Filosofía, Recursos Humanos y otras “Marías”

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Teatro Romano de Mérida (Flikr personal)

De unos años para acá ha surgido el debate sobre la importancia de las Humanidades en la Educación y, más recientemente, la relevancia de las mismas en el empleo del futuro, como ya apuntan expertos analistas, organismos internacionales y empresas multinacionales, pues su estudio desarrolla determinadas habilidades y enfoques frente a diferentes situaciones, y que serán muy apreciadas en el Mercado Laboral venidero.

En mi opinión, como estudiante de “Letras Puras” que fui, no tengo dudas al respecto, es algo básico y, en mi caso, ha cimentado mi personalidad. De hecho, considero mi profesión, la de Recursos Humanos, como el lado “Humanista” de las empresas. Esta circunstancia me ha hecho observar con bastante tristeza y resignación el descrédito y discriminación que las asignaturas “Humanistas” han ido sufriendo sucesivamente a los largo de los cambios legislativos, y que ha llegado a las Universidades, con el cierre de facultades relacionadas con estas ramas, tanto a nivel nacional como internacional. Por eso me alegro de que en estos momentos denote una nueva puesta en valor de esta rama, como entiendo no podría ser de otra manera.

Alguien dijo que: “El pueblo que no conoce su Historia está condenado a repetirla”. Esta frase, sin autoría definida, aunque usada por muchos ilustres personajes, es totalmente aplicable al individuo e igualmente a las empresas. Es más, yo añadiría a la misma que “…y nunca podrá evolucionar”.

Casualmente o, quizás, premeditadamente, la mayor parte de las asignaturas consideradas “Marías”, es decir, las que se aprueban sin esfuerzo, pertenecen al ramo de Humanidades: Religión o Ética, Filosofía, Educación Física, Música, Dibujo, Arte, Latín, Griego…. Salvándose de la quema, generalmente, Ciencias Sociales, Historia, Lengua y Literatura. Esta clasificación variaba en función del Colegio o Instituto, y del profesor que la impartía. En mi caso, por ejemplo, donde estudié, la Educación Física era poco menos que la preparación para los Juegos Olímpicos, muy orientada al esfuerzo, mejora continua y equilibrio entre cuerpo y mente, disciplina y trabajo en equipo, cosa que aún sigo agradeciendo al, en su día, “odiado” Profesor Ignacio, dada su alta exigencia. De hecho, hubo gente que repitió curso con esa asignatura en la “mochila”, entre otras.

Cuántas veces me habrán preguntado: ¿para qué sirve estudiar Latín?, no digamos Griego, o Filosofía. Yo siempre daba la misma respuesta: “para lo mismo que sirve estudiar las raíces cuadradas, o los logaritmos neperianos, o los protozoos, o los ácidos alcalinos, para nada….. para todo….. PARA LO QUE QUIERAS”.

Creo que esta es la clave, “para lo que quieras”. Estas asignaturas, en complemento con aquellas basadas en lo empírico, en lo demostrado por la práctica, tales como Ciencias Naturales, Física, Química, Matemáticas, Lengua… son las que aportan sentido crítico, son las que ayudan a ampliar enfoques, aportar alternativas de solución, aportar nuevos caminos, y ayudan al individuo, a decidir, con criterio, en todos los campos de la vida.

Estas asignaturas, como todas las demás, son las que conforman nuestra personalidad, nuestra forma de actuar y ver las cosas que suceden en nuestro entorno cercano y en nuestro entorno global. No hay constancia de científicos ilustres y reconocidos mundialmente que no hayan cultivado la Razón, como no hay constancia de filósofos históricos y que han iluminado a la Humanidad que no hayan tenido inquietudes y conocimientos científicos, poniéndolas en práctica muchos de ellos.

El adecuado equilibrio de ambas caras de la misma moneda son los cimientos de la Evolución y de la Innovación, en el Pensamiento y en la Ciencia y, por ende, en una Sociedad.

Por analogía, y llevado al mundo de la empresa, nos encontramos también con departamentos “Marías”, entre los cuáles incluyo, mal que me pese, el de Recursos Humanos, aunque parece que esta percepción está cambiando en los último años, y que así siga.

Estamos pasando de la mera gestión laboral a ser el garante de la “Cultura de Empresa”, que se dice muy pronto, pero para llegar de un punto a otro se ha tenido que trabajar mucho, y durante muchos años. Y es que es este departamento el que debe liderar y/o acompañar en la implantación de procesos que propicien el caldo de cultivo adecuado para la innovación y evolución en, y de las empresas y, lo que es lo mejor de todo, debe procurar que todos los empleados, en especial los que tengan posiciones con responsabilidad en equipos de trabajo, sean también Recursos Humanos.

Dicho de otro modo, no seamos un departamento, seamos una Cultura de Empresa. Me preguntan muchas veces, y lo seguirán haciendo: ¿para qué sirve Recursos Humanos?, yo respondo lo mismo que para las asignaturas “María”: para nada….. para todo ….. PARA LO QUE LA EMPRESA QUIERA”.

Sigamos avanzando.

 

 

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Autenticidad

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Sé auténtico

 

En todas mis charlas (prefiero llamarlas conversaciones, pues hago uso del debate como única herramienta) dedicadas a la búsqueda de empleo, parto siempre de una premisa muy importante a la hora de afrontarla, y es que en materia de Selección de Personal, dos más dos raramente va a resultar cuatro. Me explico.

