Crezcamos juntos

Trabajo colaborativo
Trabajo colaborativo

Uno de los aspectos que más me están gustando y de los que más estoy aprendiendo en esto de emprender es el de la posibilidad de trabajar en “Redes Colaborativas” con otros emprendedores o empresas ya consolidadas. Se habla mucho de la soledad del emprendedor, y es verdad, pasas por muchos momentos en las que te sientes solo, pero no tiene por qué ser así si sabes gestionar esos momentos y te pones en marcha buscando y generando espacios de colaboración.

Durante mi etapa por cuenta ajena en diferentes empresas siempre he procurado lanzar iniciativas de forma coordinada con otros departamentos o áreas, y no necesariamente de temática RR.HH. aunque sí muy vinculadas a ese campo dada su transversalidad y sobre todo, por el papel que las personas integrantes de esos equipos tienen como piezas clave para el éxito en cualquier proyecto.  En la mayoría de los casos esas iniciativas no llegaron a buen puerto, pues las responsabilidades propias de cada uno en su departamento o la escasa concienciación de establecer equipos colaborativos y crear entornos de creatividad e innovación en las organizaciones hacían que aquéllas se quedaran en el cajón, salvo esos proyectos que venían impuestos de “arriba”. Esta “espinita” siempre la he tenido clavada y es ahora en mi nueva faceta de empresario en donde estoy teniendo una enorme oportunidad de desarrollarla.

Bien es cierto que algunas de las personas con las que empecé a trabajar en proyectos conjuntos, en mis inicios de emprendimiento, acabaron abandonando el barco, simplemente porque vieron que no era su “camino” y por tanto no tenían ni la motivación ni el empuje necesarios. Y ahora en la distancia pienso que seguramente tampoco esos proyectos formaban parte de mi “camino”, pero en cualquier caso es que tanto el hecho de trabajar juntos como esos “embriones” de proyectos, lejos de haber consumido innecesariamente un tiempo muy valioso, nos ha servido a todos para ir definiendo y concretando nuestra hoja de ruta, permitiéndonos ser muy selectivos a la hora de embarcarnos en determinados proyectos. Prueba de ello es que actualmente estamos todos mejor que antes, más seguros, activos y comprometidos con nuestros propios proyectos empresariales y colaborando con otras personas en otros proyectos que sí están en nuestra “ruta”. En definitiva, hemos aprendido a focalizar. Por tanto ha merecido la pena haber colaborado con ellos, por el aprendizaje adquirido y porque quién sabe si en un futuro se volverán a cruzar nuestros caminos, en algunos casos, estoy convencido de ello.

Es verdad que la situación actual está fomentando la creación de espacios y ecosistemas de trabajo colaborativo. Toca entonces aprovechar esta inercia. Son los nuevos tiempos, es el nuevo escenario, y hay que aprender a “jugar” en él. Estos espacios se están dando en todos los campos: emprendimiento social, economía colaborativa, en las nuevas formas educativas de origen escandinavo, en la participación ciudadana, la microfinanciación o “Crowdfounding”, voluntariado…..

A este respecto, cuando decidí crear Talento Local y Personas y empecé a acudir a diferentes seminarios y “networkings” con idea de formarme y conocer otras experiencias emprendedoras. Descubrí que en el emprendimiento actual se da un escenario ideal para crear estos espacios de redes colaborativas que generan oportunidades, bien para uno mismo, bien para los demás, bien para todos. Soy un convencido de que el éxito de los demás me generará más oportunidades de futuro, (la riqueza trae riqueza, entendida ésta como aporte de valor y aprendizaje, y que lógicamente ha de ser monetizada a corto, medio o largo plazo) incluso cuando se dedican a lo mismo que tú.

Uno de los enfoques clave para comenzar a trabajar con ciertas garantías en entornos colaborativos es, como dice mi amigo Amalio Rey, gran referente en estos temas y con el que tuve la suerte de trabajar en un proyecto de ámbito turístico para Vélez-Málaga hace unos meses, la de ver en el entorno que nos rodea, en lugar de “competidores”, a “complementadores”.

En la actualidad estoy participando, en paralelo a mi actividad en Talento Local y Personas, en 5 proyectos colaborativos y, salvo uno dedicado expresamente a RR.HH., el resto aborda otros ámbitos. Cada uno de estos proyectos está formado por profesionales de diferentes disciplinas pero que tienen (tenemos) cosas en común, y es una enorme amplitud de miras, con clara vocación de aportar valor, de aprender y de generar sinergias. Quizás no todos los proyectos saldrán adelante, o quizás sí, pero estoy aprendiendo mucho de ellos (proyectos y equipos) y estoy alucinando conmigo mismo dándome cuenta de hasta dónde puedo ser capaz de llegar y aportar. Antes sólo tenía puesta las “gafas” de Área de RR.HH, metido en mi departamento, ahora tengo puestas la de “Personas y Proyectos”, con la amplitud de miras que te aporta ese cambio. Por otro lado la disparidad de perfiles que formamos estos equipos en donde se da hibridación, hace que la creatividad e innovación aflore con mayor fluidez, permitiendo obtener varios puntos de vista sobre un mismo tema y diferentes soluciones ante un mismo problema.

En base a la experiencia que estoy teniendo, me gustaría destacar varios aspectos que veo claves para el éxito de un proyecto colaborativo:

1- Tienes que sentir que el proyecto está dentro de tu hoja de ruta profesional. Te puede desviar un poco siempre que te permita alcanzar tus objetivos a medio o largo plazo, pero nunca debes sentir que vas en dirección contraria porque acabas abandonando. Por supuesto el resto de participantes debe sentir esto mismo cada uno en su fuero interno.

2- El uso de las nuevas tecnologías permite una mejor productividad, conectividad y comunicación entre los miembros del equipo. Te permite un reparto de tareas, trabajar todos sobre un mismo documento, hacer reuniones “on-line”…

3- Compromiso: No es estar por estar porque no tengo nada mejor que hacer. Es APORTAR VALOR, cada uno según su esencia.

4- Monetización: Hay que comer, pero esto no debe ser objeto de obsesiones por parte de ningún miembro. Es importante encontrar un equilibrio mental entre el “coste-oportunidad” que supone la inversión de tiempo que haces y la viabilidad económica del proyecto. El plan económico del proyecto por tanto es imprescindible, hay que tener claro cuándo y en cuánto se monetizará, pero también hay que tener claro que debes invertir en las primeras fases, al menos tu tiempo y dedicación. Dejarlo claro al principio es fundamental para partir de ese equilibrio y además evita problemas futuros.

