendido con ellas, da igual que sean deportes, voluntariados, manualidades, actividades culturales, en Naturaleza, bien en equipo o bien en solitario.

Por lo tanto, no incluyas aficiones por incluir algo, sin un sentido claro. Desarróllalas y arguméntalas, dale valor añadido a tu CV y en las entrevistas reflejando y argumentando lo que te han aportado en tu vida y que aplicas en diferentes entornos y que, por lo tanto, te complementan como persona. Eso sí, no incluyas las aficiones comenzadas y no terminadas o consolidadas (como los clásicos propósitos de año nuevo o de vuelta del verano). Cuidado, pueden denotar que eres una persona que se rinde fácilmente, que te falta constancia o que careces de capacidad de planificación, de todas formas, no han llegado a ser una afición, si no un intento.

“Este artículo fue publicado en la revista La Publi el pasado 20 de septiembre”

Recursos Humanos “de las Cosas”

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Basándome en el “Internet de las Cosas”, que se está aplicando a todos los objetos cotidianos aumentando con ello las posibilidades de conectividad y comunicación, en el campo de los Recursos Humanos está ocurriendo lo mismo. Estamos en un momento en el que los reclutadores tenemos cada vez más medios digitales para conocer a la persona que hay detrás de un candidato, a la par que éstos tienen cada vez más herramientas para hacerse notar en el Mercado Laboral.

Lo mismo ocurre con la gestión de Recursos Humanos dentro de una empresa. En mi opinión el cambio organizacional se basa en la toma de conciencia por parte de los profesionales de Recursos Humanos de dos cuestiones, principalmente:

1- El firme convencimiento de que nuestro trabajo está en torno a la persona y todo lo que conlleva, como las emociones y valores, tal y como lo defino en mi post “PERSONA”.

2- El firme convencimiento de que, independientemente de la relevancia de nuestro departamento en las empresas en las que estemos, debemos convertirnos en facilitadores y evangelizadores de esta nueva concepción en nuestra función, tal y como explico en mi post “Evangelizar los Recursos Humanos”

A partir de ahí el trabajo no es fácil, pero es obligado si queremos dar valor a nuestra función y convencer a los gerentes de que ésta es la única vía para que la empresa evolucione convenientemente, de manera sostenible y a largo plazo. Tal y como nos demuestra la Naturaleza con la Evolución de las Especies, en la que la adaptación de las mismas a los nuevos entornos es clave para su supervivencia. Lo mismo pasa con las empresas.

Por lo tanto, no se trata sólo de gestionar nuestro departamento conforme a las nuevas tendencias de gestión humana y a los nuevos paradigmas del management, con la asunción de un nuevo rol muchas más humano basado en el desarrollo real de las personas, se trata también de mostrar a nuestros gerentes estos nuevos caminos, estas nuevas herramientas que facilitan la comunicación, el trabajo en equipo, la motivación, la formación y el desarrollo de sus empleados, y que facilitan, en el fondo, el conocer a la persona que hay detrás de cada empleado. La gestión de Recursos Humanos debe hacerse en toda acción que se realiza desde la gerencia y empleados, pasando por los mandos intermedios, no sólo en el propio departamento de Recursos Humanos, No se trata de hacer muchas cosas o incorporar muchas herramientas sin un trasfondo y objetivos claros, se trata de hacerlas paulatinamente e incorporarlas bien, aunque sean pocas, adaptándolas a la casuística de cada empresa y por supuesto preparando a los empleados y líderes convenientemente para paliar posibles desfases “culturales”. Por mi experiencia pienso que la mayor parte de los problemas de las empresas parte del error o ausencia de comunicación, quizás, una vez tomada conciencia de los dos puntos mencionados al principio, deberíamos comenzar por mostrarles cómo se escucha, piedra filosofal de toda comunicación, a partir de ahí, el camino se hace andando, y siempre con sentido común.

13 razones por las que el Sentido del Humor es una Competencia

Agradecer a Jaime Armada su invitación para alojarme en su espacio digital con este post dedicado al humor y publicado el pasado 18 de febrero. Pienso que el tema es aún más adecuado por los apellidos del anfitrión y el huésped, Armada y Guerra. Creo que la broma está servida. Os invito a visitar su blog dedicado a la Orientación y a los Recursos Humanos, con temas actuales y de interés y con una clara vocación de servicio y colaboración.

El Sentido del Humor
El Sentido del Humor

Apuesto por el sentido del humor allá en donde me muevo. Detrás de mi apariencia tímida y seria se esconde un “geniecillo” que sale constantemente, consciente unas veces e inconscientemente otras, llegando a ser un auténtico “salvavidas” en muchos momentos de mi vida, esos especialmente difíciles.

Nunca he comprendido la represión que el sentido del humor sufre en determinados ámbitos, ya sean laborales o privados, cuando éste, dentro de unos límites marcados por el respeto y las normas básicas de convivencia, ofrece multitud de beneficios tanto a nivel personal como de equipo.