En un proceso de selección de personal, como en cualquier proceso en el que haya personas involucradas, hay una serie de variables que son muy difíciles de controlar, no sólo para los candidatos, si no también, incluso, para los propios reclutadores. Estas variables están siempre en mayor o menor medida relacionadas con las emociones, las sensaciones, las percepciones, los estados emocionales, los valores, etc… En definitiva, variables que forman parte de las personas y que en su conjunto, conforman nuestra forma de ser, habiendo por tanto, tantas formas de ser como personas hay en el Mundo.

Lo expuesto anteriormente significa que, por mucho CV que envíes, por muchas entrevistas que hagas, por muchos contactos que consigas, si a la hora de la verdad, en una entrevista (algo difícil de conseguir), tienes un mal día, por el motivo que sea, un reclutador no “te va a ver”, y por tanto no te seleccionará aunque seas el candidato perfecto. Por el contrario, puede pasar que, por muchas entrevistas que hagas, por muchos contactos que consigas, si a la hora de la verdad, en la entrevista, el reclutador tiene un mal día, al igual que en el caso anterior, no “te va a ver”, aunque seas, igualmente, el candidato perfecto. Esto pasa.

Hay que tener en cuenta que, cuando se está en plena búsqueda de empleo, se dan determinadas situaciones en la que los nervios nos pueden traicionar, cuando nos llaman, cuando nos entrevistan, cuando realizamos determinadas pruebas, etc… Los reclutadores sabemos perfectamente, porque también hemos estado en “el otro lado”, que es normal estar nervioso, pues se trata de una situación muy importante, como es obvio, la de tener la posibilidad de acceder a un trabajo.

Teniendo en cuenta esta situación de nervios y de cierta tensión que nos generan los procesos de selección, sobre todo cuando nos interesa mucho el puesto o, cuando necesitamos el trabajo de manera urgente, se trata de saber gestionar ese estado de presión.

No voy a explicar  en este artículo las técnicas habidas y por haber para gestionar este tipo de situaciones, primero porque no a todos nos sirve lo mismo y segundo porque no creo en muchas de ellas. Sí quiero poner el foco en el aspecto que, en mi caso, más valoro en un candidato, y es la autenticidad, la naturalidad. Leemos y escuchamos por distintos medios los típicos consejos de cómo responder a determinadas preguntas, cómo debe ser tu gesto durante la entrevista, cómo debes sentarte, etc… Sí, es importante tenerlo en cuenta, pero no debemos hacer caso a aquello que nos haga actuar de manera forzada, aquello que nos obligue a aprender un “guión” y soltarlo como un loro en la entrevista, aquello que nos haga quedarnos en blanco o en fuera de juego, cuando la entrevista no va por los derroteros que habíamos previsto. No se trata de decir o hacer lo que el reclutador quiere oír o ver, se trata de ser como tú eres, se trata de sentirte cómodo contigo mismo. Donde hay que poner el foco es en actuar como eres y en hablar como normalmente hablas, dentro de unos parámetros de seriedad y conducta que toda entrevista de trabajo requiere, pero sin resultar forzado. Cuando una persona actúa como es, la información que reciba el reclutador será más veraz y más completa y,  en definitiva, más auténtica.

No obstante, una vez salvada esta circunstancia, aún así puede que no seas el candidato adecuado (recuerda, en estos temas, dos y dos no siempre dan cuatro), pero al menos has sido tú, has puesto todo lo que dependía de ti, en el asador.

¿Habilidades para los nuevos tiempos?

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Nuevos Tiempos

Mucho se habla de las nuevas competencias que las empresas están solicitando hoy en día a los profesionales, sobre todo poniendo especial énfasis en aquéllas relacionadas con la eclosión de las redes sociales, nuevas tecnologías y entornos colaborativos, y que se están aplicando en la búsqueda de empleo, en el emprendimiento y en el trabajo por cuenta ajena, tales como creatividad, colaboración, flexibilidad, resiliencia, comunicación, etc.

Yo me pregunto muchas veces si estas nuevas competencias son realmente nuevas. Muchas veces me da la impresión que antes del 2.0 éramos poco menos que autómatas y que actuábamos por inercia, y que la capacidad humana se ha descubierto hace pocos años.

En mi trabajo me encuentro con muchos clientes perdidos en muchos casos y, en otros, desengañados con este boom de “Marca Personal”, “Competencias Digitales” o “Intraemprendimiento”. Profesionales que, en muchos casos, estaban plenamente establecidos en el Mercado Laboral y que, tras muchos años sin tener la necesidad de buscar trabajo, no entienden el nuevo escenario.

No todos pueden tener un blog personal, unos porque no les apetece, otros porque no les gusta, otros porque sencillamente no tienen el don de escribir. No todos los que tenemos un blog somos seres brillantes, y hay muchas personas que no sienten la necesidad de tenerlo pero sí que son brillantes. Lo mismo ocurre con el tener cuentas en Twitter o LinkedIn, o Facebook. Nos estamos preocupando demasiado por que la gente se adecue al Mercado, pero, ¿qué pasa con el Mercado?, ¿es que no debe adecuarse a los profesionales?, es más ¿hasta qué punto es cierto que el Mercado busque a profesionales con Blog y/o Marca Personal?

También están los jóvenes recién salidos del sistema educativo, sean del nivel que sea, muchos de ellos también están perdidos y no saben cómo encontrar una primera oportunidad, aunque sea algo raquítico.

Por otro lado no todas las empresas están en las Redes Sociales, y muchas de las que están, los están por estar, por lo que no las utilizan para el reclutamiento. Por tanto, gran parte de las Redes Sociales se quedan en una mera base de datos de empresas y de profesionales, en una “nebulosa en la Nube” que permite, tanto a empresas como a empleados, el poder decir: “Estoy en Redes Sociales”.