5- Pensar en las personas, en su autodesarrollo, en el aporte de valor al grupo. Es hacer un trabajo interno individual y una puesta en común entre todos, para afianzar todos los flecos del proyecto y que nadie se sienta desplazado. QUE NO FALTE LA COMUNICACIÓN. El tener claro qué puedes aportar, cuáles son tus puntos fuertes y tus puntos de mejora y transmitirlo siempre es positivo.

6- Darle al proyecto un aire “evangelizador”. Creo que los emprendedores, autónomos, “freelance” o “knowmads” o “Millennials” debemos inculcar este concepto de entornos colaborativos cada vez que realicemos proyectos para clientes, para las empresas privadas y públicas, ya que muchas de ellas no están teniendo la oportunidad o intención de experimentar este nuevo escenario. Se habla de que el trabajo del futuro será así, pues inculquémoslo entre todos cada uno en su ámbito de influencia.

7- Hacer revisiones regulares del proyecto siempre es bueno para afianzar, y especialmente cuando se llega a un punto de bloqueo. En este último caso el revisarlo permite al grupo volver a un punto de equilibrio sobre el que avanzar de nuevo tanto a nivel individual como de equipo.

8- El proyecto debe estar acorde con los tiempos y con tu entorno, que cubra o cree necesidades presentes y futuras. Por lo que hay que analizar e investigar mucho y bien.

9- Planificación, planificación, planificación: con hitos marcados y asequibles que permitan avanzar, si no la gente se aburre. La disciplina es crítica.

10- El Ajuste de expectativas individuales y del resto del grupo, siempre al principio, es vital. Que cada uno sepa qué quiere sacar del proyecto, y que los demás lo sepan. Si uno quiere 10 y otro 20, que el de 10 no se enfade cuando saque esos 10 y el de 20, esos 20.

11- Un profundo conocimiento y compromiso con tu entorno, con aquello hacia donde quieres provocar un impacto o cambio.

12- Y, como siempre, ponerle pasión y actitud, porque eso se transmite dentro y fuera del equipo.

“Mens Sana”

Deporte y Vida
Deporte y Vida

Que el deporte forma parte de nuestra vida es algo ya por todos sabido, que cada vez más personas lo practiquen en mayor o menor medida se comprueba todos los días en las calles, gimnasios, parques, playas, piscinas etc… y que los beneficios que tiene la práctica deportiva sobre nuestra salud física y mental están más que demostrados.

Ahora bien, me gustaría destacar en este artículo el ejemplo que pueden suponer cada una de las 10 disciplinas deportivas que enumero para nuestra vida personal y/o profesional, por las habilidades y valores que te permiten adquirir y desarrollar en cada una de ellas y que sin duda son de gran utilidad y aplicabilidad en nuestro día a día. Todas las disciplinas deportivas tienen en común virtudes tales como el esfuerzo, la dedicación y la superación, entre muchas otras, además del dominio de una técnica específica para cada una de ellas adquirida a base de mucho entrenamiento y sacrificio. No obstante me gustaría destacar los valores y habilidades que veo más relevantes en cada deporte que he escogido, independientemente de que también están presentes en el resto de las disciplinas aunque con diferente nivel de relevancia.

FÚTBOL: Una de las habilidades imprescindibles de este deporte es la capacidad de anticipación, tanto para despejar un balón, desmarcarse o bien lanzar un pase, lo que te exige altas dosis de concentración y visión de juego, saber leer y ver lo que va a suceder en la jugada para actuar de inmediato. Para los emprendedores, por ejemplo, de cara a diferenciarse en un Mercado cada vez más competitivo, es estrictamente necesario, como también lo puede ser en una estrategia de búsqueda de empleo a la hora de reconducir tu carrera profesional hacia un área o sector en auge o que te apasione.

TENIS: Destaco sobre todo el autocontrol, la fuerza mental. Un partido de Tenis pasa por varias fases de juego, las cuáles te van provocando un estado de ánimo determinado, es por ello que equilibrar las fases de euforia y bajón exige un buen trabajo mental previo que procure estabilidad y equilibrio, procurando una cierta continuidad en el juego. Esto se hace indispensable para ganar el partido. Al igual que en la vida, esos altibajos hay que saber gestionarlos basándonos en el control de nuestras emociones y en un buen autoconocimiento.

BALONCESTO: De él destaco el trabajo en equipo, pues obliga a cada uno de los jugadores, independientemente de sus características técnicas y físicas, a trabajar tanto en defensa como en ataque, en rebote como en estrategia, a sacrificar su individualidad en pro del equipo o viceversa, que el equipo trabaje para un jugador determinado cuando está en la fase de juego más lúcida. El engranaje del equipo, la generosidad y solidaridad de cada unos de los miembros se hacen necesarias para el éxito. ¿Acaso no sucede lo mismo en un equipo de trabajo?

CICLISMO: Pienso que la concentración física es decisiva, y no sólo la concentración mental. Me explico: En este deporte no hay más maquinaria que tu cuerpo, que ejerce de motor del vehículo, el cual se comunica constantemente con tu mente durante el recorrido dándote alarmas como pueden ser la fatiga, un pinchazo muscular, tensión en la espalda, un músculo recargado, etc… Estos mensajes del cuerpo provocan sensaciones en los ciclistas que han de gestionar mientras suben un puerto, o realizan una contrarreloj, o están escapados en cabeza de carrera. El concentrarse en esa parte del cuerpo que te avisa para paliar el problema se hace indispensable para superar una etapa, fuera aparte de la concentración mental que hay que tener para el resto de incidencias de carrera. En la vida pasa igual, el no prestar atención a esa parte de tu cuerpo que te avisa constantemente provoca debilidad física y por ende mental, teniendo como resultado una bajada del rendimiento en cualquier ámbito, y a una pérdida de atención a todo lo que te rodea.

ATLETISMO: En un deporte dominado por las “marcas”, los “tiempos” y los “récords” en cada una de sus variantes, se me antoja el afán de superación como la virtud más decisiva en él. El imponerte retos, objetivos a corto plazo para alcanzar el objetivo a largo, el entrenar a diario con foco en esos objetivos, mejorando en todos los aspectos que sobre el papel parecen ya inmejorables, evolucionando estilos de lanzamiento, de salto o de carrera, son una señal evidente de la constancia y disciplina que exige esa capacidad de mejora. Creo que en la cabeza de todos está que tanto en el trabajo como en la vida, si no posees afán de superación, estás dejando pasar de largo todo lo que te rodea.