No concibo espacios de colaboración sin sentido del humor, no concibo cualquier relación humana si risas, no concibo el ejercicio de cualquier actividad sin la presencia de mentes dispuestas a destensar en momentos especialmente paralizantes y mentes receptivas para ello. Allá donde haya personas, allá donde haya comunicación, por fuerza debe existir el humor. Parece que los profesionales de Recursos Humanos no nos podemos reír, ¿por qué no?, para mí es un VALOR muy importante y fundamental, y que ayuda a desarrollar al resto de valores. Acaso el humor no es un ¿recurso?, ¿acaso el humor no es humano? En mi opinión, el humor es una competencia personal y profesional como cualquier otra.

Como todo en la vida, el sentido del humor, en su justa medida, tiene sentido. Es más, diría que refuerza tu marca personal cuando lo haces de tal manera que no se confunde con la profesionalidad. Profesionalidad y humor no son enemigos, si no todo lo contrario, se complementan. Obvia decir que el mejor humor parte de aquélla persona que antes de nada es capaz de reírse de sí mismo, de esa persona que se conoce tan bien que no tiene miedo a mostrar esa faceta tan íntima que en mi opinión es el sentido del humor, ya que muestra partes de nuestra naturaleza que de otro modo permanecen ocultas. Como todo, el humor debe ser trabajado y desarrollado como cualquier otra competencia, de tal modo que la conducta quede tan interiorizada que surja de manera instantánea. De hecho, suele pasar que los mejores “golpes” son aquellos que salen de manera espontánea.

De igual forma, no todos tenemos la misma facilidad para mostrar el sentido de humor, pero el caso es que ese sentido lo tenemos todos, otra cuestión diferente es que lo desarrolles o no. Podría hablar de cómo desarrollar el sentido humor pero prefiero contaros los beneficios del mismo en mi caso personal, para que cada cual busque en su interior sus propios recursos para aplicarlo y desarrollarlo:

1- Fomenta la creatividad. Uno de los aspectos más destacables del humor es que sobre situaciones paradigmáticas, rígidas y ya preestablecidas, es capaz de afrontarlas desde otro enfoque y perspectiva que generalmente ridiculiza, trivializa o minimiza esos paradigmas o pilares aparentemente inamovibles. Este hábito de ver las cosas desde otro enfoque, por muy disparatado que sea, es el adecuado para que la creatividad fluya, para que tu capacidad de atención aumente y para que el abanico de alternativas se abra a tus pies.

2- Es bueno para la automotivación, ya que la capacidad de reírse de uno mismo se desarrolla acto seguido a la aceptación de una situación o elemento determinado, por muy crítico que sea. A partir de ahí, si se quiere, sólo cabe mejorar o poner los medios necesarios para que no vuelva a suceder, o para afrontarlo desde otro enfoque más adecuado. En definitiva trivializa los problemas, ayudándote a verlos desde otra perspectiva y encontrar alternativas para solucionarlos. Te ayuda a seguir adelante, a seguir luchando.

3- Por lo mismo es una herramienta muy útil para motivar a otras personas. Hacerles ver cómo están afrontando determinada situación desde una perspectiva trivializada y por supuesto respetuosa (no todas las situaciones son susceptibles y cada persona entiende el humor de manera diferente), para que les sirva de efecto “espejo” y reaccionen.

4- Bien aplicado refuerza tu marca y potencia la proyección de la misma. Como comentaba al principio, profesionalidad y humor no son incompatibles, la clave es saber equilibrarlo, la clave es el sentido común que aplicas al “saber estar” y al “saber hacer”, siempre desde la naturalidad, honestidad y normalidad. Parece paradójico, pero consiguiendo ese equilibrio te haces respetar con el humor, generas carisma, lo que desarrolla tu liderazgo.

5- Genera clima y fomenta la comunicación en los equipos. Por supuesto un “chascarrillo” a tiempo siempre alivia tensiones y permite abrir nuevas alternativas y percepciones sobre un trabajo o proyecto adecuado.

6- Es uno de los recursos “rompe hielos” más recurrentes a la hora de iniciar una conversación y negociación, siempre y cuando tengas la habilidad para ir “al grano” en el momento adecuado evitando la dispersión.

7- Es un buen recurso para cortar “nudos gordianos”. Bien usado el humor es una manera rápida y eficaz de desbloquear determinadas situaciones o dejar claras determinadas cuestiones, adquiriendo un rol crítico, conciliador y constructivo. Rompe murallas, barreras y máscaras de los que te rodean.

8- Saca lo mejor de ti, ya que permite mostrar facetas más íntimas, quitarte máscaras, estar más atento, estar más abierto a nuevos enfoques, a nuevos retos. Te permite estar siempre alerta a todo lo que te rodea.