Esta circunstancia la veo mucho en el mercado local en el que me muevo, la mayor parte de las empresas desconocen el profesiograma de la zona y, en contadas ocasiones acuden consultoras de selección para incorporar profesionales, cuando no “tiran” de contactos. Por contra, los profesionales no saben cómo acceder a las empresas y, en la mayor parte de los casos, a lo máximo que pueden aspirar es a dejar el clásico CV en papel o en correo electrónico o, como mucho, sumarse a alguna oferta medio parecida a su perfil a través de conocidas webs de reclutamiento, sin recibir respuesta alguna.

En este sentido tenemos mucho que hacer los profesionales de Recursos Humanos, las Empresas y la Administración Pública. Realmente no existen iniciativas que acerquen y pongan en contacto a profesionales y empresas, pero de verdad, no me refiero a “networking”, muchos de ellos de “autobombo”, si me permitís la expresión. Me refiero a reuniones entre profesionales y empresarios, a programas de acercamiento real entre estos dos colectivos, de tal modo que los profesionales sepan cómo acceder a las empresas y qué piden, y los empresarios conozcan el nivel de cualificación del Mercado, identificándolo con mayor certeza, adaptando sus búsquedas y necesidades a lo que el Mercado ofrece.

Creo que hay que fomentar estas nuevas habilidades que han relacionado con las Redes Sociales, pero no solo en los profesionales, también en todos los agentes que intervienen en el mercado de empleo, Administración Pública, Empresas, Empresarios, Profesionales de Recursos Humanos, Orientadores, etc. Pero estas habilidades no se encuentran en las redes (en éstas se proyectan). Están en nosotros, las personas, y desde siempre, desde que nacemos. El esfuerzo, por tanto, debe ir enfocado al acercamiento de profesionales y empresas en el mundo real, acercamientos continuos y con objetivos claros y concretos, orientados al conocimiento mutuo, sobre lo que necesitan las empresas y sobre el perfil profesional existente en el Mercado. Menos “charlas” y más conversaciones, en definitiva.

Crezcamos juntos

Trabajo colaborativo
Trabajo colaborativo

Uno de los aspectos que más me están gustando y de los que más estoy aprendiendo en esto de emprender es el de la posibilidad de trabajar en “Redes Colaborativas” con otros emprendedores o empresas ya consolidadas. Se habla mucho de la soledad del emprendedor, y es verdad, pasas por muchos momentos en las que te sientes solo, pero no tiene por qué ser así si sabes gestionar esos momentos y te pones en marcha buscando y generando espacios de colaboración.

Durante mi etapa por cuenta ajena en diferentes empresas siempre he procurado lanzar iniciativas de forma coordinada con otros departamentos o áreas, y no necesariamente de temática RR.HH. aunque sí muy vinculadas a ese campo dada su transversalidad y sobre todo, por el papel que las personas integrantes de esos equipos tienen como piezas clave para el éxito en cualquier proyecto.  En la mayoría de los casos esas iniciativas no llegaron a buen puerto, pues las responsabilidades propias de cada uno en su departamento o la escasa concienciación de establecer equipos colaborativos y crear entornos de creatividad e innovación en las organizaciones hacían que aquéllas se quedaran en el cajón, salvo esos proyectos que venían impuestos de “arriba”. Esta “espinita” siempre la he tenido clavada y es ahora en mi nueva faceta de empresario en donde estoy teniendo una enorme oportunidad de desarrollarla.

Bien es cierto que algunas de las personas con las que empecé a trabajar en proyectos conjuntos, en mis inicios de emprendimiento, acabaron abandonando el barco, simplemente porque vieron que no era su “camino” y por tanto no tenían ni la motivación ni el empuje necesarios. Y ahora en la distancia pienso que seguramente tampoco esos proyectos formaban parte de mi “camino”, pero en cualquier caso es que tanto el hecho de trabajar juntos como esos “embriones” de proyectos, lejos de haber consumido innecesariamente un tiempo muy valioso, nos ha servido a todos para ir definiendo y concretando nuestra hoja de ruta, permitiéndonos ser muy selectivos a la hora de embarcarnos en determinados proyectos. Prueba de ello es que actualmente estamos todos mejor que antes, más seguros, activos y comprometidos con nuestros propios proyectos empresariales y colaborando con otras personas en otros proyectos que sí están en nuestra “ruta”. En definitiva, hemos aprendido a focalizar. Por tanto ha merecido la pena haber colaborado con ellos, por el aprendizaje adquirido y porque quién sabe si en un futuro se volverán a cruzar nuestros caminos, en algunos casos, estoy convencido de ello.

Es verdad que la situación actual está fomentando la creación de espacios y ecosistemas de trabajo colaborativo. Toca entonces aprovechar esta inercia. Son los nuevos tiempos, es el nuevo escenario, y hay que aprender a “jugar” en él. Estos espacios se están dando en todos los campos: emprendimiento social, economía colaborativa, en las nuevas formas educativas de origen escandinavo, en la participación ciudadana, la microfinanciación o “Crowdfounding”, voluntariado…..

A este respecto, cuando decidí crear Talento Local y Personas y empecé a acudir a diferentes seminarios y “networkings” con idea de formarme y conocer otras experiencias emprendedoras. Descubrí que en el emprendimiento actual se da un escenario ideal para crear estos espacios de redes colaborativas que generan oportunidades, bien para uno mismo, bien para los demás, bien para todos. Soy un convencido de que el éxito de los demás me generará más oportunidades de futuro, (la riqueza trae riqueza, entendida ésta como aporte de valor y aprendizaje, y que lógicamente ha de ser monetizada a corto, medio o largo plazo) incluso cuando se dedican a lo mismo que tú.