RUGBY: Un deporte de equipo en la que tiene cabida cualquier persona, sea cual sea su envergadura y tamaño, no puede tener un valor más destacable que el de la humildad, entre otros. El aceptarte no sólo a ti mismo tal y como eres si no aceptar también a tus compañeros, con sus defectos y virtudes, y trabajando por un fin común, cada uno en su rol. ¿No lo consideráis imprescindible en cualquier entorno de vuestras vidas? Aquí no hay cabida a individualismos, o se esfuerzan todos, cada uno dentro de sus capacidades y responsabilidades o el equipo no logra los objetivos.

NATACIÓN: De este deporte destaco la coordinación tanto física como mental para lograr el éxito. Es un deporte en donde trabajan todos los músculos prácticamente al unísono, lo que requiere un trabajo pormenorizado y específico para cada uno de ellos, limando las “posibles asperezas” para “rascar” esos segundos que te pueden dar una medalla. Esta coordinación individual se multiplica considerablemente con la natación sincronizada, en donde todas las participantes se acoplan de tal manera al ritmo que marca la música que actúan como un sólo ente, con una plasticidad y belleza tal que en mi humilde opinión lo incluiría dentro del Arte por derecho propio, al igual que la Danza. Extrapolado a la vida, no hay nada que te haga sentir con plenitud el “sentido de pertenencia” a un grupo, una de las escalas de la Pirámide de Maslow, que el sentirte coordinado con tu entorno y con la época que te haya tocado vivir, pero para ello debes haber trabajado y alcanzado tu propia coordinación, es decir, la coherencia entre lo que dices y haces.

BOXEO: Es curioso que en opinión de muchos este es el deporte más violento, no obstante es donde el respeto juega un papel crucial para ganar un combate. Una vez trabajado el “rival” que cada boxeador tiene dentro de sí con un entrenamiento adecuado, el paso siguiente es equilibrar esa confianza en uno mismo con el máximo respeto al rival, pues de sobra saben que esa falta de respeto o subestima son el peor “gancho” que tú mismo te puedas hacer. Te hace perder concentración, velocidad y foco en el combate, lo que te puede llevar al “KO”. La vida exige lo mismo, sé fuerte, mejora, lucha por tus intereses y objetivos, pero jamás pierdas el respeto a nadie, porque estarás mostrando al mundo que quien no te respetas eres tú, y perderás el combate de la vida.

GIMNASIA: Sin duda sacrificio. Si no el que más, es de los deportes más sacrificados que hay. Empiezan desde muy corta edad llevando una vida muy disciplinada y estricta, pues un “desliz” puede echar abajo meses de entrenamiento. Y se retiran muy jóvenes, sin prácticamente haber tenido infancia y adolescencia y en algunos casos descolocados de la vida real. Por tanto el entrenamiento integral del cuerpo y la mente son totalmente indispensables para la consecución de los objetivos, tanto a nivel individual como en equipo, en todas sus disciplinas. Una de las claves del éxito en la vida como en el trabajo, cada uno en función de sus expectativas, requiere de disciplina, una vez trazada la hoja de ruta con un objetivo claro. Aunque no veas resultados a corto plazo (esto es lo difícil) has de mantener la disciplina, pues es la única forma de conseguir la meta.

AUTOMOVILISMO: Aplicable a cualquier deporte de motor es la concentración mental máxima, ya que o bien vayan rápido o bien por trazados inverosímiles y de alto riesgo, una décima de desconcentración puede llevarte a un final no deseado. Extrapolado al trabajo, a un proyecto o a cualquier actividad de tu vida privada el estar concentrado al 100%, el evitar distracciones, el minimizar errores y hacer una buena gestión del tiempo pueden ser garantía de éxito.

BALONMANO: Si no quieres que te piten “pasivo” has de actuar con determinación y decisión. El Balonmano, como deporte de equipo, se caracteriza por elaborar una jugada en la que participan todos los jugadores con el objetivo de encontrar la oportunidad adecuada para encararse a la portería contraria y lanzar la pelota. Es aquí en donde entra en juego la determinación, la decisión, la valentía de lanzar a portería, el arriesgar antes de que el árbitro levante los brazos y dejes escapar la oportunidad dejándosela en manos del equipo contrario. ¿Cuántas veces hemos dejado una oportunidad en el trabajo o en la vida por falta de decisión, por falta de determinación, por no verlo claro, por no arriesgar, por no perder, y al final te han pitado “pasivo”?.

Queda claro que en la vida y en el trabajo, todos debemos ser “decathletas”, si me permitís el símil deportivo.

Me dejo en el tintero muchos deportes, habilidades y valores. Es por ello que os invito, si os apetece, a que incluyáis en este listado los que consideréis, y así enriquecerlo.

¿Cumplir, o aportar valor?

Aporto Valor

En toda oferta de empleo se nos pide, en el detalle del perfil, el cumplimiento de una serie de requisitos tanto técnicos como competenciales los cuáles, en muchos de los casos, son bastante complicados de poseer en su totalidad. Esto ocurre especialmente en los aspectos competenciales, es decir, en aquéllos que están ligados a la personalidad, a la persona en sí.

Al igual que cada uno de nosotros tenemos muestra propia definición y percepción de, por poner un ejemplo, la competencia “Liderazgo”, lo mismo ocurre en las empresas. Todas las compañías tienen líderes y, por tanto, tienen también su propia definición, concepto y percepción del liderazgo. Sin menoscabo de que todas estas definiciones y percepciones tengan puntos en común, liderazgo es liderazgo al fin y al cabo, las diferencias existentes son las que, finalmente, van a confeccionar el estilo de liderazgo que existe en una empresa, algo que sin duda incidirá en la operatividad y procedimientos de la misma y, cómo no, en su cuenta de resultados. Esas diferencias de percepción o estilos de liderazgo no vienen definidas desde el principio, es decir, seguramente desde el momento en el que se fundó la empresa no se decidió qué tipo de liderazgo se llevaría a cabo, y si se decidió, lo normal y lo “sano”, es que ese estilo de liderazgo haya evolucionado con el tiempo. Esto ocurre en empresas digamos “personalistas”, aquellas en las que hay una clara figura referente, que normalmente es la fundadora de la misma. Pues bien, cuando alguien hereda la dirección de esa empresa, es normal que el nuevo líder quiera poner su sello personal, introduciendo nuevas tendencias e innovaciones en cualquier área. Incluso en una misma empresa, a nivel departamental, se produce una evolución en el estilo de liderazgo cuando cambia la persona que ocupa el puesto de dirección del departamento, y no digamos en las adquisiciones de empresas. Al igual que con el Liderazgo, ocurre lo mismo con el resto de competencias tales como Negociación, Trabajo en Equipo, Orientación al Cliente, etc…

En resumen, quien crea, quien da forma, quien hace evolucionar el concepto de cada una de las competencias identificadas en una empresa es la persona que ocupa cada uno de los puestos de trabajo, esa es la clave.