9- Nunca hace daño, si lo haces dentro del respeto, obligándote a conocer a tu interlocutor o colaborador para saber hasta dónde puedes llegar, hasta dónde entiende el sentido del humor. Crea empatía y desarrolla la escucha activa.

10- Ayuda a tu equilibrio mental y desarrolla tu inteligencia, sin lugar a dudas, ya que genera capacidad autocrítica y pensamiento crítico, muy útil en cualquier ámbito, como el empresarial. Es salud mental, lo que tiene su impacto en la salud física.

11- Saca sonrisas a los demás, y hace que te sientas reconocido y que sientas que aportas. No hay nada más enriquecedor que sacar una sonrisa, son esos pequeños momentos de felicidad que alimentan el alma.

12- En un mundo de prisas el humor supone una pausa, lo que ayuda a la productividad, como todo lo anteriormente expuesto.

13- Es gratis.

En definitiva, siempre se dice que nunca hay que perder la esperanza, pero yo os digo que no hay esperanza sin sentido del humor. No lo escondáis, va “contra natura”.

Expertos

Expertos
Expertos

Las Redes Sociales nos han permitido proyectarnos a una serie de profesionales “expertos”, cada uno en su ámbito de actividad, de tal forma que con las herramientas antiguas habríamos tardado años y años de esfuerzo. Por otro lado ha permitido a otras personas el acceder a información y conocimientos y a contactar con personas referentes en su sector o profesión o ámbito de interés, que de otra manera hubiera sido casi imposible.

Para perfiles con una alta orientación hacia las personas como los que nos dedicamos a los Recursos Humanos en todos sus ámbitos, el poder sacar a la luz nuestras reflexiones, nuestros pensamientos, nuestra forma de entender determinadas cuestiones, todas ellas basadas en nuestra experiencia y años de consolidación mental, es a mi parecer un auténtico hito. Ahora bien, esta vocación por orientar, ayudar, aconsejar o acompañar no vale si detrás no hay personas no solamente dispuestas a escuchar, si no que además estén dispuestas a actuar.

Hay un principio básico que también se da en las Redes Sociales, y es que nadie le va a sacar “las castañas del fuego a nadie”, que no hay ayuda si no existe la voluntad de ser ayudado. Esa voluntad de ser ayudado no significa decir sí a todo lo que te digan, no significa hacer todo lo que te dicen que tienes que hacer para encontrar empleo, formarte, o crearte una red de contactos. Este café no es igual para todos. Es necesario para que exista verdadera voluntad de ser ayudado el poner tu parte, el interiorizar todos los mensajes que te llegan, llevarlos a tu terreno, ponerle tu sello personal y por supuesto actuar.

No conozco a nadie que haya logrado su objetivo siguiendo al pie de la letra lo que proponemos en nuestras entradas, pero sí conozco a mucha gente que ha logrado ponerse en marcha a raíz de éstas, a realizar un cambio por pequeño que sea, pero siempre, eso sí, adaptándolas a su forma de ser, a su entorno, a su actividad… a multitud de variables que solo atañen a ellas.

En mi opinión nosotros, más que expertos en una materia, somos expertos en aplicar todo lo que aprendemos en nuestro entorno poniéndole nuestro trabajo de interiorización y por tanto nuestra manera de entenderlo, somos expertos en enfocar nuestra actividad en el pilar del aprendizaje constante, somos expertos porque sacamos nuestras conclusiones a partir de nuestra experiencia y porque revisamos estas conclusiones a partir de las experiencias de otros, a quienes preguntamos, con quienes colaboramos, con quienes prestamos un servicio. Somos expertos porque compartimos lo que decimos, hacemos y opinamos, somos expertos porque no nos da miedo fracasar. Lo que realmente nos da miedo es el no aportar, el estar parados, el no seguir con nuestro apasionante camino. En definitiva el ser experto o no no es un resultado, es una actitud, que necesariamente ha de ser compartida, no hay experto si no hay contraste, si no hay interacción.

Las matemáticas exactas y lo absoluto no valen para las personas, aunque sí las probabilidades. Éstas las podemos manejar, sobre ellas estimamos futuribles y posibles, pero lo que realmente hace que lo que compartimos funcione es que el receptor coja lo que le sirva, le ponga su sello, lo adapte a su “ecosistema”, lo ponga en práctica y, por supuesto, lo comparta, entonces también se convertirá en experto, entonces manejará sus probabilidades.

Espacio “Desarrolla-T” (Programa 1) Presentación de Talento Local y Personas

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“Desarrolla-T” Programa 1

Este es el “podcast” de mi primera emisión en la sección “Desarrolla-T” del programa “El Canto del Gallo” en Radio Miramar, presentado por José Manuel Blanco, en donde presento Talento Local y Personas y los objetivos de este espacio, con una clara vocación social y de servicio público. Espero que os resulte de interés:

Programa 1: Presentación de la Sección