Uno de los enfoques clave para comenzar a trabajar con ciertas garantías en entornos colaborativos es, como dice mi amigo Amalio Rey, gran referente en estos temas y con el que tuve la suerte de trabajar en un proyecto de ámbito turístico para Vélez-Málaga hace unos meses, la de ver en el entorno que nos rodea, en lugar de “competidores”, a “complementadores”.

En la actualidad estoy participando, en paralelo a mi actividad en Talento Local y Personas, en 5 proyectos colaborativos y, salvo uno dedicado expresamente a RR.HH., el resto aborda otros ámbitos. Cada uno de estos proyectos está formado por profesionales de diferentes disciplinas pero que tienen (tenemos) cosas en común, y es una enorme amplitud de miras, con clara vocación de aportar valor, de aprender y de generar sinergias. Quizás no todos los proyectos saldrán adelante, o quizás sí, pero estoy aprendiendo mucho de ellos (proyectos y equipos) y estoy alucinando conmigo mismo dándome cuenta de hasta dónde puedo ser capaz de llegar y aportar. Antes sólo tenía puesta las “gafas” de Área de RR.HH, metido en mi departamento, ahora tengo puestas la de “Personas y Proyectos”, con la amplitud de miras que te aporta ese cambio. Por otro lado la disparidad de perfiles que formamos estos equipos en donde se da hibridación, hace que la creatividad e innovación aflore con mayor fluidez, permitiendo obtener varios puntos de vista sobre un mismo tema y diferentes soluciones ante un mismo problema.

En base a la experiencia que estoy teniendo, me gustaría destacar varios aspectos que veo claves para el éxito de un proyecto colaborativo:

1- Tienes que sentir que el proyecto está dentro de tu hoja de ruta profesional. Te puede desviar un poco siempre que te permita alcanzar tus objetivos a medio o largo plazo, pero nunca debes sentir que vas en dirección contraria porque acabas abandonando. Por supuesto el resto de participantes debe sentir esto mismo cada uno en su fuero interno.

2- El uso de las nuevas tecnologías permite una mejor productividad, conectividad y comunicación entre los miembros del equipo. Te permite un reparto de tareas, trabajar todos sobre un mismo documento, hacer reuniones “on-line”…

3- Compromiso: No es estar por estar porque no tengo nada mejor que hacer. Es APORTAR VALOR, cada uno según su esencia.

4- Monetización: Hay que comer, pero esto no debe ser objeto de obsesiones por parte de ningún miembro. Es importante encontrar un equilibrio mental entre el “coste-oportunidad” que supone la inversión de tiempo que haces y la viabilidad económica del proyecto. El plan económico del proyecto por tanto es imprescindible, hay que tener claro cuándo y en cuánto se monetizará, pero también hay que tener claro que debes invertir en las primeras fases, al menos tu tiempo y dedicación. Dejarlo claro al principio es fundamental para partir de ese equilibrio y además evita problemas futuros.

5- Pensar en las personas, en su autodesarrollo, en el aporte de valor al grupo. Es hacer un trabajo interno individual y una puesta en común entre todos, para afianzar todos los flecos del proyecto y que nadie se sienta desplazado. QUE NO FALTE LA COMUNICACIÓN. El tener claro qué puedes aportar, cuáles son tus puntos fuertes y tus puntos de mejora y transmitirlo siempre es positivo.

6- Darle al proyecto un aire “evangelizador”. Creo que los emprendedores, autónomos, “freelance” o “knowmads” o “Millennials” debemos inculcar este concepto de entornos colaborativos cada vez que realicemos proyectos para clientes, para las empresas privadas y públicas, ya que muchas de ellas no están teniendo la oportunidad o intención de experimentar este nuevo escenario. Se habla de que el trabajo del futuro será así, pues inculquémoslo entre todos cada uno en su ámbito de influencia.

7- Hacer revisiones regulares del proyecto siempre es bueno para afianzar, y especialmente cuando se llega a un punto de bloqueo. En este último caso el revisarlo permite al grupo volver a un punto de equilibrio sobre el que avanzar de nuevo tanto a nivel individual como de equipo.

8- El proyecto debe estar acorde con los tiempos y con tu entorno, que cubra o cree necesidades presentes y futuras. Por lo que hay que analizar e investigar mucho y bien.

9- Planificación, planificación, planificación: con hitos marcados y asequibles que permitan avanzar, si no la gente se aburre. La disciplina es crítica.

10- El Ajuste de expectativas individuales y del resto del grupo, siempre al principio, es vital. Que cada uno sepa qué quiere sacar del proyecto, y que los demás lo sepan. Si uno quiere 10 y otro 20, que el de 10 no se enfade cuando saque esos 10 y el de 20, esos 20.

11- Un profundo conocimiento y compromiso con tu entorno, con aquello hacia donde quieres provocar un impacto o cambio.

12- Y, como siempre, ponerle pasión y actitud, porque eso se transmite dentro y fuera del equipo.

“Mens Sana”

Deporte y Vida
Deporte y Vida

Que el deporte forma parte de nuestra vida es algo ya por todos sabido, que cada vez más personas lo practiquen en mayor o menor medida se comprueba todos los días en las calles, gimnasios, parques, playas, piscinas etc… y que los beneficios que tiene la práctica deportiva sobre nuestra salud física y mental están más que demostrados.