Llevado al terreno de las candidatas y candidatos que responden a una oferta de empleo, lo lógico es que puedan cumplir con alguna competencia, o incluso con todas, pero lo complicado es que cumplan con el estilo de ejecución de todas esas competencias que se solicitan, simplemente porque no han trabajado en esa empresa. ¿Cómo encajar tu perfil competencial con el de la empresa que oferta el empleo? Pues bien, no se trata de adaptar al 100% su estilo, entre otras cosas porque no pueden conocerlo a la perfección y además, ¿sería bueno que destruyeran su propia esencia, su estilo, su naturalidad a la hora de ejecutar esas competencias?, a la larga acabarían por no funcionar llevándoles a la frustración. Entonces, ¿qué hacer?

Actualmente es relativamente sencillo conocer en buena medida el “estilo” de determinadas competencias de una empresa; Internet, la publicidad, las redes sociales y los contactos pueden darnos bastante información al respecto. Ese ejercicio es muy importante hacerlo pero no sólo previo a la entrevista si ésta se diera, ese ejercicio hay que hacerlo en el momento en el que diseñas tu estrategia de búsqueda de empleo detectando tus sectores y empresas “diana”. Ahora bien, el ejercicio más complicado es cuando tienes la información. Por un lado conoces lo que se pide en esa empresa, y por otro conoces quién eres y cuál es tu perfil competencial, es el momento entonces en el que debes de trabajar sobre lo que aportas, es decir, qué evolución darías a ese estilo de competencia, en definitiva, cuál sería tu VALOR AÑADIDO.

Espacio para el Talento Local: Mariluz Luque, una empresaria natural

Esta nueva sección del blog, llamada “Espacio para el Talento Local”, está inspirada en las entrevistas “RRHH vs Candidato 2.0” que realizan mis amigos de “No Quiero Ser Portada de los Lunes al Sol” y en la que tuve la fortuna de participar a finales del año pasado. Esta plataforma pone en valor a profesionales en situación de desempleo a nivel nacional, de tal manera que les sirva de lanzadera hacia el Mercado Laboral. Desde aquí mi enorme agradecimiento a ellos por lo que hacen y por su apoyo en mi nueva sección. En la iniciativa “Espacio para el Talento Local” voy a entrevistar a desempleados, emprendedores, empresarios y agentes de intermediación de empleo, formación y empresa de la Comarca de la Axarquía (Málaga). El objetivo es que esta sección se convierta en un punto de encuentro para estos diferentes colectivos implicados en nuestra actividad económica, escuchando sus opiniones e inquietudes. De esta manera, quiero facilitar una vía de acercamiento entre todos los protagonistas del Mercado Laboral de nuestra Tierra, con idea de aportar valor, fomentar sinergias y, en definitiva, contribuir al impulso y dinamización del empleo y del emprendimiento. Comenzamos con la primera entrevista.

Mariluz Luque, empresaria
Mariluz Luque, empresaria

• Presentación:

Su nombre es Mariluz Luque Fernández, es natural de Vélez-Málaga (Málaga) y tiene 44 años. Es Diplomada en Nutrición y Dietética. Hace 9 años dejó su trabajo en el Servicio Andaluz de Salud para aventurarse en el mundo empresarial.
Su trabajo le apasiona tanto que afirma recibir de sus clientes y pacientes mil veces más satisfacciones de las que nunca se pudo imaginar, y eso, de entrada es un lujo. Ser feliz en lo tuyo hoy por hoy es fundamental.

Mariluz es ante todo optimismo, pura energía y capacidad de lucha y por encima de todo, muy natural, como su negocio. Aprovecho para agradecerle enormemente su buena predisposición, en todo momento, para realizar esta entrevista con el que inauguramos el espacio.

• Descripción de su empresa:

Tiene una franquicia de herbodietética llamada “La Ventana Natural” en Torre del Mar (Málaga), que es donde ejerce su profesión de dietista. Además de realizar asesoramiento, se dedica a la venta de productos naturales como plantas, alimentación tanto para celiacos, diabéticos e intolerancias alimenticias de todo tipo. También comercializa productos de belleza y alimentación biológica. En definitiva, todo lo relacionado con un modo de vida natural y sano.

Antonio Guerra: Hola Mariluz, cuéntame cómo fueron tus inicios como empresaria, ¿cómo surgió la idea y cómo empezaste a llevarla a cabo?

Mariluz Luque: Hola Antonio, decirte que durante muchos años estuve trabajando en el Servicio Andaluz de Salud (SAS) pero no de una forma fija, siempre con contratos temporales. Un buen día me lié la manta a la cabeza y me planteé lanzarme a esta aventura empresarial. Al principio con miedos como es lógico, pero con gran ilusión y ganas.

AG: ¿Qué obstáculos te encontraste y cómo los afrontaste?

ML: En principio tenía la idea muy clara, quería algo relacionado con lo que había estudiado pero a la vez quería un negocio en donde pudiese tener un trato directo con el cliente y a la vez dar servicios relacionados con los cuidados naturales y la alimentación, que es realmente mi pasión. Me informé, investigué, comparé, y al final decidí comprar una franquicia de herbodietética porque detrás tenía a un grupo de grandes profesionales (que al final se han convertido en una gran familia, Ynsadiet. El principal obstáculo al principio, una vez tuve claro el concepto de negocio, fue indudablemente el económico, pues era una inversión importante. El éxito de un negocio empieza por un planteamiento serio y coherente de tu idea, las cosas a medias tintas no funcionan del todo bien. Me moví por bancos hasta que alguien apostó por mi idea y conseguí la financiación necesaria, y… ¡tachan! Empezó mi aventura. Pedí subvenciones, que  llegaron, pero con las que no contaba, ni se pueden contar a la hora de empezar, porque cuando llegan llevas ya un año de trabajo. Aun así se saborean como agua de mayo cuando te las conceden. En este terreno las mujeres tenemos entre comillas ciertos privilegios, al menos cuando yo las pedí. Aún recuerdo mi primer día de tienda, con mucha ilusión pero con un miedo escénico espectacular. Empecé sola, pero todo fue tan bien, que de la noche a la mañana tuve que emplear a otra persona porque el trabajo me desbordó. De repente me vi inmersa en un proyecto que me empezó a regalar satisfacciones y que además había generado dos puestos de trabajo (dos números menos en la cola del INEM).

AG: De todas estas vivencias que nos has contado, ¿qué aprendizaje has tenido? ¿Con qué te has quedado?

ML: En estos nueve años, además de la primera herbodietética, me entró el gusanillo empresarial y monté una agencia de viajes y otra herbodietética en Vélez-Málaga, una segunda “La Ventana Natural”. La he mantenido durante 4 años, y es ahí realmente cuando empezó mi aprendizaje. No hay que tener miedo y siempre apostar porque se puede. Confiar en una misma. Pero también he tenido un segundo aprendizaje, y siendo sincera, cuando te embarcas en tantos proyectos vas dejando parcelas personales aparcadas o desatendidas y pierdes calidad de vida. Llega un momento en el que empiezas a diferenciar lo importante de lo imprescindible, y a valorar prioridades. Empecé a quitarme carga, un poco debido a la crisis y un poco por motivos personales. Hoy en día, me dedico en cuerpo y alma a mi primer hijo, a mi “La Ventana Natural” de Torre del Mar, y he ganado en muchísimos aspectos. Cuando las energías se bifurcan en demasiados frentes a veces se sale perdiendo. Este sí ha sido mi aprendizaje personal.

AG: En cuanto a las personas que en este momento están emprendiendo, ¿qué les aconsejarías?

ML: Dos cosas muy simples, el miedo no puede ni debe existir, porque paraliza, bloquea y no te deja avanzar. La segunda y más importante es que querer es poder. Si tienes un sueño, persíguelo, nadie te regala nada, pero a veces somos nuestros mayores destructores de sueños. No te quedes nunca con la duda del “y si lo hubiese hecho”, simplemente hazlo. Acción es resultado.

AG: Como empresaria que eres, ¿cuáles son los aspectos que los empresarios, a día de hoy, más destacáis o tenéis en cuenta en los candidatos de cara a una incorporación?

ML: Es muy complicado encontrar personas implicadas al máximo en tu negocio. Al que le “duele” realmente la empresa es al que la monta, por es muy importante inculcar a las personas que van a colaborar contigo que ese barco no es solo tuyo, que el éxito o el fracaso va repercutir de una forma directamente proporcional en todos. Que les “duela” por igual que a ti, y que cuiden y mimen su puesto de trabajo, y más hoy en día. En los tiempos que corren el que tiene un trabajo tiene un tesoro. En este sentido encontrar un buen perfil de colaborador es complicado, para eso hay profesionales que sé que te asesoran muy bien en ese sentido. Sobre todo el transmitir tu ilusión a esas personas es fundamental.

AG: En ese sentido, ¿qué percepción tienes de los candidatos actualmente, qué les falta o qué necesitan desarrollar para acercarse a los aspectos que antes has destacado?

ML: Sentirse tan involucrados y emocionados con el negocio tanto o más que tú. Hacerlo tan suyo como lo hace el empresario y nunca perder el norte de que es su puesto de trabajo y no perder nunca la ilusión de aprender y evolucionar día a día, estén en el puesto que estén. Motivar siempre al trabajador, incentivarlo y que siempre tengan la esperanza de que se puede mejorar en todo.

AG: Por último, como conocedora de la situación socio-económica en la Axarquía, ¿qué oportunidades y amenazas encuentras de cara al crecimiento económico en la zona y qué iniciativas o recomendaciones aportarías?

ML: Oportunidades son infinitas, tantas como tu imaginación y ganas te permitan. La realidad a día de hoy es que la situación es muy complicada, que hay muchos negocios que han cerrado, mucha gente en paro, poco nivel adquisitivo en general, pero que por eso no podemos dejar de trabajar y sentir que hoy por hoy los empresarios estamos moviendo el mundo, que damos puestos de trabajo, y que igual que muchos han abandonado por diversas circunstancias, hay otros que están emprendiendo nuevas aventuras, que todo es cíclico y que de esta situación solo saldremos con esfuerzo, ilusión y muchísimas ganas de seguir trabajando y nunca perder el norte de la verdadera realidad. Sin movimiento no hay acción, y a nuestra casa no nos traen las cosas, hay que salir de casa siempre con las ganas renovadas y el propósito de que hoy va a ser un día estupendo, si no estás perdido.

Por último, Antonio, quería agradecer tu interés por mi historia y desde aquí me gustaría animar a todos esos locos soñadores que tengan una idea de negocio pululando en sus cabezas que le den forma, que sí que se puede con emoción, dedicación y ganas. Me gustaría terminar con un proverbio japonés que leí hace muchos años. Me gustó tanto que le hice un cuadro y lo colgué en mi consulta a modo de lema o bandera personal, y que define lo que fueron mis comienzos y las sensaciones que he sentido en este periplo empresarial, dice así:

“Las grandes ideas las sueñan los santos locos.
Las realizan los luchadores natos,
Las aprovechan los felices cuerdos,
y las critican los inútiles crónicos.”

Espero que sigáis siendo santos locos como lo he sido y seguiré siendo yo. Ese punto de locura no lo quiero perder nunca, es mi motor. Ánimo y a emprender.

La búsqueda de empleo empieza con la Actitud

Desde este espacio agradezco a mi amigo Juan Fernández Olmo, del Bufete Ignacio Fernández en Vélez-Málaga, firma con la que colaboro, la oportunidad de redactarles el artículo que podréis leer a continuación. En el mismo he querido hacer especial hincapié en la actitud que se debe tener para afrontar la búsqueda de empleo en estos tiempos tan complicados. Espero que os resulte de interés.

“Sin duda es el currículum la herramienta fundamental a utilizar en toda estrategia de búsqueda de empleo, sin embargo no es la “materia prima”. En los tiempos que corren, un buen currículum no es ya suficiente para alcanzar al menos una entrevista de trabajo.

La principal clave de un buen currículum es que éste ha de reflejar, entre otras,  no sólo la información académica y profesional de la persona interesada, si no que, en una lectura entre líneas y, en determinados puntos de manera explícita, debe transmitir al reclutador los valores, las competencias y las motivaciones que conforman su personalidad. Por lo tanto, un buen currículum es aquél que transmite la personalidad que hay en el profesional que lo representa, mostrando a las claras que esa persona ha realizado un profundo ejercicio de autorreflexión y autoconocimiento, y que le hacen sentirse plenamente identificado con lo reflejado en el documento. Esto no asegura una entrevista de trabajo, desde luego, pero al menos hace aumentar las probabilidades para ello.

Esa personalidad se hace patente, y muchas veces de manera involuntaria siempre que en el interesado se dé un factor crítico, que es la ACTITUD. Me refiero a la actitud frente a la vida en general y por supuesto frente a la búsqueda de empleo, en particular. Os puedo asegurar que con esta actitud, llegado el caso de una entrevista personal, el candidato no hará más que confirmar y consolidar de manera fluida y segura la información contenida en el documento.