Ahora bien, me gustaría destacar en este artículo el ejemplo que pueden suponer cada una de las 10 disciplinas deportivas que enumero para nuestra vida personal y/o profesional, por las habilidades y valores que te permiten adquirir y desarrollar en cada una de ellas y que sin duda son de gran utilidad y aplicabilidad en nuestro día a día. Todas las disciplinas deportivas tienen en común virtudes tales como el esfuerzo, la dedicación y la superación, entre muchas otras, además del dominio de una técnica específica para cada una de ellas adquirida a base de mucho entrenamiento y sacrificio. No obstante me gustaría destacar los valores y habilidades que veo más relevantes en cada deporte que he escogido, independientemente de que también están presentes en el resto de las disciplinas aunque con diferente nivel de relevancia.

FÚTBOL: Una de las habilidades imprescindibles de este deporte es la capacidad de anticipación, tanto para despejar un balón, desmarcarse o bien lanzar un pase, lo que te exige altas dosis de concentración y visión de juego, saber leer y ver lo que va a suceder en la jugada para actuar de inmediato. Para los emprendedores, por ejemplo, de cara a diferenciarse en un Mercado cada vez más competitivo, es estrictamente necesario, como también lo puede ser en una estrategia de búsqueda de empleo a la hora de reconducir tu carrera profesional hacia un área o sector en auge o que te apasione.

TENIS: Destaco sobre todo el autocontrol, la fuerza mental. Un partido de Tenis pasa por varias fases de juego, las cuáles te van provocando un estado de ánimo determinado, es por ello que equilibrar las fases de euforia y bajón exige un buen trabajo mental previo que procure estabilidad y equilibrio, procurando una cierta continuidad en el juego. Esto se hace indispensable para ganar el partido. Al igual que en la vida, esos altibajos hay que saber gestionarlos basándonos en el control de nuestras emociones y en un buen autoconocimiento.

BALONCESTO: De él destaco el trabajo en equipo, pues obliga a cada uno de los jugadores, independientemente de sus características técnicas y físicas, a trabajar tanto en defensa como en ataque, en rebote como en estrategia, a sacrificar su individualidad en pro del equipo o viceversa, que el equipo trabaje para un jugador determinado cuando está en la fase de juego más lúcida. El engranaje del equipo, la generosidad y solidaridad de cada unos de los miembros se hacen necesarias para el éxito. ¿Acaso no sucede lo mismo en un equipo de trabajo?

CICLISMO: Pienso que la concentración física es decisiva, y no sólo la concentración mental. Me explico: En este deporte no hay más maquinaria que tu cuerpo, que ejerce de motor del vehículo, el cual se comunica constantemente con tu mente durante el recorrido dándote alarmas como pueden ser la fatiga, un pinchazo muscular, tensión en la espalda, un músculo recargado, etc… Estos mensajes del cuerpo provocan sensaciones en los ciclistas que han de gestionar mientras suben un puerto, o realizan una contrarreloj, o están escapados en cabeza de carrera. El concentrarse en esa parte del cuerpo que te avisa para paliar el problema se hace indispensable para superar una etapa, fuera aparte de la concentración mental que hay que tener para el resto de incidencias de carrera. En la vida pasa igual, el no prestar atención a esa parte de tu cuerpo que te avisa constantemente provoca debilidad física y por ende mental, teniendo como resultado una bajada del rendimiento en cualquier ámbito, y a una pérdida de atención a todo lo que te rodea.

ATLETISMO: En un deporte dominado por las “marcas”, los “tiempos” y los “récords” en cada una de sus variantes, se me antoja el afán de superación como la virtud más decisiva en él. El imponerte retos, objetivos a corto plazo para alcanzar el objetivo a largo, el entrenar a diario con foco en esos objetivos, mejorando en todos los aspectos que sobre el papel parecen ya inmejorables, evolucionando estilos de lanzamiento, de salto o de carrera, son una señal evidente de la constancia y disciplina que exige esa capacidad de mejora. Creo que en la cabeza de todos está que tanto en el trabajo como en la vida, si no posees afán de superación, estás dejando pasar de largo todo lo que te rodea.

RUGBY: Un deporte de equipo en la que tiene cabida cualquier persona, sea cual sea su envergadura y tamaño, no puede tener un valor más destacable que el de la humildad, entre otros. El aceptarte no sólo a ti mismo tal y como eres si no aceptar también a tus compañeros, con sus defectos y virtudes, y trabajando por un fin común, cada uno en su rol. ¿No lo consideráis imprescindible en cualquier entorno de vuestras vidas? Aquí no hay cabida a individualismos, o se esfuerzan todos, cada uno dentro de sus capacidades y responsabilidades o el equipo no logra los objetivos.

NATACIÓN: De este deporte destaco la coordinación tanto física como mental para lograr el éxito. Es un deporte en donde trabajan todos los músculos prácticamente al unísono, lo que requiere un trabajo pormenorizado y específico para cada uno de ellos, limando las “posibles asperezas” para “rascar” esos segundos que te pueden dar una medalla. Esta coordinación individual se multiplica considerablemente con la natación sincronizada, en donde todas las participantes se acoplan de tal manera al ritmo que marca la música que actúan como un sólo ente, con una plasticidad y belleza tal que en mi humilde opinión lo incluiría dentro del Arte por derecho propio, al igual que la Danza. Extrapolado a la vida, no hay nada que te haga sentir con plenitud el “sentido de pertenencia” a un grupo, una de las escalas de la Pirámide de Maslow, que el sentirte coordinado con tu entorno y con la época que te haya tocado vivir, pero para ello debes haber trabajado y alcanzado tu propia coordinación, es decir, la coherencia entre lo que dices y haces.