Profundizando en la actitud a la que hago alusión, desgraciadamente vivimos unos momentos de extrema dificultad y no es necesario recordar las cifras de paro que minan nuestro crecimiento como Sociedad y el desarrollo profesional y personal de las personas que lo sufren. En este marco es de suma importancia que la persona desempleada sepa discernir, a la hora de buscar una solución al trance por el que está pasando, cuáles son los factores extrínsecos (que no dependen de él) para dar con la solución, y cuáles son los factores intrínsecos, esto es, los que sí dependen de él, para llegar a buen puerto. Es en este momento en donde comienza la Actitud, es decir, el dejar de ver la situación en el enfoque de “víctima”, y empezar a verlo desde el enfoque de “responsable”, lo que le permite finalmente pasar a la ACCIÓN.

Las personas que son capaces de llegar al enfoque de “responsable”, aceptando la situación que la rodea y centrándose en lo que pueden hacer para mejorarla, son capaces de actuar en consecuencia, haciendo un riguroso análisis de sí mismo y trazar un mapa (o una estrategia de búsqueda de empleo) que les acercará a su objetivo, el de encontrar trabajo o, por qué no, autoemplearse. Me gustaría recordar que en estos momentos son numerosas las personas que, a pesar de “la que está cayendo”, está creando pequeños comercios y negocios. Estas personas sin duda han pasado a la acción.

En este sentido, la persona “responsable”, focaliza la estrategia en aquello que le apasiona o le gustaría dedicarse, aquello para lo que ha estudiado o ha tenido experiencia. Esto es de suma importancia, pues le permite, de cara a elaborar el currículum, a trazar el camino y a diseñar la estrategia, el poner en valor todos aquellos aspectos, todas aquellas habilidades y competencias y todos aquellos logros que ha adquirido y desarrollado a lo largo de su trayectoria profesional y académica, y que bien podría capitalizar en el futuro empleo, esté o no relacionado con lo hecho anteriormente. Es entonces cuando la persona está preparada para afrontar el cambio y actuar.

Todo esto se transmite en el currículum y es percibido por el reclutador. Además, de cara a una entrevista de trabajo, permite al candidato transmitir la información de manera segura y fluida, tanto en su modo de comunicar, como en su argumentación y por supuesto en su comunicación no verbal.

Este es el germen de la famosa Marca Personal, la cual, una vez lograda en el 1.0, es decir, en el mundo real, puede ser perfectamente extrapolada en el mundo 2.0, lo que abre un amplio abanico de posibilidades de encontrar y generar oportunidades laborales.”

¡SOS! Un Mercado Laboral frenético

SOS
SOS

Este es un asunto preocupante y que ha ido “in crescendo” en los últimos años, y es que cada vez hay más ofertas de trabajo, publicadas en cualquier medio y que están, a mi parecer, muy lejos de la realidad, produciéndose un desfase muy dañino para el individuo y, como se está viendo, para la Sociedad en general.

He llegado a ver ofertas para becarios exigiendo un mínimo de 2 años de experiencia, e igualmente ofertas para un determinado puesto de trabajo exigiendo más años de experiencia que los que lleva existiendo el susodicho puesto, como es el caso de los Community Manager, por poner un ejemplo. Por no hablar de aquellas ofertas para cubrir un puesto de dirección de varias áreas, con equipos a su cargo y además, compaginarlo con labores comerciales y de expansión, y todo ello por un sueldo menor de lo que puede percibir, con todos mis respetos, un teleoperador o teleoperadora base…. O la última moda, en la que te ofrecen trabajar como autónomo y en exclusiva, sin sueldo fijo y haciéndote cargo de los costes derivados por darte de alta  y eso sí, vender todo lo que puedas porque si no no cobras tu porcentaje, constituyendo todo un salto al vacío…. Todo esto, en definitiva, me parece un auténtico desmadre.

La raíz de esta situación viene de lejos.

Allá por lo años 80 nos empezaron a decir que estudiar una Carrera te abría las puertas, asegurándote un puesto de trabajo y pudiendo poco menos que elegir tú mismo dónde y cuándo trabajar. Empezaron a aumentar considerablemente el número de universidades y de universitarios.

Un poco más tarde vino la moda de la informática, con lo que  todo el mundo se compró un PC y se apuntó a cursos de MS-DOS y, más tarde, de Windows 95. La informática era el futuro y si no sabías manejar las aplicaciones ofimáticas estabas en fuera de juego, así que nacieron multitud de academias de informática.

Paralelamente nos dijeron que sin el inglés no eras nadie, y por supuesto no podrías optar a buenos puestos de trabajo sin hablarlo de manera fluida. Así que todo el mundo se pasaba los veranos en Inglaterra, o Irlanda, o EE.UU. y los que podían, estudiaban el COU en esos países. Los menos afortunados se conformaban con invertir un dineral en academias y/o coleccionables. Como consecuencia crecieron como hongos las academias de idiomas.

Más tarde, a finales de los 90 lo más “Inn” era estudiar un Máster, y mientras más caro mejor. Sin el Máster no podrías optar, de nuevo, a buenos puestos de trabajo, por lo que todos nos apuntamos al carro y, como consecuencia, empezaron a proliferar entidades que impartían posgrados, como las escuelas de negocio e incluso las propias universidades, que incluyeron los posgrados en su programación, convirtiéndose en muchas de ellas en sus productos estrella. Actualmente casi por comprarte una caja de galletas te dan un título de Máster.

Pero llegó un momento a principios del siglo XXI en que aún así, esto no era suficiente, y recién salido de la Universidad tenías que, aparte de todo lo referido más arriba, tener experiencia, así que nacieron las prácticas en empresa, y todas las universidades crearon sus bolsas de prácticas, y todas las entidades formativas ofrecían prácticas, consolidándose la figura del becario. Hasta había centros formativos que te ofrecían prácticas por estudiar un curso on-line de 150 horas.

En esta época el paro bajaba y parecía que todo iba bien, que esto funcionaba, así que los que por uno u otro motivo no entraban o no podían o simplemente no querían entrar en este círculo optaron por opositar y, el Mercado, viendo esta nueva oleada opositora, vio cómo proliferaban las academias que, además de ofrecer formación convencional, te preparaban para cualquier oposición, saturando el número de opositores de tal manera que el aprobar y conseguir plaza se convirtió en una batalla cuanto menos épica.

Pero llegó 2007, y la realidad nos abofeteó de tal manera que aún hoy seguimos renqueando:

Ya no sólo vale con tener una Carrera, y ni siquiera un Doctorado. Si tienes dos Carreras mejor, y así nacieron las dobles titulaciones.

Ya no vale con saber ofimática, debes dominarla y además tienes que conocer perfectamente herramientas específicas para cada rama de empresa, así que todas las empresas desarrollaron sus propias aplicaciones y cuando se puso de moda el SAP, ni te cuento.

¿El Inglés?, insuficiente, ni siquiera poseer un título que certifique tu dominio del idioma, tienes que dominar dos o si son tres idiomas mejor, y nació la moda del Alemán, del Chino o del Ruso entre otros. No vale de nada conocer la segunda lengua más hablada en EE.UU., la nuestra, el Castellano, así que de nuevo a meterse en academias y escuelas oficiales, las cuáles no dan abasto.

En cuanto a los posgrados, ya no vale con tener un Máster, se da por hecho que debes tenerlo, pero es que además tienes que realizar también un Executive o un MBA, y si es en inglés mejor, así que los que pueden o lo hacen en España o se van fuera a realizarlo, y las escuelas de negocio y universidades se aplicaron el cuento al incluir este formato en sus programaciones.

En cuanto a la experiencia, un perfil Junior no es Junior si no tiene al menos 2 años consolidados de experiencia, con lo que se incrementa de manera considerable el problema de la primera inserción laboral. Además, los becarios deben cotizar ahora, lo que, por un lado está bien, ya que acumulas para tu futura pensión, pero para las empresas significa más impuestos, por pequeños que éstos sean.

Pero llega 2012, la peor etapa de esta crisis, y que coincide con la eclosión del 2.0, y todo lo arriba relatado sigue siendo insuficiente. Los parados llegan a los 6 millones, muchos de ellos hiperpreparados pero resulta que no sirve, que aún se necesita más, a saber:

Si no estás en Redes Sociales y no creas una buena Marca Personal no estás en Mercado, así que todos al Twitter, Linkedin, Facebook o Google +, pero es que no sólo sirve estar, debes participar activamente, convertirte casi en un referente en tu ramo, y es cuando los Blogs empiezan a aumentar de manera brutal, pero todo esto sigue sin asegurarte un trabajo, aunque sí una buena reputación.

Como el Mercado Laboral no fluye ni ofrece salidas emerge la figura del emprendedor, y todos a emprender, pero no cualquier cosa, si en dos años no obtienes ventas millonarias no eres un emprendedor exitoso y, para serlo, debes ser un auténtico experto en todas las áreas que conforman una empresa, y es cuando nacen todo tipo de cursos a tal efecto. Todo esto ha provocado un cambio de legislación para esta figura pero insuficiente en mi opinión, dada la tendencia que la emprendeduría va a tener o debe tener en el futuro.

Además debes hacer Networking, sin Networking ¿cómo quieres triunfar?, imposible, así que a asistir a todo lo que se mueve, que actualmente es mucho, e irá a más. Ya no sólo es asistir, es participar activamente, es más, si puedes organizar alguno y ser tú uno de los ponentes mejor. Aún así, sigue sin ser suficiente.

Para más vuelta de tuerca, viene la moda del optimismo, y resurge el Coaching, y los mensajes optimistas: ten constancia, lucha, no te rindas, sé tú mismo, haz lo que te apasiona, etc…  pero ni siquiera eso te asegura un trabajo, al menos a corto plazo, aunque sí seguir en la brecha.

Para colmo va Bill Gates y dice, en una entrevista reciente, que las empresas deben contratar a la gente por la actitud, no por los títulos, cuestión con la que estoy de acuerdo pero, ¿ahora se dan cuenta de eso?

Se habla del Talento, ya no sirve sólo haber hecho todo lo que se ha dicho en este post, si no que además has de ser bueno, y empiezan a proliferar teorías sobre como retener, crear, desarrollar y captar talento, sólo valen los que, además de haber hecho todo lo dicho, sean magníficos, es más, deben ser innovadores y deben generar ideas y liderar, y nace la figura del intraemprendedor.

Ahora se tiene muy en cuenta el que hayas hecho voluntariado o cualquier tipo de acción social, con la que desarrollas habilidades que bien puedes capitalizar  en una futura empresa o por qué no, en tu propio negocio y en tu vida privada. Además debes estar en asociaciones, y no sólo practicar deporte, si no hasta haber competido alguna vez, así que todos a correr o al gimnasio o a la piscina.

Y no digo nada de la internacionalización y de la fuga de profesionales que estamos sufriendo, pegándose muchos de ellos la bofetada en los países receptores, sin menoscabo del déficit de conocimiento, experiencia y profesionales que conlleva esa emigración, a España y, por otro lado, no todos están preparados para afrontar una aventura de ese calibre.

Pero todo esto sigue sin ser suficiente. Y bueno, lo de opositar olvídate ya, si están recortando por todos lados.

Eso no es todo, paralelamente a esta evolución del Mercado Laboral, hemos vivido los de mi generación unos 5 o 6 cambios de planes educativos, llegando tarde cada uno de ellos a las nuevas tendencias y necesidades, cada vez éstas más cambiantes y cortoplacistas. Estos cambios de planes educativos, aparte de no llegar (el déficit de enseñanza en idiomas y en actitud emprendedora es latente), y sumados a la evolución del mercado anteriormente relatado hacen que a día de hoy la gente se sienta perdida, enfadada, cabreada, frustrada, engañada y en muchos casos abandonada a su suerte y quitando información del currículum para que al menos le llamen, algo que me parece criminal como poco. Si a esta situación le añades la oleada de corrupción que  afecta a todos los estamentos del país, la indignación se vuelve prácticamente insostenible.

Amigos, estamos mareando a la gente, y también a las empresas y reclutadores, pero bueno, le echamos la culpa a los políticos, banqueros, empresarios y sindicatos y con eso ya nos consolamos. Y los insultamos, los acribillamos y lo linchamos públicamente en redes sociales, en televisión, en tertulias con los amigos y en cualquier foro que se nos ponga por delante… y nos acostamos y mañana será otro día. Y nos levantamos ese otro día y volvemos a mirar ofertas y vemos que cada vez hay más desfase entre lo que se pide y lo que realmente hay, y dudo que las empresas que ofertan esos empleos necesiten realmente de un futuro empleado todo lo que se le pide en el perfil, lo dudo mucho. Y los que están emprendiendo se las ven y las desean por vender aunque sea un producto o servicio por pequeño que sea, incluso estando dispuestos a empezar gratuitamente con tal de conseguir fidelizar un sólo cliente.

Pero lo que es cierto también es que si no estás en esta onda, estás fuera, totalmente fuera, y cada vez hay más personas que están fuera, rebasando el umbral de la pobreza hasta la gente que hizo todo lo que se le pidió allá por los años 80 y 90, y que supuestamente les aseguraba un futuro de bienestar y prosperidad. No me atrevo ni a mencionar cómo se ven los jóvenes de ahora, los que no han tenido la oportunidad ni siquiera de optar a unas prácticas, a esos que llamamos Ni-Nis, creo que ellos no tienen la culpa.