BOXEO: Es curioso que en opinión de muchos este es el deporte más violento, no obstante es donde el respeto juega un papel crucial para ganar un combate. Una vez trabajado el “rival” que cada boxeador tiene dentro de sí con un entrenamiento adecuado, el paso siguiente es equilibrar esa confianza en uno mismo con el máximo respeto al rival, pues de sobra saben que esa falta de respeto o subestima son el peor “gancho” que tú mismo te puedas hacer. Te hace perder concentración, velocidad y foco en el combate, lo que te puede llevar al “KO”. La vida exige lo mismo, sé fuerte, mejora, lucha por tus intereses y objetivos, pero jamás pierdas el respeto a nadie, porque estarás mostrando al mundo que quien no te respetas eres tú, y perderás el combate de la vida.

GIMNASIA: Sin duda sacrificio. Si no el que más, es de los deportes más sacrificados que hay. Empiezan desde muy corta edad llevando una vida muy disciplinada y estricta, pues un “desliz” puede echar abajo meses de entrenamiento. Y se retiran muy jóvenes, sin prácticamente haber tenido infancia y adolescencia y en algunos casos descolocados de la vida real. Por tanto el entrenamiento integral del cuerpo y la mente son totalmente indispensables para la consecución de los objetivos, tanto a nivel individual como en equipo, en todas sus disciplinas. Una de las claves del éxito en la vida como en el trabajo, cada uno en función de sus expectativas, requiere de disciplina, una vez trazada la hoja de ruta con un objetivo claro. Aunque no veas resultados a corto plazo (esto es lo difícil) has de mantener la disciplina, pues es la única forma de conseguir la meta.

AUTOMOVILISMO: Aplicable a cualquier deporte de motor es la concentración mental máxima, ya que o bien vayan rápido o bien por trazados inverosímiles y de alto riesgo, una décima de desconcentración puede llevarte a un final no deseado. Extrapolado al trabajo, a un proyecto o a cualquier actividad de tu vida privada el estar concentrado al 100%, el evitar distracciones, el minimizar errores y hacer una buena gestión del tiempo pueden ser garantía de éxito.

BALONMANO: Si no quieres que te piten “pasivo” has de actuar con determinación y decisión. El Balonmano, como deporte de equipo, se caracteriza por elaborar una jugada en la que participan todos los jugadores con el objetivo de encontrar la oportunidad adecuada para encararse a la portería contraria y lanzar la pelota. Es aquí en donde entra en juego la determinación, la decisión, la valentía de lanzar a portería, el arriesgar antes de que el árbitro levante los brazos y dejes escapar la oportunidad dejándosela en manos del equipo contrario. ¿Cuántas veces hemos dejado una oportunidad en el trabajo o en la vida por falta de decisión, por falta de determinación, por no verlo claro, por no arriesgar, por no perder, y al final te han pitado “pasivo”?.

Queda claro que en la vida y en el trabajo, todos debemos ser “decathletas”, si me permitís el símil deportivo.

Me dejo en el tintero muchos deportes, habilidades y valores. Es por ello que os invito, si os apetece, a que incluyáis en este listado los que consideréis, y así enriquecerlo.

¿Cumplir, o aportar valor?

Aporto Valor

En toda oferta de empleo se nos pide, en el detalle del perfil, el cumplimiento de una serie de requisitos tanto técnicos como competenciales los cuáles, en muchos de los casos, son bastante complicados de poseer en su totalidad. Esto ocurre especialmente en los aspectos competenciales, es decir, en aquéllos que están ligados a la personalidad, a la persona en sí.

Al igual que cada uno de nosotros tenemos muestra propia definición y percepción de, por poner un ejemplo, la competencia “Liderazgo”, lo mismo ocurre en las empresas. Todas las compañías tienen líderes y, por tanto, tienen también su propia definición, concepto y percepción del liderazgo. Sin menoscabo de que todas estas definiciones y percepciones tengan puntos en común, liderazgo es liderazgo al fin y al cabo, las diferencias existentes son las que, finalmente, van a confeccionar el estilo de liderazgo que existe en una empresa, algo que sin duda incidirá en la operatividad y procedimientos de la misma y, cómo no, en su cuenta de resultados. Esas diferencias de percepción o estilos de liderazgo no vienen definidas desde el principio, es decir, seguramente desde el momento en el que se fundó la empresa no se decidió qué tipo de liderazgo se llevaría a cabo, y si se decidió, lo normal y lo “sano”, es que ese estilo de liderazgo haya evolucionado con el tiempo. Esto ocurre en empresas digamos “personalistas”, aquellas en las que hay una clara figura referente, que normalmente es la fundadora de la misma. Pues bien, cuando alguien hereda la dirección de esa empresa, es normal que el nuevo líder quiera poner su sello personal, introduciendo nuevas tendencias e innovaciones en cualquier área. Incluso en una misma empresa, a nivel departamental, se produce una evolución en el estilo de liderazgo cuando cambia la persona que ocupa el puesto de dirección del departamento, y no digamos en las adquisiciones de empresas. Al igual que con el Liderazgo, ocurre lo mismo con el resto de competencias tales como Negociación, Trabajo en Equipo, Orientación al Cliente, etc…

En resumen, quien crea, quien da forma, quien hace evolucionar el concepto de cada una de las competencias identificadas en una empresa es la persona que ocupa cada uno de los puestos de trabajo, esa es la clave.

Llevado al terreno de las candidatas y candidatos que responden a una oferta de empleo, lo lógico es que puedan cumplir con alguna competencia, o incluso con todas, pero lo complicado es que cumplan con el estilo de ejecución de todas esas competencias que se solicitan, simplemente porque no han trabajado en esa empresa. ¿Cómo encajar tu perfil competencial con el de la empresa que oferta el empleo? Pues bien, no se trata de adaptar al 100% su estilo, entre otras cosas porque no pueden conocerlo a la perfección y además, ¿sería bueno que destruyeran su propia esencia, su estilo, su naturalidad a la hora de ejecutar esas competencias?, a la larga acabarían por no funcionar llevándoles a la frustración. Entonces, ¿qué hacer?

Actualmente es relativamente sencillo conocer en buena medida el “estilo” de determinadas competencias de una empresa; Internet, la publicidad, las redes sociales y los contactos pueden darnos bastante información al respecto. Ese ejercicio es muy importante hacerlo pero no sólo previo a la entrevista si ésta se diera, ese ejercicio hay que hacerlo en el momento en el que diseñas tu estrategia de búsqueda de empleo detectando tus sectores y empresas “diana”. Ahora bien, el ejercicio más complicado es cuando tienes la información. Por un lado conoces lo que se pide en esa empresa, y por otro conoces quién eres y cuál es tu perfil competencial, es el momento entonces en el que debes de trabajar sobre lo que aportas, es decir, qué evolución darías a ese estilo de competencia, en definitiva, cuál sería tu VALOR AÑADIDO.

Espacio para el Talento Local: Mariluz Luque, una empresaria natural

Esta nueva sección del blog, llamada “Espacio para el Talento Local”, está inspirada en las entrevistas “RRHH vs Candidato 2.0” que realizan mis amigos de “No Quiero Ser Portada de los Lunes al Sol” y en la que tuve la fortuna de participar a finales del año pasado. Esta plataforma pone en valor a profesionales en situación de desempleo a nivel nacional, de tal manera que les sirva de lanzadera hacia el Mercado Laboral. Desde aquí mi enorme agradecimiento a ellos por lo que hacen y por su apoyo en mi nueva sección. En la iniciativa “Espacio para el Talento Local” voy a entrevistar a desempleados, emprendedores, empresarios y agentes de intermediación de empleo, formación y empresa de la Comarca de la Axarquía (Málaga). El objetivo es que esta sección se convierta en un punto de encuentro para estos diferentes colectivos implicados en nuestra actividad económica, escuchando sus opiniones e inquietudes. De esta manera, quiero facilitar una vía de acercamiento entre todos los protagonistas del Mercado Laboral de nuestra Tierra, con idea de aportar valor, fomentar sinergias y, en definitiva, contribuir al impulso y dinamización del empleo y del emprendimiento. Comenzamos con la primera entrevista.

Mariluz Luque, empresaria
Mariluz Luque, empresaria

• Presentación:

Su nombre es Mariluz Luque Fernández, es natural de Vélez-Málaga (Málaga) y tiene 44 años. Es Diplomada en Nutrición y Dietética. Hace 9 años dejó su trabajo en el Servicio Andaluz de Salud para aventurarse en el mundo empresarial.
Su trabajo le apasiona tanto que afirma recibir de sus clientes y pacientes mil veces más satisfacciones de las que nunca se pudo imaginar, y eso, de entrada es un lujo. Ser feliz en lo tuyo hoy por hoy es fundamental.

Mariluz es ante todo optimismo, pura energía y capacidad de lucha y por encima de todo, muy natural, como su negocio. Aprovecho para agradecerle enormemente su buena predisposición, en todo momento, para realizar esta entrevista con el que inauguramos el espacio.

• Descripción de su empresa:

Tiene una franquicia de herbodietética llamada “La Ventana Natural” en Torre del Mar (Málaga), que es donde ejerce su profesión de dietista. Además de realizar asesoramiento, se dedica a la venta de productos naturales como plantas, alimentación tanto para celiacos, diabéticos e intolerancias alimenticias de todo tipo. También comercializa productos de belleza y alimentación biológica. En definitiva, todo lo relacionado con un modo de vida natural y sano.

Antonio Guerra: Hola Mariluz, cuéntame cómo fueron tus inicios como empresaria, ¿cómo surgió la idea y cómo empezaste a llevarla a cabo?

Mariluz Luque: Hola Antonio, decirte que durante muchos años estuve trabajando en el Servicio Andaluz de Salud (SAS) pero no de una forma fija, siempre con contratos temporales. Un buen día me lié la manta a la cabeza y me planteé lanzarme a esta aventura empresarial. Al principio con miedos como es lógico, pero con gran ilusión y ganas.

AG: ¿Qué obstáculos te encontraste y cómo los afrontaste?

ML: En principio tenía la idea muy clara, quería algo relacionado con lo que había estudiado pero a la vez quería un negocio en donde pudiese tener un trato directo con el cliente y a la vez dar servicios relacionados con los cuidados naturales y la alimentación, que es realmente mi pasión. Me informé, investigué, comparé, y al final decidí comprar una franquicia de herbodietética porque detrás tenía a un grupo de grandes profesionales (que al final se han convertido en una gran familia, Ynsadiet. El principal obstáculo al principio, una vez tuve claro el concepto de negocio, fue indudablemente el económico, pues era una inversión importante. El éxito de un negocio empieza por un planteamiento serio y coherente de tu idea, las cosas a medias tintas no funcionan del todo bien. Me moví por bancos hasta que alguien apostó por mi idea y conseguí la financiación necesaria, y… ¡tachan! Empezó mi aventura. Pedí subvenciones, que  llegaron, pero con las que no contaba, ni se pueden contar a la hora de empezar, porque cuando llegan llevas ya un año de trabajo. Aun así se saborean como agua de mayo cuando te las conceden. En este terreno las mujeres tenemos entre comillas ciertos privilegios, al menos cuando yo las pedí. Aún recuerdo mi primer día de tienda, con mucha ilusión pero con un miedo escénico espectacular. Empecé sola, pero todo fue tan bien, que de la noche a la mañana tuve que emplear a otra persona porque el trabajo me desbordó. De repente me vi inmersa en un proyecto que me empezó a regalar satisfacciones y que además había generado dos puestos de trabajo (dos números menos en la cola del INEM).