No nos engañemos, la culpa de toda esta vorágine la tenemos todos, los que la han creado y propiciado, y los que han y hemos participado en ella sin rechistar. No hay excusas. ¿Y quién arregla todo esto?, ¿quién pone orden? Observo que este “meneo” está cambiando muchas cosas para bien, están volviendo valores y conceptos otrora perdidos como el colaboracionismo, el micromecenazgo, la proactividad, la fe en uno mismo, la lucha, la constancia, la actitud… en consecuencia un aprendizaje de verdad, del que no recibimos en la Carrera, en un Máster, o estudiando idiomas o informática. Este aprendizaje es total, desde luego un buen equipaje para el futuro.

Por otro lado hay medidas que lejos de encaminarse adecuadamente, responden a una situación coyuntural y que dejarán de tener vigor una vez resuelto el “marrón” sin llegar a ajustarse del todo a la realidad actual y su tendencia futura de manera plena y eficaz, es decir, son medidas hechas con visión cortoplacista y oportunista, como siempre.

Me planteo ahora dos preguntas, ¿cuándo acabe la crisis y volvamos a la situación anterior o a la situación lo más parecida posible a la anterior, volveremos a la vorágine del “tonto el último”, dejando más gente fuera de la onda? o, por el contrario ¿habrá servido esta etapa para recapacitar sobre lo sucedido, bajar al suelo, ver la realidad, darse cuenta del lío que se ha montado durante los últimos 30 años, arreglarlo y darle coherencia al Sistema, de tal manera que todos tengamos un encaje en el mismo y en el Mercado Laboral adecuado a nuestro perfil personal y profesional, repito, en la que todos tengamos una oportunidad de disfrutar del Estado de Bienestar, aunque sea un cachito pequeño de esa tarta?. Si no recuerdo mal el trasfondo verdadero de nuestra Constitución es esto, ¿no?

En definitiva, y si seguimos así y nada cambia, ¿llegará un momento en el que para optar a un puesto de trabajo se requiera al menos el poseer un Premio Nobel?

Un nuevo Mercado Laboral

El Mercado Laboral
El Mercado Laboral

Desde hace unos años, y posiblemente acelerada por la actual coyuntura económica a nivel mundial, estamos asistiendo a una evolución del Mercado de Trabajo cada más competitivo en donde el “factor diferenciador” se antoja decisivo en la mayoría de los procesos de selección.

Ya no es necesario poseer una titulación determinada para desarrollar una carrera profesional en un determinado ámbito (con salvedades como las profesiones de Médico, Abogado o Arquitecto por ejemplo, claro está). Actualmente la mayor parte de los estudios universitarios son polivalentes y aportan “transversalidad” y con tal o cual especialidad se puede acceder al puesto de trabajo en el que te gustaría desarrollarte.

Paralelamente, el aumento progresivo de centros formativos especializados de cualquier índole que se ha experimentado a nivel nacional ha motivado a que las empresas, cada día con más énfasis, den más importancia a la formación complementaria o específica de los candidatos, restando interés e incluso olvidando hacer preguntas relativas a los estudios universitarios en las entrevistas de trabajo y poniendo foco en ese tipo de formación antes mencionada.

Las universidades también han tomado buena nota de esta circunstancia y son cada vez más las ofertas de Formación Especializada ya sean en formato Máster o Cursos Superiores o Especialidades.

Este hecho se ve también reflejado en las ofertas de empleo, en las que la carrera universitaria deja de ser un “Numerus Clausus”, dando opción incluso, para cumplir el perfil, en tener cualquier titulación o, en su defecto, estar en posesión de una de las titulaciones que te desglosa la propia oferta pero, eso sí, con la “especialidad o la formación específica pertinente”.

En resumen, se puede hacer la lectura de que el Mercado Laboral actual estima que la posesión de un título universitario te aporta más una serie de capacidades, habilidades y actitudes que unos conocimientos específicos para desempeñar un puesto de trabajo. No obstante se da muchísima más importancia a los conocimientos adquiridos en una formación específica post-universitaria (o sin post), convirtiendo por tanto a los estudios universitarios como una especie de “prolongación” de la ESO y/o Bachillerato, por cuanto al componente educativo y de desarrollo de la personalidad que se le atribuye en el Mercado.

Estamos en el mundo de la especialización, lo cual no es en absoluto incompatible con la globalización que se está extendiendo otros ámbitos de la información curricular, tales como los idiomas y los conocimientos informáticos.

Los idiomas (ya nos avisaron en el Instituto), están adquiriendo cada vez más una importancia vital y decisiva, sobre todo el  idioma inglés. En estos momentos el 80% de las ofertas de empleo exigen dominio de al menos una lengua extranjera. Ya no vale con el nivel de COU y un par de veranos fuera de España. Se requiere inglés de negociación aunque no lo utilices en tu nuevo puesto a ocupar. Aquí es donde el sistema educativo, aunque muy tarde, está empezando a trabajar desde las Escuelas Infantiles, aunque sin duda queda mucho, por no decir casi todo, por hacer. Sin duda el factor “idiomas” es hoy en día el más diferenciador en un currículum vitae y la auténtica puerta de entrada a un puesto de cierta responsabilidad.

Por último, los conocimientos informáticos. Este factor no ha cambiado, es que ha vivido un auténtico punto y aparte, causado por dos motivos principalmente:

–          Cada vez más las empresas han desarrollado aplicaciones propias de gestión, por lo que lógicamente los candidatos no saben utilizarla hasta que se incorporan en el puesto de trabajo.

–          El nacimiento y auge de las Redes Sociales. La 3ª Revolución Industrial sin duda, ya está empezando a cambiar el mundo y a día de hoy desconocemos hacia dónde nos llevará y cuáles son sus límites, pero ha derribado muros infranqueables hasta ahora y si no observad cómo se inició la denominada “Primavera Árabe”.

A día de hoy tan sólo se exige a nivel informático los conocimientos mínimos para desempeñar cualquier puesto de trabajo (salvo los muy técnicos lógicamente), y se empiezan a ver, aunque de manera muy tímida aún, ofertas solicitando cierto manejo de las “Redes Sociales” en según qué posición. Por otro lado, cada vez aparecen en mayor número ofertas de trabajo en estos medios. Como digo aún no sabemos a dónde nos llevará este mundo de “universos paralelos” pero estoy convencido de que poco a poco se convertirá en un factor diferenciador casi tan decisivo como los idiomas.