AG: De todas estas vivencias que nos has contado, ¿qué aprendizaje has tenido? ¿Con qué te has quedado?

ML: En estos nueve años, además de la primera herbodietética, me entró el gusanillo empresarial y monté una agencia de viajes y otra herbodietética en Vélez-Málaga, una segunda “La Ventana Natural”. La he mantenido durante 4 años, y es ahí realmente cuando empezó mi aprendizaje. No hay que tener miedo y siempre apostar porque se puede. Confiar en una misma. Pero también he tenido un segundo aprendizaje, y siendo sincera, cuando te embarcas en tantos proyectos vas dejando parcelas personales aparcadas o desatendidas y pierdes calidad de vida. Llega un momento en el que empiezas a diferenciar lo importante de lo imprescindible, y a valorar prioridades. Empecé a quitarme carga, un poco debido a la crisis y un poco por motivos personales. Hoy en día, me dedico en cuerpo y alma a mi primer hijo, a mi “La Ventana Natural” de Torre del Mar, y he ganado en muchísimos aspectos. Cuando las energías se bifurcan en demasiados frentes a veces se sale perdiendo. Este sí ha sido mi aprendizaje personal.

AG: En cuanto a las personas que en este momento están emprendiendo, ¿qué les aconsejarías?

ML: Dos cosas muy simples, el miedo no puede ni debe existir, porque paraliza, bloquea y no te deja avanzar. La segunda y más importante es que querer es poder. Si tienes un sueño, persíguelo, nadie te regala nada, pero a veces somos nuestros mayores destructores de sueños. No te quedes nunca con la duda del “y si lo hubiese hecho”, simplemente hazlo. Acción es resultado.

AG: Como empresaria que eres, ¿cuáles son los aspectos que los empresarios, a día de hoy, más destacáis o tenéis en cuenta en los candidatos de cara a una incorporación?

ML: Es muy complicado encontrar personas implicadas al máximo en tu negocio. Al que le “duele” realmente la empresa es al que la monta, por es muy importante inculcar a las personas que van a colaborar contigo que ese barco no es solo tuyo, que el éxito o el fracaso va repercutir de una forma directamente proporcional en todos. Que les “duela” por igual que a ti, y que cuiden y mimen su puesto de trabajo, y más hoy en día. En los tiempos que corren el que tiene un trabajo tiene un tesoro. En este sentido encontrar un buen perfil de colaborador es complicado, para eso hay profesionales que sé que te asesoran muy bien en ese sentido. Sobre todo el transmitir tu ilusión a esas personas es fundamental.

AG: En ese sentido, ¿qué percepción tienes de los candidatos actualmente, qué les falta o qué necesitan desarrollar para acercarse a los aspectos que antes has destacado?

ML: Sentirse tan involucrados y emocionados con el negocio tanto o más que tú. Hacerlo tan suyo como lo hace el empresario y nunca perder el norte de que es su puesto de trabajo y no perder nunca la ilusión de aprender y evolucionar día a día, estén en el puesto que estén. Motivar siempre al trabajador, incentivarlo y que siempre tengan la esperanza de que se puede mejorar en todo.

AG: Por último, como conocedora de la situación socio-económica en la Axarquía, ¿qué oportunidades y amenazas encuentras de cara al crecimiento económico en la zona y qué iniciativas o recomendaciones aportarías?

ML: Oportunidades son infinitas, tantas como tu imaginación y ganas te permitan. La realidad a día de hoy es que la situación es muy complicada, que hay muchos negocios que han cerrado, mucha gente en paro, poco nivel adquisitivo en general, pero que por eso no podemos dejar de trabajar y sentir que hoy por hoy los empresarios estamos moviendo el mundo, que damos puestos de trabajo, y que igual que muchos han abandonado por diversas circunstancias, hay otros que están emprendiendo nuevas aventuras, que todo es cíclico y que de esta situación solo saldremos con esfuerzo, ilusión y muchísimas ganas de seguir trabajando y nunca perder el norte de la verdadera realidad. Sin movimiento no hay acción, y a nuestra casa no nos traen las cosas, hay que salir de casa siempre con las ganas renovadas y el propósito de que hoy va a ser un día estupendo, si no estás perdido.

Por último, Antonio, quería agradecer tu interés por mi historia y desde aquí me gustaría animar a todos esos locos soñadores que tengan una idea de negocio pululando en sus cabezas que le den forma, que sí que se puede con emoción, dedicación y ganas. Me gustaría terminar con un proverbio japonés que leí hace muchos años. Me gustó tanto que le hice un cuadro y lo colgué en mi consulta a modo de lema o bandera personal, y que define lo que fueron mis comienzos y las sensaciones que he sentido en este periplo empresarial, dice así:

“Las grandes ideas las sueñan los santos locos.
Las realizan los luchadores natos,
Las aprovechan los felices cuerdos,
y las critican los inútiles crónicos.”

Espero que sigáis siendo santos locos como lo he sido y seguiré siendo yo. Ese punto de locura no lo quiero perder nunca, es mi motor. Ánimo y a emprender.